lunes, 5 de noviembre de 2018

Película: "VIOLETA SE FUE A LOS CIELOS"



Violeta Parra: cantante chilena hubiera cumplido 101 años el 4 de octubre
La creadora de "Volver a los 17"  fue una gran folclorista latinoamericana, pionera de la "Nueva canción chilena"
Un 4 de octubre de 1917, nació en San Carlos (Chile) la cantautora, artista plástica y folclorista Violeta Parra, pionera de la "Nueva canción chilena" y una de las más grandes influencias de la música latinoamericana.
Hija del profesor de música Nicanor Parra Alarcón y de la campesina Rosa Clarisa Sandoval Navarrete, Violeta Parra creció en el campo del sur, entre Lautaro, Chillán y Villa Alegre, y aprendió a cantar desde pequeña para sobrevivir.
Impulsada por su hermano, el poeta Nicanor Parra, Violeta viajó a la capital Santiago de Chile para consagrarse como divulgadora de la música popular de su país. Posteriormente, viajó a Europa y Asia a compartir su talento con el mundo.
Al igual que su carrera artística, su vida personal estuvo llena de altibajos: de Luis Cereceda, padre de sus hijos Ángel e Isabel, se separa en 1948. Contrajo matrimonio un año después con Luis Arce. Y en 1952, nació su hija Rosita Clara, quien falleció dos años después, mientras ella estaba en Francia. Su segundo matrimonio fracasó también, y se enamoró del antropólogo y musicólogo suizo Gilbert Favre, el que sería el gran amor de su vida. Pero su abandono no le permitió continuar con su vida, y se suicidó en medio de una debacle artística de un disparo en la cabeza a los 49 años, en su carpa artística.
Su legado musical deja en el cancionero latinoamericano himnos como "Gracias a la Vida""Volver a los 17""Arauco tiene una pena""Qué pena siente el alma".

UNA INVITACIÓN A: “EL CINE IMPOSIBLE”. Comisión Sexta del EZLN, octubre del 2018.

“si no hay palomitas de plano no hay cine y toda especulación es inútil”
Enlace Zapatista:
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
Comisión Sexta del EZLN.
México.
Octubre del 2018.
A las personas, grupos, colectivos y organizaciones de la Sexta nacional e internacional:
A las redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno:
A quienes tienen afición, vicio u obsesión por el cine:

