miércoles, 23 de enero de 2019

8º ENCUENTRO ARTÍSTICO POR LOS DERECHOS DEL PUEBLO MAPUCHE Y LA INTERCULTURALIDAD

El pueblo Nación Mapuche re-existe y resiste a través del arte, conservando y compartiendo su cultura, su filosofía y cosmovisión
Enlace Zapatista:
23 de enero de 2019.
Lof Paynefilu – Centro Educativo Intercultural, Escuela Pública De Gestión Comunitaria N° 357. Pampa Del Malleo, Junín De Los Andes, Neuquén, Patagonia Argentina.
23, 24, 25 y 26 de enero de 2019
Mari Mari Compuche
Tufachi C'Me Antv
C'Me Mvn C'Pan Purra Trahun Artistico Kezau
Lof Paynefilu
Monguelecaiñ!
CONVOCATORIA
El Lof Mapuche Paynefilu y su Centro Educativo Intercultural (Escuela Pública de Gestión Comunitaria N° 357) INVITAN A ARTISTAS Y COLECTIVXS DE ARTISTAS a participar del: “Purra trahun kezau mamuil, curra, glcantun, pintura. 8° Encuentro Artístico por los Derechos del Pueblo Mapuche y la Interculturalidad”. A desarrollarse los días 23, 24, 25 y 26 de enero de 2019 en territorio ancestral comunitario, Pampa del Malleo, Junín de los Andes, Neuquén, Patagonia Argentina.
Desde tiempos ancestrales, el pueblo Nación Mapuche re-existe y resiste a través del ARTE, conservando y compartiendo su cultura, su filosofía, y cosmovisión, sus otros modos de “sentipensar” el mundo.
A pesar del contexto actual de muerte, persecución y hostigamiento latente que se nos impone, seguimos construyendo Comunidad, Identidad, Autonomía, Reciprocidad, Arte e Interculturalidad Crítica como parte de los principios fundamentales sobre los que se levantó y fortaleció este encuentro artístico desde sus inicios. Los mismos que junto a otros dan corazón a nuestro plan de vida, nuestro Kume Felen Mapuche: 
Una vez, ocho veces:
Desde su nacimiento resultó un desafío imaginar como posible la organización de un encuentro de este tipo. Levantar la fuerza para sostenerlo año tras año fue un gran crecimiento, lucha de muchos aprendizajes.
Esto nos permite ahora atravesar las sombras del arriba, encontrando en los abajos nuestros mejores espejos. Sintiendo nuestras las palabras suyas que por aquí también se viven: “Y aquí está usted, con un pie en una realidad y el otro en otra, -la que se levanta en las montañas del sureste mexicano con la inquietante bandera de la libertadLa que construyen estas personas tan pequeñas, tan normales, tan gente, tan como cualquier otro, otra, otroa. Tan sin precio y tan invaluables”.
Por ello, este 8º Encuentro Artístico adhiere a la convocatoria al “Encuentro de Redes de Resistencia y Rebeldía” convocado por el Congreso Nacional Indígena, Concejo Indígena de Gobierno y el EZLN.
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/…/invitacion-a-la-celeb…/.
Inscripción y Participación
La participación de ARTISTAS deberá registrarse enviando inscripción con los datos personales y la propuesta de actividad artística a compartir, al correo electrónico:
El eje propuesto para las intervenciones artísticas es: “En defensa de los derechos de la cultura mapuche y educación intercultural”.
