domingo, 3 de septiembre de 2017

UNAM: TODO APUNTA HACIA TENDENCIAS PELIGROSAS DE FORTALECIMIENTO DEL AUTORITARISMO

UNAM: NARCOMAFIAS, PRIVATIZACIÓN Y CONTROL SOCIAL
Sector de Trabajadores Adherentes a la Sexta.
Septiembre de 2017.
Se inicia un nuevo ciclo escolar en la Universidad Nacional Autónoma de México y en el Campus central son  notorios los cambios. Todo apunta hacia tendencias peligrosas de fortalecimiento del autoritarismo.
         El semestre anterior la UNAM apareció  en las noticias como tierra de nadie, donde se cometían crímenes, ocurrían “suicidios” y operaban las mafias del narcomenudeo. Supuestamente los que se adjudican el poder de la institución (que no sobre nuestras mentes y conciencias), solucionarían esta situación, preocupados  por la “seguridad”  de la “comunidad universitaria”.  Se anunciaron  entonces medidas que iban de lo cosmético a lo ridículo: poner más  luminarias,  impedir la entrada a taxis sin pasaje,  credencializar la entrada a  facultades como la de Filosofía y Letras.  Así  concluía un semestre más: con  el asesinato disfrazado de “suicidio” de Lesvy Berlin Osorio, la de otro estudiante en  Filosofía, y la aparición de un tercer cadáver en el Espacio Escultórico, los tres casos sin  solución y donde la autoridad universitaria  ocultó  videos y demás posibles documentales probatorias que -si la justicia existiera- , pudieran integrarse a las investigaciones.
         El intermedio entre un ciclo escolar  y otro tuvo como hecho fundamental la caída de “El  Ojos”,  presunto jefe del  Cártel de Tláhuac. La existencia de dicha organización como tal  nunca fue reconocida por el Estado, pero era un secreto a voces que ésta era la encargada del  narcomenudeo en Ciudad Universitaria. La importancia del Cártel de Tláhuac, como ramificación del grupo de los Beltrán Leyva sería tal, que  la ejecución del “Ojos” se encargó directamente  a la Marina.
         Sin embargo con el abatimiento del “Ojos”, la situación  no cambiaría favorablemente en el Campus: al  empezar las clases nos encontraríamos con una supuesta “seguridad” concretada en la forma de medidas que aparentan un absurdo, pero cuyo fin inmediato es el control y mayor separación de alumnos, académicos y trabajadores administrativos.
         Para empezar la  Facultad de Filosofía fue  injustificadamente cerrada  por las autoridades y  empezó el semestre desfasado por dos semanas de atraso. Tiempo suficiente para “remodelar”  poniendo más cámaras, si: cámaras de esas que graban y ocultan los  crímenes, pero cuyos videos siempre están disponibles para el Departamento Júridico y Vigilancia UNAM, si de amedrentar a los colectivos  estudiantiles se trata.
         Mayor “control” en los accesos , más cámaras en los circuitos. Pero ninguna respuesta a los deudos de  crímenes cometidos contra universitarios. Sobre los mismos, todo apunta al carpetazo. Tres más en la lista. Muertes que se suman a los crímenes  políticos  contra los estudiantes Pável González y Carlos Sinhué Cuevas. Muertes ocurridas en el pasado pero no olvidadas, pues ahí también la complicidad rectoril fue manifiesta.
         Cada día más el enrejamiento de lo que otrora fueran  aéreas comunes y de libre acceso se extiende: desde el  jardín de  “Los Bigotes”  (donde  vigilantes universitarios y  los  dealers  se saludan cada vez que se ven), hasta el paradero del  “Pumabús”,  donde una absurda cerca  fue colocada exprofeso  para intentar  desalojar  (fallidamente)  a los artesanos y vendedores de libros, películas y otras baratijas, comerciantes de pobrezas a un grado de la indigencia, espectros humanos que ahí aparecen cada tarde-noche en la penumbra  como mísera muestra del desempleo  y subempleo que este país y su universidad prodigan.