CONSIDERANDO QUE:
Primero y único:
EL CINE IMPOSIBLE.(Apertura: la serpiente le ofrece la manzana)
Usted camina sin rumbo.  No sabe bien a dónde se dirige y, claro, a qué.  Atrás quedó la transitada calle al pie del muro que se desgaja, burlándose, a su modo, del deteriorado cartel de la feliz Familia Feliz. Y también quedó lejano el monumental estadio y su impertinente interrogante: “¿quién manda?”. Pero, bueno, ahora mismo usted no sabe dónde diablos está y piensa si mejor debe regresar… pero tampoco sabe a dónde y, claro, a qué; así que se detiene, pero sólo un momento porque una niña le toma de la mano y le apremia: “apúrate porque si no vamos a llegar tarde al cine”. A usted no le da tiempo de aceptar o no, porque ya se encuentra frente a un cartel el cual, con muchos colores, declara: “Adultos sólo acompañados de un niño”. Pero alguien ha tachado “un niño” y puso “una niña”. Y otra mano anónima tachó “una niña” y escribió “unoa niñoa”. Alguien más anuló “unoa niñoa” y agregó “eso aquí no importa”.
Un ser con pasamontañas le detiene, pero la niña le aclara al rostro oculto: “viene conmigo”. El embozado le cede el paso. Una pendiente parcialmente cubierta con cemento. Charcos.  Piedras.  Lodo. A los costados, varias casitas de madera con techo de lámina.  La niebla es muy cerrada, así que las sencillas edificaciones van como apareciendo y desapareciendo a cada paso, en un vaivén de “fade in” y “fade out”. Pero usted sigue sin saber a dónde va. El ambiente es como de una vieja película de misterio… o de terror.
Los letreros que señalan las distintas champas son… ¿cómo decirlo?… desconcertantes. En una, por ejemplo, por entre una neblina que bien podría confundirse con la londinense, se lee “The Lodger” y más abajo “room service, atendido personalmente por Norman Bates” y la foto de un joven desgarbado que bien podría ser Antonhy Perkins si no fuera porque es imposible.
A estas alturas usted ya no sabe si está en las montañas del sureste mexicano o en el barrio de Whitechapel y entonces se pregunta si, en lugar de conducirle al cine, la niña no le lleva a la cocina del gastrónomo y doctor Hannibal Lecter.
Debe serenarse, se dice para sus adentros.
Aunque tampoco ayude mucho el que, en otra champita, un rótulo advierta: “Taquería El Silencio de los Inocentes. Tacos de nana, buche, nenepil y SESOS”; así, con mayúsculas el último ingrediente.  Usted siente miedo, pero no de que le abran el cráneo, sino de que Sir Anthony Hopkins, vestido con un delantal con una leyenda que reza “Vayamos por partes, feat Jack The Riper”, rechace su cerebro de usted con un “le falta consistencia”.  Le apena también la imagen de sus tripas en el bote de la basura. ¿Y si, junto al cerebro, le sacan también las ilusiones? Lo de las tripas, vaya y pase, cualquier película de terror abunda en tripas (cine Gore, cree usted que le dicen a ese género hoy tan en boga), pero, ¿qué le podría quitar las ilusiones? “La Realidad”, lee usted en un letrero de edad indefinida en otra de las casitas, seguido de “Electroshocks, bofetadas y zapes gratis. Se pinchan ilusiones, globos, promesas electorales y programas de gobierno”.
En otra, unos metros más abajo y en el costado opuesto de la pendiente, otro letrero: “Los Tercios Compas.  No somos medios, ni autónomos, ni independientes, ni alternativos, ni libres y tampoco somos como-se-diga, pero somos compas”, y, más abajo, con plumín, alguien ha agregado: “no hemos terminado el documental, vuelva para el próximo alzamiento y le diremos para cuando podría estar”.
En la de allá: “El Guasón. Estética bucal. ¿Por qué tan serio?, ¡Luzca una sonrisa para toda la vida!”, y una fotografía de Heath Ledger en el papel de“The Joker”. Más abajo, otra, con el dibujo de un samurái con su katana y el letrero “Heihachi – Minuro Chiaki.  Curso relámpago de Hara-Kiri.  Propedéutico, tronco común, especialidad, examen final y graduación, todo en menos de un minuto. ¡100% práctico!”.
Usted se estremece.  La niña se detiene, voltea a mirarle y, para tranquilizarle, le aclara:
No hagas caso de esos letreros, es el Sup Galeano que siempre anda de malora y pone esas cosas en sus cuentos, pero nomás lo hace por molestar y porque está bravo porque le ganamos la mantecada y porque no pasan las películas que le gustan, porque el Sup sólo quiere cine de unas encueradas que ya de una vez. ¿Tú lo crees que lo van a pasar esas películas? Nuncamente.  De plano quiere unos sus zapes y su plática política de como mujeres que somos. Ya le dimos varias, pero él no entiende. Así son los malditos hombres pues. Además, esos tacos son de tuluc (guajolote), no de cuche (cerdo), ni de ganado (res), y no son tacos, son tamales”.
Siguen caminando y usted todavía no sabe dónde se encuentra, en qué país o en qué mundo. ¿Y la fecha? Ni idea. ¿Llueve o es la niebla la que le moja la piel?
Llegamos”, dice la niña, mientras entran a un galerón que, supone usted, debe ser la sala de cine. Usted se detiene en el quicio de la puerta y mira el recinto.
Para ser cine, es muy otro. La pantalla, por ejemplo, no está en un extremo, sino en medio; y quienes asisten a la función están a uno y otro lado de la proyección… o de lo que supone es la proyección.
De un lado están quienes hacen cine, quienes actúan, dirigen, producen, editan, sonorizan, enseñan, analizan, critican, proyectan, difunden y todos los trabajos que supone hacer una película.
Del otro lado: el público, los espectadores. Aunque éstos tienen el rostro cubierto y sólo se alcanza a distinguir su mirada. En muchos de los casos, no se puede precisar la edad ni el género. Como si de ese lado de la pantalla, la primera y el segundo no importaran, y sólo fueran una mirada que mira y escucha. No se sabe si sonríen, se apenan, se enojan, celebran. Además, intercambian comentarios en lenguas incomprensibles.
Además de su absurda posición, parece que la pantalla es transparente porque, quienes hacen cine, están con la mirada y el oído atentos, pendientes de las reacciones del auditorio, como si supieran que esta sala de cine les permite apreciar lo que nunca: el efecto que la película produce en los públicos. Y lo pueden hacer desde la, tal vez, mejor perspectiva para quien hace cine; es decir, desde la pantalla.  Desde ahí pueden ver las miradas y escuchar las reacciones, que suelen decir más que las palabras y que, claro, las taquillas, los ratings en los servicios de streaming, las estatuillas y las críticas de la prensa especializada.
A su vez, quienes asisten a la proyección miran y comentan, pero al parecer no están atentos a la pantalla, sino a quienes están mirándolos.  De alguna forma que usted no puede explicar, al público no le interesa tanto lo que se proyecta, sino las miradas de quienes trabajaron para que esas historias llamadas “cine” se proyectaran, es decir, se contaran.  Es más, hay algunas personas, también con pasamontañas, con sus cámaras dirigidas a quienes definen como “artististas de las películas”. Como si la escena en la sala de cine, en la película “Los Carabineros” (Jean Luc Godard, 1963), se invirtiera, y en lugar de ver al carabinero aterrado por el tren que llega, o asomándose para ver a la mujer que se desviste y baña en la tina (todo en una pantalla que, desgarrada, desnuda un muro impúdico y soberbio), quisiéramos mirar, no la mirada del maquinista, ni de la mujer que es mirada, sino la mirada de los hermanos Lamiere
“Parece que acá los patos le tiran a las escopetas”, está pensando usted, cuando la niña que, según le aclara, se llama “Defensa Zapatista”, le dice que se sienten ya porque la película ya comenzó.