Podrán participar todxs quienes tengan como práctica el arte: “artista es toda persona que reivindique su actividad como arte, independientemente de cánones, crític@s de arte, museos, wikipedias y demás esquemas ‘especialistas’ que clasifican (es decir: excluyen) las actividades humanas”. (Festival CompArte por la Humanidad. EZLN).
El 8º Trawn se construye entre todxs, con la participación de todxs y de manera AUTÓNOMA, por lo que colectivamente iremos formando parte de los grupos de trabajo que desarrollarán organizadamente las distintas tareas cotidianas que faciliten el desarrollo del encuentro: cocinar, buscar leña, limpieza de salón y baños, etc..
¿Qué hace falta traer?
Desde la organización autónoma del festival se podrá albergar hasta 50 artistas, garantizando hospedaje con camas y agua caliente.
En relación a los alimentos, si bien existen recursos básicos generales previstos y asegurados es importante prever por parte de lxs invitadxs colaborar $200.- y/o con productos frescos, frutas, bebidas o lo que cada invitadx pueda a conciencia aportar, para no recargar a la organización y que se pueda autogestionar de buena manera la actividad.
En relación a las prácticas artísticas, solicitamos a cada invitadx traer sus herramientas de trabajo y de seguridad, asimismo traer los materiales básicos para poder desarrollarlas.
Por otro lado, es importante considerar que en función del sostenimiento y desarrollo del festival se generan gastos generales que también buscarán sopesarse mínimamente con una Cajita abierta (“de la abundancia”, como la llama la Red Jarilla) para realizar aportes a conciencia al momento de la inscripción.
¿Cómo llegar?
El Purra Trawn se realizara en el complejo compuesto por el Centro de Complementación Intercultural Mapuche del Lof Paynefilu y la Escuela Nº 357.
Se puede acceder llegando por Ruta Nacional 40 hasta Junín de los Andes y tomando luego al norte la Ruta Provincial Nº 23, atravesando el puente sobre el Río Malleo, para finalmente ver la Escuela Nº 357 a mano derecha, distante de Junín de los Andes a unos 27 km aproximadamente.
Desde el Alto Valle de Río Negro y Neuquén un grupo de apoyo recepcionará la información de formas de transporte de cada inscriptx registradx.
Datos de interés:
    Para quienes llegan en auto, tienen que ingresar por el camino hacia Aluminé. Estará todo señalizado.
    Para quienes llegan en colectivos de línea, los horarios de salida desde la terminal de Junín de los Andes hacia Aluminé son los siguientes: 18:00 (Al-Bus) y 18:30 (Campana Dos).
    En el hospedaje hay duchas y frazadas. Ropa de cama no (por lo que de considerarlo necesario cada invitadx debe traer la suya).
    No es necesario llevar utensilios de cocina, aunque nunca está demás cargar en la mochila los propios.
Contacto:
– Berta Catricura (Educadora mapuche): 2944134714
– Miguel Painefilu (Lonko de la comunidad): 2944628395

