martes, 20 de noviembre de 2018

IMPROCEDENTE E INACEPTABLE LA PRÓXIMA CONSULTA DEL TREN MAYA.

No se han convocado las asambleas comunitarias informativas y deliberantes de pueblos, ejidos, barrios y colonias directamente afectadas por este megaproyecto
Miguel Valencia Mulkay,
noviembre de 2018.
En efecto, los proyectos de infraestructura requieren consulta, verdaderas consultas, muy especialmente, consulta a los pueblos, ejidos, barrios y colonias directamente afectadas por el profundo cambio que puede provocar el proyecto en cuestión, en su ecología, ambiente, cultura, arraigo, migraciones y economía, sin embargo, la consulta del Tren Maya a realizarse el 24 y 25 de noviembre, resulta del todo improcedente por muchas razones: no se ha difundido la Manifestación de Impacto Ambiental, la convocatoria a la consulta pública correspondiente y su evaluación, elementos que exige la legislación ambiental; tampoco, se han podido manifestar las opiniones en contra de esta evaluación y de esta Manifestación, de parte de organizaciones ambientalistas y ecologistas y de investigadores universitarios, y sobre todo, no se han convocado las asambleas comunitarias informativas y deliberantes de pueblos, ejidos, barrios y colonias directamente afectadas por este megaproyecto. Estas acciones pueden tardar más de nueve meses en realizarse.  
           No se puede fijar una fecha en este año, para iniciar las obras.
Sorprende el desprecio de AMLO y Morena, por la legislación ambiental y la consulta a los pueblos, ejidos, barrios y colonias directamente afectados por el Tren Maya; repiten las viejas costumbres autoritarias del PRI y del PAN, para imponer obras nefastas. Los resultados de esta nueva consulta serán seguramente muy impugnados por los directamente afectados por este proyecto y por las organizaciones ambientalistas, ecologistas y de derechos humanos y los investigadores universitarios; sus resultados serán considerados ilegales e ilegítimos. La improvisada consulta del NAIM fue aceptable: había urgencia de parar los trabajos y había más de 15 años de investigaciones y debates públicos sobre este megaproyecto. En el caso del Tren Maya no hay estas condiciones.
Además, sorprende que AMLO y Morena desconozcan el repudio generalizado hacia los megaproyectos de la mayoría de los movimientos sociales. Por cerca de 30 años se han celebrado foros y juicios contra megaproyectos en México, después de que Salinas de Gortari anunciara al inicio de su gobierno la construcción de megaproyectos, apoyados por la introducción de la economía neoliberal en México. 
Hay bastante información internacional que revela la estrecha liga que existe entre la emergencia de la economía neoliberal y los megaproyectos. Suponemos que AMLO y Morena están en contra de la economía neoliberal introducida por De la Madrid, Salinas y Zedillo.
Y sorprende que un tren de alta velocidad (160 km/h) sea considerado para operar en zonas selváticas o semiselváticas, en las que se pondría en grave riesgo de desaparición una parte muy importante de la mega diversidad biológica de nuestro país y que se fomente el turismo que está dejando a México en la ruina ecológica.  
En todas sus variedades, el transporte terrestre corta las líneas de la vida: tren, automóvil, camión, autobús, tienen un impacto socioambiental excesivo; sus supuestos beneficios resultan contraproducentes en el mediano plazo.
Los planes para desarrollar el Sureste de AMLO, como los de Peña Nieto, Fox y Echeverría, implican una excesiva devastación ecológica y cultural: representan una inaceptable colonización del territorio y sólo sirven a los intereses de los grandes inversionistas nacionales e internacionales.  
¡NO AL TREN MAYA!
¡NO A LA CONSULTA DEL TREN MAYA!
¡NO AL DESARROLLO DEL SURESTE!

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