sábado, 8 de diciembre de 2018

¡UNÁMONOS AL PUEBLO!: una enseñanza del 68 mexicano (Caminos Post-68), muy pronto

Es grato comunicarles a todas y a todos que probablemente en este mismo mes quede impreso el libro ¡UNÁMONOS AL PUEBLO!: una enseñanza del 68 mexicano (Caminos Post-68), que da continuidad a De la protesta callejera a la lucha por otro mundo posible, del que se han publicado ya dos ediciones (la primera en febrero de este año, la segunda a fines de octubre del mismo).
         Ambos libros son de la autoría de Guillermo Palacios, quien participó en 1968 como estudiante de la Prevocacional 4 y en 1971 de la Vocacional 6, ambas del IPN. Fue entonces activista del movimiento estudiantil. En 1972-73 estuvo en la Preparatoria Popular Tacuba como “profe”de Seminario Político y Social, asignatura extra curricular, propia de la Preparatoria Popular.
Aunque desde 1970 había comenzado ya otro camino: el de la integración al pueblo. Este camino fue uno de los que adoptó una parte de los activistas del movimiento estudiantil. Como muchos otros activistas de ese movimiento hubo quienes tomaron ese camino, convencidos, tras las masacres del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971 que estaban cerradas en México las vías civiles y pacíficas de lucha.
Como se recordará, en la década de los 70’s, cundió en parte del movimiento estudiantil el sentimiento de la derrota. Pero no todos se dieron por vencidos. Al contrario, hubo quienes decidieron seguir luchando, convencidos de que solamente una nueva revolución podría acabar con el sistema capitalista, que hace posibles esa clase de crímenes.
Una parte de los que tuvieron tal convicción pasaron a la clandestinidad y formaron grupos de insurgencia armada. Otra parte de los activistas de entonces, también convencidos de la necesidad de una nueva revolución, consideraron que esta es posible sólo junto al pueblo trabajador, organizado y consciente, que la revolución no podría ser obra de pequeños grupos de valientes armados. De estos otros activistas fue parte el autor de esos libros. Unos se fueron a las fábricas, otros al campo, algunos más a las colonias proletarias a trabajar con el pueblo de las ciudades y el campo, a hacer trabajo político, a organizar, a hacer conciencia, sumándose a las luchas de la gente en sus lugares de trabajo o en los espacios en que vive y lucha. Resultado de esto fue el fortalecimiento de las insurgencias obreras, campesinas y populares que irrumpieron en casi todo el territorio nacional en la década de los 70’s.
El autor fue obrero entre 1970 y 1980 en diversas fábricas. En 1980 ingresó a la empresa, aún paraestatal, Teléfonos de México, ahí participó como trabajador de base dando la lucha en defensa de los derechos de los trabajadores. Dada la alianza del Sindicato de Telefonistas con esa empresa con una política neocharra y neoliberal, pasó a otros espacios de lucha. En 2010 se jubiló de Telmex.
Llegó el momento en que, desde 1994, se incorporó a lo que ha dado en llamarse zapatismo civil: se sumó a la Convención Nacional Democrática, convocada por el EZLN en 1994. Adherido a la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, en 1996 se integró al Frente Zapatista de Liberación Nacional. En 2005 se adhirió a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y se sumó a la Otra Campaña, también convocada por el EZLN. A partir de 2012, sigue como adherente a la Sexta y continúa participando.
Estas etapas de lucha son las que se abordan en el segundo libro: ¡UNÁMONOS AL PUEBLO!...”
Una parte de los primeros pasos en el camino de la integración al pueblo se abordaban en las últimas páginas de la primera edición de De la protesta callejera…”
Pero como esos “primeros pasos”se desarrollan más ampliamente en el segundo libro, la 2ª edición del primer libro ya no las incluye y se extiende a todo lo que siguió.
Es muy probable que el segundo libro quede ya impreso a finales de este mes (noviembre de 2018). Por lo que se podrá organizar la presentación de ambos libros a partir de diciembre.
A diferencia de la 1ª Edición del primer libro, la 2ª Edición del mismo y el segundo libro son totalmente de autor, ya sin “editor ejecutivo”, por lo que ambos libros incluso se podrán poner a disposición de quienes quieran leerlos a un precio más módico. Esto se debe a que el compañero impresor es también un camarada que fue preso político del 26 de julio de 1968 a marzo de 1971 y que coincide en la postura radical con el autor. Así que ahora los costos se trataron directamente, sin ninguna intermediación.
Va esta información a los compañeros de los diferentes espacios independientes, para ir programando la presentación de ambos libros con colectivos y organizaciones obreras, campesinas, populares y estudiantiles independientes de todos los partidos políticos, que luchan en contra del sistema capitalista.

jueves, 22 de noviembre de 2018

2ª Edición de DE LA PROTESTA CALLEJERA A LA LUCHA POR OTRO MUNDO POSIBLE

El jueves 22 de noviembre, de 13 a 15 horas, como parte del Seminario "Las formas de la violencia y la memoria colectiva de 1968", se presentará la 2ª Edición del libro “De la protesta callejera a la lucha por otro mundo posible”, en el Área de Historia y Cultura en México, del Departamento de Humanidades, en la UAM-Azcapotzalco, con la participación de su autor: Guillermo Palacios.
         Esta será la primera presentación de la 2ª Edición del libro. La 1ª Edición, publicada en febrero de este año, se agotó a fines del mes de septiembre, después de presentarse en diferentes espacios estudiantiles del IPN, la UNAM, el Colmex, en pueblos originarios de Xochimilco (San Lucas Xochimanca y Santa Cruz Acalpixca), en diversos espacios de lucha (Casa del “Hijo del Ahuizote”, Casa Museo de la "Memoria Indómita", Universidad Obrera de México, Uníos!, Café “Zapata Vive”Okupa Che, Radio SME, Nuestra Voz Radio, Escuela de Cultura Popular “Mártires del 68”), con vecinos de la Colonia Agrícola Oriental y otros.
         Esta 2ª Edición, aunque básicamente conserva su formato, título y contenido, difiere de la 1ª Edición en algunas mejoras a la redacción y estilo, algunos agregados y las partes finales en las que se anunciaban algunas de las siguientes etapas de lucha, fueron retiradas, pues forman parte del segundo libro: “¡UNÁMONOS AL PUEBLO!, una enseñanza del 68 mexicano”, que abarca de 1972 en adelante: el proceso de integración al pueblo, la incorporación al zapatismo civil y el acompañamiento de diversas luchas de abajo y a la izquierda.
         Esta 2ª Edición, a diferencia de la 1ª, es íntegramente de autor, es decir: sin "editor", por lo que al acordar directamente costos con el camarada impresor, da como resultado que su costo de venta y distribución será menor (la 1ª Edición tenía un costo de $200, ahora, la 2ª Edición, costará sólo $100), lo cual permitirá una mayor difusión. Eso esperamos.
         Finalmente, la idea es presentarlo preferentemente en espacios independientes, de lucha social, estudiantil, obrera y popular, de abajo y a la izquierda, que es donde mejor será comprendido su espíritu: compartir estas experiencias de lucha con las nuevas generaciones de luchadores sociales. Por lo que apelamos a nuestras hermanas y hermanos de colectivos, organizaciones y/o individu@s para programar nuevas presentaciones de la 2ª Edición y del segundo libro, en cuanto esté listo, lo cual esperamos sea al finalizar este año.
         Contactos con el autor: 
y los teléfonos: 53942670 (local) y 55 3103 3866 (celular).
         Gracias a todas y a todos por su solidaridad. 

