lunes, 14 de mayo de 2018

“OAXACA, EL EPICENTRO DE LA MISERIA” (primera parte de nueva serie periodística)

Oaxaca, el epicentro de la miseria (I)
Agencia SubVersiones
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Oaxaca, el epicentro de la miseria I
Agencia SubVersiones
13 de mayo de 2018
En la pasada serie de reportajes “Guerrero, el laboratorio del miedo” analizamos ligeramente algunas aristas de los efectos sociales del miedo, provocados por el terrorismo de estado, ahora llamado por los medios masivos de comunicación “fenómeno de la narcoviolencia”. Vimos los terribles efectos que causa en la población, la inminente y necesaria vinculación con el estado-capitalista mexicano, así como el uso contrainsurgente que se despliega no sólo por parte de las fuerzas armadas mexicanas.
Esta nueva serie periodística busca ser un puente para comenzar a entender la pobreza y sus efectos sociales, como parte de un entramado complejo de ingeniería del conflicto y el control social que se ejerce en contra de las clases subalternas. En específico nos dimos a la tarea de ir a Oaxaca, el ahora estado más pobre de México, para poder compartir testimonios reveladores e impactantes en pleno siglo XXI, en este país donde nuestros gobernantes mienten públicamente, diciéndole al mundo que el rezago social se está abatiendo.
Pero también analizaremos los efectos psicológicos de la pobreza en la población y el uso de estos efectos para incrementar aún más las obscenas ganancias económicas de la reducida élite empresarial mexicana y transnacional. Inherente al control social que significa limitar o direccionar la educación, la economía, la movilidad y la salud de la población, a través de la pobreza y su desmedido incremento en conjunto con la híper violencia propiciada en el país, son rasgos -que es necesario evidenciar- de una contrainsurgencia cada vez más especializada no solo en la “neutralización de sus objetivos” sino también en el “camuflaje social”.
Es fundamental entender el papel de la pobreza en México, no como institucionalmente se utiliza por los gobiernos de todos los colores y supuestas tendencias ideologías. Ya que ni los autoproclamados partidos de izquierda, proponen apuntar a la raíz fundamental del problema, porque también viven y se nutren de los pobres, ya sea como slogan, cuotas o “capital social”. Es necesario que desde el pensamiento crítico, se puedan analizar y divulgar las más novedosas formas que implementa el terrorismo de estado para mantener su poder político y económico a nivel global.
Oaxaca, el precio de ser pobre, indígena y mujer.
A partir de la medición 2015 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social el estado de Oaxaca pasó a ser el primer lugar a nivel nacional en el Índice de Rezago Social, según el CONEVAL este indicador representa cuatro dimensiones asociadas al fenómeno de pobreza en México. Y de acuerdo a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas Oaxaca es el estado con más población indígena en el país. Lo que representa, de acuerdo a las estadísticas gubernamentales, que en México y especialmente en Oaxaca, la población indígena es la más pobre entre los pobres. Y la tendencia es muy similar en Chiapas, Guerrero o Veracruz. Aún peor, la misma fuente oficial confirma que no existe más vulnerabilidad que ser mujer, indígena y pobre en este país, especialmente en el estado de Oaxaca. Y pasar de las fuentes gubernamentales a la realidad es aún más terrible, si sumamos a todas las carencias la cuota de violencia desmedida que se centra principalmente en las zonas con más pobreza y marginación del país. Para marzo de este 2018 ya se contabilizaban 143 feminicidios en el gobierno de Alejandro Murat, fueron 527 con Gabino Cué, 283 con Ulises Ruiz Ortiz y 429 con José Murat, de acuerdo a las estadísticas oficiales y es por ello que diversas organizaciones de la sociedad civil han urgido declarar “alerta de género”para la entidad.
Una de las zonas recorridas para este reportaje fue la Selva Chinateca, en la región de la Chinantla, específicamente en el municipio de Santiago Jocotepec encontramos la comunidad de Cerro Caliente. Ahí platicamos con Victoria Jiménez Mendoza, ella es indígena Chinanteca, nació y creció en esta región, donde ahora sus hijos y su familia luchan día a día por sobrevivir y tratar de mejorar sus condiciones de vida. Victoria nos cuenta cómo se vive en este municipio donde el 99,68% de la población es indígena, y es considerado un municipio de alta marginación.
Los paisajes son impresionantes, el agua abundante, los ríos que vienen desde Veracruz y prosiguen su paso hacia la costa son majestuosos, para llegar a algunas comunidades incluso hay que pasar por los puentes colgantes de hasta 150 metros de longitud. En medio de esta gran belleza de la selva Chinanteca las comunidades indígenas sobreviven entre condiciones lacerantes que distan mucho del Oaxaca que presentó el Gobernador Alejandro Murat en su primer informe de gobierno.
