jueves, 7 de abril de 2016

CONTRA EL SISTEMA PENITENCIARIO. (Sobre las prácticas corruptas y de exterminio en prisión)

Por Heriberto Paredes
Fotografía: Heriberto Paredes, Jorge Linares
Agencia SubVersiones
06 abril, 2016
Por el activista social Jessie Alejandro Montaño «Jamspa» creador de la DEC y que hoy se encuentra preso arbitrariamente y sin delitos comprobados en el Reclusorio Sur desde junio del 2014, una muestra clara de la represión sistemática a los integrantes de las protestas y luchas populares en México.
Al camarada Ernesto Guerrero, normalista sobreviviente de la barbarie del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, que volvió a ser atacado por el fascista gobierno del PRIANRD.
Por el camarada Fernando Bárcenas, el preso anarquista que no se rinde y que actualmente necesita de una operación por una lesión de la que la institución es responsable por comisión y ahora por omisión al negarle la atención.
Por el camarada Andrés Pérez, el preso político del 2 de octubre del 2013 por el que nunca nadie protestó, una prueba más de que, si protestamos nos va mal, pero si no lo hacemos nos va peor.
Por el camarada Christian «N», el preso que los exhibió en 2012 cobrando lista a través de un celular y que ha sido castigado por ello con el aislamiento por parte de la institución y el olvido por parte de la opinión pública.
Y especialmente a los camaradas del Reclusorio Preventivo Varonil Norte, que desde el día de mi ingreso y hasta el día de mi liberación, me ayudaron, dieron ánimos, alimentos, consejos y protección y quienes están en proceso para dictaminar su auto de formal para su sentencia, tales como el «Xochi» o el «Topo», el «Memo» o «Memín de la Panamericana», el «García García», el «Omar y su caución» de Santa Úrsula y un par de hermanos de aspecto con sobre peso de los cuales desconozco sus nombres y que más allá de inocentes o culpables o por el grado de su delito, tenían conciencia de que nos condicionan a sobrevivir día a día en la precariedad y sabían que el verdadero enemigo se llama Estado. ¡Salud para ellos!
Por todxs lxs camaradas señaladxs, difamadxs, hostigadxs, procesadxs, secuestradxs, torturadxs y caídxs de EPN por motivos políticos y con la gente que no lxs ha abandonado.
Por MVSER
Este texto integra un inmenso pensamiento anticarcelario (era más que menester hacerlo), puesto que después de mi encarcelamiento injusto en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte, mi detención –que más que arbitraria fue orquestada por policías de investigación– el daño económico y psicológico a mi persona, era necesario alzar la voz y no ser cómplice de toda esa basura.
Ahora que estoy libre por un delito que no cometí y del cual, es una clara prueba de que a quienes permitimos que «estén» en el poder de este sistema –el cual es un verdadero monstruo, púes no se detendrán hasta vernos caer y que sin pensarlo dos veces utilizan desde sus más básicos recursos hasta los más crueles; con el fin de que no les seas un problema en esta sociedad, para que ellos hagan y deshagan lo que quieran, prácticamente con nuestro futuro, con el de tu hijo.
Les fui un «problema» en el momento en que (anteriormente) trabajé para una revista eco-socialista de periodismo independiente que abordaba la situación del país desde un punto crítico y analítico, para facilitar al lector la transformación de ésta realidad que se vive en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Después de dejar de laborar para dicha revista me incliné al teatro, ensayaba teatro en el Chanti Ollin (espacio ocupado promotor de la cultura). Laboraba/ejercía, en el metro, para los usuarios, a través de las artes escénicas, con el fin de concientizar y desarrollar su pensamiento crítico para su entorno político social. Además teniendo varias amistades con integrantes de agencias de prensa independientes y una relación directa con una fotoperiodista independiente.
Este texto describe al fenómeno de la vida en las prisiones pero con el antecedente analítico de la vida política del país, fungiendo como base la denuncia escrita concreta, por y para cada presx políticx o persona inocente, juzgada y sentenciada a prisión en el sistema penitenciario que es mucho más que mediocre e inhumano, ya sea culpable o no.
