martes, 6 de marzo de 2018

CCH-Oriente, Marzo 6, 13 y 15 hrs, presenta: “De la protesta callejera a la lucha por otro mundo posible

El 68, medio siglo después, sigue vivo en la memoria
(presentación de libro en CCH Oriente, 6 de marzo, 13 y 15 horas)
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac,
6 de marzo de 2018.
“Los seis puntos respondían puntualmente a la necesidad de alcanzar condiciones elementales de justicia y libertad. La atención a estas demandas no pondría en riesgo alguno al sistema político, no lo alteraría, no lo subvertiría. Sólo se pretendía que libertades ya establecidas en la Constitución se cumplieran, que no se castigara como delito el ejercerlas. Sin embargo, la ceguera, la sordera, la estúpida soberbia gubernamental no lo entendió…
“Veíamos que con las cada vez más grandes manifestaciones habíamos frenado la represión brutal de los primeros días. De verdad creíamos que podíamos ganar. Y que este hecho podía cambiar mucho la relación entre el pueblo y los que tienen el poder. Habíamos conquistado, por la vía de los hechos, que se nos respetara el derecho a manifestarnos  libremente en las calles. Comprobamos que aunque el gobierno tenga el control total de los medios de comunicación, nosotros podíamos, como lo hicimos con las miles de brigadas que recorrían la ciudad, dar a conocer la realidad y ganar la voluntad del pueblo…
“Desde los primeros días del movimiento, cuando los enfrentamientos en el Barrio Universitario y más insistentemente en septiembre, cuando la defensa de las escuelas en Zacatenco, el Casco y Tlatelolco, se insistió mucho en que había gente armada en el movimiento.
Lo cierto es que nos defendimos con lo que pudimos, con lo que teníamos a la mano: piedras y molotovs. El ingenio, la indignación y la convicción de la justeza de nuestra lucha eran nuestras principales armas, sin negar que habría algunos compañeros que tomaron a hurtadillas el viejo revólver guardado en el ropero del abuelo, o que el tío les prestó su fusca, o que algunos habían conseguido un “fogón” con los “cuates” del barrio, pero ese nunca fue un potencial de fuego comparable al del gobierno.
El movimiento, autodefinido desde su inicio como pacífico, a fuerza de golpes, heridos, torturados, desaparecidos, encarcelados, asesinados, tuvo que reaccionar a la violencia gubernamental, tuvo que defenderse, repeler los ataques, resistir…”
Estas palabras son parte de un libro que en febrero comenzó a presentarse (Casa del Hijo del Ahuizote, ESIME-Zacatenco): un libro que nos da testimonio del Movimiento Popular-Estudiantil de 1968 en México. A diferencia de otros libros que se han escrito desde la óptica de los que fueron dirigentes, de historiadores, de intelectuales, de poetas, novelistas, guionistas de teatro y cine, documentalistas, este libro nos ofrece otra perspectiva: la de un activista del IPN, de un joven que sin ninguna experiencia política previa, abrazó esta lucha por la libertad y la justicia, la hizo suya y se entregó a ella de manera congruente, sin permitir que “por nuestros compañeros caídos, no un minuto de silencio, toda una vida de lucha”, se quedara sólo como una hermosa frase.
Con esa intención, Guillermo Palacios escribió: “De la protesta callejera a la lucha por otro mundo posible”. Insiste en que el 68 no fue sólo la masacre, fue también las brigadas, las asambleas, los mítines, la autodefensa ante los ataques policíacos y militares. Fue una explosión de rebeldía que rompió con el conformismo, la obediencia, la sumisión, el derrotismo. Fue un movimiento que supo resistir la peor de las masacres hasta entonces perpetradas por el poder, sin rendirse, sin claudicar, sin venderse.
El movimiento fuimos miles de jóvenes rebeldes, que buscamos caminos en una ruptura total y definitiva respecto al  sistema que hace posibles esos crímenes genocidas: Tlatelolco, 2 de octubre de 1968 y San Cosme, 10  de junio de 1971. Unos se lanzaron de manera directa a la lucha armada. Otros, también para ir hacia una revolución verdadera, tomamos el camino de la integración con los trabajadores de la ciudad y el campo, con la idea de hacer realidad que la emancipación de los trabajadores sólo puede ser obra de los trabajadores mismos. Y, en ese andar, hoy vamos en la lucha por otro mundo posible.
El martes 6 de marzo se presentará el libro “De la protesta callejera a la lucha por otro mundo posible” en el CCH-Oriente, en la Sala Pablo González Casanova, de 13 a 15 horas y de 15 a 17 horas.
COLECTIVO MEMORIA EN MOVIMIENTO
(brigadistas del IPN 1967-1971)

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