viernes, 22 de julio de 2016

Xayakalan festeja siete años de su fundación y el fortalecimiento de la vida comunitaria

Texto por María González.
Fotografías de Regina López y Xilonén Pérez.
Agencia SubVersiones.
/21 julio, 2016/
Xayakalan: una lucha por la defensa de las tierras comunales
Agencia SubVersiones
Publicado el 19 de julio de 2016
Hace 7 años, la digna comunidad de Santa María Ostula recuperó una parte de su territorio –renombrado como Xayakalan– que el gobierno había cedido a «pequeños propietarios» vinculados con cárteles del narcotráfico en Michoacán. Uno de los comuneros que vive ahí desde que se recuperaron las tierras el 26 de junio de 2009, hace un recuento de cómo ha vivido este proceso, desde los primeros años hasta la actualidad.
Musicalización del corrido por: Las cucarachas del barro

El pasado 29 de junio, la comunidad de Xayakalan celebró el séptimo aniversario de su fundación en las costas de Ostula, municipio de Aquila, Michoacán. Fue ese día del año 2009 en que el pueblo organizado llevó a cabo la recuperación de 1200 hectáreas de territorio comunal, de las que, años atrás, se habían posesionado supuestos pequeños propietarios del poblado vecino de La Placita a quienes se les reconocía vinculados con el cártel de Los Caballeros Templarios y con políticos locales corruptos.
Ha sido una larga serie de atrocidades y agravios la que los habitantes de los 24 poblados o encargaturas –que juntos conforman la tenencia de Santa María Ostula– han padecido a manos del crimen organizado y de las fuerzas de seguridad del Estado (tanto de policía estatal, ministerial, federal, marina y ejército). Todo por la convicción inquebrantable de defender, incluso con la vida, la propiedad de la tierra que les fue heredada de sus ancestros; un modo de vida campesino e indígena que salvaguarda la naturaleza; sus formas de organización, como la asamblea y la policía comunitarias; y con todo ello, la reivindicación de una vida autónoma y en colectividad, alejada de intereses capitalistas y espurios.

Es así que al paso de estos años, Ostula ha demostrado reiteradamente la fuerza que se genera mediante la unión del pueblo, sobre todo para resistir los embates violentos que se dan cuando el territorio en que se vive se encuentra en disputa por tener una geografía privilegiada y con una gran vastedad de recursos naturales.
Sin embargo, lo que la gente de Ostula quiere y ha manifestado es, simplemente, poder vivir bien, una vida digna y tranquila. Poder sembrar sus semillas, trabajar las tierras, criar a sus hijos e hijas en un ambiente de armonía, llevar una convivencia sana con la comunidad. En parte, han logrado hacer ese deseo realidad –aunque de facto continúan siendo hostigados por agentes del Estado– y gracias al esfuerzo que han realizado se pudo sentir un ambiente de bienestar en la celebración por los siete años de la fundación de Xayakalan, en la que pudimos compartir un día de alegría, de honrar la memoria y de dar honor a quien honor merece: a la gente que ha resistido pese a la violencia, el dolor y los cruentos intentos de despojo, gracias a la persistencia del enraizamiento, la organización, de la esperanza y resistencia para construir un mejor porvenir. Gente gracias a la que hoy día niñas y niños pueden jugar tranquilos al fútbol en la nueva cancha de la comunidad; campesinxs pueden sembrar, cosechar (nos tocó ver cosecha de tamarindo y visitar plantíos de papaya) y cuidar a sus animales; y también puede haber fiesta, como en esta ocasión, con comida, música, baile, obsequios y risas.
Foto: Xilonen Pérez
El encuentro
Provenientes de distintas geografías del país, llegaron el 28 de junio diversos colectivos, organizaciones sociales y representantes de pueblos hermanos, pertenecientes, como Ostula, al Congreso Nacional Indígena (CNI). También se encontraban presentes autoridades locales y gente proveniente de otras encargaturas de la tenencia. Las visitas foráneas llegaron a compartir la alegría, pero sobre todo a dar su palabra de aliento y su abrazo solidario por la valiente lucha que esta comunidad nahua de Michoacán ha sabido sostener en favor de la vida, la tierra y la cultura indígenas.
El primer recibimiento lo hizo la policía comunitaria quienes, desde la entrada a su territorio, escoltaron a la caravana que llegó de la Ciudad de México. El comandante Germán Ramírez y el comunero Jerónimo Flores agradecieron a las y los visitantes por haber acudido y dieron la bienvenida brevemente; por parte de la caravana, la compañera Rosario Hernández de la Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII) saludó al pueblo de Xayakalan, agradeció la invitación y posteriormente se entonaron animosamente algunas consignas de lucha. El día de llegada fue para instalarse y descansar del largo viaje.