Por medio de la presente, se exige, más allá de la manera más atenta, por algo que es meramente justicia y eso es lo que demandamos: justicia no migajas. Que se atienda de una vez por todas el problema que ha existido desde siempre con el sistema penitenciario de la Ciudad de México (en todo el país) en cuestión de derechos humanos, corrupción e impunidad como punta de lanza (tal es el caso de lo que acaba de suceder el día 11 de febrero, en el motín que dejó 49 prisioneros muertos en el penal de Topo Chico) y que vienen desde lo más alto de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Luis María Aguilar), el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (Edgar Elías Azar), el gobierno del Distrito Federal (Miguel Ángel Mancera) y la Secretaría de Seguridad Pública (Antonio Hazael Ruiz) hasta los directores, subdirectores, técnicos, mandos, custodios y carceleros, lotes penitenciarios que conforman un círculo de intereses propios y donde lxs únicxs reales afectadxs, más allá de lxs propixs presxs, son sus familiares, seres queridos y amigos.
Donde se viola  todos los días la constitución, remitiendo, enjuiciando a menores de edad como adultos y mezclando a sentenciados con procesados y de nuevo ingreso.
Estoy convencido de que la readaptación, o reinserción como lo dicen ahora, no existe ni existió y probablemente no exista hasta que se dé solución. La realidad es todo lo contrario, se convierte al bueno en malo y al malo en monstruo en estas sociales degradadas en todos los aspectos.
Mario observa su ex uniforme de recluso quemándose
Un sistema explotador, despojador, deshonesto, desigual, corrupto, separatista y represor, justo como el que se respira en las calles, pero comprimido, donde lo único que importa es el dinero, que es lo que definirá absolutamente todo lo demás. Si la «chispas» desde antes, comprando policías y judiciales (policía de investigación), o si compras más tarde jueces y/o magistrados que ya también son prostitutas de la ley, ley hecha para proteger a los más corruptos, fascistas o aburguesados y afecta a los que menos tienen. Donde importa el ¿cuánto tienes, cuánto vales? Qué mereces, para saber desde un principio dónde te van a poner, con quién, qué te van a dar, cómo y lo más importante: cómo te van a tratar.
Un México en chiquito, (este neoliberalismo y la inherente lucha de clases) donde, desde el Ministerio Público ya estás etiquetado y condenado a castigos inhumanos o en el otro caso, serás «privilegiado». Donde si eres primo (primo delincuente, persona que está pisando la cárcel por primera vez), lo más común es que tienen menos malicia que los reincidentes, o donde más que malicia/calle, su único «delito» es ser activista de alguna u otra forma, estudiante, fotoperiodista o artista callejero, acaban siendo los más vejados, ultrajados, humillados, amenazados, extorsionados, robados, lastimados, golpeados, torturados, violados y asesinados por no tener esa experiencia canera y no tener un contacto interno (paro, padrino) como los que tienen los reincidentes o multi-reincidentes que ya conocen como se mueve todo ahí dentro. No ser respaldado por ese contacto que los pueda socorrer en todos esos malos momentos.
Donde los más corre-corregendos bien saben que serán liberados mucho antes por venir confesos, a comparación de los «ingenuos» inocentes, con quienes la ley se ensaña, primero, por venir negados, y en segundo lugar, si eres presx políticx. Donde la criminalización es su arma y castigo.
Si te atreves a quejar o denunciar eres protegido por la Comisión de Derechos Humanos (CDHDF o CNDH), que te defiende durante algunos días para después olvidarse de ti mientras te enfrentas solo a la represión inminente y natural del sistema que ahí opera.
Si logras salir «libre» (aunque te hayan otorgado libertad inmediata por falta de pruebas, el desgaste tuyo y de familiares, todo el dinero gastado durante tu instancia dentro, es demasiado) todavía hay que rogar con un fajo de billetes, detalle o alguna botella en mano al Ministerio Público de ese lugar para que no apele y encima darles posteriormente, cuando se haya consumado el trato, las gracias por ser tan «buenos y justos».
Fotografía: Heriberto Paredes
Donde pareciera que la moraleja es aceptar «sí, yo lo hice» y quedarse callado, con el coraje, mala experiencia, el daño moral, físico, psicológico, económico, los antecedentes penales, cambiar de número celular, quizás dirección, alejarte de ciertas personas y dejar de alzar la voz, por lo que antes defendías porque es justo, a través del fotoperiodismo, brigadas de información como prensa independiente, artes escénicas en el metro, desde cual fuera tu trinchera. Como si hacer lo anterior fuese la mejor elección que pudiste haber hecho, (por miedo, porque tus familiares te lo piden, por tu(s) hijx(s) etc.) aunque no haya sido así.