domingo, 20 de enero de 2019

LA CONFRONTACIÓN REAL DE LA “4ª TRANSFORMACIÓN” SERÁ CON LOS ACTORES ANTISISTÉMICOS

La consistencia del EZLN
Zózimo Camacho,
Contralínea:
15 de enero de 2019.

En este espacio habíamos señalado que la confrontación real del nuevo gobierno y su llamada “Cuarta Transformación” no sería con los grandes empresarios. Tampoco sería entre poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Ni siquiera entre partidos. Sí habrá temas importantes de disputa, como el de las canonjías a las que se aferran ministros y otros funcionarios de la casta dorada; los recursos con los que se mantenían clientelas electorales, o la elección de lugares donde sí y donde no habrá negocios para el gran capital. Y claro, la lucha por el poder.
Habrá incluso escándalos y acusaciones entre estos actores. Pero sus diferencias, por muy profundas que sean, son sistémicas. Podrán pisar la cárcel algunos personajes y ser destituidos y sometidos a proceso otros, pero los bloques hegemónicos sabrán ponerse de acuerdo porque coinciden en lo fundamental.
La confrontación real será, dijimos entonces, con los actores antisistémicos, en específico, la izquierda social que no está representada en el sistema de partidos.
La parada militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el pasado 31 de diciembre en La Realidad, Chiapas, vino a confirmar que estamos ante la más alta probabilidad de que se reactiven las hostilidades entre el Ejército Mexicano y el EZLN desde aquella traición y andanada contra los zapatistas ordenada por Ernesto Zedillo en 1995. Estaríamos también ante la mayor crisis política de entonces a la fecha.
El zapatismo ha sabido interpretar los mensajes del nuevo gobierno y ha decidido mostrar su cara militar. En esta ocasión dejó de lado los comunicados, los análisis, los festivales culturales, los cuentos-metáforas y la música. De manera pacífica y sin armas, el EZLN desplegó a su 21 División de Infantería, que colmó la plaza del Caracol Madre de los Caracoles Mar de Nuestros Sueños. Esos miles de milicianos marchando a paso de maniobra fueron más elocuentes que los discursos que después vinieron.
Lo zapatistas dejaron boquiabiertos a quienes se empeñaron -y empeñan- en decir que son un movimiento acabado, sin apoyo y sin capacidad alguna de respuesta. Quienes hemos seguido -de cerca, de lejos, atentos- al movimiento indígena, sabemos que lo que han construido las comunidades zapatistas difícilmente podrá ser echado atrás. Lo que mostró ese día fue una organización fuerte, de personas dignas y sanas que no piden limosna.
La feroz campaña contra el EZLN en medios de comunicación y redes sociales -calumnias incluidas- es realmente insustancial: que si no habían criticado a los gobiernos anteriores (cuando cualquiera puede ingresar a enlacezapatista.org donde está el registro de cada comunicado y actividad por fecha); que si son una creación de Salinas; que si critican a López Obrador por envidia… Sí, de ese nivel es la interpelación masiva a los zapatistas. Paradójicamente, algunos de los más feroces críticos del zapatismo son los que aplaudieron a Peña Nieto por su “vocación democrática”demostrada al dejar que asumiera López Obrador la Presidencia de la República.
Lo cierto es que el EZLN y, con él, el Congreso Nacional Indígena (CNI) se oponen a lo que se han opuesto siempre: al despojo a los pueblos indios y al desprecio a los derechos y la cultura indígena.
¿A poco porque ahora lo proponga López Obrador, los zapatistas tienen que aceptar megaproyectos como el del Tren Maya, el corredor transístmico o la (su)plantación de árboles maderables y frutales en tierras comunales, que abren al gran capital regiones en las que los grandes empresarios no han podido establecer aún mecanismos de espolio? ¿Es válido que se opongan si los propone Porfirio Díaz, Fox, Calderón o Peña Nieto, pero hay que aceptarlos si quien lo propone es el de la “Cuarta Transformación”?
Para el gran capital, el sexenio de López Obrador habrá valido la pena sólo con que le entregue lo que no pudieron hacer ni Porfirio Díaz, ni Salinas, ni Zedillo, ni Fox, ni Peña Nieto. Son los mismos proyectos. Los últimos gobiernos no tuvieron la legitimidad ni la autoridad moral para lograr un  despojo de tales magnitudes ante el movimiento indígena organizado. Andrés Manuel cree que sí lo tiene y, esgrimiendo sus 30 millones de votos y el discurso de ser un gobierno de “izquierda”, echará mano de todo el poder del Estado para imponer estos proyectos. De ahí la alerta dada por los zapatistas.
En una de las conferencias de López Obrador con la prensa, tuve la oportunidad de preguntarle si su gobierno pensaba cumplir los Acuerdos de San Andrés y reformar el Artículo 27 de la Constitución para revertir la reforma que hizo Carlos Salinas de Gortari. Elevar a nivel constitucional el respeto a los derechos y la cultura indígenas y detener la privatización de los ejidos y tierras comunales han sido demandas de campesinos, comunidades y la izquierda social desde hace décadas. El presidente evitó responder. Dio la vuelta a la pregunta con la promesa de que por la tarde, en Oaxaca, daría a conocer toda la política que su gobierno aplicará para “apoyar” a los pueblos indígenas.
Esa tarde anunció, desde la región donde ikoots, binni záa y o’depüt han resistido por más de 1 siglo la puesta en marcha de un corredor transístmico, que los indígenas tendrán que aceptar ese proyecto, así como el Tren Mayay la siembra de árboles frutales y maderables. A cambio, tendrán “apoyos” “trabajo”. Ni una palabra de los Acuerdos de San Andrés o de reformar el Artículo 27 constitucional. Su agenda “indígena” es muy distinta.
Lo que quedó claro con el despliegue militar del EZLN el 31 de diciembre pasado es que López Obrador no va a encontrar en los zapatistas y los integrantes del CNI al indígena que se arrodilla. Va a encontrar al que le mira de frente, de pie, y en tzotzil, yoreme, nahua, maya peninsular, na’saavi y otras 60 lenguas le dirá: NO.

SILVIO RODRÍGUEZ, LUIS EDUARDO AUTE Y JOAQUIN SABINA, SUS MEJORES CANCIONES...