El miércoles 29 de junio empezó con un torneo de fútbol entre los equipos infantiles mixtos de las diferentes encargaturas. También desde temprano, en una de las enramadas principales, hombres y mujeres se abocaban a las labores de la cocina, unos destazaban la vaca para el guisado, otras hacían tortillas, echaban leña al fuego, sazonaban el caldo y preparaban lo necesario para atender a las visitas. Llegaron también compas de Guadalajara, entre ellos el grupo musical La cucaracha de barro que amenizó la comida, dando además melodía y voz al «corrido de Xayakalan» escrito anteriormente por el comunero Pedro Leyva, quien fue asesinado el 6 de octubre de 2011.
Tras la comida, la maestra de la primaria de Xayakalan, quien fungió como maestra de ceremonias durante el programa del festejo, comenzó formalmente el evento y pidió un minuto de silencio por todas las personas asesinadas en los años previos de lucha. Enseguida, Nicolás Flores, presidente del Comisariado de Bienes Comunales dirigió unas palabras reiterando nuevamente el gusto de tener a tanta gente de visita; comentó que, tanto para cercanos como lejanos, Xayakalan tendría siempre las puertas abiertas.

Después, el compañero Jerónimo leyó la Declaración de Xayakalan que narra la historia reciente de la comunidad y recuerda las exigencias incumplidas hasta hoy, como la demanda de justicia para las familias de los 34 comuneros asesinados y la presentación con vida de los 6 comuneros desaparecidos, entre otras. También se solidariza con las demandas del magisterio disidente en su lucha contra la Reforma educativa neoliberal; se pronuncia por la aparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa; por la libertad de todxs lxs presxs políticos del país; y por el respeto a las Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BA-EZLN).

Declaración a siete años de la recuperación de tierras en la comunidad de Santa María Ostula, Michoacán, sobre las que se fundó el pueblo de Xayakalan.
Continuaron entonces una serie de saludos y escuchamos la palabra de los diferentes grupos que se encontraban presentes o bien que enviaron un mensaje de felicitación y solidaridad a Xayakalan. Así, escuchamos «la palabra del agua» de Radio Ñomndaa, desde Suljaa’, Guerrero, quienes abrazaron los corazones, los dolores y la digna rabia de sus hermanas y hermanos mayores de Ostula –como los nombraron–. Les recordaron que no están solos, que son muchos pueblos que están luchando por defender la vida en sus territorios, por la preservación de sus saberes, sus lenguas, sus formas de vida y que buscan hacer realidad el ejercicio de los Acuerdos de San Andrés.

Se sumaron a sus demandas de justicia incluyendo la del castigo a los culpables del asesinato de Hedilberto Reyes García, de 12 años, quien murió hace un año, el 19 de julio del 2015, alcanzado por una bala del Ejército mexicano*, en medio de un operativo en el que soldados incursionaron violentamente a la comunidad para consumar la aprehensión arbitraria del entonces comandante de la policía comunitaria Cemeí Verdía, quien fue detenido ilegalmente por elementos de la Marina y por lo que la comunidad salió a la carretera para evitar que se lo llevaran.
*Este es el ataque grave más reciente que ha sufrido la comunidad y aún se encuentran llevando un proceso y realizando declaraciones al respecto del caso.

