lunes, 20 de agosto de 2018

LA COMUNIDAD OTOMÍ ESTÁ EN RESISTENCIA Y EN PIE DE LUCHA, ¿Y TÚ, DÓNDE ESTÁS?

Discriminación contra comunidad otomí en la Ciudad de México
Javier Hernández Alpízar
Babel
Zapateando
Publicado el 19 / agosto / 2018
Una cosa es leer las notas con información del INEGI que señalan que tener la piel blanca te da un plus para el éxito en la sociedad mexicana; otra cosa es leer los comentarios racistas contra Marichuy, cuando fue aspirante a una candidatura independiente como vocera del CIG; una cosa más es leer los comentarios racistas a los posteos en redes sociales sobre las movilizaciones y la lucha de la comunidad otomí; pero otra cosa muy diferente es escuchar de viva voz de las compañeras y compañeros otomís narrar las humillaciones, burlas y desprecios, las agresiones, la criminalización de sus personas, su color de piel, su diferencia lingüística y cultural, su colorido atuendo.
Escuchar cómo a una mujer indígena, a quien siempre las “autoridades” de la CDMX persiguen, roban su mercancía y aun su dinero por el “delito” de vender en la calle, la persiguen también las personas mestizas bienpensantes que la acusan de “explotar a su hija” y tratan de arrebatársela para “llevarla al DIF”. La madre tiene que forcejear para que no le arrebaten a su hija, como le quitan las “autoridades” su mercancía o aún el dinero que ha ganado vendiendo dulces. El personal del gobierno sí explota a las y los indígenas, los despoja, los roba, y personas ignorantes de su situación como indígenas trabajadores, comerciantes y residentes en la ciudad de México, los acusan de explotadores.
Incluso el ex delegado de la Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, que algún papel jugará en el gobierno entrante de Morena, presenta un libro sobre criminalidad en la ciudad y, al paso, criminaliza a los indígenas otomís y los acusa de “narcomenudeo” o de “robo de autopartes”. Casualmente, ya sabemos que en política sí hay casualidades, si logran criminalizarlos y luego penalizarlos, los indígenas otomís perderían los predios que tienen en posesión en las calles Guanajuato, Zacatecas y Roma. “Extinción de dominio”, se llama el caso, pero también le podemos llamar: despojo, desplazamiento forzado de población urbana y una palabra que está muy de moda: “gentrificación”. Al cabo que en eso han sido estrellas los gobiernos de la “esperanza” en el ex DF hoy CDMX.
En la calle Guanajuato, justo a un lado del predio donde vive parte de la comunidad indígena otomí, una inmobiliaria que construye vivienda para clase media en el predio contiguo les dañó la barda perimetral divisoria, luego la demolió, y puso una valla de madera provisional que, provisionalmente, ya se mete 50 centímetros sobre el predio en posesión de los otomís.
Sin embargo, contra toda la voluntad de desplazarlos para construir vivienda para una clase más adinerada y de preferencia no “étnica”, la comunidad otomí lucha por su derecho a una vivienda. Son damnificados del sismo del pasado 19 de septiembre y están en posesión de terrenos con viviendas dañadas por el sismo del 19 de septiembre de 1985. No les permiten hacer ningún trámite legal, no son sujetos de crédito, su venta y comercio popular son criminalizados. Les han dado propuestas tan sensacionales como abandonar sus predios e irse a la delegación Iztapalapa, claro, muy lejos de la gente de clase media de la colonia Roma o la Juárez.
Recientemente nos enteramos del racismo y la discriminación contra niñas y niños otomís en la escuela primaria “Alberto Correa”, en donde la directora pretendía cerrar el turno vespertino, bilingüe, y obligar a los niños y niñas otomís a inscribirse en un turno matutino ampliado, en el cual tienen que pagar una cuota más alta porque incluye comer ahí, pagar uso de la alberca y tiene un horario incompatible con sus labores que no incluyen solamente la escuela sino el comercio de sobrevivencia. Cuando protestaron por esa medida, el gobierno de Amieva respondió mandando un operativo policiaco, como los que no se ven cuando hay un atraco a un banco o algún otro delito grave. Además de todo a los compas otomís les criminalizan la protesta.
Ellas y ellos nos compartieron sus historias, sus rabias, sus luchas cotidianas, a los integrantes de la Coordinación Metropolitana Anticapitalista y Antipatriarcal con el CIG. La comunidad otomí participó pidiendo firmas para Marichuy y ahí comenzó un proceso de organización que hoy es acompañamiento y solidaridad mutua: arrancan un proyecto educativo autónomo, sin dejar de exigir al Estado su derecho a educación.
Después de invitarnos un taco placero, chicharrón, queso, queso de puerco, jamón, agua, café o refresco, una representación de esta comunidad otomí, incluidos sus dos concejales, un concejal y una concejala, como es justo, acompañó a la Coordinación Metropolitana a llevar un saludo combativo y solidario a la asamblea de los damnificados del Multifamiliar Tlalpan y Damnificados Unidos, que están proponiendo movilizaciones de unidad con otras víctimas del Estado como los compas de Ayotzinapa.
Los compas otomís y los damnificados organizados están en resistencia y en pie de lucha, ¿y tú, dónde estás?

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