Un niño que, según le aclara, se llama “el Pedrito” –y que ha aparecido a sus espaldas-, le dice a usted, en voz baja: “Es que Defensa es una romántica irremediable. Cree que las películas, si no tienen quien las mire, quien aplauda, ría, llore, se espante, abuchee, se conmueva, reflexione, las celebre o las lamente, se sienten muy solas. ¿Y qué hacen las películas si nadie las mira? ¿Lloran? ¿Se ponen tristes? ¿Se desmayan? No lo sabemos, y Defensa no quiere averiguarlo. Así que siempre asiste cuando pasan una película, no importa cuál seaYo ya le demostré que es imposible de resolver ese misterio, porque, para saber si llora una película que nadie mira, tenemos que mirarla.  Puede ser que miremos que llora, pero ya no será porque no la miran, porque ya la miró alguien para ver si llora porque no la miran.  Así que si miramos que llora, puede ser porque el argumento es muy malo, o la edición, o las actuaciones, o la sonorización, o la escenografía, o la producción, o porque un crítico malora la mal habló, o todo. ¿Entiendes la paradoja? La forma de demostrar la hipótesis, que se infiere de la misma hipótesis, anula la posibilidad de demostrar la hipótesis.  Yo le llamo “La paradoja de la película triste”. Le expliqué eso al Sup Galeano, pero el Sup dijo que de las películas no sabe, pero que si no hay palomitas de plano no hay cine y toda especulación es inútil.
Usted está tratando de seguir el planteamiento lógico del niño y piensa que quien llaman “el Sup Galeano” podría ubicarse en lo que el maestro Jorge Ayala Blanco llama “mentalidad comepalomitas”, pero, al sentarse, usted escucha claramente que la niña, como si de una oración se tratara, murmura:
No tengas pena, hermanita, ya vine ya.  Yo te voy a mirar y te voy a aplaudir aunque no me guste lo que pongas, aunque salgan serpientes o arañas, que son muy fieras y mucho me espantan, y luego tengo “quesadillas” cuando me duermo, pero entonces nomás cierro los ojos y ya.  Y si está triste tu historia, voy a llorar pero no mucho… bueno, sí un poco bastante, pero depende. Y si cuentas chistes, me voy a reír mucho porque seguro son mejores que las babosadas del Pedrito aquí presente. Y si lo explicas las chingaderas de los malditos capitalismos, lo voy a tomar apunte. Y si cuentas una lucha, te voy a echar unas consignas de “se ve, se siente, ya volvimos a salir”. Y si te bailas, bailo. Y si te cantas, canto. Y si dices soñar, te sueño. Y si gritas despertar, te despierto. Así que aquí estoy, mírame que te miro y que se ponga alegre tu corazón”.
El Pedrito le mira a usted con cara de “te lo dije” y sonríe burlón. La niña se da cuenta y le da un zape. El niño protesta: “Pero si no dije nada”.  La niña: “Pero lo pensaste”. El niño: “Acaso estoy pensando nada”, y le guiña a usted un ojo cómplice.
Para esto, junto a usted y en la misma banca, ya hay una banda de niños y niñas, cada quien con un paliacate rojo al cuello o un pasamontañas embozando el rostro. Sin que nadie lo indique expresamente, se van presentando: “Yo soy la Esperanza”, “Yo soy el Pablito”, “Yo soy el Amado”. Y, con una especie de maullido-ladrido, un animalito entre gato y perro brinca al regazo de la niña Defensa Zapatista.
Uno de los niños, el Amado, pregunta “¿Ya comenzó?”. “Ya tiene ya”, responde Esperanza. “¿Y las palomitas?”, pregunta el Pablito. El Pedrito responde: “Las quedó el Sup Galeano, dice que los dioses crearon el maíz palomero sólo para los subcomandantes y que quienes quieran quitarle pues machete en el pescuezo, sin filo para que tarde, y oxidado para que se infecte y te tienen que poner inyecciones”. Toda la pandilla se estremece con la palabra “inyecciones”. “Apártenle su lugar a la Calamidad por si llega”, indica Defensa Zapatista. “Y bueno, al Sup también”, añade.
Lo miré en su ojo que se embraveció”, escucha usted que dice el Pedrito, narrando lo ocurrido cuando le dijo al Sup que tenía que compartir sus palomitas. 
“Así que aquí miran tu mirada”, se dice usted para sus adentros, y se añade: “y te obligan a mirar esa mirada que te mira. Vaya problema”.
Alguien pide silencio y la pandilla se calma. Ahora a usted le da tiempo de mirar con atención ese cine incomprensible. Fuera de la absurda ubicación de la pantalla y la disposición del auditorio, todo parece transcurrir con normalidad, pero sólo en apariencia. Usted no recuerda ahora qué película se estaba proyectando. Es más, tampoco recuerda si es que se estaba proyectando algo.
Pero recuerda que… de pronto, la niña con un osito de peluche enmascarado (“yo me llamo Esperanza y me apedillo Zapatista”, recuerda usted que dijo), se pone de pie y, dirigiéndose a la pantalla, la cruza y se sienta del lado de quienes hacen la película. Desde ahí, le hace señas al resto de la pandilla para que se atraviesen. Les siguen los demás espectadores y, como no hay asientos suficientes, quienes hacen cine deben ponerse de pie y buscar lugar en el lado opuesto.
Entonces usted advierte que la pantalla no sólo es transparente, no sólo deja pasar las miradas a uno y otro lado. También deja pasar los cuerpos, como si fuera una ventana, o, mejor aún, una puerta, pero es imposible que exista una pantalla de cine así.
Sigue observando y, supone usted, los papeles se invierten: los espectadores miran desde el lado de quienes hacen cine; y quienes hacen cine miran desde el lado de los espectadores. Un rato están así, y vuelven a cruzarse. El movimiento se repite una y otra vez. Usted ha tomado posición en un costado, así que puede apreciar eso que algo tiene de danza anacrónica.
Quienes no cruzan cambiando de asiento y de perspectiva, se dedican al antiguo deporte de arrojar palomitas a la pantalla. Aunque, claro, los proyectiles no rebotan, sino que atraviesan al otro lado. Así que pronto se arma una batalla campal de maíz palomero: público contra cineastas. Ganan cineastas, pero no porque tengan mejor puntería o porque sean más. De hecho son menos, y no le atinan ni al cerro del que baja la niebla como una larga nagua; pero el público, a pesar de superar en cantidad y puntería al equipo contrario, se quedó sin parque porque, como debe de ser, se comió la munición, o sea, las palomitas.
Está cabrón”, escucha usted que una de quienes hacen cine le dice a otro, “porque no miras que miren tu película, sino que miras como que te miran el corazón, te lo quitan, lo desarman, lo desarreglan y te lo vuelven a poner como si nada. No vuelvo a venir. O sí. O no sé. Y todo sin una palabra.  Con decirte que añoro las críticas con las que la prensa especializada destrozó mi ópera prima.” El hombre a su lado no responde, está ocupado acomodándose la chamarra para que no se le vea la herida en el pecho.
Pasado el zafarrancho palomero, el vaivén no se detiene. Sí, el caos es evidente, pero tiene una especie de coreografía involuntaria, como en los primeros dibujos animados.
Ahí están las dos partes: quienes se muestran detrás de un pasamontañas y quienes se muestran detrás de una película. Fuera de eso, no tienen nada en común, pero la pantalla les convoca. Es ella la que define los lugares, los movimientos, los incesantes intercambios.
La pantalla es… ¿cómo decirlo?, sí, un puente.
Pero eso no es posible…
¿O sí?
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En base a lo anteriormente expuesto, la Comisión Sexta del EZLN, invita a los hombres, mujeres, otroas, niños y ancianos de la Sexta, del CNI y de las redes de apoyo al CIG en todo el mundo, y, bueno, a l@s cinéfil@s que puedan y quieran, al
FESTIVAL DE CINE
“PUY TA CUXLEJALTIC”
(“Caracol de nuestra Vida”),
Cuya primera edición (suponemos que será anual) se realizará en el Caracol zapatista de Oventik, en las montañas del Sureste Mexicano (con proyecciones alternas en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas), del 1 al 5 de noviembre de este año del 2018.
Las películas que se exhibirán y las actividades en el mentado festival (que al parecer incluyen, entre otros absurdos: una mesa no redonda, tal vez rectangular, sobre… ¡¿futbol?!  ¿Pero no es un festival de cine?; ¿Una película que se lee y dirigida por un escarabajo esquizofrénico?), se darán a conocer públicamente en unos días más (o eso esperamos).
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(continuará…)
Desde la sala de cine “Comandanta Ramona”
Por la Comisión Sexta del EZLN.
El Sup Galeano, fumando, irresponsable, en la cabina de proyección.
(no soy irresponsable, bueno, sí, pero no es el tema; estoy apoyando los efectos especiales, ¿qué tal que esos días no hay niebla? ¿Ah, verdad? Y no me ganaron la mantecada, fui despojado, no es lo mismo. Y no miro películas de encueradas, son mis clases de anatomía por correspondencia; lo que pasa es que Defensa Zapatista me está autocriticándome por machito, pero, bueno, depende… ¿qué? ¿Ya se acabó? Okela, ¿no les digo?)
México, Octubre del 2018.