Ese Oaxaca moderno del siglo XXI está muy lejos de estos hermosos parajes y no es una lejanía que pueda medirse en kilómetros nada más. Hablamos de una distancia que puede medirse en hambre, desnutrición, muerte por enfermedades curables, condiciones de vida en indigencia y marginación. La entrevista con Victoria es amena, ella no pierde la sonrisa a pesar de que los temas de los que platicamos no son fáciles, estamos en el patio de la escuela primaria de la comunidad e iniciamos el dialogo tan solo en tres puntos fundamentales para cualquier población; la salud, el trabajo y la educación.
¿Podrías presentarte y platicarnos cómo se vive en esta región?
“Mi nombre es Victoria Jiménez Mendoza, pues vivo aquí soy ciudadana, presto mi servicio y conozco muy bien las necesidades que hay en mi comunidad… Aquí estamos en la escuela primaria, por allá se ve una aula que construimos nosotros los padres de familia, porque no hubo apoyo por parte del presidente municipal, eso fue ahorita en 2018. Y nosotros cooperamos de a $200 pesos para comprar los blocks y el techado otros $100 y lo de la luz que instalamos en la escuela igual fue cooperación de los padres de familia, porque con el municipio no contamos y siempre nos niega y nos dice, que no hay nada pues”.
¿Cómo es la salud en esta región?
“Hay una clínica en una comunidad vecina, pero ahí está muy fuerte lo que es el reglamento interno del pueblo de Rio Chiquito. Pues la mera verdad no encuentro que clínica es, si es IMSS, ISSTE o es Secretaria de Salud. Porque ahí tenemos que pagar lo de la vacuna, de cada vacuna nos está cobrando de a $10 pesos y la consulta para ir a esa clínica es de a $25 pesos, y si te hacen lavado de una cortada o de una herida, ahí nos cobran $60 pesos y por eso ya estamos viendo que es como si fuera particular, ya no se ve que es del gobierno.
… Esa clínica ya tiene como 20 años, para llegar a la clínica son 20 minutos caminando o 10 minutos en carro y atiende a las comunidades de Rio Chiquito, Echeverría y Cerro Caliente, pero tiene un costo y eso es lo que ya estamos cansados de pagar, y si pedimos que los médicos, o los enfermeros vengan a la comunidad a hacer vacunas, tenemos que cooperar para sus pasajes también, y a mí no me gusta porque veo que en la ciudad  hay muchachos que te ofrecen la vacuna y todo es gratuito y aquí no es así.
… Pues lo que más hay son las gripes, las fiebres, ahí anda la famosa tifoidea, hay la enfermedad de la presión alta, presión baja, la diabetes y ahorita en este pueblo de Cerro Caliente anda pegando mucho de la Vesícula y muchas personas se están operando de esa enfermedad… Un ultrasonido nos está saliendo caro, como en $1,000 o $1,200 pesos y hay que ir hasta playa (Playa Vicente Veracruz) o hasta Tuxtepec y eso del Seguro Popular, mentira que nos apoya el gobierno, porque han ido señores y ahí los doctores quieren ver grave y hasta que ven a la persona gravemente hasta entonces lo atienden y si vamos con un dolorcito -ahora sí que algo que nos avisa que viene algo más grave, creo- pero no nos atienden tampoco.
Cuando estamos hablando ya de una operación o una enfermedad mayor, hay que ir a Tuxtepec o Playa Vicente Veracruz, es donde nos queda cerca. Y un viaje de aquí a playa si es en la noche, nos está saliendo en unos $500 pesos,  y si es de aquí a Tuxtepec $1,200 el puro viaje… Si vamos a cuidar a un enfermo una semana estando afuera de un hospital estamos gastando, qué se yo, depende la enfermedad, pero unos $10,000 o $15,000 porque los médicos te dan receta y a comprar medicamentos, porque pues no hay nada gratis”.
¿Cómo es la economía de la región?
“La verdad no, no hay suficiente trabajo, el salario mínimo que gana un campesino aquí, picando el potrero de la gente, nos dan $ 150 al día, de siete a cuatro de la tarde, y unos campesinos que son albañiles se ganan sus $250 diarios de siete a siete y hay trabajo cuando cae, porque digamos tampoco hay compañeros que construyen mucho, algunos que cuando construyen un cuartito de cinco por seis o de diez por ocho y así se la llevan, porque ya los materiales también están caros pues, no como quiera cae chamba de los albañiles.