ES

Documental: HISTORIA DE LA LUCHA CAMPESINA EN CHIHUAHUA, Guerrilla de 1965

Madera 1965

MEMORIA DE LA GUERRILLA DE 1965 EN MADERA
Publicado el 8 de octubre de 2016.
En memoria de los caídos en el intento de toma del Cuartel Madera el 23 de septiembre de 1965
La Voz del Anáhuac,
Doroteo Arango,
enero de 2019.
Arturo Gámiz García era estudiante del IPN en 1956. Participó en la huelga estudiantil que, entre otras demandas, exigía el mejoramiento de los internados y comedores que permitían que en esa institución educativa estudiaran jóvenes de origen obrero y campesino. 
Pero la respuesta gubernamental fue la ocupación militar del campus del Casco de Santo Tomás para clausurar el internado y los comedores estudiantiles. Gámiz era representante de la Prevocacional 4, fue expulsado del Politécnico por su participación en la huelga. 
Arturo Gámiz, originario de Chihuahua, regresó a su tierra, estudió en la normal rural y consiguió plaza de profesor. A inicios de la década de los ‘60 se liga al movimiento campesino del estado de Chihuahua. Se dio la lucha agraria de manera legal, reclamaron el reparto agrario. Chihuahua fue territorio villista durante la revolución mexicana de 1910, pero paradójicamente ahí no se había aplicado la reforma agraria, los latifundista eran los mismos que desde la época porfirista. 
Al no encontrar respuesta al reclamo de reparto agrario, pasaron a la acción directa ocupando tierras. Los guardias blancas de los latifundistas, la policía rural y el ejército federal reprimieron a los campesinos. Con presos, heridos y asesinados, los campesinos se vieron obligados a ejercer la autodefensa. Los enfrentamientos, cada vez más cruentos.
Con la participación de campesinos, profesores rurales y estudiantes normalistas y universitarios en 1963 y 64 se llevan a cabo dos encuentros en la sierra, denominados Heraclio Bernal. De ahí surgió el Grupo Popular Guerrillero, bajo la dirección de Arturo Gámiz García, el doctor Pablo Gómez Ramírez y los hermanos Gaitán. 
Realizan algunas acciones de autodefensa y ajusticiamiento. Se desata una persecución furibunda contra el GPG. Con el objetivo de hacerse de armas, deciden tomar el cuartel militar de Cd. Madera el 23 de septiembre de 1965.
El plan de ataque sería llevado a cabo por una treintena de guerrilleros. Pero por diversas causas sólo llegan 13, entre los que se encontraban Arturo Gámiz y Pablo Gómez. Uno de los grupos llegó antes de la hora señalada, observan un ambiente muy tenso, mucha vigilancia militar y suponiendo que la acción se suspendería, se retiraron. El tercer grupo, que trasladaba el armamento, se ve imposibilitado de llegar, pues el vehículo se les atasca al intentar cruzar un río, había llovido profusamente esos días.
El grupo que sí llegó, ante la ausencia de sus demás compañeros, discutió y pese a saberse en desventaja, deciden llevar a cabo la acción. Pero no tomaron por sorpresa a los militares, ya estaban preparados y además había más soldados que los que normalmente había. La respuesta militar fue inmediata. Se da orden de retirada al comando guerrillero, pero ya era imposible, siete de los 13 integrantes del GPG caen masacrados, Arturo Gámiz y Pablo Gómez entre ellos.
Los sobrevivientes fueron protegidos por la población campesina. Intentarían reorganizarse para continuar la lucha. Unos decididos a continuar la lucha en Chihuahua fueron sañudamente perseguidos, hasta agosto de 1968, cuando son capturados y fusilados por el ejército en Teposaco, en los límites entre los estados de Chihuahua y Sonora. Ese grupo era encabezado por Óscar González Eguiarte.
Otros se trasladaron a Guerrero y a la Ciudad de México para reorganizarse. Unos se integran a la guerrilla en Guerrero, con el profesor Lucio Cabañas. Otros se relacionan con el Movimiento de Acción Revolucionaria y posteriormente a la Liga Comunista 23 de septiembre.
La lucha guerrillera en Chihuahua en 1965 fue el primer intento de una guerrilla socialista en México.

Jesús Vargas: "Madera, movimiento agrario y guerrilla en Chihuahua"

Jesús Vargas presentó "Madera, movimiento agrario y guerrilla en Chihuahua"junto con Luis Hernández Navarro.

sábado, 19 de enero de 2019

LOS OTROS DESAPARECIDOS: HISTORIAS DE HOMBRES Y MUJERES VERDADEROS

Testimonio de Mario Álvaro Cartagena López (“Guaymas”)
Documentos de la Liga Comunista 23 de Septiembre
Ver video:

ALICIA... AMOR DE MI VIDA. La fuga de Oblatos

Guión: Alicia de los Ríos Merino y Francisco Barrios.
Duración: 44:35 minutos.
Yo caí preso en 1974, al año de estar trabajando dentro de la organización [1], y conocí por primera vez lo que es la tortura. Mi papá jamás me había pegado, por lo que me pregunto cómo aguanté. A mí me agarró Florentino Ventura, aquel famoso policía que años después se disparó un balazo por la conciencia de todas las atrocidades que había cometido. Él me torturó personalmente, pero no “aventé” a la brigada [2] de mi escuela. Inventé una historia, me puse como “comanche” [3], pese a ser de brigada. Respondí afirmativamente a todo lo que me preguntaban, pero no delaté compañeros.
Habían pasado los secuestros de Duncan Williams y Aranguren. El gobierno ya había desaparecido a compañeros y por eso a varios nos presentaron ante la opinión pública como responsables de esos hechos, aunque éramos activistas de niveles bajos. Yo hasta la fecha, de la etapa que viví, de 74 a 78, no he conocido a un compañero vivo que haya alcanzado un nivel superior dentro de la Liga, ya sea en el buró militar [4] o en el órgano central [5], a todos los mataron, los desaparecieron o cayeron en enfrentamientos. Quizá hay compañeros que conocieron a otros líderes que por ahí anden, pero de los que yo conocí, no queda ninguno.
Yo dije que había conocido a los jefes (Oseas,Sebas, etc.), de hecho los conocí porque era militante profesional, pero me hice pasar por jefe también. En realidad yo tenía mi paro legal, mi familia me daba cobertura y no estaba quemado políticamente. No obstante, me presentaron ante la prensa como jefe y eso me sirvió para que no se lanzaran contra mi brigadita escolar.
Duré dos años preso en la cárcel de Oblatos, Guadalajara. Éramos 15 de la Liga, pero nos depuramos y quedamos 6. Cuando se organizó la fuga, me preguntaron si quería irme. Yo iba a salir libre en 2 o 3 años más, pero el grado de conciencia que alcancé me dio la fuerza para fugarme y reintegrarme a la orga. Me fui a la ciudad de México en enero de 1976, me incorporé a una brigada y empecé a participar; nuestro trabajo principal era la educación de la clase trabajadora. Éramos muy poquitos, no como en Guadalajara, pero era una raza muy participativa, entregada y consciente, y aunque no teníamos esa cultura política que actualmente tienen muchos compañeros, poseíamos mucho arrojo y ganas de hacer algo por la clase trabajadora. Nuestra principal actividad era la repartición de nuestro periódico, el Madera. Para nosotros era más difícil hacer una “repartiza” [6] de propaganda a Campos Hermanos, Spicer, Altos Hornos, que ir a expropiar [7] un banco, porque en éste llevábamos la sorpresa, la iniciativa, etc. En cambio, en las fábricas, la clase en el poder nos ponía “cuatros” [8], había operativos de contrainsurgencia como en el caso de Ciudad Juárez, Chis., donde nos mataron a una brigada a mansalva en ‘76 o ‘77. Introdujeron a veinte policías a trabajar durante un mes en una fábrica que sabían atendíamos, y al salir junto con los obreros, los compas no los identificaron y se pusieron a repartir propaganda. De inmediato, en vez de detenerlos los policías les dispararon. Sólo sobrevivió el que estaba de cobertura, el “muro” [9] que se encontraba a media cuadra, esperándolos en el carro. Fue tanta la presión del gobierno en contra de la estrategia que seguíamos, de repartir propaganda en fábricas, que la mayoría de los compañeros fueron muertos o detenidos-desaparecidos en este tipo de operativos. Debe enfatizarse que la Liga fue la organización urbana que más muertos y desaparecidos aportó a la lucha y no por los enfrentamientos con los policías -que a fin de cuentas son clase jodida- sino por ésta estrategia. A pesar de todos los errores políticos y militares que cometimos, yo creo que no estábamos tan errados en cierto sentido, pese a nuestras desviaciones militaristas, de lo contrario la clase en el poder no hubiera enfocado todas sus baterías para terminar con nosotros.