jueves, 25 de octubre de 2018

CNI-CIG-EZLN: LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS COMUNITARIOS DE TLANIXCO Y TRIBU YAQUI

Al Pueblo de México y del mundo
A los medios de comunicación
A las redes de apoyo al CIG
A la Sexta Nacional e Internacional
Por acuerdo de la Segunda Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno. Alzamos la voz de los pueblos indígenas que nos hemos dado cita en el CIDECI-UNITIERRA, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas para exigir justicia para la comunidad indígena Nahua de San Pedro Tlanixco, municipio de Tenango del Valle, Estado de México. y de la comunidad de Loma de Bacum, de la tribu Yaqui, en el estado de Sonora.
Nuestros hermanos y hermana del pueblo nahua de San Pedro Tlanixco, Tenango del Valle, Estado de México se encuentran secuestrados por el mal gobierno, que sólo busca callar la voz de quienes defienden su territorio y encarcelar por la convicción de que la lucha es por la vida, por el agua, condenándolos a 50 años de injusto encierro.
De la misma forma, el mal gobierno mantiene secuestrado al compañero Fidencio Aldama Pérez de la comunidad de Loma de Bacum, de la tribu Yaqui en el estado de Sonora por defender el territorio de su comunidad ante la agresión de un grupo violento al recinto tradicional de la tribu yaqui para la imposición de un gaseoducto.
En este momento, llamamos al pueblo de México y el mundo, a las Redes de Apoyo al CIG, a la Sexta Nacional e Internacional y a los medios de comunicación solidarios, a emprender una campaña nacional e internacional unitaria por la libertad de Dominga González Martínez, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Míreles, Teófilo Pérez González, Lorenzo Sánchez Berriozábal y Marco Antonio Pérez González de la comunidad de San Pedro Tlanixco, y del compañero Fidencio Aldama Pérez de la comunidad de Loma de Bacum.
No dejaremos un solo momento de exigir lo que es justo, porque la vida de la comunidad es también la vida del agua y de cada uno de los compañeros y nuestra compañera que se encuentran privados de su libertad.
Atentamente
A 14 de octubre de 2018
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos
¡NUNCA MAS UN MÉXICO SIN NOSOTROS!
Congreso Nacional Indígena
Congreso Indígena de Gobierno

