domingo, 6 de enero de 2019

ALICIA DE LOS RÍOS: DETENIDA-DESAPARECIDA POR EL ESTADO HACE 41 AÑOS

Interponen denuncia ante la FEMOSPP el 24 de junio de 2002.
Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, A.C.
05 de enero de 2019.
Alicia de los Ríos Merino, originaria de San José Bachíniva, Chihuahua, madre de una bebé con su mismo nombre y militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre fue desaparecida en el contexto de la Guerra Sucia, caracterizada por el empleo constante de la tortura, la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial contra grupos insurgentes, opositores políticos, integrantes de movimientos sociales e incluso personas ajenas a actividades políticas.
Alicia fue detenida el 5 de enero de 1978 en la colonia Nueva Vallejo, en la Ciudad de México, por agentes de la División de Investigación para la Prevención de la Delincuencia, al mando del coronel Francisco Sahagún Baca. Desde entonces, las autoridades han ocultado su paradero.
El 24 de junio del 2002, la familia De los Ríos Merino y el Centro Prodh interpusieron una denuncia ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP). Sin embargo, después de la disolución de este organismo, la Procuraduría General de la República (PGR) tomó el caso sin dar resultados efectivos a fin de judicializar la indagatoria.
En abril de 2011, frente a los nulos avances en la investigación, la familia de Alicia, la Fundación Diego Lucero, el Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua y Ciudad Juárez y el Centro Prodh presentaron una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para determinar la responsabilidad del Estado mexicano en la desaparición forzada de Alicia.
Desde la detención de Alicia han pasado 40 años sin resultados concretos y sin dar con su paradero. Alcanzar verdad, justicia y reparación en su caso es una exigencia de familiares, personas y organizaciones. El Estado mexicano debe restablecer una instancia para la investigación de los delitos y crear una comisión de esclarecimiento histórico capaz de sentar las bases para el reconocimiento público de la responsabilidad del Estado por las violaciones a los derechos humanos cometidas en el pasado y, ahora, en la actual estrategia para el combate a la delincuencia organizada.
Mamá Alicia:
Cuando era niña, no podía dormir de la emoción esperando a los Santos Reyes. La tarde noche del 5 de enero comíamos rosca en casa de mis abuelos y Mima, mientras vigilábamos por dónde iba pasando la estrella de Belén. Pedía de todo en mis cartas, desde un hermanito, una muñeca o que tú regresaras y conocerte.
Nunca llegó el hermanito ni tú, pero seguí creyendo que podía suceder. Mucho tiempo después, ya casi en le edad en que fui madre, me enteré de los detalles de tu detención el 5 de enero de 1978, al norte de la ciudad de México. 
Con las pruebas que confirmaban la violencia ejercida en tu contra y tus compañeras y compañeros muertos y detenidos, perdida la esperanza de saberte a salvo, insistí en crear espacios de ternura con mis hijos. Ellos, desde una azotea de Coyoacán lanzaban sus cartitas en globos y dormían esperando sus regalos. 
Mientras, yo esparcía avena por el piso, mordía las verduras y frutas con las que esperábamos a los animales mágicos, bebía chocolate o café destinado a los reyes y lloraba recordando cómo te esperé toda mi infancia montada en un camello o un elefante.
Hoy en el aniversario 41 de tu detención desaparición, donde andes, espero que sepas que seguiré nombrándote como lo hicieron tu madre Alicia y tu hermana Marta. 
A pesar de los perdonespuntos finales, seguiremos exigiendo castigo a los culpables y esclarecimiento del paradero tuyo y de lxs demás compañerxs. Se los debemos. Te amo y admiro, jefita.
(P.D. siempre hemos estado aquí. Que no nos quisieran ver u oír, es su problema)

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