martes, 13 de noviembre de 2018

DECLARACIÓN AL CONGRESO DE LA UNIÓN DEL CONSEJO SUPREMO INDÍGENA DE MICHOACÁN

Declaración del Consejo Supremo Indígena de Michoacán al Congreso de la Unión
Congreso Nacional Indígena:
12 de noviembre de 2018.
Senado de la República
Cámara de Diputados
PRESENTE:
Comunidades P’urhépecha 
a 9 de noviembre del 2018
El Consejo Supremo Indígena de Michoacán, Consejo Autónomo e Independiente de gobiernos, partidos políticos y órdenes religiosas, conformado por autoridades civiles, comunales y tradicionales de más de 50 comunidades: Santa Fe de la Laguna, Caltzontzin, San Felipe de los Herreros, Cocucho, Zirahuén, Apo del Rosario, Capácuaro, Huecorio, San Ángel Zurumucapio, Jicalán, Tahuejo, Zopoco, Pamatácuaro, Sicuicho, Cuanajo, Sevina, San Andrés Tziróndaro, Jucutacato, Corupo, Angahuan, Carapan, Rancho Seco, Comachuén, Paracho, Santa Ana, Cheranástico, Naranja de Tapia, San Benito, San Antonio, Aranza, Tiríndaro, Agua Verde, Quinceo, Tomendán, Nuevo Zirosto, Condembaro, La Tinaja, Urapicho, Turián Bajo, Santa Rosa, Arato, Comanja, Zipiajo,  Pomacuarán, Ahuirán, Santa Catarina, 18 de Marzo, Santa Gertrudis, La Virgen,  La Escondida, San Andrés Coru, San Juan Tumbio, San Francisco Peribán, Ichán,   entre otras,  representados en la presente por la Comisión de Enlace, manifestamos conjuntamente lo siguiente:
1.-Rechazamos totalmente la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Agrario, porque contribuye a despojar y destruir los territorios ejidales y comunales de las comunidades originarias, tratándose de facto de una nueva reforma neoliberal que convalida el Procede. Con base en el artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, exigimos a la Cámara de Diputados y Senadores que realice una consulta libre, previa e informada sobre esta Iniciativa de Ley y sobre las políticas administrativas o legislativas que nos afecten.
2.-Exigimos justicia para los casos de desaparición forzada de los pueblos originarios de Michoacán, rechazamos categóricamente la “reconciliación”con los asesinos de las comunidades originarias. Ni perdón, ni olvido. Justicia, memoria y dignidad.
3.-Exigimos el reconocimiento constitucional de los Consejos de Gobierno Comunal, las Rondas Comunales y los Jueces Tradicionales y se legisle sobre la entrega del presupuesto directo para las comunidades indígenas que así lo soliciten mediante sus respectivas asambleas generales.
4.-Desconocemos categóricamente a la Gubernatura Nacional Indígena y la Gobernadora Estatal Indígena del Estado de Michoacán Denisse Ramírez, por no haber sido consultados en ningún momento sobre su designación, no ser de una comunidad indígena y no representarnos de ninguna manera, y anunciamos que la impugnaremos jurídicamente su designación ante todas las instancias correspondientes.
5.-Desconocemos totalmente a Celerino Felipe Cruz, Abundio Marcos Prado, Abelardo Torres Cortez, Alfonso Vargas Romero y Rogelio Mercado Damián como interlocutores de las comunidades originarias, por ser burócratas indígenas sin principios, que han trabajado al servicio del mejor postor y en detrimento de los intereses de las comunidades, privilegiando únicamente sus intereses personales. Dejamos claro que no nos representan de ninguna manera y que combatiremos su designación en cualquier espacio burócrata, además de que tomaremos permanentemente las instalaciones donde sean designados.
6.-No estamos de acuerdo con la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, proponemos en contraparte la creación de una Secretaria para la Atención Integral de los Pueblos Originarios, a la que se le designe un presupuesto en legítima correspondencia con el número de habitantes de los pueblos indígenas.
Consejo Supremo Indígena de Michoacán