miércoles, 17 de octubre de 2018

PRONUNCIAMIENTO DE LA SEGUNDA ASAMBLEA NACIONAL DEL CNI-CIG-EZLN

Consultarnos y emprender nuevos pasos para la construcción del nuevo mundo que necesitamos
Cada paso depende de lo que mero abajo acordemos
Congreso Nacional Indígena:
14 de octubre de 2018.
A las Redes de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno
A la Sexta Nacional e Internacional 
A los pueblos de México y el mundo 
Hermanas, hermanos: 
Desde la Segunda Asamblea Plenaria del Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno, llevada a cabo del 11 al 14 de octubre en el CIDECI-UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, nos dirigimos respetuosamente a las y los compañer@s, que conforman las Redes de Apoyo al CIG, a los pueblos de este país y del mundo para vernos, consultarnos y emprender nuevos pasos para la construcción del nuevo mundo que necesitamos.
Lo decimos con urgencia, porque los que somos pueblos originarios, en nuestra lucha en contra de la profunda enfermedad causada por el capitalismo, tejemos la vida, pues es la encomienda que recibimos de nuestros antepasados. Eso, para nosotros es construir la vida y hacerla crecer en cada rincón, con una esperanza que apueste por la memoria y por los tiempos venideros. Nos tejemos en colectivo como pueblo y en ese trabajo nos tejemos también como personas.
Somos redes en nuestras localidades donde buscamos en colectivo tener una sola palabra que sea espejo de nuestra madre tierra, de su latido y de su vida. Somos redes de redes en nuestras comunidades y regiones que son colectivos de colectivos, donde encontramos una sola otra palabra, que entre los nuestros, escuchamos con atención porque sigue siendo lo que decidimos libremente ser, eso es nuestra lucha permanente y por eso la respetamos y honramos, haciéndola nuestro gobierno, no ahorita sino siempre, porque de nuestras diferencias surge el acuerdo colectivo. O sea, de nuestro ser diferentes surgimos como uno solo, como los pueblos que somos y es por eso que también honramos nuestras diferencias.
Así, cuando por acuerdo del Quinto Congreso Nacional Indígena decidimos conformar un Concejo Indígena de Gobierno, no fue vacilando, ni pretendiendo que todos sean como nosotros, ni queriendo decir a nadie qué hacer, sino para decir al mundo que no es cierto que el gobierno deba ser para destruir, sino para construir. No es cierto que el gobierno deba ser para servirse, sino para servir. Debe ser espejo de lo que somos cuando soñamos decidiendo nuestro destino, y no la mentira que nos suplanta para decir en nuestro nombre que quiere ver muerto todo a su alrededor.
A eso que tejemos, le llamamos organización y es el territorio que defendemos, es la lengua que hablamos y nos negamos a perder, es la identidad que no olvidamos y que engrandecemos con la lucha. Pero resulta que es también lo que los dueños del dinero necesitan para destruir y convertir en más dinero, para hacerlo mercancías con la explotación, con la pobreza, la enfermedad y con la muerte de muchos otros millones de personas que no son de nuestros pueblos y que viven en las ciudades y en el campo. O sea, tampoco es cierto que la muerte, la represión, el despojo y el desprecio sea sólo para nosotras y nosotros los originarios.
Por eso, ejercer la autonomía con nuestras formas ancestrales de caminar preguntándonos, es la única puerta para poder seguir haciendo de la vida, nuestro camino irrenunciable, pues afuera todo se acomodó para afianzar el terror y la ganancia de los poderosos. En ese contexto, aunque nuestra libre determinación sea reconocida en sus leyes viciadas, no hay forma de que se detenga, o siquiera se frene la acumulación capitalista basada en nuestro exterminio. Esto será posible hasta que se desmonte la finca, la hacienda, la fábrica, el campo de concentración o el cementerio, en lo que han convertido nuestro país y nuestro mundo.
El Concejo Indígena de Gobierno es la forma de honrar nuestras diferencias, para encontrar ahí la palabra en la que nos reflejemos, y que sea un verdadero gobierno. Lo otro, eso a lo que arriba llaman Estado Mexicano, es sólo una mentira hecha para imponer, reprimir y ocultar la muerte que ya se nos desborda haciendo evidente el engaño. Es decir, no son más que una banda de rateros que fingen ser institución de derecha o de izquierda. En cualquier caso, traen la guerra consigo y por más que la maquillen también se les desborda, porque el patrón es el patrón.
Pero abajo, no tenemos más que defender la vida con o sin las mentiras del gobierno que sale, del gobierno que entra, porque las palabras sobran cuando se amenaza a los pueblos Binnizá, Chontal, Ikoots, Mixe, Zoque, Nahua y Popoluca del Istmo de Tehuantepec con sus proyectos transístmicos y la expansión de las Zonas Económicas Especiales, a los pueblos Mayas con su proyecto de tren capitalista que despoja y destruye a su paso la tierra. Las palabras sobran ante la anunciada siembra de un millón de hectáreas con árboles frutales y maderables en el sur del país, ante la ilegal y amañada consulta para la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, o ante la oferta para que sigan invirtiendo las empresas mineras que tienen concesionadas grandes extensiones de los territorios indígenas. Las palabras sobran cuando sin consultar a nuestros pueblos el futuro gobierno impone la creación, al estilo del viejo indigenismo, del Instituto Nacional  de Pueblos Indígenas, comandado por los desertores de nuestra larga lucha de resistencia.
Las palabras sobran cuando vemos el cinismo con que son entregados los pueblos de México a los intereses de Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio, mismo que promete ratificar el futuro gobierno de López Obrador, quien en uno de sus primeros discursos no dudó en ratificar la continuidad en la actual política monetaria y fiscal, es decir, continuidad en la política neoliberal, la cual será garantizada con el anuncio de que las corporaciones militares seguirán en las calles y con la pretensión de reclutar 50 mil jóvenes para las filas armadas que han servido para reprimir, despojar y sembrar el terror en toda la nación.
Cuando nuestras demandas fueron parar esta guerra y que los derechos de los pueblos indígenas se reconocieran en la constitución mexicana, traducidos en los Acuerdos de San Andrés, fuimos traicionados porque el patrón que no vemos y que es a quien sirven los que dicen gobernar, ordenó tender sobre nosotros muchas leyes que hacen legal robarnos con violencia la tierra, programas para dividirnos y hacernos pelear entre nosotros, sembrar el desprecio y el racismo hacia todas las direcciones. Entonces, las palabras sobran también cuando con cinismo hablan de reconocer en sus leyes profundamente podridas los Acuerdos de San Andrés o nuestra libre determinación, sin siquiera tocar el asesino montaje capitalista que es el Estado Mexicano.
De aprobarse los Acuerdos de San Andrés en el actual contexto, estando vigentes las sucesivas reformas al artículo 27 constitucional, que han transformado la tierra en mercancía y han puesto las riquezas del subsuelo en manos de las grandes empresas, sin acabar con los regímenes de concesiones de aguas, minería, bienes nacionales e hidrocarburos, sin imponer límites al poder imperial derogando el actual Tratado de Libre Comercio y limitando severamente a las grandes corporaciones trasnacionales, sin destruir el control que los grandes cárteles de la delincuencia ejercen, apoyados en las corporaciones militares, sobre nuestros territorios, estaremos viviendo, en el mejor de los casos, una burda ilusión, que nos oculta la embestida del dinero contra nuestros pueblos.
Nosotros, en el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, no tenemos duda y no seremos parte de ninguna transformación exponencial capitalista, que con sus prácticas viciadas, tiene su mirada puesta en nuestros territorios. No seremos parte de su mentira sedienta de nuestra sangre y nuestro extermino.
Es por eso, que acordamos seguir construyendo la organización que se convierta en un gobierno propio, autónomo y rebelde, con compañeras y compañeros de otras geografías, para romper en colectivo la inercia que nos imponen, para ver entre todos por donde viene la tormenta y en medio de ella no dejar de tejer, hasta que nuestro tejido se junte con los otros, que brotan por todos los rincones de México y el mundo para que se hagan concejos, que juntos, seamos concejo de gobierno con las redes del apoyo al CIG. Que se desdoblen con sus propias formas y su propia identidad en el campo y la ciudad sin importar las fronteras.
Acordamos consultar en nuestras comunidades, pueblos, naciones, tribus y barrios las formas y modos de construir junto con las redes de redes, chiquitas y grandes, una coordinación que nos enriquezca en el apoyo y la solidaridad, que haga de nuestras diferencias nuestra fuerza, en redes de resistencia y rebeldía con la palabra que nos hace ser uno solo, de manera respetuosa y horizontal.
Y como es de por si nuestro modo, cada paso depende de lo que mero abajo acordemos, por lo que llevaremos a nuestras regiones estos resolutivos para ser consensados, y que la palabra colectiva que nos hace ser lo que somos, nos marque el ritmo, el modo y la dirección.
Nuestros pasos dependerán también de lo que mero abajo en colectivo decidan los otros y las otras, los maestros, estudiantes, mujeres, trabajadores del campo y la ciudad, de todos lo que en medio de la guerra capitalista también han decido tejer la organización que eche abajo la muerte y la destrucción en la que los capitalistas solo ven ganancias. Si es su decisión, de abajo y autónoma, les llamamos a que consulten de manera seria y comprometida al interior de sus organizaciones y colectivos si es o no necesario para ustedes conformar su Concejo de Gobierno.
Si así lo deciden, en consecuencia a nuestro llamado para hacer retemblar la tierra con la organización de abajo y a la izquierda, siempre contarán con nuestra palabra compañera, desinteresada y solidaria. Compañer@s no serán pasos fáciles, ni rápidos, pero estamos convencidos de que se nacerán profundas grietas para desmontar el poder de arriba.
En su momento y de acuerdo a la consulta que realicemos en nuestras comunidades, el CNI-CIG discutiremos la incorporación a algo más grande, que sea capaz de incorporar nuestras luchas, pensamientos e identidades. Algo más grande que se haga fuerte con las visiones, modos, formas y tiempos de cada quien.
Hermanas, hermanos es esta nuestra palabra colectiva, que sigue llamando a la organización de abajo para defender la vida, y sanarnos junto con nuestra madre la tierra.
Desde CIDECI-UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
A 14 de octubre de 2018
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos
¡NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS!
Congreso Nacional Indígena
Concejo Indígena de Gobierno
Ejército Zapatista de Liberación Nacional