Un submundo donde la desigualdad de unos y la avaricia e ignorancia de otros por generar dinero allí dentro, resplandece cegadoramente, cuando meten como sardinas, a más de 30 presos «pobres» al «Castillo Grayskull» (una celda que originalmente se creó para albergar a cuatro personas y que luego fue modificada hasta para seis) mientras que en el reclusorio Sur, el señor Amado Yáñez Osuna de Oceanografía es deidad ocupando toda una zona –de 7 celdas y un largo pasillo– que han acondicionado para su uso personal, en donde mantiene una majestuosa oficina con cuadros y obras de arte en la que recibe diariamente (sin molestarse en bajar a locutorios, como todos lo hacemos), sus múltiples bufetes de abogados, con sala de estar, sala de entretenimiento, cocina integral, baño ejecutivo, cuarto de servicio y más; encima el servilismo de custodios lambiscones que lo apapachan (arriesgando incluso su trabajo) dejándolo tener todo lo que quiere y visitas extraordinarias, todos los días a todas horas y más cuando son días especiales como Navidad o su cumpleaños, que es cuando entran grupos hasta de 15 personas a verlo, siendo que lo estipulado, es tener la visita sólo los martes, jueves, sábados y domingos de 10:00 a.m. a 3:00 p.m. y con un máximo de 5 personas simultáneas.
Donde el hermano del ex gobernador Ángel Aguirre (Mateo Aguirre), se fue a pasar unas bonitas vacaciones en circunstancias similares para después marcharse impunemente con todos los millones que se robó del erario público.
Donde otros personajes como la ex lidereza magisterial Elba Esther Gordillo y el ex gobernador de Tabasco, Granier, se mantienen con privilegios y libertades especiales, que nadie más tiene en un hospital que deberían ocupar enfermos de verdad.
Donde llegas a una celda helada y es la «mafia» la que, con precios exagerados (que oscilan entre el 500% y 1000% de su valor) se encarga de venderte, aunque no quieras, tus propios objetos (uniforme, cobija) que, se supone debería proporcionar gratuitamente la institución.
Donde alquilan las celdas en 10,000 pesos, si quieres estar solo, o te mandan al «mejor» dormitorio por 120,000 pesos, aunque merezcas estar ahí por cumplir con el perfil para ocupar esos lugares.
Donde nuestros alimentos tampoco se salvan y son robados desde los recibos, para ser revendidos, crudos o cocinados, descaradamente, en el «kilómetro», a visitantes y presos a un muy buen precio, en tanto que muchos se mueren de hambre y se comen lo que sacan de los contenedores de basura; y encima de la basofia de comida que dan, todavía la pelean y apartan con recelo para los encargados de la «fajina» en el área de Nuevo Ingreso.
Donde los custodios se aprovechan de sus respectivas funciones y la necesidad de las mujeres que vienen de Santa Marta y Tepepan a los juzgados de este y otros reclusorios, con quienes lucran en base a su prostitución en los túneles de los juzgados, que sea voluntaria o involuntariamente, se traduce en un abuso de los uniformados que se embolsan más del 80% del dinero que con esfuerzo ellas obtienen.
Fotografía: Jorge Linares
Donde la movilidad legal e ilegal de los presos para recrearse, entrar, salir o permanecer en cualquier lado o vender cualquier cosa es dinero para el o la guardia, te quieren sacar hasta el último pe$o por el hecho de respirar, y donde todo lo que pueda producir más dinero (incluyendo las comisiones para educación y trabajo) sin comprometerles, es vendido o «rentado» ilegalmente como concesión por las autoridades a internos con dinero que sacan provecho de ella y donde la concesión más codiciada es, la de la muy polémicamente criticada, pero nunca erradicada, fajina; de hasta 3,000 o 5,000 pesos en Centro de Observación y Clasificación (COC) y que, en teoría, es hacer el aseo, lavar y secar cacharros, escaleras, pasillos, casetas, estancias, muros, etc., pero que en la práctica, en lo que he visto diariamente, es el mayor desperdicio de miles de litros de agua, pues al ser gratuita para las instalaciones de gobierno (que claro, obtienen del despojo que hacen a pueblos vecinos), no les queda más que el único y retrógrado objetivo de sacar más riquezas empapando a la gente en agua con orines en numerosas y prolongadas sesiones y manteniéndoles trabajando por horas en el seno de las frías madrugadas de remesa con ejercicios extremos; eso en las remesas que se hacen todos los días jueves (traslado por el tiempo de estancia al área de COC).