lunes, 12 de noviembre de 2018

REVUELTAS EN EL ’68 MEXICANO. DEL MOVIMIENTO 26 DE JULIO A LA MASACRE DE TLATELOLCO

Nuestra causa como estudiantes es la del conocimiento militante, el conocimiento crítico, que impugna, contradice, controvierte, refuta y transforma, revoluciona la realidad social, política, cultural, científica. No se engañen las clases dominantes:
¡Somos una Revolución! Esta es nuestra bandera”
José Revueltas, 
Ciudad Universitaria, 
26 de agosto de 1968
Hernán Ouviña
Desinformémonos:
10 de noviembre de 2018.
Hace 50 años, entre los muchos ’68 que se vivieron, el mexicano resultó ser de los más originales y trágicos. Combinó auto-activación estudiantil, tomas de universidades y preparatorias, manifestaciones masivas en las calles, creativos repertorios de acción dinamizados por cientos de brigadas políticas, con represiones brutales como la sufrida el 2 de octubre en Tlatelolco. Durante este convulsionado año se condensaron procesos y apuestas militantes de lo más variadas, y cobraron mayor impulso y radicalidad iniciativas de autogestión en múltiples territorios. Dentro de esta pléyade de experiencias, tal vez una de las figuras más sugerentes haya sido la de José Revueltas, quien como intelectual orgánico del movimiento estudiantil supo involucrarse en cuerpo y alma en los sucesos de 1968. Nos proponemos, por tanto, revitalizar la memoria histórica y reconstruir brevemente lo acontecido durante esos intensos meses a partir de las reflexiones y conjeturas que esboza Revueltas desde la irrupción de un novedoso activismo juvenil a finales de julio, hasta el declive que se vive producto de la masacre en la Plaza de las Tres Culturas, que deja un saldo de cientos de muertos/as, heridos/as y desaparecidos/as, el encarcelamiento del grueso de la dirigencia estudiantil, y la creciente clandestinización de quienes lograron sortear estos amedrentamientos y detenciones. Sin omitir este trágico evento, más que apelar a la clásica necrofilia testimonial, nos interesa priorizar el ejercicio de una biofilia que recupere toda la potencialidad creativa de la lucha que supo desplegar el movimiento estudiantil en ese excepcional año del ‘68. 
El otro Movimiento 26 de Julio: el estudiantado irrumpe en las calles
La activación del movimiento universitario en México no despunta ciertamente en 1968 como un trueno en cielo sereno, sino que al igual que en otras latitudes de América Latina y el sur global, tiene antecedentes en los años e incluso décadas previas. Ya se habían vivido poco tiempo atrás luchas estudiantiles en diferentes territorios del país, entre ellos Puebla, Morelia y Sonora, y el propio Revueltas interpreta la irrupción del ’68 como una revancha que libra una nueva generación militante, frente a la derrota sufrida, durante 1958 y 1959, por los trabajadores ferrocarrileros en huelga, así como por maestros/as, electricistas, petroleros y médicos residentes en lucha. 
Sin embargo, más allá de estos mojones precedentes, hay coincidencia en fijar al 26 de julio de 1968 como fecha emblemática de la irrupción estudiantil. La afinidad de esa jornada con la revolución cubana no es casual. Ese día se realiza en el Distrito Federal una inmensa caravana de conmemoración y defensa del proceso por el que transita Cuba, donde miles de jóvenes que levantan el ideario socialista encarnado en la pequeña isla caribeña, reivindican el asalto al cuartel de Moncada. Pero a diferencia de años anteriores, en este caso la particularidad está dada porque, de manera inesperada, confraternizan en las calles con estudiantes secundarios movilizados contra la represión sufrida días atrás a manos de granaderos en diversas preparatorias e institutos vocacionales.
La marcha culmina con enfrentamientos entre ambos grupos de manifestantes y la policía que duran horas. 
Inmediatamente luego de esta movilización masiva, como protesta frente a la represión y las numerosas detenciones de estudiantes y activistas de izquierda, son tomadas diversas preparatorias dependientes de la UNAM e instalaciones del Instituto Politécnico Nacional, en las que se declara la huelga general por tiempo indefinido. Se levanta un pliego de reivindicaciones de seis puntos, todos ellos de carácter político, que apuntan a denunciar el autoritarismo ejercido por el Estado, exigir la libertad de los presos políticos, la disolución del cuerpo de granaderos, indemnización para los heridos y las familias de los asesinados, destitución de los militares responsables de la represión y la derogación de dos artículos del Código Penal que criminalizan las acciones de protesta. Su cumplimiento será la principal bandera de lucha en las semanas sucesivas de escalada del conflicto. En respuesta, paracaidistas, tropas de asalto y militares invaden las escuelas secundarias ocupadas, para lo cual llegan a destrozar con un tiro de bazuca la puerta colonial de una de las históricas preparatorias que se encontraban en paro. 
Según José Revueltas, el 1 de agosto es cuando el movimiento asume “forma orgánica”. Ese día, el rector de la UNAM Javier Barrios Sierra, encabeza una manifestación pacífica de la que participan decenas de miles de estudiantes, y en la que reclaman el respeto absoluto de la autonomía universitaria, la liberación de la enorme cantidad de presos políticos y el final de la violencia estatal, que a esta altura ya ha dejado varios jóvenes asesinados. Los sectores más politizados del incipiente movimiento estudiantil dinamizan asambleas masivas en las Universidades, donde se discuten los pasos a seguir y se gestan comités de lucha y cientos de brigadas políticas, que realizan acciones directas en las calles, efectúan colectas para el fondo de huelga y ejercitan la propaganda en autobuses, fábricas, plazas y comunidades rurales. Con ellas, al decir de José Revueltas, “la imaginación y el espíritu de inventiva se desató sin límites en todas las direcciones”
Al calor de las tomas de los establecimientos educativos, que se generalizan como hongos, se constituye el 2 de agosto el Consejo Nacional de Huelga (CNH), máxima instancia de coordinación del proceso de lucha del estudiantado, cuyos integrantes son electos democráticamente en asambleas de base. Las manifestaciones de protesta se suceden y el movimiento exige que cualquier tipo de negociación o propuesta a sus demandas tenga carácter público y sea difundida en los medios masivos de comunicación. El principal auditorio de la UNAM es rebautizado con el nombre del Che Guevara, quien tan sólo algunos meses antes ha caído en combate en Bolivia. Se organizan festivales populares y otras iniciativas político-culturales que concitan la simpatía y solidaridad de sectores importantes de la sociedad. En este marco, la autogestión y el dinamismo constante parecen haber llegado para quedarse, y un personaje excepcional de anteojos oscuros, pelo largo y barba tupida, decide apostar a todo o nada por el proceso.
José Revueltas, un intelectual orgánico del movimiento del ‘68
Nacido el 20 de noviembre de 1914, en pleno apogeo revolucionario en el país y en los inicios de la primera guerra mundial, e integrante de una iconoclasta familia de artistas, José Revueltas es desde pequeño un apasionado de la lectura, a tal punto que en su adolescencia opta por dejar los estudios y zambullirse durante varios años en la Biblioteca Nacional para garantizar su formación de manera autodidacta. Por esa misma época se suma a las filas del Partido Comunista, organización con la que mantendrá a lo largo de su vida una relación ambigua y de amor-odio. Guionista de cine, escritor de novelas y de cuentos, ganador de diversos premios por su producción literaria, ha sido definido por varios de sus intérpretes a partir de las más rebuscadas adjetivaciones: pesimista ardiente, intelectual indómito, comunista agónico, marxista tormentoso y rebelde melancólico.
Pero acaso sea el papel fundamental que asume en el contexto de la rebelión estudiantil en 1968, lo que constituye un momento bisagra en su derrotero personal y político. Durante esos meses de profunda activación en las calles y en las universidades, combina el compromiso militante con la reflexión crítica y autocrítica acerca de lo va aconteciendo, y asume a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM como su verdadera casa (de estudios, pero sobre todo de alojamiento y habitabilidad), viviendo allí cada día y noche que dura la toma autogestiva, hasta que el violento desalojo que realiza el ejército el 18 de septiembre lo obliga a pasar a la clandestinidad. Un mes más tarde es detenido por la policía judicial, que lo mantiene secuestrado durante tres días en forma ilegal, tras lo cual es recluido en la cárcel de máxima seguridad de Lecumberri, de la que saldrá recién en mayo de 1971. 
Este prolongado encierro no le impide seguir en contacto con el movimiento estudiantil, ni tampoco dejar de teorizar acerca de él. Buena parte de los borradores, cartas y documentos que redacta entre rejas durante todo este tiempo, han sido publicados póstumamente bajo el título de México 68: juventud y revolución, y constituyen un insumo imprescindible para comprender el proceso de rebelión estudiantil de aquel año, pero también para repensar sus sentidos y su vigencia desde nuestro presente de lucha. Fiel al apellido que porta, con su liberación redobla la apuesta en favor de la autogestión, propuesta que convida en innumerables conferencias, mítines y actividades realizadas junto a estudiantes y agrupaciones de izquierda en los años posteriores, a pesar de lo cual, producto de las secuelas generadas por el encierro, su vida se apaga abruptamente en 1976. 