Nos dedicamos a la milpa, a sembrar maíz, frijol, se da lo que es el tomate, el chile, pero igual es para el consumo propio, porque para vender pues casi no hay pues, porque ya se aumentó el número de habitantes y tierra casi no hay… Pues vivimos de escasos recursos, son regiones pobres pues, no dan para más y ahorita se subió todas las mercancías, la canasta básica y cada día los ciudadanos  y el municipio se está hundiendo más con lo que es la pobreza.
Pues el gobierno no ha hecho nada, lo único que hace es mandar a su gente desde allá arriba desde Oaxaca o México, vine a hacer su simple encuesta, nada más, siempre está cada año con su encuesta preguntando ¿Cuántas personas viven en esta casa?, ¿A que se dedican?, ¿Que trabajo hay? Y lo mismo preguntan,  pero no solucionan nada, todo lo hacen cuando se acerca de cambiar el gobierno, ya sea federal o estatal pero nada más nos utiliza así con su simple encuesta o su simple entrevista, porque no hay nada más.”
¿Cómo es la educación en esta región?
“Pues aquí en Cerro Caliente hay la educación, lo que es preescolar, y de ahí sigue lo que es la primaria, hay la secundaria de parte de CONAFE, le llamamos secundaria comunitaria y de ahí para terminar su prepa los alumnos tienen que ir a Rio Manso que nos queda a cuarenta minutos de camino, y le cobra un pasaje a los alumnos de treinta pesos diarios, treinta de ida y treinta vuelta son sesenta pesos y más sus libros, más la alimentación que tiene que comer, muchos pues no aguantan, se dan de baja, llega un año o al quinto semestre o tercero y lo deja a medias pues, porque no hay para más.
Y luego con ese programa de Prospera y ese es mentira pues, si manda cada dos meses pero no alcanza a los alumnos, donde hay dos o tres muchachos ahí hacen una redondea que le llaman los de Prospera y ahí lo disminuyen más. Y si tienes dos o tres jóvenes que cursan la secundaria entonces es cuando lo disminuye más todavía.
Para cursar la universidad trabajan y estudian a la vez, por eso algunos van con el CONAFE, prestan su servicio a la vez y ahí les dan un apoyo mínimo de $1,200 cada dos meses y para estudiar tienen que ir a Tuxtepec, que es donde hay escuelas, pero ahí hay más privadas que públicas, si no hasta Oaxaca ahí hay públicas. Y de aquí a  Oaxaca estamos a diez horas, estamos hablando de $500 solo para llegar a Oaxaca y de regreso otros $500, son $1,000 de puro pasaje, sin hablar de que hay que comer, hay que beber, ir al baño, es mucho dinero pues. Hay que irse a rentar allá y cuesta también la renta y toda la comida allá en Oaxaca es cara pues.
De esta comunidad los que han logrado estudiar la licenciatura serán unos diez nada más, uno está hasta Celaya allá fue a estudiar y le costó mucho trabajo; estudio, trabajo y hasta hoy en día no ha regresado a su pueblo, porque no hay dinero y no se ha acomodado en un buen trabajo. Tenemos jóvenes que son licenciadas en derecho y no encuentran trabajo fijo, andan moviéndose de acá para allá buscando, ahora con eso que se cambió, que por contrato tienen que trabajar y ellos nada más las contratan por cinco o seis meses. Una nada más, la que es maestra de primaria está trabajando aquí, es la única que estudió y está trabajando aquí, ahorita está enseñando en tercero y cuarto”.
No hay mucho más que agregar a las palabras de Victoria, es evidente que el ciclo de la pobreza está extendido en la región y no se puede vislumbrar por donde romperlo. Me parece importante compartir algunos datos públicos extras, para comprender en cifras la dimensión de la pobreza de la que nos platicó Victoria. En el tema de la salud por ejemplo, en el municipio de Santiago Jocotepec habitan 13,568 personas de acuerdo al Sistema Nacional de Información Municipal 5,552 son derechohabientes, 631 atendidos en el IMSS, 138 en el ISSTE, 1 en el ISSTE Estatal, 4,765 en Pemex, Defensa o Marina, 8 en el Seguro Popular, 10 en instituciones privadas y 12 en otras instituciones. La gran mayoría es decir 7,970 personas no son derechohabientes de ninguna institución de salud.
