domingo, 30 de septiembre de 2018

AEROPUERTO EN TEXCOCO ESTÁ DESTINADO AL FRACASO: experto de la UNAM

El Proyecto NAICM: destinado al fracaso
José Cárdenas
MVS Noticias 
28 de septiembre de 2018
El proyecto del nuevo Aeropuerto Internacional que se construye en Texcoco está destinado al fracaso, por las complicaciones técnicas, financieras, ambientales y sociales que se generarían con su construcción, advirtió el especialista en impacto ambiental Fernando Córdova Tapia.
El también investigador en Ecología de la UNAM dijo que desde que la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, en la que él coordina un grupo de revisiones de impacto ambiental, auditaron de manera independiente el proyecto de este aeropuerto en 2014, existen diversas complicaciones técnicas.
Esto se debe a que además de desecar un lago, como el Nabor Carrillo y que tiene una superficie de mil hectáreas, y cuya obra es parte de un proyecto ecológico que lleva ya más de 50 años de labor para recuperar esta zona, la construcción del aeropuerto en Texcoco afecta a las comunidades aledañas y a la misma ciudad de México.
El especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México advirtió que lo más sano es detener esta obra, ahora que lleva el 20% de avance, y aseguró que de continuar con las obras las afectaciones ambientales serían irreversibles.
Detalló que el área completa del polígono federal son 10 mil hectáreas, de las que el proyecto necesita cinco mil, y de esa superficie, hasta el momento la parte que si es irreversible es la que corresponde a la plancha donde se encuentra la estructura de la X.
Esta superficie construida equivale apenas a 100 hectáreas y es el 1% del terreno que existe ahí, por lo que detener la obra implica el rescate del 99% de la superficie.
En ese sentido, explicó que el proyecto de Santa Lucia, del cual él mismo hizo un diagnóstico, tendría una menor cantidad de impactos ambientales, sociales y económicos, aunque aclaró que también habría que ser sometido a un estudio profundo y responsable.
En ese sentido, explicó que el problema de la reserva de Texcoco en la que se lleva a cabo la actual obra “no tiene un decreto de Área Natural Protegida, a pesar de que está en los ordenamientos y hay planes como el Plan Ecológico Texcoco”.
Es por ello que, al no haber un candado como este decreto de Área Protegida, la presente administración inició el proyecto del nuevo aeropuerto “con lo que se le da marcha atrás a 50 años de búsqueda de recuperación ambiental de esta zona”.
Además, técnicamente, debido a la naturaleza de los suelos donde se está construyendo la obra, es inevitable que no existen las condiciones para lograr la estabilidad que deben tener las pistas de aterrizaje.
Señaló que la nueva estación aérea ejercería una grave presión al incrementar la mancha urbana en una zona, que en su momento se planeó “como un amortiguador que frenara este crecimiento urbano”, lo que se traduciría en afectaciones a productores locales al sustituir gran parte de estas reservas que sirven de soporte para su producción.
Córdova Tapia agregó, por otra parte, que la desecación y taponamiento que sufriría esta área con una plancha de concreto afectaría gravemente al lecho lacustre sobre el que se encuentra la Ciudad de México.
“Esta ciudad está sobre el lecho del lago y es como si estuviéramos sobre una esponja de agua, entonces debemos entender que lo que soporta el peso de la ciudad no es la esponja, sino el agua contenida en la esponja”, advirtió.
Aseveró que la verdad es que estamos sobre el acuífero más sobreexplotado del país “y estamos consumiendo al doble de lo que infiltramos, entonces estamos desecando esa esponja y es la causa principal del hundimiento de la ciudad”.
Explicó que el resultado inevitable de este hundimiento, es que “la lluvia de hace cinco años nos está afectando aún más porque somos más vulnerables y estamos a un nivel más bajo”.
De ahí viene la lucha paradójica que la ciudad tiene con el agua, porque estamos padeciendo por la falta del agua cuando las lluvias están generando que nos inundemos, y eso es un reflejo de una falta de visión para administrar las fuentes de agua con que contamos, dijo.
Entonces, si a ello le agregamos que no hay agua para abastecer el proyecto, lo cual se busca solventar mediante el entubamiento de nueve ríos, estamos hablando de que la estrategia es quitarle el agua de esos nueve ríos a comunidades que dependen de ellos para su producción agroalimentaria.
El resultado, advirtió, sería una severa presión social que tendría que enfrentar la nueva administración, ya que es claro que los campesinos y productores “no van a renunciar fácilmente a que les quiten un recurso que es suyo”.

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