lunes, 8 de octubre de 2018

ERNESTO CHE GUEVARA, “NOTAS CRÍTICAS”: LOS CUADERNOS INÉDITOS

Che Guevara se alejó paulatinamente del marxismo de tipo soviético
por Michael Löwy,
Fuente, Insumisos:
08 de octubre de 2007
Red Latina sin fronteras:
08 de octubre de 2018.
Desde la victoria de la revolución cubana, en 1959, hasta su muerte el 8 de octubre de 1967, el pensamiento de Ernesto Che Guevara evolucionó mucho. Si bien la emancipación latinoamericana y el combate contra el imperialismo, a escala planetaria, son los temas centrales de su reflexión y de su práctica política, a partir de 1963 vienen acompañados de una creciente crítica al callejón sin salida al que conduce el modelo soviético y sus repercusiones en Cuba. 
Ernesto “Che” Guevara se fue alejando paulatinamente de sus ilusiones iniciales sobre la URSS y el marxismo de tipo soviético. En una carta de 1965 a su amigo Armando Hart (ministro cubano de Cultura), critica duramente el “seguidismo ideológico” cubano respecto a la edición en la isla de Manuales Soviéticos para la enseñanza del Marxismo, un punto de vista que converge con el defendido en la misma época por Fernando Martínez Heredia, Aurelio Alonso y sus amigos del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, editores de la revista Pensamiento Crítico. Estos manuales -que llama “ladrillos soviéticos”“tienen el inconveniente de que no te dejan pensar: el Partido ya lo hizo por ti y tú debes digerirlo” 1.
La búsqueda de otro modelo, de un método diferente de construcción del socialismo, más radical, más igualitario, más solidario, puede percibirse de manera cada vez más explícita en el pensamiento del Che. Su obra no es un sistema cerrado, un argumento acabado que tiene respuesta para todo: sobre muchas cuestiones -la democracia socialista, la lucha contra la burocracia- su reflexión queda incompleta, interrumpida por su muerte el 9 de octubre de 1967. Pero al respecto, Martínez Heredia subraya con razón: “Lo incompleto del pensamiento del Che (…) tiene incluso aspectos positivos. El gran pensador está ahí, señalando problemas y caminos (…), exigiendo a sus compañeros que piensen, estudien, combinen la práctica con la teoría. Es imposible, cuando se asume realmente su pensamiento, dogmatizarlo y convertirlo en un (…) bastión especulativo (…) de frases y recetas” 2.
No obstante, en un primer momento (1960-1962), Guevara depositó muchas esperanzas en los “países hermanos”del llamado socialismo “realmente existente”. Luego de unas visitas a la Unión Soviética y a los países del Este, y tras haber vivido la experiencia de los primeros años de transición al socialismo en Cuba, empieza a mostrarse cada vez más crítico. Sus divergencias se expresan públicamente en varias ocasiones, especialmente en su célebre “Discurso de Argel”, en 1965. Pero es a partir de 1963-1964, en ocasión del gran debate económico realizado en Cuba, que se observa su intento de formular un enfoque distinto del socialismo.
Este debate enfrenta entonces a los partidarios de una suerte de “socialismo de mercado”, con autonomía empresarial y búsqueda de la rentabilidad -como en la URSS-, y a Guevara, que defiende una planificación centralizada, basada en criterios sociales, políticos y éticos: en vez de primas al rendimiento y precios fijados por el mercado, propone la gratuidad de algunos bienes y servicios. Sin embargo, en las intervenciones del Che, una cuestión queda poco clara: ¿quién toma las decisiones económicas fundamentales? En otras palabras, el problema de la democracia en la planificación.
“Notas críticas”
Sobre éste y varios otros temas, los documentos inéditos de Guevara publicados recientemente en Cuba ofrecen nuevas perspectivas. Se trata de sus “Notas críticas” al Manual de economía política de la Academia de Ciencias de la URSS (edición española de 1963) -uno de esos “ladrillos” que criticaba en la carta a Hart- redactadas durante su estadía en Tanzania y sobre todo en Praga, en 1965-1966: no es un libro, tampoco un ensayo, sino una colección de fragmentos de la obra soviética seguidos de comentarios a menudo ácidos e irónicos 3.
