lunes, 23 de abril de 2018

JUDITH REYES: EL ACOMPAÑAMIENTO SOLIDARIO AL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1968

Judith Reyes más que hacer arte, rescató el sentido épico del corrido: Liliana García
(Fragmento de nota publicada por La Jornada el 19 de marzo de 2008: 
 
Abandonó una prometedora carrera de cantautora de éxito comercial. Se metió al periodismo. Conoció la vida de los campesinos en Chihuahua. Comenzó a componer corridos que llegaron a ser cantados durante marchas y tomas de latifundios. Su periódico, Acción, era leído por aquellos campesinos chihuahuenses. Ella misma participó en marchas y tomas y se hizo amiga de importantes luchadores sociales.
Décadas más tarde, una joven violinista, antropóloga y activista, Liliana García Sánchez, cuenta la historia de Judith Reyes, una mujer de canto revolucionario, como se titula el libro (Redez, 2007).
La autora, de 30 años, conoció a la tamaulipeca Judith Reyes (1924-1988) gracias al músico Francisco Barrios El Mastuerzo, quien le prestó la autobiografía de Reyes.
García contó en entrevista con La Jornada que Judith Reyes se volvió referente para ella, en una época en que siente que éstos escasean: “Sus convicciones eran claras. Su obra y su vida tienen congruencia. Su intención, más que hacer arte, era dar testimonio, rescatando el sentido épico del corrido. Me parece muy admirable, sobre todo en estos tiempos”.
A nivel personal, añadió la autora: “Me dio una lección de humanismo, de compromiso. Nunca se dejaba. Tenía mucho valor”.
La joven comenzó a escribir el libro en 2005. Inició entrevistando a dos artistas que siguieron con el legado de Reyes, El Mastuerzo y León Chávez Teixeiro. De ahí, García fue desenrollando una madeja con historias que se conocen poco, con el enorme apoyo del escritor Carlos Montemayor y el crítico de arte Alberto Híjar, pilares fundamentales del libro.
La autobiografía de Reyes le dejó claro a la autora “el momento en que cambia de la música comercial a tratar de hacer historias con sus canciones. Cuando murió Jorge Negrete decidió dejar de cantar y empezó a trabajar de reportera. Se involucró con los movimientos agrarios en Chihuahua”, contó García.
Reyes conoció al luchador agrarista Álvaro Ríos y al profesor rural que se volvió líder guerrillero Arturo Gámiz. También se vinculó con gente de izquierda en el circuito cultural, como los de Cleta y Los Nakos(grupo en el que participaba El Mastuerzo).
García contó que León Chávez se refiere a Judith Reyes como su “mamá ideológica, más que artística”, y que le dijo: “Los músicos que la conocimos tuvimos que tomar una decisión de hacia dónde vamos”.
García dijo que en una reciente celebración del cumpleaños de la artista tamaulipeca, Híjar le dijo a jóvenes cantautores: “Reyes no llegaba a tocar y ya, sino que buscaba construir un pedacito de socialismo, tenía una misión mucho más trascendente”. Y, explicó la autora, “el estilo de Judith era cantar una canción y luego soltar un choro, dependiendo del público”. Y buscaba todo tipo de públicos: soldados, encarcelados…
Respecto de los jóvenes de hoy, García opinó que una buena parte “no está queriendo construir nada. Es alarmante. Los chavos están cableados, están entre audífonos y pantallas, en la individualidad, que no les permite entender que hay un mundo real en el que se requiere que se reúna la gente”.
Actualmente, García colabora con Híjar en la creación de un centro de documentación, con “música, escritos, películas, que tengan que ver con los movimientos sociales, de los años 60 a la fecha”. También trabaja en un proyecto de historia, acerca de la entrada de los zapatistas a la ciudad de México.
Debido a que el tiraje del libro es muy reducido (100 ejemplares), la autora busca la posibilidad de una segunda edición con alguna universidad…
Activistas politécnicos de 1968, en noviembre de 2016 comenzamos a reencontrarnos, después de haber participado en distintas trincheras de lucha independiente. Coincidimos en que ante la proximidad del 50 Aniversario del Movimiento Popular Estudiantil, debíamos conmemorarlo como se debe: de manera digna y rebelde. Así nació el Colectivo Memoria en Movimiento – brigadistas politécnicos 1967-1971
