jueves, 1 de febrero de 2018

En el CNI no existen jefes. Existe el modo de actuar horizontalmente y que todos seamos iguales con la palabra

De la política anti-partidaria y la comunidad política
Realización, texto y guión: Luis Ramírez Trejo (Homo vespa)
Cámara, edición y diseño: Javier Clériga (Xavoténcatl)
Desinformémonos, periodismo de abajo
01 febrero, 2018

La verdadera comunidad política, aquella que no es un remedo o un simulacro, nunca permite que el pragmatismo o el sentido de la oportunidad triunfe sobre los principios que le dan vida. Quienes participan en ella, saben que es necesario tomar decisiones prácticas; también saben que no se puede permitir que las formas de justicia y libertad que se crean, conforme se desarrolla la comunidad, sucumban ante cualquier coyuntura.
No hay comunidad política, por ejemplo, en los partidos políticos de Méxicoi que, en tiempos de elecciones, no sólo apelan al apoyo interesado de individuos o gremios; sino que además negocian toda participación a partir de la lógica aritmética del comerciante hábil: el intercambio, por ejemplo, de una cantidad aproximada de votos por un número de escaños en el senado, predios en alguna playa exótica o puestos en el futuro gobierno.
Este principio de coherencia es claro en las comunidades que integran el Congreso Nacional Indígena (CNI), entre ellas la comunidad de Cherán, en Michoacán. Como es sabido, Cherán es una comunidad de alrededor de 18,000 habitantes que protagonizó una revuelta popular en 2011ii. En dicha revuelta, se expulsó al crimen organizado y a las autoridades locales. La comunidad ganó el reconocimiento ulterior, por parte del sistema jurídico mexicano, de sus propias formas de gobierno bajo el esquema de usos y costumbres. Cherán es hoy reconocido como un pueblo digno que no sólo ha logrado salir del esquema de explotación criminal a la que estuvo sometido por años, sino que constituye un paradigma de auto-determinación: este pueblo se ha hecho cargo de su propia seguridad, vida política y reconstitución de su territorio.
En octubre de 2016, el Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lanzaron una convocatoria para proponer la creación de un Concejo Indígena de Gobierno (CIG) cuya vocera se presentara como candidata independiente a la presidencia de la República. Como se ha explicado muchas veces, esta iniciativa se hizo para echar a perder la fiesta electoral a los partidos políticos y sobre todo para tejer la organización necesaria para transformar el país. Nunca ha estado dentro de las prioridades del CNI competir en un palenque oscuro donde todos los gatos son feos y pardos; mucho menos conquistar la maliciada silla presidencial. 
Las reacciones ante esta iniciativa en las comunidades indígenas participantes en el CNI fueron, en aquel momento, disímbolas. Después de meses de discusión, en mayo de 2017, se nombró a María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, como vocera de un Concejo Indígena de Gobierno integrado, en ese entonces, por alrededor de 70 personas. A enero de 2018, el CIG suma más de 150 representantes provenientes de decenas de comunidades de toda la República. 
Salvador Campanur, miembro fundador del CNI, es una de las figuras más respetadas en Cherán. Su testimonio es especialmente importante porque refleja la mirada aguda de quien ha formado parte del CNI desde el principio y ha participado activamente en uno de los acontecimientos de emancipación política más importantes en el México del siglo XXI. En esta entrevista, Salvador Campanur es especialmente enfático en aclarar que sus respuestas al respecto de la iniciativa lanzada por el CNI no representan la postura de su comunidad, sino la perspectiva tan sólo de un participante del CNI y del movimiento de Cherán. En efecto, Cherán en ese entonces aún no discutía, ni en sus asambleas ni en sus concejos de gobierno, el asunto. 
Con su habla pausada, su infaltable sombrero atornillado en la cabeza, y su pensamiento profundo y reposado, Salvador Campanur explica las motivaciones que llevaron a su comunidad a rebelarse: [el levantamiento en Cherán nace por] «la opresión, por la injusticia, porque nos aplican una política de olvido. Y cuando somos víctimas de ese olvido se convierte en una forma de dominación de pueblos completos». El movimiento, en primera instancia, no estuvo pensado para acceder al poder del gobierno. De manera posterior, se decidieron los pasos que permitieron el establecimiento del gobierno comunal; pero en su esencia: 
«El movimiento se da porque hay un problema de injusticia, hay un problema de represión, de discriminación, de robo, de despojo, de desprecio. Estábamos viviendo el exterminio de nuestra comunidad». 
Campanur, al identificar a los agresores, no se refiere de manera inmediata a los malos, a los «rapamontes», a los que humillaron y asesinaron a cualquiera que se les opusiera, al crimen organizado que durante años explotó los bosques de Cherán. Para Campanur, el enemigo verdadero, delante y detrás de esa estela de muerte y destrucción, es el capitalismo. El campesino lo explica con claridad: 
«El mal gobierno, los partidos políticos, el crimen organizado, la gente de los dineros, los más ricos: nosotros vemos que eso es el capitalismo. El capitalismo es el que destruye pueblos, despuebla pueblos, y los vuelve a poblar pero con otro tipo de gente”
Vida, territorio y respeto a la naturaleza son también ejes fundamentales de la política desarrollada en el CNI; el espacio de los pueblos que debe ser entendido de manera muy amplia: en él caben las tribus, las comunidades, las naciones, los barrios, la sociedad civil. Campanur explica el carácter de esta organización: 
«En ese espacio de reflexión no existen jefes. Existe el modo de actuar horizontalmente y que todos seamos iguales con la palabra»
Para tomar decisiones, el CNI respeta la dinámica de cada una de las comunidades: «cada quien agarra su paso para llegar y sacar un acuerdo. En todo nuestro país cada quien tiene su ritmo».
Campanur hace un recuento de los principales puntos de discusión de Cherán con la propuesta lanzada por el CNI. Enfatiza, sin embargo, que pese a dichas diferencias:
«Estamos dentro. Estamos participando en las reuniones. La comunidad llegará el momento en que mandate qué hacer. Una vez que mandate. Eso ya no se doblega. Eso ya es una determinación que se hace ley».
Tiempo después el Concejo Mayor de Gobierno de Cherán anunciaría oficialmente su respeto hacia la propuesta del CNI y su rechazo a la instalación de casillas electorales en su territorio. Era de esperarse. Cherán y otras comunidades en resistencia que luchan por separarse del paradigma electoral, impuesto como el único modelo válido de democracia, están siempre bajo el asedio de presiones externas e internas que atentan contra los procesos de emancipación que con tanta creatividad y trabajo han desarrollado. En estas comunidades es necesario cuidar lo avanzado, sin que se deje de apoyar otras resistencias. En palabras de Pedro Chávez Sánchez miembro del Concejo Mayor de Gobierno de Cherán K’eri:
Nosotros respetamos el proceso que se dé, sabemos que es un modo de organización y resistencia, pero no algo que [se] anteponga [a] la organización de Cherán, tenemos que cuidar nuestro propio proceso”
Yo creo que en Cherán está definido, mientras no se contemple otra cosa vamos a seguir nuestro proceso: no a la entrada de las urnas, no a la participación electoral, y sí a refrendar y consolidar nuestro modo de vida a través de la determinación de nuestros usos y costumbres”iii
Por otro lado, Campanur deja claro que no se trata de un movimiento exclusivamente para indígenas. La identidad, lejos de ser un límite, es un punto de conexión con todos los que piensan en todos. Esta es la comunidad política a la que se apela:
«Se trata de coincidir con todos los explotados para caminar juntos, para liberarnos. Sacar acuerdo con los de abajo, con los explotados. Con los que trabajan todo el día y no tienen tiempo para pensar cómo organizarse (…) Con ustedes tenemos que caminar»
También explica las razones que excluyen a los partidos políticos como una alternativa para transformar el país y, de paso, pareciera contestar las objeciones de críticos como John Ackerman o el mismo Andrés Manuel López Obradoriv: 
«Ellos no hablan de ser anticapitalistas y entre los partidos políticos no les importa quienes andan con ellos: si son buenos o si son malos, si son de arriba o si son de abajo. ¡Les vale un carajo! [Los partidos políticos] solamente lo que quieren es hacer bola, pero sin organización. (…) Si unos pierden, se hacen cómplices con los que ganan. No podemos aquí diferenciar». «Lo nuestro es otra cosa».
Cabe mencionar que el rechazo de Campanur y de los pueblos originarios es contra las estrategias y prácticas de las cúpulas y burocracias de los partidos. Las bases partidarias precarizadas poco tienen que ver con las negociaciones y corruptelas de la clase política por la que votan. En todo caso, para Campanur, como para el resto de las comunidades del CNI, la única forma de crear una comunidad política verdadera pasa por no negociar con poderes que han patrocinado la destrucción y el despojo no sólo de los pueblos originarios, sino de la mayor parte de la población.
La vocación universalista del movimiento se hace evidente aún en los momentos de mayor desolación. El martes 16 de enero de 2018 fue encontrado el cuerpo de una querida comunera de Cherán. Guadalupe Campanur Tapia fue violada y asesinada; su cuerpo mancillado, golpeado, y en estado avanzado de descomposición, fue arrojado fuera del territorio de Cherán en la carretera Carapan-Playa Azul, en Irapio, Michoacán. 
Aunque las investigaciones están en curso, Campanur advierte que es posible que el crimen organizado esté detrás de este feminicidiov El Consejo de Jóvenes de Cherán publicó rápidamente un comunicado en el que alerta ante esta posibilidad. Pero los jóvenes de Cherán no sólo exigen el esclarecimiento de este crimen, sino que llaman a la unión de las comunidades y los pueblos para resistir la boca sedienta del horror que no deja de acechar lo que crece, lo que se defiende, lo que vive. Exigen justicia para Lupita, exigen que no se le criminalice por su condición específica de mujer; pero sobre todo exigen justicia para todas las mujeres asesinadas, para los hombres desaparecidos, para todas las víctimas que en este país se multiplican todos los días bajo la impunidad más absoluta, sin importar edad, género, o religión de las víctimas. Tienen razón: no hay forma de exigir justicia para los propios, sin hacerlo simultáneamente para todos.
La iniciativa lanzada por el CNI, respaldada de distintas formas por las comunidades indígenas y los colectivos asociados, se hizo para organizar la sociedad desde abajo, para «retemblar en sus centros la tierra»:
«Ratificamos que nuestra lucha no es por el poder, no lo buscamos; sino que llamaremos a los pueblos originarios y a la sociedad civil a organizarnos para detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, colectivo, comunidad o barrio. De construir la paz y la justicia rehilándonos desde abajo, desde donde somos lo que somos».vi
Está por verse si Marichuy logra juntar las más de 850,000 firmas necesarias para aparecer en la boleta electoral del 2018. Se antoja difícil; ojalá se logre. Para el 27 de enero del 2018 se acumula un poco más del 21% de ese totalvii. En cualquier caso, el CIG no busca reproducir las formas de acción de los partido políticos con tal de ganar votos o firmas. Ellos dijeron que venían por todoviii, no por una candidatura ni por un lugar en el tinglado de mala comedia electoral que cada seis años nos receta nuestra clase (anti)política. Como dice Campanur:
«Sabemos que dentro del proceso electoral nuestros modos ahí no caben, pero también [sabemos que] este sistema y el modo de la política que inculcan, que habilitan, que hay en este país, que [las] ejercen la gente mala. Nosotros decimos que eso ya no sirve».
Y remata:
«Claro, esto no es de que tenemos que acelerarnos para que esto de organizarse sea exactamente en el 2018. No. No es un día en el que estemos proponiendo llegar y que sea lo último que se haga. No: es organizarnos y cambiar las cosas en un país».
Los pueblos originarios vienen por todo; no para el 2018, sino para todo el tiempo. No son los únicos: nosotros venimos con ellos.

