lunes, 10 de septiembre de 2018

UN NUEVO ROSTRO AL CRIMINAL NEOLIBERALISMO QUE HA HECHO AÑICOS AL PAÍS

La “Cuarta Transformación”  de AMLO
Nota de La Voz del Anáhuac,
Por Doroteo Arango, contestatario y rebelde, como siempre,
07 de septiembre de 2018.
La prueba de fuego de AMLO es, además de la “reforma educativa”, las otras reformas neoliberales: la agraria (1992, impuesta por Salinas), la laboral (2012, impuesta por Calderón) y las impuestas por Peña. 
AMLO dijo que las echaría abajo, ya se desdijo. También está reculando respecto al NAICM, con la coartada de una “consulta a todos los ciudadanos”, aunque ello deben decidirlo los pueblos afectados.
De la minería a cielo abierto sólo ha dicho que pedirá a las empresas que “traten mejor a sus trabajadores” y “no contaminen tanto”; nada dice del despojo de tierra y territorio a los pueblos, ni de la violencia con que imponen ese depredador extractivismo mediante grupos paramilitares. 
El fracking ni lo menciona. Pero sí insiste mucho en hacer de México un “paraíso de las inversiones”: las Zonas Económicas Especiales en el sureste (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Tabasco, Veracruz), el corredor transístmico, en el Istmo de Tehuantepec y otros megaproyectos impugnados por los pueblos. 
No menciona los transgénicos ni los agrotóxicos, pero pone al frente de SAGARPA a Víctor Villalobos, personero de Monsanto. 
Los feminicidios no están en su agenda. 
Dio marcha atrás en la promesa de regresar al ejército a sus cuarteles. No atiende la exigencia de echar abajo la Ley de Seguridad Interior.
         ¿“Prueba de fuego”?, ¿“darle el beneficio de la duda”? Ya él mismo se ha encargado de disipar las que pudiera haber: sus compromisos con los empresarios y banqueros (no tocar los intereses del capital), con la corrupción y crímenes de las cúpulas partidistas (“lo mío no es la venganza”, es decir: seguirá la impunidad), y con la “mafia del poder”, su jefe de gabinete (¿vicepresidente?), Alfonso Romo tiene un currículum nefasto: defendió al genocida Pinochet, asesoró a Salinas, a Fox y a Zedillo, a AMLO le redactó el Plan de Gobierno. 
         ¿De qué “cuarta transformación” habla? El neoliberalismo seguirá siendo el modelo y motor del “progreso” y del “desarrollo”. No de los pueblos, sino de los capitales transnacionales, del extractivismo, de los megaproyectos capitalistas.
         Sí tiene “una importante fuerza social que lo respalda: 30 millones de votos”. Pero no importa: por eso cuando aún no se iniciaba el conteo formal de votos, los candidatos contrincantes se apresuraron a reconocer su triunfo y a felicitarlo. La corrupción institucional del INE se legitimó.  Ese fue el precio con los de arriba para que no le hicieran fraude. En la “democracia electoral” lo que menos cuenta son los votos. Ya no hay “dedazo”, la modernidad acuerda, pacta, allana el camino a quien les garantice la continuidad del sistema, la estabilización de  la agitada sociedad, la mediatización del hartazgo.
¿Esa importante fuerza social de 30 millones de votantes le recordará que su compromiso era “primero los pobres”? ¿Primeros en ser ignorados, burlados, despojados, explotados…, reprimidos…? 
El 1º de julio ¿perdieron el PRI, el PAN, el PRD? No, ganó un PRI-AN-RD reciclado. Miles de priístas, panistas y perredistas migraron a Morena. Muchos de los funcionarios del gabinete de AMLO, senadores y diputados vienen de esa migración masiva de los partidos de derecha e imponen un nuevo “carro completo” y abrumadora mayoría en las cámaras. Un partido aplanadora de “nuevo tipo”.
Una nueva versión, un nuevo rostro al criminal neoliberalismo que ha hecho añicos al país.
Los militantes acríticos de Morena defienden el “Proyecto de Nación” del nuevo mesías. Las promesas de campaña quedan, como siempre, olvidadas, negadas, burladas. 

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