viernes, 10 de mayo de 2019

VIII MARCHA DE LA DIGNIDAD: #10Mayo, #NadaQueCelebrar, #HastaEncontrarles

VIII Marcha de la Dignidad Nacional: Madres buscando a sus hijos, hijas, verdad y justicia
Publicado originalmente en la página de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México:
Centro de Medios Libres:
18 de abril de 2019.
Más colectivos se suman a la convocatoria, más acompañantes.
¿Vas a realizar marcha en tu estado?
¿En tu ciudad?
Comparte y organízate.
#10Mayo  #NadaQueCelebrar
#HastaEncontrarles

sábado, 27 de abril de 2019

A 9 AÑOS DEL ASESINATO DE BETY CARIÑO Y JYRI JAAKKOLA EN OAXACA

27 abril: Invitación al homenaje a
Bety Cariño a 9 años de su siembra
Homenaje a Bety Cariño:
Centro de Medios Libres:
16 de abril de 2019.
Honrar la memoria de Bety Cariño y Jyri Jaakkola
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac,
16 de abril de 2019.
El 27 de abril de 2010 Bety Cariño, Jyri Jaakkola y decenas de compañeros solidarios se dirigían a San Juan Copala, en la Zona Triqui, lugar en donde en enero de 2007 había iniciado la construcción de un proyecto autonómico. Este proceso fue hostilizado por el gobierno estatal, encabezado entonces por Ulises Ruiz, apoyándose en la bestialidad de grupos paramilitares que asesinaban impunemente a los promotores del Municipio Autónomo de San Juan Copala.
En noviembre de 2009 los grupos paramilitares sitiaron la comunidad que albergaba este esfuerzo autonómico. Nadie podía entrar o salir de San Juan Copala, pues en los cerros colindantes había francotiradores de Ubisort (priísta) y MULT, organización que en los años 80 nació independiente, pero que en 2006 fue cooptada por el gobernador en turno: José Murat, dándoles registro como partido local: Partido de Unidad Popular (PUP) que aliado al PRI, al PAN o al PRD había estado obteniendo algunas diputaciones y presidencias municipales.
Los compañeros triquis que fundaron en 2007 el Municipio Autónomo, inconformes con la política de control absoluto de la zona, comenzaron la resistencia, primero nombrándose como Movimiento de Unidad y Lucha Triqui Independiente y luego como Municipio Autónomo.
El Municipio Autónomo de San Juan Copala fue parte activa de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Después de la brutal represión de noviembre de 2006 a la APPO, los triquis independientes decidieron continuar en resistencia y fundaron el Municipio Autónomo de San Juan Copala, con la participación de otras comunidades indígenas de la región.
Desde entonces sufrieron la hostilidad de los paramilitares de Ubisort y MULT-PUP.  En noviembre de 2009 fueron sitiados por los paramilitares.
Fue entonces que diversos activistas solidarios de Oaxaca organizaron una Caravana Humanitaria en solidaridad con los compañeros del Municipio Autónomo. Realizaron acopio de alimentos, medicinas, útiles escolares y herramienta para apoyar a los hermanos en resistencia. El 27 de abril, en horas de la mañana enrumbaron de la ciudad de Oaxaca a San Juan Copala. No lograron llegar . En La Sabana, paraje limítrofe con San Juan Copala, fueron recibidos a balazos por los paramilitares. Ahí cayeron abatidos Bety Cariño, defensora de los derechos comunitarios y el finés Jyri Jaakkola, activista internacionalista. Ambos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.
Este crimen continúa impune. Sabemos que la verdad y la justicia no llegarán de arriba, que abajo y a la izquierda nos corresponde honrar la memoria de los compañeros caídos y continuar la lucha en la que perdieron la vida.
Este 27 de abril se cumplen ya 9 años del crimen. En Chila de las Flores, Puebla, tierra natal de Bety Cariño, se llevará a cabo el homenaje a nuestros compañeros sacrificados por el Estado y sus agentes mercenarios.

sábado, 20 de abril de 2019

“EL SEXTO SOL. REBELIÓN MAYA EN CHIAPAS” y “JOFRANKA JAZZ”. Rincón zapatista

Proyección del documental “El Sexto Sol. Rebelión Maya en Chiapas”
y  ensamble musical: “Jofranka Jazz”
Enlace Zapatista:
15 de abril de 2019.
El Rincón Zapatista y la Cafetería Comandanta Ramona
invitan
en el mes de La memoria y la Resistencia
Proyección del documental:
“El Sexto Sol. Rebelión maya en Chiapas”.
Saul Landau, 1999
y al ensamble musical: “Jofranka Jazz”
Sábado 20 de abril de 2019
17:00 horas
El Sexto Sol. Rebelión maya en Chiapas.
“Se puede poner en duda nuestros métodos, pero nunca nuestra causa”. Estas son palabras del Subcomandante Insurgente Marcos, en aquellos históricos días de enero de 1994. El documental muestra la descorazonadora miseria, la digna rebelión, la injusticia económica: muy pocos poseen muchísimo a costa de muchos que no tienen nada, y los sueños y esperanzas por un futuro mejor.
Jofranka Jazz.
Ensamble de jazz manouche, una fusión de lo mexicano y mesoamericano con ritmos gitanos.
La cita es en:
Zapotecos # 7, Col. Obrera
Cerca de los metros Isabel la Católica y Doctores.
ENTRADA LIBRE
Cómo llegar:
¡JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!
¡LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS!
¡VIVA EL CNI!
¡VIVA EL CIG!
¡VIVAN LAS MUJERES QUE LUCHAN Y SE ORGANIZAN!
¡VIVAN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS ZAPATISTAS!
¡VIVA EL EZLN!

