jueves, 16 de noviembre de 2017

Votes o no votes, organízate, resiste y lucha: construye ahora el mundo que quieres mañana


Lo que no y lo que sí van a hacer el #CIG y #Marichuy #CNI #EZLN
Javier Hernández Alpízar
Babel
Zapateando
Publicado el 15 / noviembre / 2017

Lentamente hemos ido comprendiendo la propuesta que lanzó el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Congreso Nacional Indígena (CNI) hizo suya mediante consulta a las comunidades y originó la existencia del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y su vocera, María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, así como el trabajo para el recorrido por el país y el de recoger firmas para que el nombre de la compañera aparezca en la boleta electoral de las elecciones presidenciales en 2018.
Ha ido cayendo muy lentamente, el veinte, y a veces no termina de caernos, es normal porque México es un país, como diría el difunto Bolívar Echeverría, de ethos barroco, donde todo se enmaraña, y a veces emponzoña, en subtextos, interpretaciones, subrayados, letras chiquitas y dudas por usos y costumbres. Además de la contrainsurgencia “ilustrada”, que publica sus artículos y caricaturas en diarios de izquierdas y derechas. Somos quizá el único país del mundo en donde “federalismo” significa “centralismo” y donde “criollo” significa “hijo de extranjeros”. Sin embargo, si nos comunicamos de buena fe podemos poner las cosas claras.
Las cosas que el CIG y su vocera Marichuy NO van a hacer son, básicamente:
NO nos van a pedir que votemos o que no votemos: lo que cada quien haga el día de la elección es de su total y personal arbitrio.
NO van a poner candidatos a gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales, etcétera: nadie aquí será candidato a hueso. Si se fijan, la expresión usada en el comunicado dice que el nombre de la vocera “aparezca en la boleta”. NO es candidata, no tenemos la ilusión que logrando que la compañera sea inquilina en Los Pinos algo cambiará mágicamente. NO.
NO vamos a participar en el juego y discurso electoral: la aparición del nombre de Marichuy en la boleta es un mero paraguas legal y mediático para recorrer el país denunciando el despojo, la explotación, la represión y el desprecio racista. Lo que los demás candidatos hagan o digan es cosa suya, nadie de ellos está en una lucha anticapitalista, así que no nos interesan.
NO vamos a formar partidos políticos o alianzas con frentes amplios, medianos o pequeños: Como no vamos por la silla, no son compañeros de ruta ni contrincantes los demás corredores: ellos compiten por los Pinos nosotros queremos ir a la gente de abajo. Aquí se promueve la autoorganización desde abajo y se respetan las tradiciones de lucha, simplemente unimos fuerzas contra el capitalismo.
NO vamos a usar el dinero que el INE les da a los candidatos. Vamos a gastar nuestros propios recursos, en un recorrido pobre en dinero pero rico en valor humano y político.
El capitalismo no se derrota en las urnas (de hecho su permanencia no está en juego ni en entredicho en las urnas), además, normalmente quienes van por las urnas quieren darle su mejoralito al capitalismo y no demolerlo.
Nuestro camino es otro, de más largo y profundo aliento, pero no para posponer el cambio sino para comenzar ahora: ¿queremos un mundo mejor? Comencemos a construirlo como las y los compas indígenas.
¿Queremos un mundo mejor para las mujeres? Pues que ellas sean ahora las protagonistas, las voces, las cabezas del movimiento.
¿Queremos autogobernarnos en colectivo? Ahí está el CIG como semilla de un autogobierno.
No podemos esperar indefinidamente, tenemos que empezar a construir el cambio ahora.
Este movimiento no dice: “Vota”; tampoco dice “No votes”. Dice: “Votes o no votes, organízate, resiste y lucha: construye ahora el mundo que quieres mañana”.
Eso es lo que sí te piden el CIG y su vocera, Marichuy: únete, organízate, prepárate y luchemos juntos.

Llamen a eso como quieran; pero, juntos, hagámoslo.

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