martes, 16 de octubre de 2018

SIERRA TARAHUMARA: SEGUNDO CONGRESO COMUNITARIO “RESISTENCIAS Y ALTERNATIVAS”

Encuentro comunitario en la Tarahumara
Raúl Zibechi.
Desinformémonos, Periodismo de abajo:
15 de octubre de 2018.
Entre montañas tapizadas de pinos y bajo un cielo brillante, que en las tardes se trasmutaba en frío y lluvia, se realizó en Creel (sierra Tarahumara, Chihuahua) el Segundo Congreso Comunitario “Resistencias y Alternativas”. Durante tres días más de 200 personas integrantes de nueve pueblos originarios (Rarárumi, Ódame, Otomí, Maya, Tzeltal, Wixárika, Mixe, Cora, Mixteca y Chol), estudiantes y docentes de la Ibero, el Iteso y de varios institutos de formación y educación popular, debatieron las prácticas que vienen desarrollando, los territorios que defienden y la cultura y la fiesta de cada quién.
La metodología del encuentro facilitó largos y profundos intercambios entre los participantes. Cada jornada comenzaba con una provocación que buscaba despertar la crítica y la autocrítica sobre lo que hacemos como colectivos; luego se formaban mesas de trabajo que profundizaban los debates que, finalmente, se socializaban en plenarios.
Aún así, los tiempos más ricos fueron los de los intercambios informales, durante las comidas, las filas para lavar trastes, los tiempos libres y rituales festivos. La confraternización fue lo más importante, ya que allanó el camino para hermanarnos en las diferencias y complementarnos en las contradicciones.
Un puñado de temas deben ser rescatados como ejes de los debates entre militantes.
El primero fue comprobar que vivimos una guerra contra los pueblos y que esa guerra es de carácter estructural, que no depende por tanto de las personas o partidos que se turnen en los gobiernos. Un tema largamente debatido son los desafíos que esperan a los movimientos mexicanos ahora que se viene un neoliberalismo (o Cuarta Guerra Mundial) revestido de “buenos modales”. La soledad de quienes siguen luchando se interpretó como un desafío a superar.
El segundo fue la centralidad de los feminicidios, en un sistema capitalista patriarcal. Varias mujeres enfatizaron en esta parte del debate que “las ONGs hacen daño” y que el peor enemigo es “la falta de conciencia sobre lo que nos sucede”, mientras otras destacaron que “el movimiento indígena se ha encerrado”, cuando debe ser protagonista de la coyuntura y temas como la opresión de las mujeres.
Una tercera cuestión a destacar fue el balance de los gobiernos progresistas latinoamericanos, para mejor posicionarse frente al inminente gobierno de Morena. En este punto, hubo un intercambio muy rico centrado en las políticas sociales como rasgo central de los progresismos, que consiguen mejorar la situación de los más pobres sin realizar reformas estructurales ni afectar los intereses del 1% más rico. La desigualdad, por lo tanto, se mantiene intocada.
Luego se abordaron las contradicciones entre campo y ciudad. Aunque se reconoció que “ser campesino es resistir”, también se hizo balance sobre la tendencia a pensar que sólo en las zonas rurales hay resistencias y mundos otros. En el debate se mencionó la necesidad de conocer más a fondo las luchas urbanas, sobre todo los espacios de resistencia en la Ciudad de México y en la mayoría de las urbes latinoamericanas.
Una de las conclusiones más ricas apuntó a la necesaria crianza entre campo y ciudad, en base a las experiencias y saberes complementarios que poseen. Los pueblos vienen resistiendo al modelo creando a la vez mundos nuevos, y esa creación no tiene límites geográficos: contamos con experiencias de sanación, de aprendizaje, de hacer justicia y tantas otras, en los más diversos espacios sociales.
Por último, constatamos lo que nos falta construir como movimientos. Enraizarnos más y mejor en la vida de nuestras comunidades; tejernos con otros y otras en encuentros de este tipo, para extender los mundos que vamos creando. Por último, necesitamos tener una visión más amplia de las realidades regionales, continentales y globales, para comprender la tormenta que estamos sufriendo y defender nuestros mundos.
Las y los compas de SINÉ-COMUNARR (Construcción de Mundos Alternativos Ronco Robles), están caminando desde hace ya trece años y fueron nuestros anfitriones. Con gran esmero y cariño, y muy poco protagonismo, se empeñaron en tejer, promover, contener y abrigar a las dos decenas de colectivos que confluimos en tierras tarahumaras. La imagen que nos llevamos es que los pueblos en general, y los de México en particular, necesitamos este tipo de espacios/encuentros que son un alto en el camino para mirar hacia adentro, tomar aliento y reiniciar la travesía.