jueves, 18 de abril de 2019

AFECTACIONES ECOLÓGICAS, CULTURALES Y SOCIALES POR MEGAPROYECTOS CAPITALISTAS DE LA 4T

La Cuarta Transformación pudiera no estar alineada a la Agenda 2030
.- Las señales que se mandan son de “no me interesa”
.- Los manglares son como el “riñón” de zonas costeras; proporcionan servicios ambientales
.- Hay que aprender de la historia
Genaro Rodríguez Navarrete,
(Entrevista a Luis Fueyo)
América Latina en movimiento:
16 de abril de 2019.
Para Luis Fueyo Mac Donald, experto en temas medioambientales, las señales que está mandando el presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de la Cuarta Transformación (4T), son preocupantes, al no estar del todo alineadas a los objetivos de la Agenda 2030, como la idea de retomar el uso preponderante de energías fósiles, cuando el mundo transita hacia el empleo de energías limpias. 
En entrevista exclusiva ha compartido su indignación por las eventuales consecuencias de megaproyectos como el Tren Maya y el Tren Transístmico. Al mismo tiempo detalló su postura sobre lo que ocurre con la vaquita marina en el Alto Golfo de Baja California, el sargazo, los manglares y la contaminación en Ciudad de México.
Luis Fueyo Mac Donald es Físico por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Llevó a cabo estudios de maestría con especialidad en hidroacústica, evaluación y manejo de recursos marinos y costeros. Ha sido Comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Asesor de la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (CONABIO) y de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Investigador en la Facultad de Ciencias de la UNAM y en el Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA). Actualmente coordina la Red Mexicana de Organismos de la Sociedad Civil, Científicos y Sociedades Rurales, a favor de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
¿Qué es la Agenda 2030?
La Agenda 2030 que se aprueba en el 70 aniversario de las Naciones Unidas, el 25 de septiembre de 2015, pretende ser la expresión de una serie de acuerdos internacionales que vienen a suplir lo que se denominó como los Objetivos del Desarrollo del Milenio. Con nuevos componentes que se han venido tejiendo a partir de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro de 1992. En ese gran evento se formularon una serie de principios en torno al hombre y el medio ambiente, se firmaron los tres tratados internacionales que sirven de sombrilla a toda la política ambiental a nivel global: la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el Convenio sobre Diversidad Biológica y la Convención de Lucha contra la Desertificación.
Pero he de señalar que en 2015 hubo una serie de reuniones importantes con temas focalizados, de los que podríamos citar tres: La reunión en Sendai, Japón, en marzo de ese año, donde se aborda el tema de desastres naturales. Allí se les atribuye mayor importancia a los temas preventivos, bajo el principio de que los fenómenos naturales y los riesgos existen per se; pero las afectaciones a la población no son gratuitas. Huracanes, inundaciones, incendios, temblores, se seguirán presentando, y la vulnerabilidad está asociada a cómo se previenen y cómo se generan protocolos de atención en una población sensible. Estos principios están contenidos en el Marco de Sendai para la Reducción de Riesgos de Desastres.
El segundo momento importante se desarrolló en julio de 2015, en Addis Abeba, Etiopía, donde se realizó la Tercera Conferencia Mundial sobre Financiamiento para el Desarrollo. Esto significa que hubo dos reuniones previas. La primera fue en Monterrey, México, en 2002; muy recordada por el “comes y te vas” del presidente Vicente Fox a Fidel Castro, que dio lugar al llamado Consenso de Monterrey. Y la segunda fue la Declaración de Doha, Qatar, a finales de 2008, donde se evaluaron los avances en la aplicación de los principios adoptados en el documento de Monterrey.
Y la tercera reunión importante de 2015 fue la Conferencia de las Partes de la Convención Marco del Cambio Climático, conocida como COP21, que se desarrolló en París. Entre los tira y afloja se logró establecer un consenso que se sistematizó en el Acuerdo de París.
Todo esto embona y abre una nueva etapa que se inicia en 2016, con el establecimiento de mecanismos de seguimiento.
¿El Acuerdo de París es el pacto sobre cambio climático y calentamiento global desdeñado por Donald Trump?
Sí, efectivamente lo rechazó. Además, se retiró de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Y al interior de Estados Unidos ha estado desestructurando aquellas políticas en favor del medio ambiente de administraciones anteriores. Le vuelve a dar importancia al uso del carbón como fuente de energía. En suma, es una política que afecta a los acuerdos que se han venido tomando en el seno de Naciones Unidas. Esto más allá de la relación México-Estados Unidos sobre temas muy sensibles como migración o comercio.
¿Es prematuro hacer un balance sobre la implementación de los objetivos de la Agenda 2030?
No es prematuro porque el procedimiento establecido contempla cortes y ya hubo tres: en 2016, 2017 y 2018. En general, los países están empujando la Agenda. No a la velocidad y el ritmo que se quisiera. Los grandes ausentes son aquellos que han rechazado el apoyo de esta Agenda. Y en términos del sistema de Naciones Unidas están solos. No la apoya ni la rechaza, Rusia; en cambio la Unión Europea, China, Japón, Corea del sur, todo el bloque africano, están sumando fuerzas. De los 192 países, salvo Estados Unidos, el resto, a distintos ritmos, ha venido trabajando, con todo el problema que dejó la sacudida financiera del 2008. Se trata de una diversidad de países que piensan distinto. Esta es su virtud. Hay una frase muy importante que la Agenda convoca: que estos compromisos no son solo de los países o de las personas. Y el propósito es no dejar atrás a nadie.
¿Qué esfuerzos está desplegando México para cumplir con dicha Agenda?
A diferencia de otros países, la participación de México en la construcción de esta Agenda es de presencia de personas calificadas de la cancillería para ir dándole seguimiento. ¿Qué no se hizo? No hubo un proceso interno de promoción o difusión, en los tres niveles de gobierno ni en la sociedad, de los objetivos de la Agenda. No se aprovechó la coyuntura para una reflexión de lo que estaba pasando.