No quiero entrar en detalles sobre mi caída, pero debo explicar por qué no estoy muerto o desaparecido, porque fuimos muy pocos los miembros de la Liga que logramos salir de Campo Militar Nº 1. Cuando en ‘76 me di cuenta de que estaban cayendo muchos camaradas en enfrentamientos -cada mes teníamos una caída de 2 o 3 compas- le dije al Mastrocas (Luis Miguel Corral García, que murió asesinado en ‘77) que por qué no nos dejábamos agarrar vivos, que era más fácil salir de la cárcel, y me respondió: “no podemos hacerlo, la clase en el poder nos va a matar a torturas, debemos dar el combate”. En abril de 1978 yo vivía en una casa de seguridad con una compañera, Amanda Arciniega Cano, que actualmente vive. Un día, al regresar caminando a la casa, a cinco cuadras vi a una patrulla de judiciales, que se me quedaron viendo; traté de quitarme la cola y me desvié dos o tres cuadras pero me volvieron a topar, se bajó un policía y me dijo “no te muevas”, pero yo saqué mi pistola y se dio el enfrentamiento. Me eché a correr unas cuadras, sin mi camisola roja creí que ya había salido del problema, pero una patrulla me volvió a interceptar. Estaba a unas cuatro cuadras la 8ª delegación, así que mandaron cinco patrullas más y en el tiroteo caí herido con siete balazos. Se me acercó un policía y todavía le apunté, pero se me había encasquillado la pistola. Él traía cinco tiros y me dio dos, uno en cada nalga. Me preguntó si era matapolicías, pero lo negué y me hice pasar por vendedor de marihuana y asaltabancos. No podía decir que era de la Liga, porque me mandarían directamente a Campo Militar Nº 1. Estaba deshidratado, con mucha sed y los pies muy pesados (tenía dos balas en cada pierna), entonces pensé que de morir debería hacerlo como incógnito, sin “aventar”compañeros y sin torturas. Me llevaron directamente a la Cruz Roja y me tomaron fotografías desnudo. En una salió mi cuerpo, sin mi cara. Apareció al día siguiente en la prensa con el encabezado: “Cae pseudoguerrillero Florentino García Clavel”, que fue el nombre falso que di. Quería que mis compañeros se dieran cuenta de mi caída, que tomaran precauciones y reforzaran la seguridad. Ya habíamos acordado que cuando cayera un compañero nadie se iba a presentar a las citas, porque los tormentos aplicados a los detenidos eran tales que a algunos los hicieron “aventar” [10] hasta a sus propias compañeras, porque la tortura nadie la aguanta. Tipos inhumanos, drogados, te torturan hasta lo peor.
En la esquina inferior izquierda la fotografía de Mario Álvaro cuando era perseguido político
Al salir en los periódicos del día siguiente, mi madre me reconoció. Mis hermanos le dijeron que no era posible porque no coincidía el nombre, pero ella lo intuyó. Había en San Francisco, Estados Unidos, una reunión de Amnistía Internacional, con más de tres mil delegados, a la que acudió Rosario Ibarra del Comité de Presos, Perseguidos, Exiliados y Desaparecidos Políticos. Mi mamá se puso en contacto con el abogado de presos políticos, Guillermo Andrade Gressler y éste la conectó a su vez con una hija de doña Rosario, quien mandó un telegrama a la reunión para que hicieran algo por Mario Cartagena que acababa de caer. De esta forma, se mandaron tres mil telegramas al gobierno de López Portillo, pidiendo mi liberación y haciéndolo responsable de lo que me pasara. Yo para ese entonces ya había sido trasladado a Campo Militar Nº 1, pues en la Cruz Roja le había entregado mi cartera a una monja, pidiéndole que se quedara con el dinero (diez mil pesos que iba a entregar a unos compañeros de Sinaloa) y que tirara lo demás, pues tenía una agendita con citas en clave y fechas de “permas” [11], no obstante ella se la dio a los federales y de inmediato me sacaron del quirófano. Los médicos se opusieron a que me llevara la Brigada Blanca, pero los agentes dijeron que era orden de Gobernación. Estaba deshecho pero nunca perdí la conciencia.
Cuando entré al Campo Militar Nº 1, yo insistía en que era Florentino García Clavel, aunque sabía que no iban a tardar en descubrir mi verdadera identidad, pues me habían tomado las huellas dactilares. Además, como soy lampiño, me costaba trabajo disfrazarme, después de la fuga mis compañeros bromeaban en el sentido de que iba a caer primero porque me reconocerían de inmediato. A los pocos minutos de la tortura llevaron ante mí a Alicia de los Ríos Merino (a) Susan, mi “comanche”, una compa lúcida y participativa, que estaba desaparecida desde enero de ‘78 y tenía tres meses ahí. Nos conocíamos muy bien porque habíamos vivido juntos en una casa de seguridad durante un año. Estaba muy delgada, había pasado de 60 a 40 kilos. Me vio dos minutos, con los ojos me pidió que no “aventara” a nadie, y aunque me identificó, no puedo culparla, por todo lo que le hicieron. 