NICARAGUA: UNA IZQUIERDA VIVA Y VALIENTE ES LA QUE APOYA A LA RESISTENCIA

Nicaragua y la izquierda muerta
Amaia Pérez Orozco,
Fuente: El salto: 
Red Latina sin fronteras:
15 doctubre de 2018.
Pasan tantas cosas y tan terribles en este mundo de mierda. Está tan mal todo, en tantos sitios, que el corazón, la cabeza, el tiempo no dan para responder a todo lo que sucede.
Y, entonces, en Nicaragua se desata la represión. Una represión que venía fraguándose de lejos y que se evidenciaba en el ahogo de la lucha por la soberanía de los cuerpos, ejemplarizado con la prohibición absoluta del aborto. Una represión que se ha desatado en sus formas más virulentas desde abril, con muertes primero, con detenciones, agresiones sexuales, torturas, despidos políticos y exilios después.
Se desata todo esto y hay quienes no tienen la capacidad de convertir la lucha contra la represión del régimen de Ortega-Murillo en una prioridad, porque el mundo nos desborda. Hasta aquí, comprensible y ¿lamentablemente aceptable? Pero lo que resulta a todas luces inaceptable (quizá sí, lamentablemente comprensible) es justificar la represión en nombre de una supuesta resistencia al imperialismo yanqui.
En nombre de una supuesta izquierda, se articulan todo tipo de planteamientos conspiranoicos: la Caravana de Solidaridad Internacional y el movimiento feminista nicaragüense está financiada por la USAID; el capital norteamericano pretende retomar posiciones frente al chino. Es el imperialismo, la sombra omnipresente que maneja las vidas de tantas y tantas y tantos nicas. Son sus títeres, aunque ellxs se crean que actúan por sí mismxs cada día que se lo juegan todo; que se juegan la tranquilidad del anonimato o la connivencia por salir a un tranque, por apoyar un centro médico clandestino, por protestar ante una prisión, por conformar una articulación de movimientos sociales contra el orteguismo.
¿Qué izquierda es esta? ¿Qué clase de izquierda es un planteamiento político que nos lee como meras marionetas de una mano que lo puede todo, negando la inteligencia vital y política de las personas en función de cómo calcemos en un esquema de distribución de culpas preconcebido? Hay quienes, frente a la retórica del más-allá-de-la-izquierda-y-la-derecha, hemos defendido el valor de esta etiqueta… No por la etiqueta en sí, que vale nada. Sino por lo que contiene. Pero, a la hora de la verdad… ¿qué contiene?
La izquierda es una política de lo vivo: la que es capaz de comprender los procesos, las relaciones, las situaciones históricas vivas; más aún aquellas que nos desbordan y nos rompen los esquemas. Es una política de la valentía. La que no se aferra a un dogma impuesto y prefabricado. La que mira a los ojos y escucha a las compañeras más acá de su pre-adscripción a ningún color. La que hace todo eso marcando líneas rojas: La línea roja de la soberanía sobre la propia vida particular y colectiva, y sobre la propia tierra. Claro que sí. La que apoya un proceso de rebeldía para que no se lo adueñe o meriende nadie ajeno al pueblo mismo. La línea roja de la justicia social, peleando por que el proceso de rebelión vaya de la mano de una redistribución del poder socioeconómico, y apoya a los movimientos de base para que sean fuertes y marquen el ritmo y el contenido de la resistencia frente a otros actores, como iglesia y empresarios, aliados dadas las circunstancias, pero aliados extraños, coyunturales, parciales y/o indeseables.
Seguir apoyando al régimen orteguista, llamar a eso segunda fase de la revolución, es hacer una política de la abstracción sobre lo vivo, una política de los esquemas muertos sobre las ilusiones que se hacen carne cada día. Una política que no se atreve a cuestionarse ni a revisarse. Es una política profundamente conservadora, que se anquilosa por el miedo a deshacerse de lo conocido que nos lo explica todo: el bien, aquí; el mal, en el imperialismo gringo que todolopuede.
Una izquierda viva y valiente, una izquierda no testosterónica, se hace responsable de apoyar a la resistencia para que de ella pueda construirse verdadero poder popular. Una izquierda viva y valiente es una izquierda que apoya a las compañeras feministas, que, por vericuetos de la historia, se encuentran luchando, en parte, con quienes están en profundo desacuerdo, por otra parte.
Una izquierda viva y valiente es la que mira a Nicaragua y se pregunta por lo que nos sucede aquí: por cómo vamos a (re)construir nuestro sujeto de lucha, asumiendo que, o es para todas-todos-todes, o no hay liberación, emancipación ni subversión posibles. La que mira a Nicaragua para aprender cómo recoger aquí el malestar social y luchar contra la precariedad vital como régimen político sin pretender hacerlo desde un sujeto revolucionario unívoco, homogéneamente oprimido por la mano del capital o el imperio y subyugado al dogma del bien y el mal. La que asume la complicadísima tarea de hacerse eco de la dolorosa sensación de que nos la han colado: nos prometían el sueño americano, y resulta que en este mundo no caben los sueños de todas las personas. Y entonces… ¿qué?, ¿otro mundo donde sí quepamos o echamos a quien sobra? Abordar este momento y rebelarse contra la receta que dictamina la expulsión para los de fuera y el orden para los de dentro (bien colocados por jerarquía social, de género y racialización) exige mucha valentía construida desde la vida misma y que resuelva la vida misma, aquí y ahora.
Nicaragua, como México o como Brasil, no es un otro: es un espejo en el que mirarnos para cambiar y aprender. Y, ante ese espejo, hay quienes reiteran una política de izquierdas muerta. Atrevámonos a ensayar una política viva.