En 2014, hay un desarreglo de la política interna con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, la discusión sobre la Casa Blanca de Peña Nieto, la casa de Luis Videgaray y la caída de los precios del petróleo. Llegamos a 2015 sin discusión. Y es hasta 2017, que se implementa al interior del Gobierno federal un mecanismo de atención para la Agenda a través de la Comisión intergubernamental. Se convoca a varias secretarías de Estado para involucrarse. La Oficina de la Presidencia crea una posición de un coordinador de estos esfuerzos, pero ya en un proceso de descomposición. Las elecciones del 1º de julio no fueron otra cosa que la manifestación del rechazo a una administración que llevó el país al caos. De manera que arrastramos un déficit.
¿Qué importancia les ha otorgado la nueva administración a estos temas
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha venido declarando que sí asumirá los compromisos adquiridos con Naciones Unidas, que toda la política nacional estará alineada a la agenda de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y que se tomará en cuenta en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo.
Hay preocupación respecto a temas que pudieran no estar en sintonía con la Agenda particularmente en temas ambientales. Por ejemplo, pareciera que se está deteniendo la tendencia hacia el uso de energías limpias y se le está dando nuevamente mayor importancia a la dependencia de energías fósiles.
¿Es paradójico no transitar hacia el uso de energías limpias?
México caminó en ese sentido. Desde el punto de vista legislativo, la Ley General de Cambio Climático prevé compromisos nacionales respecto a la producción de energía limpia. También se aprobó la Ley de Transición Energética. Un contexto en el que, si bien no se tiene la intención de frenar el proceso de transición, se carecen de los recursos para hacerlo. Además, las señales que se mandan son de “no me interesa”.
¿Megaproyectos como el Tren Maya tendrán afectaciones medioambientales?
Efectivamente, es una preocupación que muchos compartimos desde dos enfoques: el enfoque social y el enfoque medioambiental. Buena parte donde se tiene pensado desarrollar el Tren Maya son comunidades rurales. Lo primero que habría que preguntar es cuál es el desarrollo que la gente quiere siendo propietaria legítima de la tierra. Pero no se ha visto un proceso de discusión y reflexión abierta. Allí hay muchas comunidades indígenas que tienen consagrado el derecho a la consulta previa, libre e informada, incluso, a la anuencia de ejecutar un proyecto sobre su territorio. Es decir, antes de dar por hecha una iniciativa de manera democrática, en un país que aspira a atender los sectores de la población más rezagada, se debe construir un proyecto regional conjunto con ellos. Esto no se ha dado. Y las señales que se han enviado son que el proyecto va, pase lo que pase. En palabras del presidente: “Me canso ganso”.
Esto es muy preocupante porque las expectativas generadas en las elecciones del 1º de julio de 2018 fueron que se haría un corte importante sobre la forma como se hacía la política, de rechazo al autoritarismo, en un proceso de participación abierta de toda la población, en el entendido de que somos una población multicultural.
Además, persiste la preocupación medioambiental que tiene mecanismos legales establecidos para este tipo de proyectos. Uno es la manifestación de impacto ambiental y, el otro, la autorización del cambio de uso de suelo forestal.
La ley contempla que todo proyecto sea de carácter privado o público, debe ser previamente evaluado en materia de impacto ambiental. Un proceso que puede derivar hacia tres caminos: uno, que se aprueba en los términos que fue diseñado por el promovente; segundo, que es aprobado con modificadores para lograr que la iniciativa incorpore las medidas de mitigación o compensación para que sea lo más compatible posible con el entorno ambiental; y, tercero, que puede ser rechazado.
Pero aseverar que de cualquier modo se va a hacer, parece no estar en congruencia con la ley. Qué tal si el proyecto no es viable: no se puede realizar.
Algo parecido ocurre con el cambio de uso de suelo forestal. La Ley en la materia parte de una definición amplia y trae por detrás la filosofía de que los ecosistemas forestales (bosques, selvas, desiertos) proporcionan una serie de servicios ambientales cuya pérdida puede representar una merma en la calidad de vida del ser humano. Por lo tanto, previene que el cambio de uso de suelo se hará por excepción. En el territorio donde se piensa construir el Tren Maya hay una serie de áreas naturales protegidas, como la Reserva de la Biósfera de Los Petenes, Río Lagartos, Yum Balam, Laguna de Términos, entre otras. Un territorio donde está depositada una riqueza biológica sin igual.
Esta riqueza biológica se ha venido también vinculando con compromisos internacionales: en la Península de Yucatán, hay por lo menos dos áreas naturales protegidas declaradas como Patrimonio de la Humanidad: La Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an y la Reserva de Calakmul; este último, un sitio mixto por su riqueza cultural, arqueológica y biológica.
El caso de la Península Yucatán es muy singular, se trata de una región que evoluciona geológicamente en una planicie donde sus suelos son calcáreos, muy frágiles, sin corrientes de aguas superficiales (el agua se filtra hacia una compleja red de ríos subterráneos).
Resulta preocupante entonces cuando se dice que las cosas van a pesar de los pesares, cuando queremos una forma de gobernar distinta, democrática, en procesos donde la población se involucre, y algo que pareciera obvio: que se respete el Estado de Derecho; en particular, nuestro marco constitucional, tanto en los derechos de los pueblos indígenas, como el derecho a un medio ambiente sano que nos asiste a toda la población.
¿Esto recuerda al polémico proyecto transístmico contemplado en el Plan Puebla Panamá durante tiempos de Vicente Fox?
 Efectivamente, pero no solo desde el periodo de Fox, tiene antecedentes históricos desde el siglo XIX, cuando estuvo presente la idea de interconectar el Pacífico con el Atlántico que no logró concretarse. El Istmo de Tehuantepec es un espacio que siempre ha estado en la mente de gobernantes estadunidenses. El gran proyecto de comunicación entre ambos océanos fue el Canal de Panamá, administrado por Estados Unidos durante cien años.
