jueves, 30 de noviembre de 2017

Palabras de bienvenida a Marichuy y al Concejo Indígena de Gobierno en Ciudad Universitaria

Buenas tardes,
A las y los estudiantes, profesoras y profesores, trabajadoras y trabajadores de la UNAM y de todas las escuelas que están hoy aquí
A los diferentes sectores de México y del mundo aquí presentes
A la Sexta nacional e internacional
A las redes de apoyo territoriales y sectoriales de la zona metropolitana
Al Congreso Nacional Indígena
A las compañeras y los compañeros del Concejo Indígena de Gobierno
A la compañera vocera María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy
Sean todas y todos bienvenidos. Les queremos agradecer de corazón que estén presentes hoy en su universidad, la universidad del pueblo. Es un honor para nosotras y nosotros.
Ustedes son un ejemplo; un ejemplo de lucha, de resistencia, de dignidad y de esperanza.
Desde que se formó el Congreso Nacional Indígena en 1996, las y los universitarios no hemos dejado de aprender de las luchas de los pueblos originarios, porque han sido capaces de resistir en el tiempo respetando sus diversas formas de organización peleando por lo que es justo. Hemos aprendido también de sus esfuerzos por detener las formas más depredadoras de expoliación capitalista de la vida, de la riqueza social y de los bienes comunes. Nos han enseñado que la organización colectiva es hoy más necesaria que nunca para hacer frente a un sistema que roba, explota, asesina, desaparece, reprime y devasta; y que además, es un sistema machista que violenta y mata a las mujeres en total impunidad.
La destrucción de la vida a mano de los poderosos ha llegado a todos los rincones del país: desde los bosques, las selvas, los ríos, las lagunas y el desierto, hasta las calles de cada ciudad mexicana. Queremos decirles que conocemos un poco de su larga y cotidiana lucha contra la explotación, el despojo, la represión y el desprecio: las cuatro ruedas del capitalismo. Sabemos que cuando se trata de los pueblos indígenas, aquellas cuatro ruedas se vuelven despiadadas, pero también hemos visto cómo han podido convertir su sufrimiento en duradera resistencia, enseñándonos que la organización y la lucha no sólo son posibles, sino que son urgentes y que son la forma de construir, desde abajo, otro mundo: un mundo donde la justicia, la libertad, la dignidad y la felicidad no dependan de cuánto dinero se ha podido extraer del trabajo ajeno. Para nosotras y nosotros, este ejemplo de compromiso también es una enseñanza de vida.
Entendemos que su lucha no es por el poder, que no lo buscan, sino que nos están convocando a organizarnos para detener esta destrucción provocada por el capitalismo, es decir, a fortalecer nuestras propias resistencias. Así entendimos su llamado y así lo abrazamos.
El Concejo Indígena de Gobierno es un espejo para las y los estudiantes porque nos hace ver lo que podemos crear y lo que todavía no hemos logrado. Hacer de nuestras universidades y escuelas casas donde quepan todas y todos con todas sus diferencias; un lugar en el cual las formas de enseñanza y aprendizaje no se rijan por las políticas de arriba –que son el corazón de este sistema criminal– sino por la escucha, el compromiso, el respeto mutuo y la dignidad como última palabra y acción primera; un lugar en el que se trate de:
Servir y no servirse
Construir y no destruir
Representar y no suplantar
Convencer y no vencer
Obedecer y no mandar
Bajar y no subir
Proponer y no imponer
Y sobre todo, aprender a escucharnos. Esto es muy importante porque en la escuela nos han acostumbrado a que lo importante, lo que tiene prestigio, es hablar. Escuchar nos cuesta más trabajo. La palabra de ustedes es una palabra de vida porque viene de la escucha, emerge de sus comunidades, de su caminar luchado; y nosotras y nosotros queremos construir una palabra que no esté vacía, sino que emerja de la escucha, de la comunidad y de nuestro propio caminar.
La educación superior y las ciudades enfrentan hoy grandes dificultades porque marchan sobre las cuatro ruedas del capitalismo:
Las políticas neoliberales buscan privatizar la educación pública para crear negocio: productividadcompetitividadcalidadexcelencia y evaluación, son las palabras huecas con las que han venido imponiendo su proyecto.
 El derecho a la educación lo están convirtiendo en un servicio sólo accesible para algunos, de preferencia privado. Esto condiciona quién, cómo y para qué construye conocimiento. En nuestro país el desarrollo de la ciencia y tecnología están sometidos a la lógica de generación de ganancias para unos cuantos. Así se presenta en las instituciones educativas el despojo.
Lo mismo que en el resto del país, la Ciudad de México y sus escuelas están marcadas por la misoginia, el racismo y el clasismo, porque esa es la base del poder económico que gobierna. En estos espacios se imponen autoridades, como el nuevo director del Instituto Politécnico Nacional, se explota el trabajo de los de abajo, y se cosifican sus cuerpos y, por lo mismo, aumentan las posibilidades de violentarlos. Los recientes asesinatos en Ciudad Universitaria, particularmente el de Lesvy Berlín, y la omisión de las autoridades universitarias para garantizar una justicia expedita son muestras de ello. Así se presenta el desprecio.