Diariamente también se llevan a cabo los ejercicios extremos y en ocasiones hasta 3 veces al día (aunque comúnmente son dos veces al día, a las 7:00 am durante dos horas y en la noche de 19:30 a las 21:00 horas ya que no pueden tenernos pasada esa hora fuera de la celda) y degradantes como «patitos, carritos, pelotitas, elefantitos, rodillas, colgados, cangrejitos, etc.» y terror verbal, físico, psicológico por medio de trapos mojados y palos que pasean libremente frente a los técnicos penitenciarios sin que les digan algo, para que finalmente las víctimas se terminen quebrantando y cediendo a llamar a su familia de un teléfono en el que ellos mismos (los reclusos) te prestan hasta la tarjeta para que marques mientras todo el tiempo escuchan la conversación al lado tuyo y te dictan el número de cuenta en el que se tiene que depositar el dinero. Y por esta barbaridad  se ha conocido el caso de personas que perdieron la vida «accidentalmente» por la negligencia de no tomar en cuenta ni siquiera un comprobante médico que presentaron expedido por la misma institución en el que se certificaban problemas como soplo en el corazón y diabetes.
También existe la concesión de teléfonos públicos en Ingreso y COC para que los que la tienen puedan restringir su uso como si fueran privados, además se encuentran alterados por dentro para cobrar más, esto porque las llamadas que se realizan a teléfonos fijos son de tarifas de $1 el minuto cuando en la tarjeta misma dice claramente que es de 3 pesos sin límite, lo que ya es serio y se agrava más si la compañía tiene conocimiento y es cómplice.
Donde los reclusos o «borregas» (internos al servicio de las autoridades, que son explotados y trabajan para sobrevivir «dignamente» pero que también son usados como un subgrupo de choque para golpear, extorsionar y hacer todo el trabajo legal e ilegal, a cambio de las migajas y un poco de simpatía de sus amos) que cobran al menos 5 pesos el «paro», traen ilegalmente todas las llaves, radios de policía que utilizan para poder colectar la mayor cantidad de dinero que bajo la función con la que están embestidos les da el «derecho» de cobrarte por abrirte alguna puerta, permitirte bajar, pasar, andar o permanecer en determinado sitio o guardarte algún secreto y no ponerte con su superior, siempre valiéndose del miedo, la intimidación y la violencia, todo con la protección de los «jefes», a quienes también les sirven como «escudos humanos», en caso de que algo llegara a salir mal y alguien tuviera que ser castigado.
Cuando esto pasa y los «borreguitos» caen en el módulo de castigo, sólo es para ser tratados con parcialidad, ayudados y sacados a la brevedad posible de ahí por los mismos por los que se sacrificaron en primera instancia. Aquí, donde administrativos, comandantes y ratas lloran desconsolados entre sí y se secan las lágrimas con billetes de mil por ser víctimas, unos de otros, obligados a robar «contra su voluntad».
Donde los custodios te cobran la visita, el hecho de que tu familia te haya venido a ver, de hasta 200 pesos la vez (donde 165 son para los custodios en turno, 10 para el recluso, 10 para quien te viene a avisar, el estafeta, 10 para el que te abre la puerta y 5 para el de la tabla, por apuntarte y cuidado que tu visita te deje algo de comer, porque para que ellos no se lo queden son unos 30 pesos más) eso en Ingreso o COC. Mientras nuestras visitas (familiares y amigos) tienen que soportar en las entradas/filtros de seguridad, la extorsión y agresión sexual a las que son sometidos por custodios enfermos del cerebro, que los vejan por medio de manoseos y que siguen empecinados con sacarles cada vez más y más dinero a como dé lugar por «permitirles» accesar al penal con accesorios o con alimentos que la mayoría de las veces están autorizados y son totalmente legales.
Fotografía: Heriberto Paredes
Fotografía: Heriberto Paredes
Donde la tolerancia se vende por segundo y tienes que pagar por protección para no ser lastimado, ¡por ellos mismos! Los custodios, que cobran también el hecho de estar presentes y respirar dentro de «su» misma prisión, o séase «pa’la lista», y el hecho de que se conserven serenos y no se tengan que enfurecer contra nosotros por no alcanzar a cubrir la cuota que los mantendrá así, trabajando «el rondín», que son dos conceptos similares de hasta 10 y 5 pesos el día (respectivamente) en Ingreso y COC, el equivalente a que si no traes para la lista o para que trabajen ellos, es despojos y torturas (como los famosos «bombonazos-bombones», con los que les han tirado muelas a los compañeros, o los «gansitos, bolitas, ganchos, licuadoras, pechugas, etc.») que hacen ejecutar a los reclusos por ellos, y que conservan el 100% de este dinero que más tarde tienen que repartir entre comandantes y administrativos.