Los mismos argumentos que están presentes en el Tren Maya aplican al Tren Transístmico. Hay comunidades indígenas que han manifestado su preocupación. Una preocupación que parece legítima es qué rol juegan las comunidades al establecerse este proyecto. En el caso del Tren Maya se plantea una inversión de 150 mil millones de pesos. 10% pública y 90% privada. Por supuesto que la inversión privada busca una tasa de retorno, la viabilidad y la ganancia como uno de los elementos ejes en el diseño, construcción y ejecución del proyecto.
Son procesos vivos. Parece que será un proyecto de las grandes compañías transnacionales involucradas en el comercio y transporte de mercancías, las que se apropiarán de un territorio estratégico. Pase lo que pase, las comunidades continuarán demandando su derecho a la consulta. Más aún, han manifestado públicamente su rechazo al Tren Transístmico. Lo que está en juego es la soberanía nacional.
Recuérdese el Plan ganadero Uxpanapa, en Veracruz, en tiempos del régimen de Luis Echeverría; resultó todo un fracaso. No fue viable. Se perdió una gran riqueza natural que alimentaba las fuentes de agua en la región. Hay que aprender de la historia.
¿Qué problemática presenta la vaquita marina?
Es una especie endémica. Si se pierde, no solo desaparece para México, sino para todo el planeta. Las principales amenazas son conocidas. Tienen que ver con la captura incidental en redes de enmalle para la pesca de la totoaba. Hacia finales del 2012, se empieza a atrapar la totoaba, un pez en veda desde 1972, cuya vejiga natatoria es muy cotizada en el mercado negro. Se ha permitido una pesca vinculada a otras actividades ilícitas nacionales e internacionales, permeadas por corrupción e impunidad. Hoy está fuera de control. Es un problema social complejo.
Empezamos a conocer las vaquitas en 1958. Al principio de la administración de Enrique Peña Nieto había 200 ejemplares y cerró con menos de 30. Ahora se estima que existen entre 15 y 20. Tiene que suceder algo extraordinario para evitar que desaparezca. Y lo primero que es necesario hacer pasa por recuperar el territorio.
¿Qué hacer frente al sargazo que ha provocado cierta alarma en playas mexicanas?
Lo primero que se debe registrar es que el sargazo es una macroalga que siempre ha existido. De hecho, en el Caribe hay una zona que se le conoce como el Mar del Sargazo. Lo que ha pasado recientemente es que ha habido una explosión de su crecimiento derivado de encontrar condiciones favorables para su reproducción. Dos elementos acompañan este proceso: la disposición de nutrientes y la temperatura ideal. Ambas cosas se han dado. Además, el fenómeno de cambio climático ha generado mayor incidencia de huracanes, lo cual provoca cambios en las corrientes marítimas que empujan el sargazo hacia las costas mexicanas.
El sargazo en las playas mexicanas puede resultar un inconveniente para el turismo. Se están haciendo esfuerzos para limpiar y evitar que llegue. Todo eso cuesta. Se presiona para que haya recursos públicos. El control de aguas negras puede ayudar a mitigarlo. Las descargas de hoteles, colonias, y la basura, son nutrientes para el sargazo.
¿En qué situación se encuentran los manglares del país?
Un manglar es como el “riñón” de nuestras zonas costeras. Son ecosistemas que generan nutrientes para completar ciclos de vida de muchas especies tanto acuáticas como terrestres.
Los manglares tienen la capacidad de absorber parte de la contaminación que generamos los seres humanos. Por eso el rol de filtro. Captan nutrientes de la afluencia de los ríos y allí se depuran de manera natural. Ofrecen un servicio ambiental. Son zonas con una belleza natural impresionante. Son refugio de fauna silvestre, terrestre y acuática. Gracias a ellos se contiene la línea litoral, se evita la erosión y dan cabida a las lagunas costeras. Y, además, junto con las dunas, amortiguan el impacto de ciclones.
Se estima que México pudo haber tenido cerca de 2 millones de hectáreas de manglares. Ahora estamos por las 775, 774 hectáreas. Hay una Ley General de Vida Silvestre (artículo 60 bis) que los protege y una Norma Oficial Mexicana, la 022, que los regula. Todo proyecto sobre estos espacios se tiene que evaluar en materia de su impacto ambiental. Es decir, los instrumentos existen. Solo falta aplicarlos.
Preocupa, a la vez, y de modo persistente, la contaminación en la Ciudad de México. ¿Qué hacer ante esta realidad?
La CDMX es de las entidades que más ha trabajado el tema de mejora de la calidad del aire. Los esfuerzos que se hacen están vinculados con la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y con el proyecto de 40 megaciudades de la Agenda 2030.
Tiene lo que muchas urbes carecen: el pulso cotidiano del comportamiento de los contaminantes a partir de una red automatizada de monitoreo de la calidad del aire. Esto es ejemplar. Sirve para la toma de decisiones. Incluyendo el programa “Hoy no circula”. Los verificentros ya trabajan en la revolución tecnológica 4.0. Lo que se conoce como M2M, comunicación máquina a máquina. Es un gran avance.
Que no hemos terminando de controlar el problema de la contaminación, es cierto. Seguimos padeciendo que se haya privilegiado el transporte privado. La solución en el fondo, desde el punto de vista de las fuentes móviles, es apostar por el transporte colectivo. En la lista de prioridades, sería el Metro, y después todo el abanico de fuentes alternas donde se pueda caminar, usar la bicicleta o pedir aventón (autostop) al vecino. Después de ello, el Metrobús es un buen sistema de transporte, menos contaminante que la decena de miles de peseros. Y hacia la periferia, una red de transporte troncal.
¿Qué recomienda a la ciudadanía para contribuir a la Agenda 2030?
Involucrarse. Hacer núcleos desde la sociedad civil, la familia, vecinos a nivel de colonia, alcaldía o municipio para demandar a la autoridad inmediata que las tareas en el ejercicio de su esfera de competencia estén alineados a la Agenda 2030.
En segundo lugar, que desde los diferentes niveles de gobierno se abran espacios para dialogar con la sociedad. Y que estas formas de debate y discusión de las personas interesadas, no se quede en el vacío, sino que puedan analizarse y convertirse en política pública.

TESTIMONIO DE CONDICIONES LABORALES EN LAS ESTANCIAS INFANTILES SUBROGADAS

Sobre el impacto laboral del neoliberalismo en las estancias infantiles subrogadas
#ConLosNiñosNo
Maestras en resistencia,
Comité Popular de Derechos Humanos Pedregales,
Red Latina sin fronteras:
Publicado: 11 febrero, 2019
En el siguiente documento ponemos de manifiesto el testimonio de algunas maestras trabajadoras de la Estancia Infantil “Manolito” y que también hemos trabajado en otras Estancias subrogadas de Sedesol, según nuestra experiencia, lo que narramos es generalizado en otras estancias, no es un sólo caso, hacemos uso del derecho humano de libertad de expresión para describir y dar a conocer algunas de las situaciones que operaban de forma irregular en diferentes niveles, las cuales, no sólo traen consigo afectaciones a los niños, todos menores de 4 años, sino a nuestros derechos humanos laborales, ya que nos convencieron que no éramos trabajadoras, sino beneficiarias del programa de Sedesol, hoy sabemos que eso no es cierto y también la afectación es hacia los padres de familia y a la sociedad en general.
Para comenzar nosotras recibíamos un salario de $1200 a la quincena con una jornada laboral de 7:30 am a 5:30 pm, tomando en consideración dos puntos: el primero que el sueldo no correspondía a la funciones y al nivel de responsabilidad por el cuidado de los niños, además cuando se hacían los cálculos correspondientes para el pago, la encargada solo pagaba 10 días, con el argumento de que sólo se pagan los días hábiles y de trabajo efectuado, acompañado de la frase; “días trabajados, días pagados”; en cuanto al segundo punto referente a las horas de servicio, nuestra jornada laboral excedía las 8 horas establecidas por la ley, rebasando dos horas más y sin hora de comida. Cabe señalar que sumado a estas dos condiciones no teníamos ninguna prestación de ley, cómo ser dadas de alta ante el IMSS o cualquier otra, descubrimos ahora que éramos casi esclavas, que trabajábamos 50 horas por semana, sin hora de descanso o alimentación y haciendo otras labores que no nos correspondían, como describimos más adelante.
En la Estancia entre más niños beneficiarios de la Beca Sedesol tuviera, más ganaba la dueña, por tanto en los salones teníamos hasta trece niños a cargo de una sola maestra en un solo salón, esto daba como resultado la falta de atención de una sola maestra para satisfacer las necesidades de todos los niños.
Nosotras, las maestras también teníamos que realizar la limpieza exhaustiva de los salones y lavar el baño una vez a la semana, lavar todo el material didáctico, y barrer el patio, además de otras actividades que contribuían al buen funcionamiento de los espacios de uso de los niños, ya que la estancia no contaba con personal destinado exclusivamente para la limpieza, es importante señalar que nosotras debíamos cubrir labores de cocina cuando no asistía la cocinera, esto como parte del bajo salario ofrecido para estas actividades.
Regularmente la estancia ofrecía actividades adicionales con temáticas y festividades, en ese sentido teníamos que cubrir horarios adicionales sin que nos pagaran más por ese tiempo extra, además de que en algunas ocasiones teníamos que aportar de nuestro dinero a pesar de que en la misma estancia había material, que se nos prohibía usar para que no se acabara.
Otro aspecto importante de hacer notar fueron los tratos indignos de parte de la encargada de esta estancia, cuestión que se repite en todas las estancias donde hemos laborado, tales como gritos, humillaciones y privación de nuestros sueldos.
No teníamos la prestación de seguridad social como lo mencioné antes, lo retomo porque cuando faltábamos por enfermedad se nos descontaban dos días de salario, incluso presentando un justificante médico, además cuando llegábamos tarde, nos descontaban un peso por cada minuto de retraso.
También intentaron descontarnos el costo del material didáctico que usaban los niños, se nos decía que nosotros éramos responsables de no supervisar que los niños no usaran adecuadamente el material y desperdiciaran, siempre protestamos, siempre salíamos perdiendo, pero hubo cosas que de plano no pudieron obligarnos a hacer, incluso por ello es que hemos trabajado en sinnúmero de Estancias, las condiciones son iguales o peores y vamos saltando de lugar en lugar buscando una con mejores condiciones, ya vimos que no existen.
Otro de los gastos que teníamos que sufragar era la de la bata que portábamos como uniforme, considerando que durante el año se cambiaba de modelo de bata de 2 a 3 veces, nos cobraban la credencial con la que nos identificábamos, todos estos gastos eran descontados de nuestros pagos quincenales, a veces, hay que decir la verdad, podíamos recibir la mitad de lo que nos tocaba, es decir unos 600 pesos a la quincena.
En periodos vacacionales se nos descansaba sin goce de sueldo y en algunas ocasiones nos condicionaban el pago de la quincena para ir a dar mantenimiento a la propia estancia, un día fuera del horario escolar, incluso podía ser el 2 o 3 de enero si así lo requerían las vacaciones de la dueña y su familia.
La capacitación que debíamos recibir era nula y no existe la adecuación e implementación de las planeaciones para la realización de actividades que estimularan adecuadamente a los niños y contribuyeran a su desarrollo, eso no quiere decir que no estamos preparadas, estamos desde estudiantes de pedagogía, hasta maestras con carreras técnicas terminadas y acreditadas.