La propuesta de autogestión académica y Universidad militante
Sin ser estrictamente un joven en términos etarios, ya que en los albores de este ciclo de luchas estudiantiles ostenta 53 años a cuestas, José Revueltas funge de referente para las nuevas generaciones que protagonizan las movilizaciones y acciones directas del ’68 en México. No obstante, sería un error concebir la relación que establece con la juventud universitaria en una clave unidireccional. Hay más bien una conexión vital y de alimentación recíproca entre ambos, donde él oficia de maestro y simultáneamente de aprendiz, a pesar de no ser en la UNAM -ni en institución “formal”alguna- ni estudiante ni profesor. Al decir de la cineasta Marcela Fernández Violante, Revueltas supo entender a los jóvenes y se volvió joven con los jóvenes, por lo que hubo allí un benjaminiano secreto compromiso de encuentro.
De acuerdo Roberto Escudero -militante espartaquista y uno de los delegados más destacados del Consejo Nacional de Huelga durante el ’68- Revueltas “se integró al movimiento prácticamente desde el primer día, que todo lo compartió como uno de sus miembros y que jamás, ni aún en la cárcel, exigió o aceptó siquiera los pequeños privilegios que de manera natural y muy comprensible los estudiantes le ofrecían”. Atento al devenir novedoso de estas luchas a escala global, lee los acontecimientos del mayo parisino como un capítulo de una revolución que no podía ser sino de carácter internacionalista. Ese mismo mes redacta una carta abierta bajo el sugestivo título de “Prohibido prohibir la revolución”, donde reflexiona acerca de los sucesos en Francia, a los que caracteriza como rebelión contra las burocracias osificadas y los viejos líderes esclavos de dogmas y de esquemas, que involucra la formación de una nueva conciencia en franca ruptura con las prácticas sectarias y conservadoras de los partidos comunistas. 
Sin embargo, más allá del acompañamiento atento de las luchas en ésta y otras latitudes, el 26 de julio marca el inicio de su participación vital en el emergente movimiento estudiantil mexicano, ya que a partir de esos días comienza a asistir a las asambleas que se realizan en la Ciudad Universitaria, sumándose en un principio al Comité de Intelectuales, Escritores y Artistas, al que renuncia al poco tiempo para incorporarse de lleno al Comité de Lucha de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y disolverse como uno más en la marea estudiantil. 
En medio de la ebullición que implica la toma de los establecimientos educativos y una huelga en ascenso, Revueltas elabora una serie de documentos, cartas y resoluciones que buscan sistematizar la experiencia en curso y brindar propuestas que eviten la paralización de las actividades en la Universidad y las preparatorias ocupadas. El eje transversal es el ejercicio de una democracia integral “sin mediatizaciones de ninguna naturaleza”, que permita “contestar a la suspensión de clases con la autogestión académica”. Lejos de concebir a la huelga como inactividad pedagógico-política, la autogestiónimplica su continuación bajo nuevas circunstancias, a partir de las cuales “maestros y estudiantes recorran juntos y redescubran juntos la misma aventura que el pensamiento tuvo que recorrer en el proceso del acto creador de las ideas cardinales en las que se sustentan los diversos aspectos de la ciencia, la cultura y la técnica”. Por lo tanto, “el maestro ya no dictará conferencias que el alumno acepte de modo inapelable, ni calificará el aprovechamiento por cuanto a la medida en que se ciña o se aparte de un texto determinado”
Pero sería incorrecto acotar la dinámica autogestiva a la democratización del vínculo entre educadores/as y estudiantes al interior de las aulas. Si bien éste constituye un pivote fundamental del proceso, Revueltas identifica tres formas básicas en las que se encarna y que, de lejos, exceden a esta apuesta por una relación horizontal basada en el diálogo de saberes: 
1)democracia directa y libre expresión, a través de comités de lucha, asambleas y el Consejo Nacional de Huelga; 
2)solidaridad entre claustros y participación conjunta en instancias que encarnan un mismo interés comunitario;
3)formas de contacto vivo con la realidad social y con el pueblo a través de la labor de las brigadas políticas. 
Lejos de encapsular la lucha estudiantil, la autogestión implica partir de la Universidad, pero no para ensimismarse en ella, ni tampoco para incitar a un perpetuo manifestarse en las calles, sino con el objetivo de cuestionar a la sociedad desde adentro, como parte de ella que se es, en pos de generar una toma de conciencia autocrítica y colectiva que, en tanto acción teórica y praxis combativa, representa la lucha de lo nuevo frente a lo viejo, es decir, la impugnación del sistema político en México, profundamente despótico y centralizado, a partir de asumir que conocer es transformar y aprender es controvertir. La autogestión deviene así conocimiento militante e inconforme con los valores y prácticas estatuidas, antidogmatismo radical que parte del principio de una democracia cognoscitiva que, si bien se inicia en el marco de la lucha estudiantil, tiende a irradiarse hacia el resto de la sociedad, como proyecto revolucionario integral y generalizado, en constante recreación: “De la autogestión académica deberá trascenderse a la autogestión social. Autogestión de las masas del pueblo, de los trabajadores de las fábricas, de los campesinos, por medio de los comités de lucha y los consejos populares de lucha”, sugiere Revueltas. 
Podríamos aventurar como hipótesis que la autogestión acomete aquello que reivindica Antonio Gramsci en su balance autocrítico del bienio rojo (1919-1920) en el norte de Italia: educar la espontaneidad, es decir, ni reprimirla ni encorsetarla, pero tampoco quedarse de brazos cruzados a la espera de que, de manera automática, se concrete la transformación radical del mundo y se prefigure el horizonte emancipatorio en el presente. Revueltas entiende que hace falta intervenir, polemizar, persuadir, tomar partido y disputar sentidos y prácticas, sin pretender imponer las posiciones propias, sino ejercitando una praxis que es a la vez conocimiento crítico y transformación activa de la realidad. De ahí que, en sus propias palabras, la teoría sea vindicativa: “castiga a quien la mistifica y se venga inexorablemente de quienes la traicionan y abandonan”
El 1 de septiembre el presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, brinda un Informe al Congreso en el que deja en claro su intención de apelar a la utilización del ejército para desactivar esta experiencia por demás peligrosa a los ojos de las clases dominantes y la élite política: “hemos sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tiene un límite y no podemos permitir ya que se siga quebrantando irremisiblemente el orden jurídico como a los ojos de todo mundo ha venido sucediendo”, expresará aquel día con extremo cinismo. 
Como respuesta frente a esta sordera a sus reclamos, y para contrarrestar el discurso oficial que los acusa de “provocadores”, el movimiento estudiantil convoca a una marcha del silencio el 13 de septiembre, que logra aglutinar a más de 400 mil personas en las calles, muchas de ellas con sus labios cubiertos con cintas adhesivas en señal de protesta, durante un periplo conmovedor que inicia en el Bosque de Chapultepec y culmina sin incidentes en el Zócalo. A pesar de ello, el 18 de septiembre el ejército ingresa a la UNAM y unos días después invade también el Instituto Politécnico Nacional, realizando detenciones masivas de quienes se encontraban en las ocupaciones. A esta altura, Revueltas se ve obligado a pasar a la clandestinidad y pernoctar en diferentes casas de activistas. La movilización no se resiente, y a finales de mes el ejército decide retirarse de Ciudad Universitaria, en un juego de repliegue táctico que tendrá como contracara una ofensiva estratégica y sangrienta el 2 de octubre, con el propósito de quebrantar de manera definitiva la resistencia popular.
La masacre de Tlatelolco y el reflujo del movimiento estudiantil
A riesgo de resultar simplistas, podríamos cifrar la emergencia, expansión y declive del movimiento estudiantil en México dentro de un brevísimo ciclo que se condensa en los escasos cinco meses que van de julio a diciembre de 1968, ya que si bien el conflicto universitario no se eclipsa del todo con posterioridad a esa fecha -y hasta se constatan destellos de rebelión importantes en los años sucesivos, como en Puebla o Sinaloa-, lo concreto es que a finales del ‘68, tras la masacre perpetrada desde las más altas esferas del Estado con francotiradores y militares en Tlatelolco, y las sucesivas redadas e incursiones en preparatorias y facultades que arrojan cientos de detenidos/as en las cárceles, el movimiento estudiantil padece un abrupto reflujo que significa un apesadumbrado punto de no retorno. 
Diferentes testimonios relatan que se preveía la posibilidad de una represión del mitin organizado para el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, a tal punto de que el propio CNH sugirió que a ella asistieran sólo las y los dirigentes que debían hablar en el acto, a pesar de lo cual terminaron yendo casi la totalidad de sus integrantes. Pero más allá de estas advertencias y cuidados, lo cierto es que nadie esperaba tamaño desenlace. 