Ya en las calientes [12], yo iba muy fuerte en mi conciencia. Tenía mucho dolor porque en un enfrentamiento había perdido a mi compañera que tenía seis meses de embarazo. Había visto morir a muchos compañeros, pero no era lo mismo dormir con mi compañera en la noche y que la mataran en la mañana. Su muerte me duele más que el hecho de que me hayan amputado la pierna. Eso me dio el valor para no “aventar”a nadie. Creía que me iban a matar en la tortura porque estaba muy quemado, la prensa todo se lo atribuía al “Guaymas”. Aguanté, no dije nada más que era del comité de brigada. Salomón Tanús llegó y me preguntó entonces si sabía quién era él. Yo no sabía, le dije “Miguel Nassar señor”y me respondió: “yo no soy ese hijo de la chingada, yo soy Salomón Tanús, el que te puede dar o quitar la vida, si quieres vivir vas a hablar”. Querían a Piojo Negro, Miguel Ángel Barraza García (quien moriría en un enfrentamiento en Copilco, D.F. en 1981), que era nuestro principal dirigente en aquella época, al Momia y a otro compañero de Dirección. Casualmente yo tenía citas con ellos, pero di datos falsos. Entonces me sacaron la agenda que les dio la monja y me pidieron que descifrara las claves, sin embargo, la solidez de mi conciencia me impidió dar las citas verdaderas. Ellos quedaron contentos porque creyeron que había “aventado” al Piojo Negro. 
Pasó el tiempo sin que me atendieran de las heridas, hasta que se me gangrenó la pierna izquierda y me la cortaron en el hospital militar. Estaba muy mal físicamente: tenía un brazo tullido, me dolía el pene por la sonda y me bañaban a diario con agua fría para quitarme la temperatura. Además, había entrado de 80 kilos y a los dos meses pesaba 43.
Un día llegó Salomón Tanús, me dijo: “hijo de la chingada, nos choreaste”. Yo no sabía lo que significaba ese término, porque en el norte no se usa, y le respondí “sí señor”“Y todavía dices que sí hijo de la chingada, no sabes lo que te espera”. Así nos hablaban, con malas palabras. Yo tenía mucha presión por la tortura psicológica, pensando en lo que podrían hacerme. Esta tortura es peor por las secuelas que deja. Yo empecé a jugarle al cobarde, diciendo que me dolía todo, con tal de no hablar. Por mi experiencia de ‘74, en la que me hice el valiente y me dieron una paliza, sabía que tenía que hacer lo contrario y resultó.
A los quince días vi a mi mamá, me sorprendió que hubiera podido entrar, pero me aclaró que afuera estaban luchando por mi liberación y eso me dio esperanza de sobrevivir. En la tarde del mismo día, me visitó mi papá. Fue la única vez que los vi en los dos meses que estuve.
Salí de Campo Militar gracias a la movilización de varias organizaciones que daban la lucha pacífica, entre las que estaba el Comité. Creo que hubo también condiciones que favorecieron mi salida: López Portillo quería guardar las apariencias ante el exterior y el ‘78 había sido declarado el año internacional de los Derechos Humanos. Salí por estas razones, más no por haber “aventado” compañeros.
Fui trasladado al reclusorio y a la semana de estar ahí me visitó Rosario. Le pedí que me hiciera el paro y que convocara a periodistas para que yo diera mi testimonio de que había visto con vida a Alicia de los Ríos. La información salió en la revista Proceso y al día siguiente fueron por mí, con el pretexto de que estaba enfermo y me llevarían a otro lugar, pero me condujeron a Campo Militar. Salomón Tanús me dijo que me iban a matar junto con mi familia y yo le eché la bronca a Rosario. Acepté que yo le había dado esa información, pero la responsabilicé de haberle dado difusión en la prensa. Temía lo que la Brigada Blanca pudiera hacerle a mi familia. Además Rosario tenía mucho prestigio, no podían hacerle nada. Me regresaron al Reclusorio Norte, donde estuve cuatro años preso, hasta que nos amnistiaron, en 1982.
NOTAS:
[1] Organización: Se refiere a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
[2] Brigada era una de las instancias organizativas de base la Liga Comunista 23 de Septiembre
[3] Comanche: Responsable de organismos al interior de la LC23S.
[4] Buró Militar xxx: Instancia de Dirección Nacional de la Liga Comunista
[5] Órgano Central: Comisión encargada del periódico Madera órgano central de la LC23S.
[6] Repartiza: Operación político militar de distribución de propaganda clandestina.
[7] Expropiar: Asaltar o sustraer bienes, para uso de la causa revolucionaria.
[8] Cuatros: trampas, celadas, emboscadas.
[9] Muro: Componente de un comando militar de la LC23S, que se encarga de las labores de contención de las fuerzas enemigas en la periferia del escenario de acción y que protege el desempeño del resto del comando.
[10] Aventar: Confesar, delatar.
[11] Citas entre dos militantes de la LC23S, cuya lugar y hora se mantienen permanentes y que se activan cuando uno de los dos falla a una cita regular.
[12] Calientes: torturas.
Tomado del libro Testimonios de la Guerra Sucia, publicado en 2005 por Editorial Huasipungo Tierra Roja.