En febrero de 2018 comenzamos a realizar nuestras actividades conmemorativas, consistentes en: presentación de libros escritos por sesentaiocheros politécnicos, conferencias, presentación de obras de teatro, proyección de películas, conversatorios y otras más. Sumando esfuerzos con el Comité 68, con el CCUT, Radio UNAM, Radio Educación y diversos colectivos activistas de la UNAM, el IPN y otras entidades educativas.
El propósito es mantener viva la memoria de 68, reivindicar la participación de los brigadistas del IPN en el movimiento que, desde nuestra perspectiva, no terminó el 2 de octubre, pues la huelga se mantuvo hasta diciembre de 1968. 
Y ya sin huelga, el movimiento siguió reorganizándose: los comités de huelga se transformaron en comités de lucha, combatimos el porrismo, reactivado por las autoridades educativas resistimos la ofensiva represiva contra los comités de lucha, desplegamos solidaridad con las luchas populares, repudiamos la farsa electoral que llevó a la presidencia a Luis Echeverría, responsable junto con Díaz Ordaz de la brutal masacre de Tlatelolco, rechazamos su demagógica “apertura democrática”, seguimos luchando por la libertad de los presos políticos y haciendo causa común con los movimientos estudiantiles de los estados, como fue el caso de la huelga en la Universidad Autónoma de Nuevo León, por lo que organizamos la manifestación del 10 de junio de 1971.
Esta fue reprimida brutalmente por el grupo paramilitar de los Halcones. Esta nueva masacre marcó para una parte de la generación de activistas del IPN el final de una etapa. Lo que siguió fue que una parte se avocó a la academia, luchando por darle una orientación humanística, crítica, científica, democrática y popular a la educación, incorporándose a los cuerpos docentes de la Preparatoria Popular, de los CCH’s, la UAM, etc.. Otros se incorporaron a las agrupaciones activistas solidarias con los movimientos obreros, campesinos y populares. Hubo quienes se fueron por la vía de los partidos políticos. Los más radicalizados se lanzaron a la lucha armada, considerando que en México estaban cerradas las vías pacíficas y legales y que solamente una nueva revolución acabaría con el sistema que hace posibles los crímenes contra el pueblo. Con esa misma idea también hubo quienes pensaron que sí era necesaria una nueva revolución, pero que esta no puede ser obra de un puñado de valientes, sino del pueblo consciente y organizado, por lo que su camino fue el de la integración al pueblo.
Y, bueno, estamos en los trabajos de la reconstrucción histórica. Hay testimonios que se han escrito, otros que se están grabando en entrevistas, se están recopilando algunos materiales de la época: volantes, gacetas, carteles…, canciones. Y en esta parte tiene particular importancia el trabajo de Judith Reyes, pues acompañó solidariamente el Movimiento de 1968, se presentó en numerosas ocasiones en las escuelas en huelga, participó en las manifestaciones, en mítines, en recitales. Compuso corridos al movimiento, le dedicó canciones que ya tenía pero que de manera muy natural coincidían con nuestra lucha. Por supuesto, Judith Reyes tiene un lugar especial en la memoria de 1968, como en otras luchas previas y posteriores.
Por ello, a reserva de recopilar un acervo más completo, ahora les compartimos aquí algunas de las canciones que Judith Reyes cantó en las plazas, auditorios, guardias de huelga y mítines de 1968.
Va como un pequeño homenaje a quien siempre se solidarizó con las luchas populares de México y el mundo. 
 
LOS RESTOS DE DON PORFIRIO
GORILITA GORILÓN
CORRIDO AL INSTITUTO POLITÉCNICO NACIONAL
LA OCUPACIÓN MILITAR DE LA UNIVERSIDAD
LOS COMBATES DEL POLITÉCNICO
TLATELOLCO
LA TRAGEDIA DE LA PLAZA DE LAS TRES CULTURAS
MARCHA DE LOS CAÍDOS
CANCIÓN DE LOS PRESOS POLÍTICOS DE MÉXICO

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