Desde temprano, ese día el ejército había rodeado la Plaza por diferentes flancos. En paralelo, integrantes del Batallón Olimpia, un grupo contrainsurgente compuesto por miembros del estado mayor presidencial, la dirección federal de seguridad y policías judiciales, vestidos de civil y con un guante o pañuelo blanco en sus manos izquierdas para poder identificarse entre sí, se infiltraron entre los manifestantes y se apostaron en puntos claves de las azoteas y balcones del complejo habitacional ubicado frente a la plaza y de otros edificios circundantes. Bengalas arrojadas desde un helicóptero militar dan la señal para iniciar una balacera indiscriminada contra la multitud que se encuentra en la concentración, a la que los soldados responden disparando hacia los miles de jóvenes que, desconcertados, intentan dispersarse, por lo que a los pocos minutos el fuego cruzado deja un tendal de muertos y heridos.
A través de una verdadera cacería humana, ya en plena noche lluviosa, se detienen a más de dos mil estudiantes en las inmediaciones de la plaza. Una gran cantidad de ellos sufren torturas y algunos hasta son rematados con un tiro de gracia, tras lo cual sus cuerpos son incinerados y arrojados a fosas comunes. Diez días más tarde, se da inicio a los XIX Juegos Olímpicos bajo un clima de extrema congoja y desazón en el seno del movimiento estudiantil. De manera cínica, en el estadio de la Ciudad Universitaria, aquel 12 de octubre se lanzan al cielo cientos de palomas que simbolizan la paz. Una paz, por cierto, demasiado parecida a la de los cementerios. 
El grueso del activismo estudiantil sufre la cárcel, la clandestinidad o el exilio. En los meses y años que suceden a la masacre de Tlatelolco, quienes continúan sosteniendo espacios orgánicos de militancia, deciden recomenzar la lucha sobre nuevas bases: conforman agrupaciones y movimientos emparentados con la nueva izquierda, incursionan en la guerra de guerrillas tanto urbana como rural, apuntalan procesos de auto-organización en las periferias y colonias de las grandes ciudades, o acompañan la resistencia de comunidades campesinas e indígenas en puntos aledaños del país. Hay también quienes optan por continuar habitando la Universidad e impulsan reformas democratizadoras a su interior, contribuyendo a la creación de sindicatos de base, así como a experiencias de producción colectiva de conocimiento y proyectos de investigación contrahegemónica. Una vez más, el Estado responde a estas iniciativas con la represión indiscriminada, el asesinato, la desaparición forzada, e incluso masacres como la del Jueves de Corpus, cometida en junio de 1971 en la ciudad de México contra estudiantes que se solidarizaban con la lucha universitaria en Monterrey.
En el caso puntual de José Revueltas, su encierro durante casi tres años no logra quebrar sus convicciones, ni tampoco le impide continuar con el estudio y la profundización de sus lecturas en torno a un marxismo distante de todo dogmatismo. “El marxismo dogmático es una forma de enajenación también”, dirá en uno de sus apuntes de encierro. En su celda pule ideas, redacta artículos y plasma en borradores o en cartas reflexiones siempre sugerentes y osadas, teniendo como centro a la autogestión y al criminalizado -pero no del todo derrotado- movimiento estudiantil.
Esta vocación se exacerba en la etapa final de su vida, ya en libertad, signada por la intención de revisar incluso algunas de sus hipótesis más importantes, como aquellas plasmadas en su conocido Ensayo sobre un proletariado sin cabeza. Si en este original texto de 1962 aún perdura una visión leninista ortodoxa de la relación entre clase y conciencia, durante sus últimos años reformula este vínculo y llega a esbozar una aguda autocrítica de ciertas posiciones vanguardistas defendidas en las décadas pasadas. En una serie de epístolas, enviadas a su hija entre 1972 y 1974, reconoce la necesidad de revisar a fondo los “principios”del centralismo democrático y hasta afirma que la teoría del partido “debe enfocarse desde un nuevo punto de vista. Pero este punto de vista nuevo es el que se resiste a salir y ser formulado con toda valentía. ¡Emprendámoslo, sin embargo!”
Para Revueltas, esta tarea resulta urgente debido a que es “el eje en torno al cual giran todos los problemas de la época contemporánea”, por lo que concluye redoblando la apuesta por una democracia cognoscitiva, tanto en los espacios educativos y culturales que frecuenta, como en el seno mismo del incipiente movimiento de nueva izquierda que intenta gestar tras su salida de la cárcel de Lecumberri. Y al igual que durante los agitados meses del ’68 mexicano, aboga por la plena libertad de expresión, el fomento de la discusión colectiva y el derecho a la oposición de las minorías, sin ningún tipo de condicionamiento ni restricción autoritaria. 
No obstante, debido a que madura en él la certeza de que “vivimos una época nueva que debe ser vista por un criterio nuevo y ya no por un criterio de principios o de mediados del siglo XX”, en esta ocasión se anima a explicitar de manera inédita la importancia de ahondar en otras formas organizativas diferentes y hasta opuestas a las partidarias: “Un estudio profundo de los hechos de 1968 nos llevaría a una concientización y a la creación de un movimiento nuevo al margen de los partidos. Hay que barrer con los partidos. Ya están demostrados históricamente como caducos y obsoletos”, dirá provocativamente por aquellos años finales. 
En efecto, tal como recuerdan Andrea Revueltas, Rodrigo Martínez y Philippe Cheron, para él “se trataba no de una organización formal, sino de un procesode un movimiento de transicióncon una base estudiantil, proponiéndose objetivos estratégicos a mediano plazo; tenía que funcionar a través de asambleas locales y de representantes electos, el mayor número posible; además, el órgano de dirección sería provisional y autogestionario, electo en la primera asamblea que se llevare a cabo”. En última instancia, de acuerdo a ellos, esta propuesta esbozada por Revueltas apuntaba a “superar las contradicciones entre espontaneísmo y organización. En su mente, la organización tendría que ser totalmente elástica, democrática y en contacto directo con la base; implícitamente, funcionaría por medio de representantes revocables y de asambleas generales que tendrían poder de decisión. De esta manera pensaba poder evitar el peligro permanente de burocratización al que está expuesto todo partido. Y privilegiaba la democracia, en detrimento del centralismo”
Repensar a (las) Revueltas del ’68 al calor de las nuevas apuestas emancipatorias
Sin duda, la caracterización realizada por José Revueltas acerca del ’68, como un movimiento no sólo estudiantil ni puramente educativo, sino como proyecto político y de democratización de las estructuras de poder y de la propia sociedad, a partir de un impulso plebeyo, autogestionario y desde abajo, resultó anticipatorio y hoy cobra mayor envergadura aún como anhelo imperioso de las clases subalternas, en un contexto donde el autoritarismo y la violencia estatal y paramilitar son moneda corriente en México. Pero también sus advertencias acerca de los peligros de un socialismo burocrático y enajenante merecen ser releídas y traídas a nuestro presente por su carácter imperecedero. El suyo fue un pensamiento crítico y honesto, a contramano de las modas y la corrección política, propio de un partisano que a pulmón se anima a denostar tanto a una dictadura burguesa disfrazada de régimen democrático, como al sistema stalinista y estadocéntrico que se presumía emancipatorio pero no lo era en absoluto.
A la vuelta de la historia, hoy podemos afirmar que más allá de cierto arraigo popular y de un evidente respeto ganado a fuerza de coherencia militante, Revueltas padeció una cierta incomprensión durante 1968, por lo que cabe arriesgar que más que errar, llegó a destiempo, para proponer una forma de pensar, sentir y hacer política asentada en la democracia de base y la autogestión generalizada en cada resquicio de la vida cotidiana. Por su parte, el movimiento estudiantil que integró, supo sembrar en el subsuelo político del país y de la región una nueva sensibilidad militante, autónoma y antiautoritaria, igualitarista y plebeya, que a pesar de las masacres y amedrentamientos sufridos tendrá sus frutos tiempo después. Habrá que esperar al trágico terremoto de 1985 o al sismo del 1 de enero de 1994 para que el tejido solidario, la irrupción de la ayuda mutua y la loca manía de apostar por el autogobierno y lo comunitario, cobren sentido y se constaten como sustrato y sostén del México profundo. 
Hay sin duda allí y en un sinfín más de eventos y proyectos recientes de autodeterminación, un secreto compromiso de encuentro entre generaciones y sueños rebeldes, que tiene como punto de juntura y momento constitutivo a 1968 y a esa osada juventud que entendió que, para conquistar ciertas reformas, era necesario hacer la revolución. Al margen de estos puentes y encuentros posibles, que entrelazan pasado y presente desde el ejercicio de una pedagogía de la memoria histórica, tal vez una de las pocas certezas que aún quedan en pie en pleno siglo XXI, sea aquella que afirma que Revueltas hubo y habrá para rato, en México, en Nuestra América y en donde se lo convoque, pero también y sobre todo allí donde se las convoque, porque a pesar de las reiteradas noches de lluvia donde nos han pretendido ametrallar la esperanza, abajo y a la izquierda siempre el tizón se ha mantenido encendido, y más temprano que tarde volverá a alumbrar nuevos mundos que tengan a la autogestión como bandera.