ALLANAMIENTO, ROBO DE INFORMACIÓN Y DE UNA COMPUTADORA, DENUNCIA MAIZ

A los medios de comunicación
A la opinión pública nacional e internacional
A las organizaciones de derechos humanos, sociales y en resistencia.
A los Pueblos Indígenas de México y el Mundo.
Nosotros el Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAÍZ) queremos denunciar públicamente en allanamiento que sufrieron nuestras oficinas en la ciudad de Tehuacán, Puebla, el día 15 de octubre.
Cuando nuestros compañeros entraron a la oficina alrededor de las 9 de la mañana, se percataron que había cosas que estaban desordenadas y tiradas. También se dieron cuenta que faltaba información, y habían sustraído una computadora dejando en desorden algunos cajones y papeles, que son de nuestro trabajo. Sin embargo y extrañamente había más cosas de valor, las cuales no fueron tocadas.
Por lo que señalamos que estos actos van encaminados a generar intimidación por los trabajos que desempeñamos como organización, esto debido a los procesos de acompañamiento que hemos brindados en los últimos dos años, así como hacer mella en las actividades cotidianas y en los trabajos de quienes laboran en nuestras oficinas.
Denunciamos públicamente que:
En los últimos meses hemos sido objeto de amenazas y que está acción se suma a una larga lista de agresiones que hemos enfrentado, entre ellos la más grave es la desaparición de Sergio Rivera Hernández por oponerse a la hidroeléctrica que ha promovido minera Autlán, mediante sus empleados Fermín Gonzales León y Cirilo Trujillo Lezama, quienes fungían como autoridades municipales de Tlacotepec de Díaz y de San Pablo Zoquitlán.
1.Ante estos últimos hechos exigimos a las autoridades federales y estatales se haga una investigación, exhaustiva, rápida y pronta.
2.Se garantice la seguridad y la integridad física de nuestros compañeros y miembros de nuestra organización.
3.Se den las garantías constitucionales necesarias para poder laborar sin actos de agresiones o de hostigamiento para poder desempeñar nuestras actividades.
4.Así como la presentación con vida de nuestro compañero Sergio Rivera Hernández a casi dos meses de su desaparición.
Movimiento Agrario Indígena Zapatista.
16 de octubre 2018.

BRUTAL RECONFIGURACIÓN DEL PODER DE ARRIBA: “NEOLIBERALISMO PROGRESISTA”

NEOLIBERALISMO “PROGRESISTA” LATINOAMERICANO
por Raúl Zibechi
Fuente: La Jornada
Red Latina sin fronteras:
15 de octubre de 2018.
Con el auge de la derecha asistimos al fin de las democracias y de la soberanía de los estados-nación
La feminista estadunidense Nancy Fraser viene alertando sobre los problemas derivados del neoliberalismo progresista, que identifica con los gobiernos de Bill Clinton, Tony Blair, el socialismo francés y sus sucesores como Barack Obama (http://goo.gl/4GGTbX). En su opinión, combina políticas económicas regresivas, liberalizantes, con políticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Se trata del multiculturalismo, el ambientalismo, los derechos de las mujeres y LGBTQ.
El reconocimiento de estos derechos y colectivos sociales es, para Fraser, enteramente compatible con el neoliberalismo financiero, ya que bloquea el igualitarismo. El abordaje de las discriminaciones consiste en “asegurar que unos pocos individuos ‘talentosos’ de grupos ‘subrepresentados’ puedan ascender al tope de la jerarquía corporativa y alcanzar posiciones y remuneraciones paritarias con los hombres heterosexuales blancos de su propia clase”.
Mientras una minoría consigue insertarse en el capitalismo financiero, el resto continúa prisionero del capital, con lo que el sistema adquiere mayores niveles de legitimación, amplía su base de apoyo y consigue aislar a los críticos a los que, de paso, les endilga los motes de masas atrasadas e incultas. Así, el feminismo liberal, el anti-racismo liberal y el capitalismo verde son las únicas opciones críticas que el sistema legitima, calificando toda otra resistencia o rebelión como populismo.
Creo que el análisis de Fraser es adecuado y enteramente compartible para el norte del mundo, aunque creo que debe ser matizado para las regiones del sur y en particular para América Latina. Aunque sus argumentos pueden ser tomados como punto de partida, las diferencias con nuestro continente son notables.
La primera es que el progresismo (neoliberal, porque ese es modelo imperante) accede a los gobiernos como consecuencia de las luchas de los pueblos originarios, afros, sectores populares y trabajadores que resistieron la primera oleada neoliberal privatizadora y protagonizaron levantamientos, insurrecciones y amplias resistencias del más diverso tipo.
Esta es la principal diferencia con los procesos del norte. Las nuevas construcciones de poder, arriba y abajo, se bifurcan: en el sur asistimos al fin de las democracias y de la soberanía de los estados-nación, y a la neutralización de la política institucional como espacio donde se construyen sujetos colectivos y se promueven los cambios de larga duración. Pero el protagonismo popular es también una de las razones del desborde de la represión y de la violencia estatal y paraestatal.
La segunda es que ese conjunto de resistencias han abierto fisuras en la dominación, donde los de abajo estamos construyendo mundos otros por fuera del Estado y del mercado. Postulo que esos espacios son los principales obstáculos para la total implementación del neoliberalismo, tanto conservador como progresista, con sus mega-emprendimientos mineros, monocultivos y grandes obras de infraestructura.
Espacios como las 400 fábricas recuperadas en Argentina, los 100 bachilleratos populares y una red de medios antisistémicos donde se informa 15% de la población. Sumemos: 5 mil asentamientos de reforma agraria en Brasil, con 25 millones de hectáreas, habitados por 2 millones de sin tierra; 12 mil acueductos comunitarios en Colombia; decenas de miles de emprendimientos colectivos y comunitarios en toda la región; áreas enteras liberadas de mercados y estados en varios países, cuya referencia mayor son las Juntas de Buen Gobierno Zapatistas.
La tercera es que en América Latina los poderes que se reconfiguran arriba, son el resultado de una amalgama o alianza entre grandes empresas, narcotráfico y sectores del aparato estatal. Sobre esa base se van creando desde narcoestados hasta diversas formas de dominación (desde “guerras contra el narco” hasta feminicidios) que a menudo cuentan con la bendición de las iglesias evangélicas y pentecostales.
El análisis y la descripción de estos nuevos poderes de arriba es necesario para comprender dónde estamos y hacia dónde vamos, mientras adjetivos como fascista o ultraderechista, aun siendo justos, no contribuyen a esclarecer la realidad. Cuánto más avanzan los movimientos antisistémicos, más brutal es la reconfiguración del poder de arriba, siendo México una referencia ineludible.
La cuarta es la conversión de las democracias en un sistema excluyente, que crea enemigos internos para aislar a sectores enteros de la población que perturban la lógica del capital financiero. 
Mientras en el norte se bautiza como populismo toda transgresión de las reglas, en el sur se emplea cada vez más una legislación antiterrorista, implementada tanto por gobiernos conservadores como progresistas, entre los que cabe destacar casos tan diferentes como los de Daniel Ortega y Dilma Rousseff.
Ante la nueva estructura del poder de arriba, los márgenes de maniobra institucionales serán cada vez menores.