En el tema de la educación para atender a toda la población del municipio se cuentan tan solo con 23 preescolares, 27 primarias, 13 secundarias y 1 bachillerato. El promedio de aulas por escuela es de 2 en preescolar, 5 en primaria, 3 en secundaria y 4 en bachillerato, por supuesto ninguna cuenta con algún taller o laboratorio. Y en la economía según cifras del mismo SIM, de la población total solo 3,402 personas mantienen una Participación Económica Activa (PEA).
El municipio contó con un gasto de egresos en el ejercicio fiscal 2017 de $ 42,557,597.05 pesos del cual solo se destinó  $1,035,000.00 pesos a la regiduría de educación, mientras que a la presidencia municipal se destinaron $ 4,176,486.00 pesos
Contrastes.
En noviembre 2017 Alejandro Murat Hinojosa rindió su primer informe de gobierno en el recién construido Centro de Convenciones Ciudad de Oaxaca, obra que hasta el momento lleva un costo de aproximadamente 250 millones de pesos del erario público. Durante una presentación llena de modernos spotsy gráficas multimedia Alejandro Murat habló ampliamente de lo que denomino “Oaxaca productivo”y presentó cifras multimillonarias de gastos con dinero público para consolidar enormes mega proyectos por ejemplo:
La construcción de lo que denominan “Agroparques”estos megaproyectos son parte de la Zona Económica Especial (ZEE) que se está instalando en el Istmo. Cabe mencionar que el nombre completo es “agro parque industrial” y al inicio su costo se estimó en 400 millones de pesos, sin embargo en reciente entrevista el gobernador del estado comentó, que para los centros de acopio y puntos de venta se irán los 400 millones de pesos, para la adquisición del predio se invertirán 500 millones de pesos, y 100 millones más para la operación de las cadenas productivas. Empresas como JumexKola Lokaya están apuntadas, y se estima que por lo menos 50 empresas más, tendrán cabida en este corredor industrial que presume de beneficiar a los pobladores, sin embargo los beneficios fiscales y la multimillonaria infraestructura que se pagó con dinero público hasta ahora, a quien ha beneficiado es directamente a los empresarios.
Se invirtieron otros 371 millones de pesos en la reconstrucción del aeropuerto de Ixtepec, el cual es parte fundamental de la infraestructura logística, que se requiere para todos los corredores industriales que se proyectan en el Istmo.
La transformación del puerto de Salina Cruz en un puerto multimodal, es otra de las obras con costos multimillonarios y pilares de la Zona Económica Especial de Salina Cruz, aprobada y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de Diciembre del 2017. Donde se detallan los generosos incentivos fiscales y aduaneros para las empresas que van a operar en la zona.
Sin embargo el gobernador Alejandro Murat al referirse a las acciones de su gobierno en favor la economía de los campesinos oaxaqueños, que representan por lo menos el 30.2% de la población estatal, solo le dedico 8 segundos de su discurso y lo resumió en esta ambigua frase:
“En la parte agrícola; seguiremos trabajando en la parte básica de la economía de nuestros agricultores”.
A lo que si dedicó una explicación, incluso histórica fue a plantear que él [el gobernador] es quién por fin, pondrá en marcha el mega proyecto más ansiado por el estado mexicano y la política expansionista de Estados Unidos en la entidad, el Corredor Transístmico. Sus palabras textuales fueron:
“Los españoles desde fines de 1700 mandaron un ingeniero a ver eso del transístmico, 300 kilómetros, después Porfirio Díaz tubo la convicción de hacer un tren y lo hizo, tres años estuvo en operación y fueron incrementando el movimiento de las mercancías ¿y qué pasó? pues pasó la revolución y el canal de Panamá. A más de cien años el gobierno mexicano y los oaxaqueños anhelamos esa ruta, como un gran corredor comercial de valor agregado. Como nunca en la historia moderna  de Oaxaca y de México, estamos en condiciones. Y estamos en esas condiciones porque el Presidente Peña decidió crear las Zonas Económicas Especiales y en el próximo mes estaremos con el presidente generando su decreto de creación, un área única que se sumará al tren que van a licitar el año que entra, el tren original de Porfirio Díaz.  Pero que nos permitirá de manera modular, empezar a transitar mercancías de una costa a otra costa, y eso se va a sumar a un presupuesto histórico.”
Lo qué omitió decir el gobernador Murat es que lo que el presenta como un proyecto innovador y detonador de desarrollo, no es más que la continuidad de los ejes de las políticas neoliberales. El Corredor Transístmico es pieza clave de lo que en su momento se llamó Plan Puebla Panamáy que en 2008 se reconfiguró al actual Proyecto Mesoamérica.
