lunes, 26 de marzo de 2018

REXISTIR: MUJERES TEJIENDO CUERPOS Y TERRITORIOS. Capítulo 4: #Asesinatos

REXISTIR recoge el sentido de la RESISTENCIA histórica de los pueblos frente al capitalismo  patriarcal
Red Latina sin fronteras:

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Capítulo 4: #Asesinatos
26 marzo, 2018
Vidalina Morales, directora de la asociación ADES y defensora ambiental, narra los asesinatos perpetrados hacia sus compañeras y compañeros durante los conflictos en el departamento de Cabañas, El Salvador, ocasionados por la llegada de la empresa Pacific Rim. El Salvador es uno de los países con tasas más altas de feminicidios en conflictos socioambientales. 
Los feminicidios son el caso más extremo de la violencia física que se ejerce sobre las defensoras para neutralizar su labor y desmovilizar a las organizaciones. Los feminicidios son ejercidos, tanto por los Estados mediante las políticas represivas a través de las fuerzas de seguridad, como por las empresas privadas, en un contexto de total impunidad y complicidad.
En el año 2017, Front Line Defenders recibió información sobre el asesinato de 312 defensores/as en 27 países, el 67% defendía la tierra, los derechos de los pueblos indígenas y el medio ambiente, casi siempre en el contexto de actividades de megaproyectos, industrias extractivas y grandes empresas. 
Según el Registro Mesoamericano de Agresiones a Defensoras de Derechos Humanos, entre 2012 y 2014 las defensoras de la tierra, el territorio y los recursos naturales fueron el grupo de defensoras de derechos humanos más agredido, sufriendo 525 ataques, que representan 31% de un total de 1688 agresiones a las mujeres defensoras. 
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REXISTIR recoge el sentido de la RESISTENCIA histórica de los pueblos y las mujeres frente al modo de vida capitalista y patriarcal y los efectos de destrucción socioambiental que genera. Una resistencia que DEFIENDE otros modos de vida dignos, justos y armónicos entre humanidad y naturaleza, entre géneros y entre pueblos, con la que se gesta procesos de organización y defensa territorial, como también de defensa de los derechos de las mujeres frente a las violencias. Entendemos que tejernos desde nuestros cuerpos-territorios en América Latina, es RESISTIR a la nueva colonización del extractivismo, reivindicando nuestras memorias, luchas y alternativas de Buen Vivir como mujeres, es por lo tanto crear nuevo mundo, es REXISTIR.
El extractivismo es un modelo económico y político capitalista neoliberal basado en la extracción, usufructo y mercantilización de elementos, cuerpos, ciclos y funciones de la naturaleza. El extractivismo se basa en una cultura patriarcal, ya que existen paralelos culturales, históricos y simbólicos en los patrones de dominio de las mujeres y la naturaleza, por la cual a ambas históricamente han sido sujeto de dominación, control y explotación.
El sistema capitalista extractivista, patriarcal y colonial no puede funcionar si es que al mismo tiempo no mercantiliza, despoja y usufructúa los cuerpos de las mujeres y los tejidos sociales que reproducen la vida.
Las violencias que este sistema ejerce hacia nuestros cuerpos-territorios son múltiples y vulneran los derechos, en particular el de las mujeres que los defienden. El extractivismo conlleva la devastación ambiental y a la precarización de las condiciones de vida de las poblaciones, violando el derecho a la vida, a la salud, a una vivienda digna, a la propiedad, la alimentación, al trabajo y a gozar de un ambiente sano, además socava los derechos a la participación, a la propiedad, la alimentación, al trabajo y a gozar de un ambiente sano, además, socava los derechos a la participación, a la protesta y a la libertad de expresión, de reunión y asociación.
Por ello se hace necesario visibilizar estas violencias y denunciarlas públicamente para velar por el cuidado, protección y defensa de nuestros cuerpos-territorios.
 
El cuerpo de las mujeres es un territorio histórico en disputa con el poder patriarcal y colonial, pero también un sujeto crucial en el ciclo de la recuperación de la vida. Las múltiples formas de violencia contra las mujeres latinoamericanas, como la violencia sexual, el feminicidio o la estigmatización son violencias históricas ejercidas por el patriarcado ancestral que se ven acrecentadas hoy en día por el extractivismo.
Los territorios son igualmente objeto y escenario de disputa y despojo por parte del modelo extractivista patriarcal y colonial, que consideran a la naturaleza subordinada a las necesidades del ser humano, al igual que la mujer es considerada, a su vez subordinada al hombre y a la acumulación de capital.
Las actividades extractivas alteran los ciclos de reproducción de la vida, a través de la contaminación y desaparición de las fuentes de agua, la alteración de suelos y ecosistemas, pérdida de biodiversidad, entre otros, lo cual afecta a la supervivencia de las comunidades, principalmente campesinas e indígenas y supone una sobrecarga en el trabajo del cuidado ejercido, principalmente, por nosotras, las mujeres.
Existe un vinculo entre las mujeres y el territorio, éste es el espacio donde se reproduce la vida, les une un lazo más fuerte que el económico, es un lazo simbólico, un vínculo de arraigo y pertenencia histórico y situado.
 
La mayoría de los gobiernos de América Latina y el Caribe han establecido un modelo de desarrollo violento y agresivo sobre los territorios y los cuerpos, especialmente los de las mujeres, que omite la existencia de las diversidades, y se ubica a partir de relaciones de poder jerárquicas que se basan en la represión de unos/as para el bienestar de otros/as.
A pesar de estas afectaciones, las mujeres han llevado a cabo acciones para fortalecerse como lideresas y para hacer frente a la discriminación que generan las dinámicas sociales que parten de planteamientos como el desarrollo y el progreso. Sumado a lo anterior, las mujeres se han organizado y han participado activamente en procesos de construcción de alternativas enfocados a proteger los bienes comunes.
Por ello, la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de los Derechos Sociales y Ambientales, CENSAT Agua Viva y ACKnowl-EJ (Academic-Activist Co-Production of Knowledge for Environmental Justice) hemos establecido una alianza para hacer visible la lucha de las mujeres latinoamericanas en defensa de sus soberanías, mujeres que se han organizado históricamente para cuidar las formas de vida que les permiten permanecer dignamente en sus territorios y junto a sus comunidades.

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