Igualmente de la montaña de Guerrero, pero desde Tlapa de Comonfort, asistió el colectivo Tioko, quienes llevaron como regalo una manta pintada por ellxs con un mensaje de solidaridad. Ellos también reconocieron al pueblo de Ostula como un ejemplo de resistencia a seguir, se hermanaron con la comunidad y celebraron que fuera un día de esperanza, agradeciendo haberles recibido en su casa y territorio y disponiéndose a acciones de apoyo.
Continuó otro representante del CNI, de Huitziltepec, de la mixteca poblana, quien acudió a Xayakalan «a mirarles, aprenderles y conocerles, como compañeros que somos del CNI». Llevó de regalo la imagen, pintada por él mismo, de la Virgen de Guadalupe, con símbolos indígenas en la túnica. El compañero explicó que el arte y la espiritualidad era lo que, desde su perspectiva, había perdurado desde la conquista a través de los siglos de guerra contra los pueblos originarios, y que en estos se encontraba el sentimiento de amor y respeto por la madre tierra, cuestión sagrada que mantenía vivos a los pueblos. Habló de los símbolos, de los relatos del Nican Mopohua para recordar a todxs el mensaje de la virgen de Guadalupe-Tonantzin, que no hay nada que temer, que en cambio «hay que rebelarse y resistir, construir nuestras autonomías, llevar a la práctica los Acuerdos de San Andrés, es el sentido de nuestras vidas y nuestras muertes». Terminó ofreciendo saludos, respeto y admiración.

A estos mensajes de pueblos indígenas hermanos se sumaron, después de un breve receso, otros de diferentes organizaciones: El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas; la OPFVII; las cooperativas de vivienda Tlanezicali y Xochitlanezi de Iztapalapa en la Ciudad de México; la Agencia Autónoma de Comunicación SubVersiones; Tejiendo Organización Revolucionaria (TOR); la cooperativa de panaderos La Necia; y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
Cada quien a su modo, saludó, felicitó, se solidarizó y hermanó con la lucha de Ostula, agradeciéndoles el valor y ejemplo que son en el difícil ámbito de la lucha por la defensa del territorio y en la construcción de autonomía; además, cada grupo u organización entregó algún presente simbólico a la comunidad.

Posteriormente se dio espacio de escucha al compañero Albertano Vivar Díaz, hermano de Antonio Vivar Díaz quien fue asesinado en la ciudad de Tlapa por policías federales el 7 de junio de 2015, en el marco de las protestas durante las pasadas elecciones estatales en Guerrero. El compañero narró lo sucedido aquella jornada fatídica; compartió su dolor y reiteró la exigencia de justicia para su hermano y familia; señaló que seguirán en pie de lucha, ya que después de lo sucedido no hay vuelta atrás. También expresó su admiración por la gente de Xayakalan y de todo Ostula, y entonó una consigna por los compañeros caídos.
Al término de las participaciones discursivas, la maestra de ceremonias presentó a las y los alumnos de la telesecundaria de Ostula quienes presentaron coreografías de danza folclórica para animar a la asistencia.

Posteriormente, el presidente del Comisariado de Bienes Comunales invitó a las mujeres de la comunidad a sumarse alguna vez a las caminatas que grupos de la Guardia Comunal se encuentran realizando para reconocer los límites verdaderos del territorio de Ostula, una tarea ardua pero imprescindible mediante la cual la comunidad podrá tener conocimiento de primera mano y certeza sobre la extensión de su propiedad. Dio por terminada esa parte del evento agradeciendo a toda la gente por haber asistido a solidarizarse y celebrar con la gente de Xayakalan y sentenció que aún quedaba mucha comida por lo que aún nadie podía retirarse.
La música sonó entonces y continuó por un buen rato; así, entre risas y compañerismo recordamos junto a lxs presentes, que si bien falta lo que falta, la lucha siempre será para recuperar la tranquilidad y la alegría de una vida en la que la fiesta venga como fruto del trabajo, la organización y la prevalencia de los valores comunitarios para compartir y disfrutar con el prójimo.

Foto: Xilonen Pérez




Foto: Regina López


Foto: Regina López

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