Desde hace mucho, muchísimo tiempo, se esperaba la publicación de este documento. Permaneció “fuera de circulación” durante décadas: a lo sumo algunos investigadores cubanos obtuvieron autorización para consultarlo y citar algunos de sus pasajes 4. Gracias a María del Carmen Ariet García, del Centro de Estudios Che Guevara de La Habana, quien lo organizó, hoy se encuentra a disposición de los lectores interesados. Esta edición ampliada contiene además otros materiales inéditos: una carta a Fidel Castro, de abril de 1965, que sirve de prólogo al libro; notas sobre escritos de Marx y Lenin; una selección de actas de reuniones entre Guevara y sus colaboradores del Ministerio de Industria (1963-65), ya publicadas, parcialmente, en Francia e Italia en los años ’70; cartas a diversas personalidades (Paul Sweezy, Charles Bettelheim); fragmentos de una entrevista con el periódico egipcio Al-Taliah (abril de 1965).
La obra refleja a la vez el espíritu independiente de Guevara, su toma de distancia crítica respecto del “socialismo realmente existente”, y su búsqueda de un camino radical. También muestra los límites de su reflexión.
Comencemos por éstos: el Che, en ese momento -no se sabe si su análisis sobre este tema continuó en 1966-1967- no incluyó la cuestión del estalinismo. Atribuye los callejones sin salida de la URSS en los años ’60 a… ¡la Nueva Política Económica (NPE) de Lenin! Desde luego, piensa que si Lenin hubiera vivido más tiempo -“cometió el error de morirse”, señala con humor-, habría corregido sus efectos más retrógrados. Sin embargo, está convencido de que la introducción de elementos “capitalistas” por la NPE condujo a tendencias nefastas, que van en el mismo sentido que la “restauración del capitalismo” que se observa en la Unión Soviética de 1963.
Todas las críticas de Guevara a la NPE resultan sin embargo interesantes. Coinciden a veces con las de la oposición de izquierda (en la URSS) en 1925-1927; por ejemplo, cuando comprueba que “los cuadros se aliaron al sistema, constituyendo una casta privilegiada”. Pero la hipótesis que responsabiliza a la NPE de las tendencias pro-capitalistas en la URSS de Leonid Brezhnev es manifiestamente errónea. No es que Guevara ignore el papel nefasto de Stalin… En una de las notas críticas, se encuentra esta frase precisa y sorprendente: “El terrible crimen histórico de Stalin (fue) haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad”. Si bien no se trata de un análisis del fenómeno estalinista, es ya un rechazo categórico.
En su “Discurso de Argel”, el Che Guevara exigía a los países que se decían socialistas liquidar “su complicidad tácita con los países explotadores de Occidente”, práctica que se traducía en relaciones de intercambio desigual con los pueblos en lucha contra el imperialismo 5.
Esta cuestión aparece reiteradas veces en las “Notas críticas” sobre el manual soviético. Mientras que los autores de esta obra oficial alaban “la ayuda mutua” entre países socialistas, el ex ministro de Industria cubano se ve obligado a comprobar que esto no se corresponde con la realidad: “Si el internacionalismo proletario presidiera los actos de los gobernantes de cada país socialista (…) sería un éxito. Pero el internacionalismo es reemplazado por el chauvinismo (de gran potencia o pequeño país) o la sumisión a la URSS (…). Esto atenta contra todos los sueños honestos de los comunistas del mundo”.
La participación de “las masas”
Algunas páginas después, en un comentario irónico sobre la celebración, por parte del manual, de la división del trabajo entre países socialistas basada en una “fraternal colaboración”, Guevara señala: “El nido de víboras que es el CAMdesmiente esta afirmación en la práctica. El texto se refiere a un ideal que sólo podría establecerse con una verdadera práctica del internacionalismo proletario, pero éste lamentablemente se encuentra hoy ausente”. En el mismo sentido, otro pasaje comprueba con amargura que, en las relaciones entre países que se dicen socialistas, se observan “fenómenos de expansionismo, intercambio desigual, competencia, explotación, en alguna medida, y ciertamente de sumisión de los Estados débiles a los fuertes”.