domingo, 11 de noviembre de 2018

PARAMILITARES DE CHENALHÓ ATACAN A COMUNIDAD TZOTZIL DESPLAZADA

Frayba denuncia ataques de grupo armado en la comunidad indígena de Aldama
Redacción Desinformémonos,
Periodismo de abajo:
10 de noviembre de 2018.
Ciudad de México/Desinformémonos.El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) denunció los ataques perpetrados por un grupo armado de Santa Martha, del municipio de Chenalhó, en Chiapas, que ponen en riesgo la vida de los habitantes de el municipio vecino de Aldama, de los cuales por lo menos dos resultaron heridos de bala.
Explicó que el pasado 7 de noviembre un grupo de alrededor de 20 personas llegó a las parcelas en la comunidad de Xuxch’en, en Aldama, para cortar su café y que, aproximadamente a las 11 horas, sujetos armados de Chenalhó comenzaron a dispararles.
El Frayba agregó que ya el 19 de octubre por la mañana se había registrado un episodio similar, cuando indígenas de las comunidades de Tulantic, Cotzilnam, Tabac, Coco y la cabecera de Aldama fueron a levantar la cosecha a sus predios y un grupo armado de Santa Martha les disparó.
Ante los hechos, el Centro exigió a las autoridades intervenir en la situación de manera urgente y garantizar la vida, integridad y seguridad personal de los habitantes de Aldama, así como atender el desplazamiento de 12 familias de Xuxch’en y de las demás comunidades en condiciones de desplazamiento forzado en Aldama.
Además, pidió la implementación de una estrategia efectiva de desarticulación, desarme, detención y sanción de los grupos armados de Santa Marta Manuel Utrilla, de Chenalhó, e investigar a los autores materiales e intelectuales de los ataques y a las autoridades responsables de la organización de los grupos armados.

TRANSMISIÓN INTERCULTURAL MÉXICO-NAVARRA EN HOMENAJE A XAVIER MINA

Nota de La Voz del Anáhuac
Aunque extemporáneamente llegó a nuestro correo esta información, decidimos publicarla. En el marco del Encuentro Mujeres en el Noreste "Compañera Lucha", realizado en Apodaca, Nuevo León, convocado los la Casa de Todas y Todos, el sábado 10 de noviembre, se realizó una Transmisión Intercultural México-Navarra en Homenaje a Xavier Mina, revolucionario nacido en Navarra que cruzando el océano, arribó a México cuando se libraba aquí la Guerra por la Independencia del imperio español, siendo prisionero del ejército colonialista y ejecutado en estas tierras. Aunque no se logró la plena independencia de México, este fue un paso trascendental en nuestra historia, pues el ejemplo de lucha de quienes lucharon entonces no ha sido justipreciado por la historia oficial y sigue siendo necesario reivindicar a los internacionalistas que vinieron a contribuir con esta gesta libertaria del pueblo mexicano.