         Espacios como el Ex Reposo de Atletas, donde se ubican los gimnasios de boxeo,  y los dojos de karate,  judo  y otras artes marciales,  fueron igualmente objeto de la imposición de medidas de control como los torniquetes.      Igualmente ocurrió en la Pista de Calentamiento, casa del atletismo universitario, hoy  cercada por groseras rejas que además limitan el acceso a los gimnasios de Halterofilia, Fisicoculturismo y Taekwondo. La implementación de dichas medidas, más que a la “seguridad”, va dirigida a oficializar la privatización de dichos espacios deportivos. Cabe anotar que la misma ya ocurre en algunos casos parcialmente (pues se cobra por algunos servicios),  pero aun así, hasta ahora eran espacios donde mucha gente, sobre todo niños  –independientemente de su condición de matriculados o no-  podían tener acceso a la práctica de alguna actividad física diferente y digna, siendo atendida por  profesores de  primer nivel, mismos que en algunos casos ni siquiera gozan de un contrato laboral con la  universidad y  sobreviven como pueden. Resulta duro el contraste, pues ahí mismo a unos pasos se encuentra el Estadio  México 68,  donde el equipo mayor de los “Pumas”, o mejor dicho,  la sociedad anónima que se oculta tras el membrete de “Club Universidad”, hacen su negocio utilizando el estadio por una mísera renta y usufructuando el nombre de la UNAM sin aportar por ello un solo centavo a esta[i], ni redituar nada a la sociedad como no sea adormecimiento con el opio futbolero y la consabida y recurrente  violencia de las porras.
         La “cereza  en el pastel” de la “seguridad” en el  Campus Universitario  es el espacio de los “Frontones”,  donde desde hace años se distribuyen todo tipo de drogas ilegales. Esto  con la anuencia de la Rectoría, pues todo mundo lo sabe y los funcionarios no pueden fingir que “no están al tanto de lo que los vigilantes hacen”. Incluso en periodos vacacionales dicho tráfico se realiza. El que esto saliera apenas a la luz pública, luego de la agresión armada y amenazas de muerte contra un  periodista, no evidencia otra cosa que la complicidad  silente de las autoridades y el manejo que algunos medios de información  y  políticos  hacen del asunto a su antojo,  de acuerdo sus propias agendas de negocios e  intereses privados.
         El interés real de quienes gobiernan la UNAM es y ha sido hacer de ella su modus vivendi, haciendo negocio escudándose detrás de la retórica su asqueroso  (por  clasista y xenofóbico) discurso del “espíritu” universitario y desde sus puestos de  poder. Y si el Estado les pone la condición que sea para seguir ahí, entonces en su estupidez nata de funcionarios universitarios  estarán dispuestos a hacerlo: ya sea enrejando todo el campus, ya sea  metiendo a la policía o inventando delitos para encarcelar a lxs no domesticables.
         Desde hace décadas, en  el Campus y en toda la UNAM  no  opera  una, sino  varias mafias: desde la burocrática–académica que se reparte las direcciones y puestos de poder a su antojo, hasta la sindical que se “renueva”  (imaginariamente) cada periodo para repartir el poder a los mismos lidercillos.   La mafia del “Ojos”, bien pudo ahora ser golpeada y sustituida por la de la “Unión de Tepito”, el Cártel de los Beltrán por el de Jalisco, o por cualquiera otra más controlable por Graue, Mancera y Osorio Chong. Pero los mismos delincuentes, beneficiándose unos del presupuesto universitario, otros de las cuotas  sindicales, y otros más de la degradación social, siguen encarnando el poder en la Universidad: burocracia, sindicato y narco, tres BALUARTES de la verdadera DELINCUENCIA UNIVERSITARIA. EL CÁRTEL DE CU VIEJA GENERACIÓN: DE MAFIOSOS CON TOGA Y BIRRETE.


[i] Pumas: ni 1 peso  para la UNAM.  Mauricio Romero en  revista Contralínea. México. Enero 26 de 2014. http://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2014/01/26/pumas-ni-1-peso-para-la-unam/

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