Finalmente, cuando el manual habla de “la construcción del comunismo” en la URSS, el crítico realiza esta pregunta retórica: “¿Se puede construir el comunismo en un solo país?”. Otra observación va en el mismo sentido: Lenin, observa el Che, “afirmó claramente el carácter universal de la revolución, cosa que luego se negó”, una referencia transparente al “socialismo en un solo país” 7.
La mayoría de las críticas de Guevara al manual soviético coinciden en gran medida con sus escritos económicos de los años 1963-64: defensa de la planificación central contra la ley del valor y contra las fábricas autónomas que funcionan según las reglas del mercado; defensa de la educación comunista contra los estímulos monetarios individuales. También se preocupa por la participación en las ganancias de los directivos de las fábricas, que considera un principio de corrupción.
Guevara defiende la planificación como eje central del proceso de construcción del socialismo, porque “libera al ser humano de su condición de cosa económica”. Pero reconoce -en la carta a Fidel- que en Cuba, “los trabajadores no participan en la confección del plan”.
¿Quién debe planificar? El debate de 1963-64 no había respondido a esta pregunta. Es sobre este tema que se observan los avances más interesantes en las notas críticas de 1965-66: algunos pasajes plantean claramente el principio de una democracia socialista en la que las grandes decisiones económicas sean tomadas por el propio pueblo. “Las masas-escribe el Che- deben participar en la confección del plan, mientras que su ejecución es un asunto meramente técnico”.
En la URSS, según su opinión, la concepción del plan como “decisión económica de las masas, conscientes de su papel” fue reemplazada por un placebo en el cual los incentivos económicos determinan todo. Las masas, insiste, “deben tener la posibilidad de dirigir su destino, decidir cuánto va para la acumulación y cuánto al consumo”; la técnica económica debe operar con estas cifras -decididas por el pueblo- y la “conciencia de las masas debe asegurar su cumplimiento”.
Este tema aparece reiteradamente: los obreros, el pueblo en general, escribe, “decidirán sobre los grandes problemas del país (tasa de crecimiento, acumulación/consumo)”, aun cuando el propio plan sea obra de los especialistas. Esta separación demasiado mecánica entre las decisiones económicas y su ejecución es discutible, pero, a través de estas formulaciones, Guevara se acerca considerablemente a la idea de planificación socialista democrática. No saca aún todas las conclusiones políticas -democratización del poder, pluralismo político, libertad de organización- pero no puede negarse la importancia de esta nueva visión de la democracia económica 8.
Estas notas pueden considerarse una etapa importante en el camino de Guevara hacia una alternativa comunista/democrática al modelo soviético. Un camino brutalmente interrumpido, en octubre de 1967, por los asesinos bolivianos al servicio de la Central Intelligence Agency (CIA).
NOTAS:
1. Esta carta, durante mucho tiempo inédita, se reproduce en Néstor Kohan, Ernesto Che Guevara. Otro mundo es posible, Nuestra América, Buenos Aires, 2003.
2.“Che, el socialismo y el comunismo”, Pensar el Che, Centro de Estudios sobre América-Editorial José Martí, La Habana, 1989.
3. Ernesto Che Guevara, Apuntes críticos a la economía política, Ocean Press, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006.
4. Carlos Tablada, El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara(treinta ediciones desde 1987; la última es de Ruth Casa Editorial, Panamá, 2005); Orlando Borrego, El camino del fuego, Imagen Contemporánea, La Habana, 2001.
5.Ernesto Che Guevara, Obras 1957-1967, François Maspero, París, 1970.
6. Consejo de Ayuda Mutua Económica, una suerte de mercado común de los países del“socialismo real”(en inglés, COMECOM).
7. Contradiciendo los preceptos “internacionalistas”defendidos antes por Lenin, esta teoría política, defendida por José Stalin en 1924, fue adoptada por el XIV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, el 18-12-1925.
8. Es interesante señalar que en las discusiones con sus colaboradores del Ministerio de Industria, publicadas en el mismo volumen, se menciona en reiteradas oportunidades la defensa, por parte de Guevara, del principio de la libre discusión. Así, en un debate de diciembre de 1964, insiste: “No es posible destruir una opinión con la fuerza, porque ello bloquea todo desarrollo libre de la inteligencia”.

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