Otra parte bastante cruel es la de los servicios que se les ofrecía a los papás, dentro de estos se consideraba la alimentación, se supone que a través de la elaboración de un menú balanceado, el cual en la práctica nunca se cumplía, ya que no correspondía ni en las porciones ni en los alimentos que se proponían.
En ocasiones, a los niños se les daba en la comida, guisados que se les había dado en semanas pasadas. Cuando les correspondía consumir una ración de frijoles, a estos se les agregaba más agua para que alcanzaran, lo mismo hacían con la leche, por reglamento, ahora lo sabemos, debían ser dos comidas calientes y el desayuno era te o cereal con leche y agua y sólo la comida era un guisado caliente, la cantidad de comida que se preparaba siempre era insuficiente, ya que no había opción de que se les sirviera una segunda porción si los niños así lo querían, el objetivo era no hacer más comida.
Incluso cuándo la dueña gestionó, no sabemos cómo, que el DIF nos surtiera el desayuno, galletas, barras de cereal y leche, esta última se quedó almacenada durante algunos meses y caducó, a pesar de esto se les seguía ofreciendo a los niños, sin considerar que eso podía perjudicar su salud.
Los baños en algunas ocasiones no estaban en las mejores condiciones, esto debido a la falta de mantenimiento y del mobiliario inadecuado e insuficiente para todos los niños de la Estancia.
A principios del año 2018, tuvo un incremento la colegiatura, de 50 pesos a los beneficiarios del programa y a los particulares (refiriéndonos a los niños que excedan la edad de atención del programa: Preescolar 2 y 3) año con año, asimismo se cobraba por cada evento adicional que se hiciera dentro de la Estancia, sumado una lista de material que se debía cubrir anualmente, pidiendo entre otras cosas: 24 rollos de papel higiénico, 12 paquetes de sanitas, trapos, manteles, 2 litros de jabón líquido, 3 aromatizantes desinfectantes, 3 paquetes de toallitas desinfectantes, 3 paquetes de servilletas de 500 piezas, 12 cajas de pañuelos, 12 cepillos dentales, pastas dentales.
Hacían obligatoria la compra de libros y de un uniforme que utilizaban los niños, hay una situación que es relevante exponer, a los niños que excedían de la edad correspondiente al programa, cuando concluían el curso se les expedía un certificado de la educación preescolar, y pues como tal lo expedían a través de otra escuela ya que esta estancia como muchas otras no cuentan con su incorporación a la SEP, claro, teniendo un costo adicional dicho certificado.
Hemos sido testigos de la manipulación del registro de las hojas del diario de los niños, donde la dueña y sus maestras de confianza alteraban los datos para dar cuenta que acudían niños que estaban dados de alta pero ya no asistían a la estancia.
Con respecto a las supervisiones de DIF Y Sedesol, los supervisores iban a desayunar, no a supervisar, por lo que no reportaban anomalías, en el papel las estancias siempre cumplían con las condiciones para operar. Un ejemplo de la corrupción es que previniendo la supervisión del DIF o Sedesol en los salones estaban sólo 8 niños como lo dictaminaban las reglas de operación, esto lo hacían cambiando los niños próximos a cumplir cuatro años al salón donde se atendía al grupo de preescolar 2 y 3 que cómo no estaba dentro de la supervisión, pues no importaban para el supervisor.
Otra anomalía que específicamente en esta última estancia se daba es el nepotismo, ya que en la nómina están familiares de la encargada, los cuales cobraban el doble de lo que nosotras cobrábamos, solo por hacer funciones tales como abrir la puerta o el mantenimiento, pero que durante toda la jornada no se hacían presentes, digamos eran como “aviadores”.
Toda esta situación la normalizamos, ya que en todas las Estancias en las que hemos trabajado pasa lo mismo, con ciertos matices, pero es igual, la gota que derrama siempre el vaso es que no sólo no nos paguen completo aduciendo o descontando todo, sino que nos iban a pagar 400 pesos por la última quincena de diciembre, protestamos y magnánimamente nos dijo la dueña que nos daría 100 pesos más, pero hasta que regresáramos del año nuevo.
Lo más difícil era poder hablar con los padres, ya que se nos tiene prohibido tener cualquier contacto con los padres que no sea el entregar o recibir a los niños, no podemos pedirles sus teléfonos o hablarles fuera de la Estancia y gracias a que los padres empezaron a darse cuenta de esta situación es que pudimos encontrar la manera para que de manera organizada, exigiéramos nuestros derechos laborales y que los padres de familia exigieran lo justo en la estancia, los padres de familia se enteraron de nuestras condiciones y nosotros con su apoyo nos enteramos de los derechos humanos laborales y decidimos no sólo salirnos, sino incluso algunas de nosotras denunciar a la dueña. Hoy tenemos un proyecto educativo colectivo que estamos intentando de hacer, nos dimos cuenta que sin patrona o dueña, nosotros somos las que hacemos todo el trabajo.
Estamos de acuerdo con el alto al huachicoleo de los niños en las estancias infantiles subrogadas, que ningún recurso vaya a esos particulares que tratan de robar todo lo que pueden, pero también exigimos que el Estado nos dé una alternativa de trabajo digno y bien remunerado a todas las trabajadoras de las Estancias, pedimos que, conforme al slogan de que primero los pobres se nos apoye para la creación de una cooperativa con padres de familia para mejorar el cuidado y educación de los menores de 4 años, se nos facilite espacios adecuados para poner una estancia modelo o que nos contraten en las estancias públicas con un salario digno y bien remunerado.
Maestras en resistencia
Comité Popular de Derechos Humanos Pedregales