NOTAS:
i La crisis de los partidos políticos y de la democracia electoral es mundial. Acaso la diferencia entre países es de grado. El caso de México es particularmente emblemático pues las negociaciones de las cúpulas políticas, aún de los autonombrados partidos de izquierda como el PRD o MORENA, ha terminado por separarlos desde hace mucho de su electorado. A los ojos de la izquierda no electoral, esto es parte de lo que los descarta como posibles agentes de transformación social.
ii La historia reciente del movimiento ha sido contada varias veces. Acá remito al lector a mi breve texto publicado en honor al quinto aniversario del movimiento. Cherán: cinco años inventando lo imposible. Consultado 27-01-2018.
iii Amado, Alejandro: Cherán no dará su voto a candidata indígena rumbo al 2018. Primera Plana. Noticias (23 de agosto 2017). Consultado 27-01-2018.
iv Ackerman, como uno de los defensores más constantes de AMLO y MORENA, ha protagonizado varios debates en los medios de comunicación. De particular interés para entender visiones distintas de la política es su debate con Gilberto López y Rivas en Rompeviento. Consultado 27-01-2018.
v Crimen organizado, “detrás del asesinato” de activista en Cherán http://www.jornada.unam.mx/2018/01/20/estados/023n1est. Consultado 27-01-2018.
vi https://desinformemonos.org/la-politica-anti-partidaria-la-comunidad-politica/QUE RETIEMBLE EN SUS CENTROS LA TIERRA http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2016/10/14/que-retiemble-en-sus-centros-la-tierra/. Consultado 27-01-2018.
vii Reporte diario por aspirante: http://www.ine.mx/candidaturasindependientes. Consultado 27-01-2018. 
viii ¡Y RETEMBLÓ!, INFORME DESDE EL EPICENTRO… http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2017/01/01/y-retemblo-informe-desde-el-epicentro/. Consultado 27-01-2018.

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