En prácticamente todas las instituciones de educación superior la democracia no existe; las mismas formas de hacer política del sistema partidista y corrupto se reproducen en ellas. Las y los beneficiarios son siempre los mismos, y las y los sometidos también somos los mismos. Ellos y ellas mandan, a nosotros y nosotras sólo nos queda obedecer. Entre ellos, regalos y halagos, para las y los que opinan diferente, la violencia. Así se presenta la represión.
Por último, en las escuelas de educación superior se reproduce la economía de mercado al precarizar laboralmente a sus propios trabajadores y despreocuparse del futuro de los estudiantes que ella misma prepara. Las y los estudiantes saldrán de las escuelas a un mundo en el que se les exprime y se les explota, o se busca explotar a otros, y podemos reconocer en la forma misma de la enseñanza universitaria la antesala de dichas prácticas, cuando debería ser su antídoto. Así se presenta la explotación.
La única manera de hacer frente a estas dificultades desde nuestras escuelas es inventar lo que todavía no tenemos, aquí adentro pero también allá afuera, porque el conflicto supera los muros de esta y las demás casas de estudios. Y para poder luchar, y hacerlo de manera efectiva y transformadora, nuestro gran reto es organizarnos y construir comunidades y redes de comunidades. Comunidades que no actúen sólo en la urgencia, sino que nos ayuden a resistir pero también a construir la ciudad, los barrios, las colonias, las escuelas, los trabajos dignos que merecemos y queremos.
La crisis por la que atraviesa nuestra ciudad, y el sur del país, desde los sismos del 7 y 19 de septiembre pone en evidencia la importancia de aprender sobre los ejemplos de organización comunitaria de los pueblos originarios. La respuesta espontánea de los miles que salimos a las calles para remover escombros y repartir víveres fue una expresión de la capacidad que también en las ciudades tenemos para articularnos por encima de las estructuras gubernamentales.
Si nos asomamos más allá de los muros de nuestras escuelas, entonces nos damos cuenta que la corrupción y especulación inmobiliaria permea la forma en que habitamos la ciudad, notamos que son muy altas las tarifas que pagamos por servicios básicos como la salud, la electricidad, el agua, y que eso marca quiénes sí y quiénes no acceden a esos bienes. En la ciudad también nos despojan.
Compañeras y compañeros concejales, nosotras y nosotros vemos que en sus comunidades sostienen dignos sistemas comunitarios de salud, educación, producción, justicia, alimentación, y que además cuidan los bosques, los ríos, los desiertos las playas y las montañas de este país. Por eso también estamos aquí, atendiendo al llamado de detener esta destrucción capitalista, aprendiendo de ustedes, de su disposición a defender la vida, y disponiéndonos nosotras y nosotros a caminar a su lado, nunca adelante.
Unidos campo y ciudad por la defensa de la vida. Queremos decir que, ya basta de la explotación y el dominio sobre la naturaleza y otras personas. No queremos ser cómplices de ese sistema de muerte.
Sobre las firmas y el apoyo ciudadano, queremos decir, que no nos rendimos. Queremos decirle al pueblo de México que aunque los poderosos nos impongan sus modos, cifras y calendarios, nosotras y nosotros vamos a seguir saliendo a las calles a dialogar con ustedes, vamos a seguir fomentando y construyendo organización colectiva, superando el proceso electoral construido sobre bases excluyentes e hipócritas.
A las y los jóvenes, a todas y todos los interesados, los invitamos a unirse a las brigadas y redes de apoyo al Concejo Indígena de Gobierno presentes en sus delegaciones, estados, escuelas. Y si aún no existen, les convocamos a formar redes que sean epicentros de organización colectiva en sus territorios y desde sus identidades. Todos estamos aprendiendo a organizarnos, como diversidades sexogenéricas, como mujeres, como vendedores ambulantes, como habitantes de los barrios, como trabajadoras y trabajadores, como campesinas y campesinos, como niñas y niños: todas y todos organizados desde abajo y a la izquierda
Sabemos, compañeras concejalas, compañera Marichuy, que como mujeres nuestras escuelas, nuestros sitios de trabajo, nuestra ciudad también las construimos nosotras con nuestro empeño cotidiano, con nuestra labor de cada día, desde la convicción y, sobre todo, desde la organización basada en el trabajo. Y sabemos esto porque las hemos visto a ustedes hacerlo; porque de ustedes hemos aprendido. Les queremos decir que aquí estamos, que no nos vamos a rendir, que queremos aprender a caminar con ustedes. Que les apoyamos en todo porque para nosotras es un gran honor que una mujer indígena represente la voz de los pueblos originarios y las mujeres.
En su voz miramos nuestro reflejo.
Es para nosotras, para nosotros, la hora de escuchar.
Estamos aquí para ello. Ese es nuestro ánimo como mujeres y hombres que somos, diversos en nuestras historias, sueños, esperanzas y trabajos cotidianos.
Gracias, de nuevo, por estar aquí.
Con admiración y cariño
Red Universitaria en Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno
Ciudad Universitaria, 28 de noviembre de 2017

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