¿”SEMBRANDO VIDA”? AMENAZAS A LA VIDA CAMPESINA Y COMUNITARIA DE MONTAÑA

Tumba-roza-quema, es un método tradicional milenario que se practica en zonas montañosas de México y del mundo
¿Sembrando vida?
Programa que promueve la destrucción de la comunidad como forma fundamental de toma de decisiones sobre el territorio
 Silvia Ribeiro,
Fuente: Desinformémonos:
17 de abril de 2019.
¿Sembrando vida? tala ilegal y deforestación para poder acceder al programa
Al igual que en muchos otros gobiernos progresistas (así, sin comillas, porque justamente un problema central es su concepción industrial-capitalista del progreso) el gobierno de López Obrador en México se ha enfocado principalmente en favorecer el desarrollo industrial, incluida la agricultura industrial y los proyectos de infraestructura que favorezcan la exportación, como el Tren Maya y el Corredor Transístmico del Istmo de Tehuantepec. El argumento oficial es que estos proyectos generarán empleo y crecimiento económico. Pero esto beneficia directa y principalmente a los intereses de las grandes empresas nacionales y trasnacionales, que verán aumentar sus lucros significativamente, en muchos casos, con trabajadores subvencionados por programas sociales del gobierno. Como si esto no estuviera claro, el anuncio de López Obrador de que Trump quiere invertir en el Tren Maya, debería dejar fuera cualquier duda.
La contrapartida de la inversión estatal en estos megaproyectos son los programas sociales, la mayoría asistenciales, pero también algunos llamados proyectos productivos, mucho menores en dinero que los megaproyectos, pero con gran capilaridad de alcance. Uno de ellos es el programa “Sembrando vida”, cuyo objetivo es reforestar un millón de hectáreas, sobre todo en ejidos y comunidades.
El programa parte de la base de que México es un país rico en biodiversidad, y que ésta se encuentra sobre todo en zonas rurales, con gran presencia de ejidos y comunidades indígenas, que son quienes “mediante sus conocimientos y prácticas tradicionales, han sabido preservar los recursos que posee su entorno y que son parte de su patrimonio natural”. No obstante, el programa señala que son también las zonas de mayor pobreza. Se dirige a quienes sean propietarios de 2.5 hectáreas que sea necesario reforestar, en las cuales se aplicarán sistemas agroforestales (árboles frutales con hortalizas, cacao, maíz), con asesoría técnica provista por el Programa. Los beneficiarios reciben 5,000 pesos mensuales, de los cuales 500 pesos se destinan a un fondo de ahorro.
El programa no suena mal en el papel, pero tiene aspectos negativos que no surgen en una primera mirada y que las comunidades recién comienzan a entender. Un primer factor es que el dinero en efectivo es el incentivo principal para algunos propietarios, que para poder hacerse acreedores del programa, recurren a la tala ilegal, incluso de especies nativas muy valiosas, para mostrar que tienen áreas donde se puede aplicar.
Al respecto, la organización Calixaxan de Veracruz, denunció que detectaron el “derribo total de un sistema agroforestal de café bajo sombra de cedro rojo y chalahuites y otro de cedros rojos jóvenes”, por parte de los dueños de los predios, para poder acceder a “Sembrando Vida”. La organización asegura que hay otros ejemplos parecidos en las zonas boscosas de Puebla y Veracruz.
Casos similares se nombraron también en otros estados, en ocasión de la asamblea de la Red en Defensa del Maíz, el 23 y 24 de marzo en la comunidad de San Juan Bautista Sahcabchén, en Hopelchén, Campeche. La red es un espacio de encuentro, reflexión y acción de comunidades indígenas y campesinas, organizaciones de la sociedad civil y académicas, que partió de la necesidad de actuar contra el maíz transgénico hace ya casi dos décadas. Como el cuidado del maíz no se puede separar de los pueblos que lo crearon, es también un espacio de defensa de la comunidad y la vida campesina, la tierra, el agua, los territorios. Verónica Villa y Ramón Vera Herrera dan cuenta en Ojarasca de varios de los temas que allí se trataron. Obviamente, al estar en la Península, el proyecto del Tren Maya y los riesgos que representa fue uno de los temas en discusión.