DE ROSA LUXEMBURG A SIMONE DE BEAVOIR: UN SIGLO DE INACABADAS LUCHAS

Rosa tuvo que soportar cárcel, persecuciones y tortura hasta le muerte. Simone logró el mayor reconocimiento a su obra: la prohibición de la iglesia católica.
Emilio Cafassi
Profesor Titular e Investigador
Universidad de Buenos Aires
Publicado en el semanario Caras y Caretas (Uruguay) 18/1/2019
América Latina en movimiento: 
18 de enero de 2019.
Exactamente un siglo atrás era asesinada Rosa Luxemburgo en Berlín por la Socialdemocracia (SPD) que ayudó a construir, antes de alejarse de ella frente a las genuflexiones imperial-chauvinistas de apoyo a la primera guerra mundial. También cayó su compañero Karl Liebknech con quien fundó el periódico La bandera roja, además de la Liga Espartaquista (no es casual ni infrecuente que los periódicos y revistas deriven en la formación de grupos políticos) embrión de lo que luego sería el Partido Comunista Alemán (KPD). 
Por supuesto que en esos días también asesinaron a miles de manifestantes más anónimos de la insurrección de enero del '19 y masacraron la República de los Consejos de Babiera. Con el aplastamiento de la revolución alemana de ese año, comenzaba a sellarse la suerte de las dos sucesivas (‘21 y ‘23) y la monstruosa tragedia política que se avecinaría en aquel país y toda Europa.
Probablemente hoy, 15 de enero, mientras garabateo estas líneas, Berlín quede sin claveles rojos porque anualmente, en un raro reconocimiento -que descreo tenga un ápice de necrofilia- decenas de miles de personas se dan cita ante su tumba para depositar esa flor. Hasta su propia muerte parecería otra de sus pioneras denuncias, ya que esas acciones criminales del primer presidente de la República de Weimar, Friedrich Ebert, anunciaban la descomposición de la socialdemocracia europea hasta nuestros días, aunque su primera línea de fuego actual haya sustituido a los paramilitares por politiqueros profesionales de la puerta giratoria.
Venimos reconociendo a Rosa, tal vez insuficientemente, por sus inmensas contribuciones a la teoría clásica del imperialismo (sin duda su libro sobre la acumulación es uno de los 4 que la fundan), a la crítica tan fraterna como demoledoramente premonitoria de la Revolución Rusa ya en el ‘18, a su inquebrantable militancia libertaria en la organización de huelgas, consejos y también por sus experimentaciones en el amor libre (de sujeciones, propertizaciones, aunque no necesariamente de padecimientos).
Pero quisiera ensayar una semblanza algo diferente y permitirme una interconexión que intuyo más inexplorada. Creo que Rosa, tanto como Alejandra Kollontai, Clara Zetkin y otras revolucionarias que jamás hablaron de patriarcado ni de género alguno, contribuyeron a fundar las bases de un feminismo históricamente ligado a la condición proletaria. Por caso, aquel feminismo setentista, de Mary Alice Waters o Isabel Larguía si tomamos ejemplos tan distantes entre sí. Las concibo herederas de aquel movimiento de mujeres revolucionarias que tanto intentaron promover. Y en este propósito quisiera aprovechar provocativamente el azar de las efemérides para traer conjuntamente a la memoria el 70° aniversario de la publicación de El Segundo Sexo de Simone de Beavoir.
El feminismo sufragista de principios de siglo, despreciado por las revolucionarias, aunque mayoritariamente conquistado en la Europa de la segunda posguerra, fue contextualizado como irrelevante para emancipación alguna por Simone. Pero la convergencia que pretendo insinuar no está en la posición distante sobre el importante movimiento sufragista aún vigente en el ‘49, ni en las búsquedas de libertad en las prácticas amatorias, sino en el combate al mundo privado, sentimentalizado, significado socialmente como subalterno, de retaguardia, privado de las características de productividad, poder organizacional y potencialidad cognitiva reservado a los varones. Es decir a la construcción histórica -explícita en Simone y tácita en Rosa- de la vulnerabilidad y estupidización femenina por la coquetería y la sacralización uterina. Desde sus trayectorias, nada genético le impedirá a la mujer tomar parte de las luchas por su propia emancipación y la de la humanidad, que trasciende y complejiza la de género.
Un agudo artículo de la politóloga Nancy Fraser, glosado por María Bartolomeu en la publicación Sin Permiso, llama particularmente la atención sobre el giro individualista, meritocrático y hasta neoliberal (o emprendedorista) del feminismo actual, consecuencia parcial de la deshistorización y neodeterminismo del concepto de género. En parte también el que, aún con propósitos antideterministas, es reconocible en las concepciones de libertad e independencia de la primera versión de El segundo sexo que lo sitúa en la inserción calificada de la mujer en el mercado laboral.
Sin embargo, no es la que sostiene en la última década de su vida, ya pasados los acontecimientos del mayo francés, 25 años más tarde, cuando revisa su texto y al respecto afirma en una entrevista que fue a través de ese libro que comprendió “que la gran mayoría de las mujeres simplemente no tenía la posibilidad de elección que yo había tenido”. De forma tal que “sólo las que tienen una fe política, las que militan en un sindicato, confían en el futuro y pueden dar un sentido ético a las ingratas fatigas cotidiana. Así, la militancia aparece como una realización en sí misma y como una promesa de libertad para las que no tienen elección, que son la gran mayoría de las mujeres”. Pareciera escrito por Rosa, aunque la primera no tuvo el contacto con el existencialismo que Simone logró con el marxismo.
Obviamente sus destinos les depararon divergentes desenlaces. Mientras Rosa, luego de soportar la cárcel, persecuciones y tortura encontró la muerte cruenta en la plenitud de sus 47 años, Simone consiguió en vida el mayor de los reconocimientos que un texto puede alcanzar: la prohibición de la iglesia católica.
¡Sin mujeres no hay revolución! ¡Vivan las mujeres que luchan!