Donde en el área de Población, el traer celular no debería ser el problema, sino el negociazo que hacen los comandantes que saben, permiten, aprovechan, protegen, fomentan y hasta promueven al coludirse deliberadamente con los extorsionadores profesionales para incrementar su capital.
Dónde más urge que se legalicen algunas drogas para mucha gente que aquí, ya se encuentran en un nivel muy avanzado de dependencia del que sería fatal desprenderlos así de golpe, pero que, en cambio y por las ganancias que representan sólo para unos cuantos, niegan, en un acto de hipocresía y estupidez pues, todo el tiempo y en todas partes, todas las personas saben que existe.
Donde al servicio médico necesitas ir con una herida expuesta para que el doctor o doctora no se burlen, te certifiquen y te atiendan con más seriedad y menos discriminación por vestir de beige y cuando vienen observadores externos, nada se cobra y todo funciona bien ante sus ojos, pero en cuanto se marchan, todo el encanto se lo llevan consigo mismos.
Donde los protocolos se utilizan siempre como represalia contra los que se quejan o denuncian.
Donde los técnicos penitenciarios, por miedo y/o sobornos, sólo observan literalmente (desde la comodidad de sus oficinas) como apalean, humillan, extorsionan, despojan y asesinan a la gente sin intervenir y sin que los de Derechos Humanos hagan algo más que emitir «cartitas de regaños» que, se reconoce –aunque no todos los visitadores– tal vez sean con toda la intención de ayudar, pero que sólo consiguen hacer más daño a las víctimas cuando siempre las olvidan y las dejan a su suerte, solos contra autoridades vengativas que les hacen pagar a golpes el precio, inapelablemente pre-advertido (en el ambiente siempre hostil) de haber osado tener dignidad y decir «no» a sus injusticias, haber nacido pobre y no haberles podido pagar «una moneda» que, dicho sea de paso, los reaccionarios ya sienten como si fuera de su propiedad. Valen 5 pesos, con 5 pesos les callas la boca a esos bastardos.
Fotografía especial
Epílogo:
En donde tienen miedo a lxs activistas sociales/presxs políticxs.
En las cárceles de la Ciudad de México, donde quieren que aprendas que, como en el caso de Christian (actualmente segregado en COC del Reclusorio Sur), allí, intentar cambiar las cosas siempre resultará inútil y que, lo mejor que puedes hacer es y siempre será ver, oír y callar.
Aún más cuando tienes el apoyo de tu comunidad, familiares, amigos, conocidos y desconocidos y a través de contactos y esfuerzos legales, tú familiar puede hablar contigo cara a cara en la oficina de la subdirección del Reclusorio Norte, es cuando se dan cuenta del poder e indignación que nosotros podríamos generar estando aquí adentro y nos llegara a suceder algo. Me parece menester citar una frase que vi pintada en un túnel hacia los juzgados penales del Reclusorio Norte, e iba algo así: «Aquí no se castiga el delito, sino la pobreza». Esos custodios y toda la administración que queda por arriba, saben que hacen mal con «los invisibles» –hombres y mujeres libres.
Cuando termines de leer este texto piensa, que hoy fui yo, pero mañana puedes ser tú o tu hijx.
Recuerda ¡Que no nacimos para resistir, nacimos para vencer!
¡Ante la Posible Represión!
Si hay represalias directas (contra quien está denunciando) o indirectas (contra quien no está denunciando) mediante la segregación, la incomunicación, la persecución,  intimidación,  violencia (física o verbal), el retiro de privilegios, la prohibición de drogas (sic) y/o de cualquier otro tipo de cambio (el más mínimo) en la actitud y/o trato en general de las autoridades hacia los presos, con lo que se está planteando en esta denuncia y que no tenga otro objetivo más que el de generar presión directamente a través del castigo contra los que protestan, o indirectamente fomentando el gran sentimiento de odio de miles de presos más que no protestan (que es lo único que saben hacer en estos casos, con sus protocolos), entonces, se considerará como eso: represión, y generaremos otras formas de presión política.
Se entiende que hasta el personal de seguridad y custodia es oprimido por la cadena de mando que viene desde lo más alto de la Secretaría de Seguridad Pública y el gobierno de la Ciudad de México, pues no hay justificación cuando se está percibiendo un sueldo y su participación es 100% voluntaria.
¡Porque la solidaridad entre presos no es sólo palabra escrita!

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