lunes, 13 de agosto de 2018

REFLEXIONES DEL AMBIENTE Y EL NUEVO HIDROAEROPUERTO (el NAICM en el Lago de Texcoco)

El NAICM –el hidroaeropuerto– en el Lago de Texcoco será una obra faraónica, cara en mantenimiento y de escasa vida útil.
Octavio Klimek Alcaraz,
Periódico El Sur Acapulco:
11 agosto, 2018.
Un poco en broma le he titulado el nuevo hidroaeropuerto a este artículo, que trata del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), que se construye en los terrenos del vaso del ex Lago de Texcoco. Esto, aceptando la definición del diccionario de qué es un hidroaeropuerto:
“Superficies firmes ubicadas sobre superficies acuáticas para el aterrizaje y el despegue de aeronaves que no tengan la característica de hidroaviones, es decir, que no puedan aterrizar sobre superficies líquidas o despegar desde ellas” (María Laura, “Hidroaeropuertos”) .
Aunque, luego bromeo, que no se desdeñaría la posibilidad de usar hidroaviones, si las superficies firmes de las pistas se llegasen a inundar.
La causa es que es conocido que los terrenos del vaso desecado del lago se inundan de manera recurrente. Es de hecho, una válvula para el control de inundaciones de la Zona Oriente del Valle de México. Finalmente, dichos terrenos se encuentran en la parte más baja de una cuenca cerrada, que es la del Valle de México. Hasta hace algunas décadas fue uno de los últimos remanentes del gran sistema lacustre del Valle de México. Por tanto, la Madre Naturaleza –que tiene memoria histórica a pesar de la arrogancia humana de construir con recursos públicos, costosas infraestructuras de drenaje para desecar y regular las aguas del lago, en especial en tiempos de cambio climático, reclamará dichos espacios con eventos extremos de precipitaciones en su momento, con el riesgo adicional de daños colaterales por inundaciones en áreas cercanas ya urbanizadas. Más, ante el efecto de sellamiento, que la urbanización, en continua expansión en el Valle a costa de los espacios lacustres ha causado, impidiendo además la infiltración natural a su subsuelo. Dudo que la naturaleza acepte fácilmente el prefijo “ex” para el Lago de Texcoco.
Al respecto, el proyecto del NAICM fue sometido a evaluación del impacto ambiental por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). De entrada, se niega en el proyecto del NAICM la planeación de los ordenamientos ecológicos del territorio de las entidades federativas mandatado en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y la propia legislación del agua. 
Por ejemplo, el programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de México señala que este espacio de inundación no se debe llevar a cabo construcción alguna, sin embargo, al ser terrenos federales en la resolución  de la citada evaluación de la Semarnat, de la evaluación del impacto ambiental del NAICM, se señala de manera centralista, que no aplica esto porque las 4 mil 431 hectáreas del proyecto son terrenos federales y no es de competencia estatal regular el destino del área. 
Un total sinsentido en contra de la integridad de un territorio. Como si además los ecosistemas inundables supieran de esto de la propiedad federal. De hecho, la fracción LXI del artículo Tercero de la Ley de Aguas Nacionales define al vaso de lago como “El depósito natural de aguas nacionales delimitado por la cota de la creciente máxima ordinaria”, pero se cambió de manera irregular el destino del vaso de depósito de las aguas nacionales que ahí fluyen de diversos ríos y arroyos para las obras del NAICM. 
Quien debe velar por las aguas naciones es la Comisión Nacional del Agua y no ha frenado esta irregularidad. Así, los impactos adversos al ambiente fueron y son minimizados de manera administrativa en un territorio por naturaleza lacustre, que además, ha contenido el avance de la mancha urbana.
Una información más: el antiguo vaso del ex Lago de Texcoco es considerado como una Área de Importancia Internacional para la Conservación de las Aves (AICAS) debido a que en invierno se encuentran poblaciones de 100 mil o más aves acuáticas. Se tiene registros de por lo menos 64 especies de aves residentes en invierno. Su enorme valor para la conservación, se ejemplifica en el caso del chorlo nevado (Charadrius nivosus), que es una especie de ave playera, que tiene requerimientos de hábitat altamente especializados y preferencias por ambientes salinos y que por ello, además se encuentra en la categoría de riesgo Amenazada. 
Así, cualquier modificación de su espacio de vida puede provocar la disminución de sus poblaciones. Resulta que se reproduce en el entorno de los cuerpos de agua donde se pretende construir el NAICM. Se tienen registrado más de 200 especies de aves en el entorno del ex Lago de Texcoco. 
Por ello, sin duda alguna, las aves residentes y migratorias serán afectadas al existir menos espacios de vida para ellas, es cuestionable, que pretendidas medidas de compensación de abrir otros espacios de humedales fuera del área reduzcan dicha afectación. El comportamiento de las aves no se determinar de manera lineal, la complejidad de la naturaleza es infinita. 
Esto, sin dejar de observar, que van a existir conforme al proyecto más de mil hectáreas adicionales de espejo de agua, para llegar a un total de 2 mil 700 hectáreas superficies de cuerpos de agua. Pero en ningún lugar del mundo las aves se llevan bien con los aeropuertos, ya que son un riesgo para la seguridad en la navegación aérea.
Se pueden seguir señalando otros argumentos en contra de la decisión de hacer en el NAICM en el vaso del ex Lago de Texcoco. Evidentemente, su construcción debería frenarse e investigarse las causas y responsables de tan mala determinación. Repensar de manera más integral el tema de las comunicaciones aéreas nacionales e internacionales en el centro del país. Este país debe cambiar para que no se sigan privatizando las ganancias y sociabilizándose las pérdidas. 
Los daños ambientales ya en el entorno de la actual construcción ya son graves, ahí están las afectaciones de los bancos de materiales y sitios de tiro de sedimentos hipersalinos, que en otro momento un servidor ha escrito. No acumulemos más daños ambientales irreversibles para el país. De seguir ahí la obra del NAICM –el hidroaeropuerto– en el Lago de Texcoco será una obra faraónica, cara en mantenimiento y de escasa vida útil.

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