SEMILLERO DE MUJERES “NOSOTRAS LAS OTRAS”: MUJERES QUE LUCHAN EN JALISCO

 
Convocatoria a participar en el  Encuentro-Festival Resistencias y Rebeldías de Mujeres que Luchan en Jalisco
Enlace Zapatista:
10-11 de noviembre de 2918
Nota de La Voz del Anáhuac:
Pese a que esta convocatoria llegó extemporáneamente a nuestro correo, decidimos publicarla por la importancia de su contenido.
Convocamos a todas las mujeres que luchan de manera individual o colectiva contra el capitalismo y el patriarcado. A las mujeres  de los barrios de las ciudades, de los pueblos originarios de Jalisco, a las compañeras de la Sexta. A todas aquellas que son explotadas, discriminadas, despojadas, despreciadas en las calles, en el trabajo, en las casas o en cualquier ámbito por el simple hecho de ser mujer. A participar en el Encuentro Festival Político y Cultural de Resistencias y Rebeldías de Mujeres que luchan en Jalisco:
“Nosotras las otras” somos parte del Semillero de Mujeres, un espacio que nace en 2015  en donde buscamos organizarnos para ser semillas anticapitalistas y antipatriarcales. Este espacio surge como respuesta al llamado del Ejército Zapatista de Liberación nacional (EZLN) a replicar “El semillero de pensamiento crítico frente a la hidra capitalista”.
El objetivo de encontrarnos es para escucharnos, conocernos y reconocernos como mujeres que luchamos con la fuerza de nuestras palabras, corazones, manos y  conciencias y así con esa gran madeja de mujeres diversas que somos quienes de manera libre y voluntaria queramos formar parte de una Red de Resistencias y Rebeldías a la que nos convoca el  EZLN.
Será un espacio para compartir lo que nos pasa como mujeres en Jalisco, a través de talleres, expresiones artísticas, charlas para compartir cuál es su lucha, su forma de organizarse, sus dificultades y cómo podemos enlazarnos para seguir caminando.
Como mujeres que somos, que luchamos día con día y que acordamos vivir, decidimos prepararnos para hacer frente a  la tormenta que entendemos como la voracidad del sistema capitalista que se recompone a base de nuestro dolor. Estamos intentando construir pequeñas balsas de resistencia y rebeldía y unirlas a otras que sabemos se están tejiendo de diferentes materiales, pensamientos y experiencias desde abajo y a la izquierda.
Participamos en la convocatoria de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y así como muchas personas en nuestro país estamos cansadas de los malos gobiernos, de sus partidos políticos y de su farsa de políticas públicas “a favor de las mujeres” en medio de la injusticia, la impunidad y la discriminación contra nosotras y del racismo contra los pueblos, queremos reforzar y construir otras formas de hacer política donde el pueblo mande y el gobierno obedezca.
Con todo lo que sucede en Jalisco, como mujeres vemos que nuestros cuerpos son reducidos a máquinas productivas, reproductivas y sexuales, vivimos el tráfico de mujeres, violaciones de diversa índole, desapariciones y muerte. Ante esto no hay registros, ni estadísticas reales, las autoridades no hacen su trabajo y no reciben castigo por los crímenes que cometen.
¿Cuántas de nosotras debemos seguir soportando el hostigamiento sexual en la calle, el trabajo, escuelas y universidades?
¿Cuánto debemos luchar para que se castigue y no se premie a los acosadores?
¿Cuánto debemos luchar para decidir sobre nuestras cuerpas y nuestras vidas?
¿Cuántas de nosotras tenemos los recursos para luchar de manera individual?
¿Cuánto debemos esperar para que se haga justicia?
¿A cuántas más nos tienen que matar, antes de podamos sentirnos libres y seguras?
El momento histórico nos interpela a actuar, sabemos que la tormenta que viene es fuerte, pero las de abajo unidas somos y organizadas seremos cada vez más fuertes. Sabemos también que cuando está más oscura la noche, es cuando está a punto de amanecer.
Por eso compañeras, aquí estamos, con la palabra y con la escucha para tejernos en colectivo, responder juntas a las preguntas que surgen ante un panorama de violencia, muerte y destrucción.
Sean bienvenidas todas las mujeres que quieran venir a este Encuentro-Festival Resistencias y Rebeldías de Mujeres que luchan en Jalisco, bienvenidas todas de cualquier lugar que vengan, aquí las esperamos con alegría y entusiasmo.
El Encuentro se realizará el 10 y 11 de noviembre del 2018 en el Café Cultural “El Anden” en Guadalajara, Jal.
Se pueden registrar al correo mujeresrebeldesjal@gmail.com con talleres, expresiones artísticas o juegos hasta el 5 de noviembre y como escuchas hasta el 10 y 11 de noviembre.
Semillero de Mujeres “Nosotras las Otras”
Guadalajara, Jalisco a 30 de Septiembre del 2018

RED DE RESISTENCIA Y REBELDÍA TLALPAN denuncia detenciones arbitrarias en Aguascalientes

Al Concejo Indígena de Gobierno,
Al Congreso Nacional indígena,
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
A la Sexta Nacional e Internacional,
A las Redes de Resistencia y Rebeldía, Redes y Mesas de Apoyo al CIG,
A los tercios compas,
A todos los corazones que laten abajo y a la izquierda:
Nos enteramos con indignación y rabia, que el mal gobierno de Aguascalientes realizó una detención arbitraria en contra de manifestantes pacíficos que protestaban contra la construcción de un innecesario paso a desnivel que conlleva la tala de una gran cantidad de árboles.
La detención se dio después de que los compañeros montaran un campamento sobre Camino a San Ignacio en rechazo a ese paso a desnivel, alrededor de las 3 de la mañana, cuando ya los medios de comunicación se habían retirado del lugar, resultando más de veinte personas detenidas, entre ellas, el compañero Rodrigo Haro, de la Red de Apoyo al CIG en Aguascalientes.
Exigimos la libertad inmediata de todos los detenidos y la cancelación de esa obra ecocida. Llamamos a la solidaridad de todas las Redes y mesas y los adherentes a la Sexta con la defensa del compañero Rodrigo y los demás detenidos y los convocamos a mantenerse informados y sumarse a las acciones que podríamos convocar en las próximas horas y días, en caso de que no sean liberados.
¡Porque si tocan a uno, nos tocan a todos!
¡Nuestra lucha es por la vida!
Red de Resistencia y Rebeldía Tlalpan

