domingo, 8 de mayo de 2016

CHABLEKAL, YUCATÁN: SINRAZONES DEL PODER (La opresión, el cinismo y el sistemático olvido)

Por Cristóbal León Campos
Kaos en la red
07 de mayo de 2016
Chablekal expresó el cansancio, el hartazgo, las piedras no son armas, son rabia, ese justo y digno sentimiento ante la impunidad, ante la opresión, ante el descaro y el sistemático olvido.
Para Martha y Jorge, defensores de la dignidad humana y compas
Acostumbrado a imponer, el poder manda y espera obediencia, no admite espacios de fuga, coyunturas que den cauce a otras formas. El poder manda y quiere sumisión, es inapropiado para él la esperanza y la utopía, nos quiere muertos en vida, lerdos inmóviles, sin sueños. El poder manda y quiere silencio ante sus actos, no le gusta aquel que alza la voz, que mira el mundo de otra forma, que lo expresa con el arte o con las acciones, al poder no le gusta la humanidad. El poder es inhumano, su naturaleza contradice nuestra esencia, la pervierte, la vuelve mercancía.
Los huesos se rompen, pero la dignidad se fortalece, la infamia convertida en verdad oficial es tan antigua como la palabra democracia, han andado juntas desde su nacimiento, se acompañan en contradicción, pero a veces, más de las que quisiéramos, se convierten en cómplices voraces segados por la sed de poder. Las falsas democracias en que vivimos se imponen con la ley del más fuerte, faltos de razón quienes gobiernan pretenden que la sumisión sea ley. Los manuales del buen ciudadano tienen como primera ordenanza la perdida de la dignidad en estas sociedades, la imagen rige y encubre la realidad, el silencio cómplice de los medios de comunicación agudiza la mentira, la hegemonía se construye en consenso cuando dejamos de cuestionar, cuando aceptamos como cierta la mentira, el poder corrompe y si lo permitimos nos despoja de los derechos elementales de todo ser humano, el poder niega los derechos de la humanidad.
La apropiación ilegal que realiza el poder de materias primas, territorios y del trabajo (explotación), ha dado lugar a la conformación de imperios y monopolios, al igual, que a la conformación de oligarquías y alianzas entre grupos, que con el fin de imponer y mantener su hegemonía y de incrementar sus ganancias recurren comúnmente a la utilización de diversas coercitivas formas que les garanticen la apropiación necesaria para sus intereses particulares. No olvidemos que el Estado en el capitalismo es la administración de la riqueza de la clase gobernante, en nuestro caso, hablamos de la burguesía. No ha cambiado nada en siglos, aunque algunos “analistas” lo olviden.
Lo acontecido el pasado 3 de mayo en la comunidad de Chablekal (Yucatán), refleja una llaga permanentemente abierta en nuestras sociedades y, que a través de una serie sucesos comunes se manifiesta, asistimos al mismo drama original pero con formas distintas, el despojo es una de las expresiones más vivas del capitalismo, su presencia en la acumulación originaria, evidencia su articulación en el desarrollo de este sistema económico-social desde su origen. Las formas de apropiación han ido en la historia de la fuerza al reducto legal, pero al fallar la llamada legalidad, se regresa al principio violento, el poder no acepta perder, diez años se cumplieron de los brutales hechos represivos en Atenco, venganza burda, hoy impune, la represión es un placer para quien ha hecho de su vida un simple servicio a la perversión.
Los focos de dignidad no son tolerados, son de muchas formas reprimidos, el silencio, la violencia, la criminalización, el exterminio, son prácticas comunes. Chablekal expresó el cansancio, el hartazgo: las piedras no son armas, son rabia, ese justo y digno sentimiento ante la impunidad, ante la opresión, ante el descaro y el sistemático olvido. Chablekal es la rabia actual, muchas ha habido, muchas más habrán, hasta que no se establezca otro orden, otro forma de sociedad sin poder y con dignidad humana. Las comunidades viven bajo acecho, despojadas de su identidad y de sus tierras, sumergidas en la pobreza, esclavas del clientelismo sexenal, así las quiere el poder, así les sirven, si la mano se levanta y dice basta, entonces se aplica eso que nombran como legalidad. Mil escudos no detienen la realidad, mil escudos no callaran la rabia, sólo la justicia real, únicamente silenciará la rabia cuando deje de ser necesaria.
El cinismo del poder es muy grande, horas después de la violencia, aparecen las ofertas, simulan preocupación, sienten miedo de la acción comunal, de la unión de quienes vienen oprimidos, temen a la fuerza de quienes se reconocen en el camino a la reconstrucción humana. Digna rabia que libera, libres quienes no se sojuzgan, quienes miran de frente al poder y sonríen, quienes sin temor combaten las sinrazones del poder. Del silencio vino la palabra, de la palabra la humanidad, nombremos dignidad al tiempo en vivimos, con palabras pero sobre todo con humanidad.

No hay comentarios.: