lunes, 16 de abril de 2018

Jornaleras agrícolas de EE.UU comparten su experiencia en el encuentro con mujeres zapatistas

“La primera vez que pude platicar sobre los abusos que me pasaron en el campo”
Manuel López Mateo
Publicado originalmente en Marcha
Desinformémonos, periodismo de abajo
14 de abril de 2018 
De vuelta del encuentro que movilizó a miles de mujeres de todo el mundo hacia la selva Lacandona, las delegadas de la CLOC-VC caminan la palabra recibida de las zapatistas para enfrentar la explotación, la violencia y la represión en sus territorios.
Las mujeres rurales-indígenas en lucha campesina de Latinoamérica, atienden al llamado del EZLN de continuar articulándose y organizándose contra el sistema capitalista patriarcal, compartiendo lo aprendido en la experiencia del “Primer Encuentro Internacional Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan”del 8 al 11 de marzo en el Caracol de Morelia, Zona Tzoz Choj, Chiapas.
A través de Rosemary Martínez, presidenta de la Organización de Trabajadores Agrícolas Fronterizos de EEUU-México, se escuchó la voz de las migrantes. Ella es chicana con raíces indígenas apache y yaqui, de la frontera de El Paso (Texas) y Ciudad Juárez; “La lucha de las compañeras zapatistas es una inspiración para todas las mujeres que luchamos día a día contra la explotación, ladesigualdad, la violencia y la opresión del sistema patriarcal”.
Asimismo, Martínez afirmó que: “Fue una experiencia donde aprendimos modos diferentes de aprender; no hablando, no respondiendo, nomás absorbiendo lo que estaba pasando. Escuchamos la palabra de las mujeres zapatistas, más que la palabra, el modo en que se encargaban. Aprendí con las acciones. Eso es lo que más agradezco, porque las zapatistas nos enseñaron sin palabras, en el modo que se encargaron con dignidad, con respeto y más que nada con el amor por las otras mujeres”.
A sus 60 años confesó: “Fue la primera vez que pude platicar sobre los abusos que me pasaron en el campo cuando era joven. Simplemente abrazar a las mujeres zapatistas que compartieron esos abusos conmigo y me dieron la fuerza para platicar de esas cosas que he pasado, y por qué tenemos la obligación de despertar la conciencia del pueblo sobre lo que está pasando. Levantar la voz y pedirle a los hermanos que también levanten la suya, que no les de miedo perder su trabajo porque nosotras como mujeres estamos perdiendo nuestra vida”.
Finalmente, Rosemary Martínez dijo que: “De donde vengo, las mujeres que trabajamos en el campo agrícola y las empacadoras de comida somos las más pobres y las más discriminadas, a pesar de trabajar igual y a veces más que los hombres. En los campos de producción del chile u otros cultivos de Nuevo México y Texas, las mujeres ganamos menos que los hombres. Nuestros sueldos no llegan ni a la mitad de lo que pagan a ellos, pero además sufrimos mucho más abuso, similar de lo que está pasando aquí en México”.

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