martes, 12 de junio de 2018

LIBERAN AL ESTUDIANTE ANARQUISTA FERNANDO BÁRCENAS EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Fernando Bárcenas Castillo, anarquista, estudiante del CCH-Vallejo, sale de la prisión
Después de 4 años y medio de prisión, se cancela el proceso y se elimina la carpeta del expediente
Redacción Desinformémonos,
Periodismo de abajo:
12 de junio de 2018
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Vía: @appo_stol
Ciudad de México/Desinformémonos.- El joven anarquista Fernando Bárcenas Castillo, preso desde hace cuatro años y medio acusado de incendiar un árbol de navidad de Coca-Cola durante una movilización contra la alza al servicio del metro en la Ciudad de México, fue puesto en libertad la madrugada del 12 de junio.
Tras la noticia de su liberación, varios compañeros lo esperaron a las afueras del Reclusorio Preventivo Varonil Norte (ReNo), donde hicieron una quema simbólica del uniforme de preso y gritaron consignas contra la represión y la encarcelación de los jóvenes.
La liberación de Bárcenas fue notificada la tarde del lunes 11 de junio luego de que el juzgado determinó que su proceso debía ser cancelado y la carpeta del expediente eliminada, de acuerdo con medios locales.
Sus rejas no matan nuestro amor por la libertad
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
12 de junio 2018
Fernando Bárcenas Castillo estudiaba en el CCH-Vallejo y para ayudar al sostén de su familia vendía alimentos preparados por él. Ser rebelde fue el delito que pretendieron castigar. Haber participado en las protestas contra el tarifazo del metro y su presunta responsabilidad en la quema de un árbol navideño de la Coca-Cola, el mero pretexto. 
El 1 de octubre de 2014, Fernando Bárcenas se declara en huelga de hambre, junto con otros presos anarquistas (Mario González, Abraham Cortés y Carlos López), manifestando lo siguiente:
“Declaramos esta huelga de hambre indefinida, sin petición o demanda alguna. No buscamos mejoras en la cárcel o en nuestras condiciones, simplemente se trata de desconocer su función en nuestras vidas, actuando de manera coordinada y solidaria… Rechazamos la supuesta función reintegradora que la prisión puede traer a nuestras vidas. No solo no la consideramos útil, sino que es ampliamente perjudicial. Es por ello que nos hemos decidido a seguir con nuestras luchas por destruirla, empezando con pequeñas acciones de negación y desconocimiento de su influencia en nuestras vidas”.
Del 27 de junio al 18 de agosto de 2015 sostuvo, junto con otros presos del ReNo, una huelga de hambre contra el despotismo de las autoridades del penal. 
En octubre del mismo año de nuevo se fue al ayuno total, sin embargo, ante su debilitado estado de salud y una fractura en el maxilar ocasionada por brutales golpes de los carceleros, se ve obligado a suspender este ayuno, por recomendación de los médicos solidarios que estuvieron al pendiente de su recuperación. 
Hostigado en prisión no lograron doblegarlo, al contrario, su espíritu de lucha se fortaleció: se organizó con otros presos, publicaron “El Canero”periódico independiente de combate escrito a mano desde el interior de la cárcel,mediante el cual se denunciaban las brutalidades cometidas en la prisión y llamaban a respaldar la lucha anticarcelaria. Recientemente organizaron una biblioteca al interior del penal y formaron círculos de lectura y de estudio. Supo sostener una actitud digna y consecuente como preso anarquista. No aceptó la diferenciación entre “presos políticos”“presos comunes”. Todos somos presos del sistema capitalista, que a unos nos castiga por luchar contra él y la mayoría de los “presos comunes”están presos porque son pobres, porque no tienen dinero para comprar su “libertad”, la libertad de morirse de hambre, de ser conformistas, por haber robado un pan para no ver a sus hijos morirse de hambre es que están en la cárcel muchos “presos comunes”.
Para él la cárcel fue otra trinchera de lucha. Ahora el sistema carcelario lo libera cuando estaba cerca de cumplir su sentencia (5 años, 9 meses), reconoce la nulidad del proceso penal: nunca contó con pruebas contundentes que demostraran que él prendió fuego al árbol navideño de la transnacional Coca-Cola, que gana vendiendo veneno a la población. Desde el momento de su detención se reivindicó como anarquista: eso era lo que querían “castigar”: su rebeldía consciente, su firmeza. No lo lograron. 
Sale de esa prisión para entrar en una más grande: un país con un sistema dominado por los capitales transnacionales que saquean todo, destruyen los derechos laborales, explotan al pueblo trabajador, destruyen la naturaleza, contaminan todo: tierra, agua y aire, ocasionan enfermedades mortales en su ambición de acumular capitales.
La lucha anticarcelaria seguirá hasta la destrucción de todos los penales y hasta la destrucción del capitalismo.
Nuevas trincheras nos esperan, compañero Fernando, otros combates, otras rebeldías, otras resistencias  y dignas rabias contra la explotación, el despojo, la represión y el desprecio de los que allá arriba creen ser dueños absolutos de nuestras vidas.


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