Sin embargo sus fines estratégicos para el sustento energético, económico, político y militar que requiere Estados Unidos para mantener su hegemonía no han cambiado, tampoco han variado las implicaciones de impacto en detrimento de la biodiversidad, cultura y economía para la población, múltiples estudios lo han comprobado desde que Vicente Fox dio a conocer el Plan Puebla Panamá.
Desarrollo económico para unos cuantos, miseria y muerte para miles.
Esté parece ser el código de ética del sistema capitalista, código lamentablemente compartido por quienes gobiernan y han gobernado México, cada vez que los políticos, empresarios y gobernantes hablan de desarrollo, se cierne un velo de intranquilidad para miles de personas y se alegran unas cuantas familias empresariales.
Es fundamental traer a la memoria que precisamente en territorio Chinanteco hace 42 años el presidente Luis Echeverría Álvarez conocido trabajador de la Central Intelligence Agency (CIA) de Estados Unidos, habló también de un innovador proyecto que convertiría la región en un polo de desarrollo económico, prometió empleos y un mejor futuro para la región.
Ya leímos el testimonio actual de Victoria, y es claro que ni la Chinantla es un polo de desarrollo, ni hubo empleos y quienes habitan la región en su mayoría apenas sobreviven. Pero el mega proyecto de Echeverría se cumplió, las expropiaciones iniciaron en 1972, los trabajos empezaron en 1974, y se concluyeron en 1989. La presa Cerro de Oro desplazó a cerca de 26 mil indígenas Chinantecos, no fue fácil, al empezar las obras, solo la población en calidad de ejidataria comenzó a trasladarse a las nuevas tierras, pero los no ejidatarios no fueron contemplados en el “proyecto de desarrollo”, incluso los hijos de los ejidatarios no tuvieron a dónde ir, y el desplazamiento de su territorio fue forzado.
El proceso se extendió desde 1974, en 1988 es inaugurado el embalse por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado y hasta 1991 cuando se inundó el embalse, el cual tiene una capacidad de 1,250 hectómetros cúbicos de agua e inundó 22,000 hectáreas. La resistencia de los pueblos chinantecos fue en ocasiones reprimida y en ocasiones utilizada como capital político por diversas organizaciones, finalmente el “proyecto de desarrollo”avanzó.
En 2010 fue objeto nuevamente de otra embestida capitalista, cuando el personal de Corporación Mexicana de Hidroelectricidad (Comexhidro), Conduit Capital Partners y de una dependencia del gobierno de EEUU llamada Private Investment Corp (OPIC), llegaron a la rivera de la presa Cerro de Oro. El objetivo de estas empresas fue despojar de los terrenos a sus dueños y construir en tierras ejidales una serie de turbinas para generar electricidad y venderla. Nada nuevo y ahora una práctica que es alentada desde el gobierno federal tras la puesta en marcha de la Reforma Energética.
El 26 de septiembre de 2013 Fundar dio a conocer a través de su página de internet un triunfo de los ejidatarios Chinantecos: las empresas habían decidido retirarse del proyecto. Este triunfo no solo es de los ejidatarios, sino de toda una forma de ver y entender el mundo, tal y como reflexiona Guillermo Alberto Padilla Rubiano, profesor e investigador del CIESAS en el libro: Consulta y consentimiento previo: Hidroeléctrica Cerro de Oro, Tuxtepec, Oaxaca.
“La tensión se genera a partir de dos miradas contrapuestas: la del inversionista o empresario, generalmente de fuera de la región, que tiene consideraciones específicas relacionadas con la garantía de su inversión, y la de la comunidad, que vive y desarrolla su vida en ese lugar, donde está la historia de su pueblo, sus ancestros y donde la naturaleza le ha brindado lo indispensable. En el proceso de validar sus derechos, la participación comunitaria da lugar a pensar, verbalizar y exteriorizar la importancia de la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Esta relación siempre ha estado presente allí, pero pocas veces las personas, particularmente las que vivimos en ciudades, somos conscientes de ello”.
Sin embargo ahora nuevamente se habla de nuevos y modernos polos de desarrollo, detonadores de la economía que traerán beneficios históricos a la población. Quien lo dice pertenece a la clase que mantiene el control político, militar y económico de México, pero el anhelo de escapar de la miseria y pobreza, puede aún mantener la expectativa de quienes sufren las peores consecuencias del “progreso”. En la siguiente entrega analizaremos los efectos psicológicos de la pobreza en la población, quizás no es solo una conducta autodestructiva seguir votando por quienes deterioran las condiciones de vida de la población, quizás es un efecto socio-conductual que algunos grupos saben aprovechar para su beneficio.

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