martes, 13 de febrero de 2018

A 44 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN FORZADA DE JOSÉ DE JESÚS ÁVILA GONZÁLEZ

Hace ya 44 años que se denunció la detención-desaparición de José de Jesús Ávila González. A la fecha sigue desaparecido. Era estudiante de la Escuela Superior de Economía. Participó en el Comité de Lucha que se mantuvo activo después del 68. Ya a inicios de los 70’s colaboró con el Comité de familiares de los presos políticos, desaparecidos, perseguidos y exiliados que comenzó a funcionar en esos años. En abril de 1974 fue detenido-desaparecido por la Dirección Federal de Seguridad,  policía política que entonces operaba de esa manera. Nunca más se supo de él. Hay poca información de él en los archivos que clasificó la malograda Fiscalía especializada que se formó durante el gobierno de Fox.  Parte de esta información la publicamos en el año 2015:
Recientemente, un activista de una vocacional del IPN nos compartió un testimonio que está escribiendo. Con el título de "De la Protesta Callejera a la Lucha por Otro Mundo Posible", este testimonio saldrá a la luz en este mes de febrero de 2018. Ahí hace referencia a José de Jesús. Ahora que han transcurrido ya 44 años desde su desaparición forzada, compartimos aquí un fragmento del testimonio citado, como una forma de reiterar nuestro compromiso de mantener viva la convicción que lo llevó a luchar pese al terrorismo de Estado que prevaleció durante ese negro período de nuestra historia conocido como “guerra sucia”, que fue más bien una guerra de exterminio contra quienes decidieron seguir luchando comprometidos con el pueblo por caminos no institucionales, que reivindicaron el derecho a la rebelión y opusieron la violencia revolucionaria al genocidio desatado por el Estado mexicano.
(La Voz del Anáhuac)
“José de Jesús Ávila González, compañero estudiante de la Escuela Superior de Economía del IPN, está desaparecido desde el 5 de abril de 1974. A él lo conocí cuando yo estaba en la Vocacional 6. Él participaba entonces en el Comité de Lucha de Economía. Nuestra relación entonces se centraba en las actividades que realizábamos como parte de los Comités de Lucha del IPN. Antes y después del 10 de junio nos reunimos a platicar. Alguna de estas veces se refirió a lo que estaba pasando en Guerrero, con las guerrillas de Genaro y Lucio. Era evidente su compromiso y mi respeto por estos movimientos insurgentes. Pero como también era evidente que en la vocacional tratábamos de aplicar la línea ‘Unifiquémonos’ (como se nombraba a la línea de masas en algunas escuelas del IPN), no fue más allá de sugerirnos informar sobre las causas que detonaron esos levantamientos armados, la persecución a los luchadores sociales, los encarcelamientos, la tortura, los asesinatos, las incursiones militares, que no dejaban otra salida más que la autodefensa, la lucha armada.
Así lo hicimos en lo que entonces era nuestro medio de comunicación más recurrente y eficaz: el periódico mural, que ilustrábamos con recortes del material gráfico publicado por la revista Por qué? Jesús tenía razón en que, por lo menos, había que difundir, informar sobre lo que estaba pasando en Guerrero. Sin embargo, compañeros del Comité de Lucha de la Vocacional 3 nos cuestionaron por hacer esto, decían que eso no era congruente con nuestra línea. A nosotros no nos pareció convincente ese argumento. Menos aún que pretendieran decirnos qué sí o qué no publicar en nuestro periódico mural.
Cuando ocurrió la detención-desaparición de Jesús, yo ya me había desligado del movimiento estudiantil, pero por la información que circulaba de manera marginal, supe que lo había secuestrado la Dirección Federal de Seguridad y que fue torturado en el Campo Militar N° 1. Después lo único que se supo de él es que alguien afirmó haberlo visto en un penal de Perote, Veracruz…”
Y más adelante, refiriéndose a Jesús y a otros desaparecidos políticos, agrega:
“¿Dónde está Carmen? ¿Dónde Roberto? ¿Dónde Jesús? ¿Dónde los centenares de desaparecidos de entonces? ¿Dónde los que siguen desapareciendo? ¿Dónde Teodulfo Torres ‘El Tío’…? ¿Dónde los 43?
Aquí, en nuestros corazones. Sí aquí siguen. No los podemos ver, pero los sentimos presentes en cada acción, en cada paso que damos en este largo y difícil camino. Fuimos, somos, compañeros de viaje, de sueños, de lucha. A Carmen, a Roberto, a Jesús, a otras y otros a quienes no conocí, pero que también cayeron en manos del enemigo de clase, todo mi respeto y cariño. No hay forma de decírselos personalmente, pero sepan que, aunque por distintos caminos, compartimos las mismas aspiraciones, luchamos por los mismos objetivos. Queremos ser libres, queremos que la dignidad y la justicia nos acompañen dondequiera que estemos. Sabemos que eso será posible hasta acabar con el sistema de explotación que hoy mata de hambre y miseria a la humanidad. No sabemos si alcanzaremos a ver cumplido este anhelo, pero haremos todo lo que podamos para lograrlo. El ejemplo que nos dejaron nos impulsa a no dejar de intentarlo. El recuerdo, la camaradería, la amistad  con ella, con él, con todas y todos los que no están ya con nosotros será la fuerza que nos permitirá seguir adelante, sin rendirnos.
La desaparición forzada fue y sigue siendo una de las formas que los señores del poder utilizan para detener la lucha que abajo es. Por esto ahora la desaparición forzada de 43 compañeros de la Normal Rural de Ayotzinapa ha despertado tanta indignación, tanta digna rabia…”
La Voz del Anáhuac,
Colectivo Azcapotzalco, adherente a la 6ª Declaración de la Selva Lacandona
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