Quisiera completar el análisis de Sembrando Vida con las informaciones y discusión que tuvieron lugar en la asamblea de la Red en Defensa del Maíz. Representantes de varios estados dieron cuenta de casos de tala ilegal y deforestación para poder acceder al programa. Sin embargo, siendo grave, este es un aspecto perverso pero no intencional del programa.
Otros sí lo son. Por ejemplo, éste y otros nuevos programas han puesto un énfasis particular en la relación directa de cada individuo con el gobierno. Según las autoridades, esto es para evitar intermediarios que manipulen la entrega de programas. Pero al mismo tiempo, se establece una relación individual con los programas de gobierno que deja de lado su consideración por parte de las asambleas comunitarias y ejidales. Es por tanto una forma de socavar la discusión de los impactos de los programas por parte de la comunidad, que siempre va más allá de la individual, ya que toma en cuenta potenciales afectaciones a todo el territorio, los recursos de la comunidad o ejido y factores sociales y de futuro que no se pueden ver desde lo individual.
En el caso de Sembrado Vida, posiblemente el mayor impacto será el socavamiento de la agricultura campesina e indígena de montaña. Como explicó Álvaro Salgado de CENAMI, el millón de hectáreas que se quiere sembrar con este programa, está sobrepuesto a la región de agricultura indígena de montaña. Este tipo de agricultura, llamada también agricultura itinerante o de acahuales y que en muchos casos integra el método que se llama tumba-roza-quema, es un método tradicional milenario que se practica en zonas montañosas de México y del mundo. El método tradicional de roza-tumba-quema, es una forma de cultivar en los bosques, abriendo espacios de siembra en zonas a las que solamente se vuelve luego de períodos largos, que pueden ser de 10 a 25 años, pero incluso hasta 80 años de rotación. De esa forma, hay una convivencia armónica de los pueblos con los bosques y territorios, el bosque se regenera y los pueblos obtienen más alimentos. Las comunidades que utilizan este tipo de agricultura tienen un conocimiento y comprensión profunda y geográficamente muy amplia del territorio, además de una relación intensa con muchas otras comunidades, para poder trabajar en el conjunto, en zonas y ciclos que permiten la siembra de alimentos y la regeneración del bosque. Muchas de las comunidades que la practican han recibido reconocimientos al cuidado forestal.
No obstante, este tipo de agricultura ha sido de más en más criminalizado, acusado injustificadamente y en forma errónea por grandes organizaciones conservacionistas de que provocan degradación forestal, en la mayoría de los casos como una forma de apropiarse de los territorios de esas comunidades para su propios proyectos, sea de conservación, venta de servicios ambientales u otros.
Ahora, el programa Sembrando Vida es una nueva amenaza a esas formas de vida campesina, ya que significan la imposición (suave y financiada, pero imposición al fin) de una forma de producción fija, que impedirá la rotación de zonas de siembra que ha sido tradicional por siglos. Además, se indica qué tipo de cultivos y unas pocas variedades de árboles frutales se deben plantar, lo cual limita la diversidad y el uso de especies locales y nativas.
Por tanto, este programa, convergente con los demás proyectos y programas del gobierno, promueve la destrucción de la comunidad como forma fundamental de toma de decisiones sobre el territorio. También, por ser sustituida por funcionarios que gestionan los programas y técnicos que la comunidad no solicitó, que se presentan como “apoyo” al programa, lo cual aparece necesario porque las especies a plantar no son las que usan normalmente. Esto se agrega al impacto en esas áreas de normativas que gobiernos anteriores establecieron para intentar “ilegalizar” este tipo de agricultura itinerante, porque inhibe la privatización y el despojo territorial para otros proyectos. Es muy ilustrativo el caso de Santiago Lachiguiri, en Oaxaca.
La diferencia ahora es que el programa viene con un incentivo económico mucho mayor, una cifra difícil de rechazar, especialmente desde una mirada individual, desde la que se hace difícil ver las consecuencias colectivas de largo plazo, y con un mecanismo incorporado para ignorar y erosionar la autoridad de las asambleas comunitarias.
Este programa, convergente con los demás proyectos y programas del gobierno, promueve la destrucción de la comunidad..