sábado, 10 de noviembre de 2018

AMLO Y LOS MEGAPROYECTOS DEL EXTRACTIVISMO MINERO DEPREDADOR

El nuevo gobierno y los megaproyectos mineros
Por Jesús Valdéz,
Boletín Revolucionario:
07 de noviembre de 2018.
En nuestro país, la minería en su conjunto genera ganancias anuales de alrededor de 13 mil millones de dólares, por lo menos el 52% de la producción minera en nuestro país está enfocada a la extracción de oro y plata, los procesos de extracción son altamente contaminantes. Paradójicamente en su conjunto esta actividad sólo aporta el 1% del ingreso fiscal de nuestro país y paga sueldos miserables a sus trabajadores, como ejemplo ilustrativo basta decir que de los 22 municipios en el país que concentran la producción nacional de oro, el 76% rebasan el promedio nacional de población en situación de pobreza extrema. Actualmente las empresas mineras que tienen menos de 100 hectáreas concesionadas están exentas de pagar impuestos al Estado, las que tienen arriba de 100 hectáreas pagan 500 pesos anuales por hectárea, sin embargo, al menos un tercio de estas empresas no pagan ni eso, ya que ni el SAT ni la Secretaría de Economía les hacen el cobro correspondiente. En 2014 se reformó la ley minera para ampliar el número de concesiones mineras que hoy suman 25 mil 515, abarcando en su conjunto ¡un tercio del territorio nacional! 
Aunado a lo anterior, hay que decir que no son sólo  las mineras trasnacionales las principales beneficiadas de este negocio, sino también encontramos a las empresas mineras de los multimillonarios Germán Larrea y Alberto Bailleres, quienes felicitaron a AMLO por resultar favorecido en la contienda. Al respecto Grupo México aseguró “redoblaremos esfuerzos e inversiones responsables con el bienestar social”
Primera llamada e invitación al maiceo de organizaciones sociales
El 20 de enero de 2017, AMLO propuso un decálogo para combatir a Trump durante un mitin en Ciudad Acuña, Coahuila. En el punto 6 propone “Promover un acuerdo bilateral específico con Canadá para ampliar la contratación de trabajadores mexicanos en ese país y suscribir compromisos para lograr una mayor inversión de las empresas mineras canadienses en México, con salarios justos y cuidado del medio ambiente”. Dicha ocurrencia no fue pasada por alto por la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) que el 8 de febrero lanzó un importante comunicado en repudio al dicho de AMLO.
En el plan de nación de AMLO 2018-2024 presentado en noviembre de 2017, AMLO propone (página 330) reformar la Ley Minera y plantea la necesidad de un estudio del impacto social, ambiental y la “consulta a los pueblos” para impugnar las concesiones que no cumplan la ley actual y luchar por una reforma. En el discurso se oye, muy bonito y pienso que por esa se buscará cooptar a diferentes sectores de la resistencia a través de las tradicionales organizaciones acostumbradas al maiceo y la negociación con los gobiernos en turno. En la vía de los hechos, estas organizaciones actúan como los “chalanes de izquierda”de las mineras
Es una práctica común entre las organizaciones oportunistas en primer lugar hacer el papel de oposición a las empresas mineras, para luego fungir como mediadores o “representantes legales”de los pueblos para poder traicionarlos o entregar sus recursos naturales. Otra de las tácticas de estos grupos y ONG´s consiste en después de haber organizado algún movimiento de resistencia, hacer el trabajo de convencer a la gente o a las asambleas comunitarias para que permitan que se instale la mina a cambio de un porcentaje insignificante de estas empresas para los municipios en donde se extraen minerales o realizar obras públicas a beneficio de las comunidades para maquillar y embellecer la devastación ambiental que estas empresas dejarán en el mediano y largo plazo. Esto bajo el pretexto de que “no hay de otra”y que “el enemigo es muy fuerte, hay que sentarse a negociar”.
Existen muy pocas áreas naturales protegidas
En otra parte del citado documento (pág. 335), AMLO propone “prohibir la explotación de hidrocarburos y minerales en áreas naturales protegidas”, mientras que una página antes se compromete a “incrementar la superficie de protección de las áreas naturales protegidas de México y asegurar sus planes de manejo”. Y en la pág. 459 apunta que “en el caso de la minería, se requiere que se desarrolle, pero cuidando el medio ambiente y exigiendo a los inversionistas internacionales condiciones laborales y ambientales semejantes a las que se cumplen en sus países de origen.”
Lamentablemente las áreas naturales protegidas en el país son muy limitadas y aún en el caso (muy necesario) que estas se incrementenexiste una beta muy importante para el saqueo de los recursos naturales de nuestro país, aún en el caso que el nuevo gobierno les cobre mayores impuestos, las ganancias de estas empresas serán elevadísimas así como el impacto ambiental para los pueblos, la minería y el fracking son dos de las actividades que mayor impacto tienen sobre los ecosistemas  se cuentan entre las más destructivas del capitalismo salvaje. La apuesta de AMLO es convencer a los pueblos de los beneficios que traerá esta actividad a nuestro país, pues el discurso del “progreso”es parte de la “izquierda”electoral mexicana. Tendremos que poner mucha atención en materia de hidrocarburos, pues las nuevas iniciativas de ley de MORENA van hacia este camino. El de AMLO además de ser un gobierno neoliberal, apoyara el despojo de los pueblos indígenas y “no indígenas”
Segunda llamada: Iniciativa para derogar la ley agraria vigente
El 23 de octubre de 2018 Ricardo Monreal a nombre del grupo parlamentario de Morena presentó una iniciativa que contempla la abrogación de la actual Ley Agraria y la expedición de una nueva Ley para el Desarrollo Agrario, que a la letra dice desde la exposición de motivos:
Como se ha dicho, los ejidos y comunidades, son propietarios del 51% del territorio nacional, de acuerdo con su ubicación geográfica, sus recursos naturales y la vocación natural de las tierras, son estratégicos, por lo que resulta indispensable promover un desarrollo incluyente, que los incorpore como la unidad más representativa en la sociedad rural. Para ello es urgente actualizar el marco legal que los sitúen como parte de los actores principales del desarrollo nacional; como agentes económicos en el desarrollo de su región y del país.
Fortalecer su capacidad de gestión para aprovechar el potencial de sus tierras y recursos naturales, promoviendo el bienestar de sus familias y sus localidades. Lo mismo para aquellos con recursos forestales, pesqueros y los que proporcionan servicios ambientales, los que tienen recursos no renovables asociados con la extracción minera y de hidrocarburos, y los propicios para la generación de energías limpias o alternativas como son la eólica o solar, o con riquezas culturales y tradicionales. De manera similar, para aquellos con amplia capacidad agrícola o ganadera. (Pág 4)
En el año  1992, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari reformó el artículo 27 constitucional para poder entregar los recursos estratégicos de nuestro país a los capitales privados nacionales y extranjeros. A la par se expidió la Ley Agraria el 26 de febrero de 1992, que reconoce a las asambleas ejidales y comunales como máximas autoridades de los núcleos agrarios. Al mismo tiempo, esta ley permite que por medio de la asamblea general del núcleo se cambie el tipo de propiedad de la tierra, es decir, que se privatice. La nueva Ley para el Desarrollo Agrario de Morena no cambia esto en lo sustancial, sino es una continuación de la reforma salinista, ya que facilita los mecanismos para la privatización de la tierra.
El 30 de octubre de 2018 la Red Mexicana de Afectados por la Minería lanzó un nuevo y certero comunicado donde denuncian elcarácter reaccionario de dicha iniciativa, al respecto, el abogado adherente al CNI Carlos González García apunta que: “La iniciativa de reforma presentada por Monreal tiene como fin armonizar las disposiciones legales en materia agraria con las reformas estructurales en materia energética y de hidrocarburos, así como con los privatizadores regímenes de concesiones mineras, de aguas y de bienes nacionales”.
La citada iniciativa de ley remata para no dejar lugar a ambigüedades:
Artículo 261. El asignatario o contratista y/o el titular de los derechos ejidales o comunales, deberán presentar al Tribunal Agrario para su validación el contrato signado para el uso y ocupación de tierras ejidales o comunales, en un plazo de hasta 90 días hábiles, conforme los lineamientos emitidos por la Secretaría de Energía para el caso de la industria de Hidrocarburos y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, para la industria eléctrica.
CONCLUSIONES
Estamos en los albores de una crisis mundial por escasez de agua, la cual es indispensable para la vida. Tanto la mineríacomo la fractura hidráulica (fracking) son dos de las actividades más destructivas del capitalismo moderno. Hace un siglo y medio Carlos Marx señalaba en un estudio sobre el capitalismo de su época (El Capital) que “la producción capitalista, por consiguiente, no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social de producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador”. Hasta la fecha este sistema no ha perdido su salvajismo y sigue gobernando sobre casi toda la faz de la tierra con sus consecuencias monstruosas. A la tesis de Marx nosotros debemos añadir que el capitalismo es un sistema tan reaccionario que ha convertido a las fuerzas productivas en su opuesto: en fuerzas destructivas del medio ambiente y de la vida misma.
07 de noviembre de 2018.