martes, 15 de enero de 2019

EZLN: HOSTIGADO POLÍTICA Y MILITARMENTE durante sus 25 años de rebeldía

El estado mexicano pretende convertir al EZLN en ejemplo de su política contrainsurgente
Comunicado del Frente Oriente:
enero de 2019.
A las bases zapatistas,
A las organizaciones revolucionarias,
A quienes quieran escuchar:
Desde su surgimiento, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha sostenido una permanente y exitosa resistencia contra el capitalismo, el Estado y sus grupos paramilitares producto de su comprensión de la coyuntura y de su lineamiento político que, se esté de acuerdo o no con éste, ha sido guía de su actuar político durante los últimos 25 años. Ese mismo lineamiento es el que le ha permitido impulsar la construcción de comunidades autónomas que siguen luchando por mejorar sus condiciones de vida y mantener vivas sus costumbres y tradiciones; es decir, se han decidido construir relaciones sociales diferentes a las imperantes en el capitalismo actual, en su fase imperialista, las cuales han logrado prosperar a pesar del sistemático hostigamiento del Estado. 
La abierta posición anticapitalista y antiimperialista del EZLN y su trabajo organizativo les ha permitido constituirse como un actor relevante en la política mexicana durante lustros; por ello, sus planteamientos siempre son motivo de atención, análisis y discusión dentro del Estado y también al interior de los movimientos sociales tanto nacionales como internacionales; y no sólo por su declaración de guerra de enero de 1994, sino fundamentalmente al proceso organizativo que ha construido, desarrollado y mantenido en una de las regiones geográficas más empobrecidas e históricamente sometidas al despojo imperialista. 
Por ello resulta una afirmación vacua decir que el EZLN nunca mostró oposición a los megaproyectos devastadores impulsados e implementados en los gobiernos anteriores al obradorista. 
Para abatir dicha injuria baste recordar la posición que la comandancia zapatista sostuvo en contra del proyecto de fragmentación territorial contenido en el Plan Puebla-Panamá (PPP) que tuvo su origen en el gobierno zedillista y su mayor impulso durante el mandato de Vicente Fox. Mediante una carta dirigida al secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, el Subcomandante Marcos cuestionó duramente el impulso al PPP y comunicó al funcionario que en tierras rebeldes zapatistas no podría ser implementado tal proyecto, pues el movimiento mayense-zapatista resistiría férreamente a los intentos gubernamentales y transnacionales de fragmentar el territorio nacional (Marcos a Derbez: “En tierras rebeldes no se va a permitir el Plan Puebla Panamá”. La Jornada, 23 de julio de 2003, p. 8). 
Así que lo expresado por la comandancia zapatista durante la celebración del 25 aniversario de su levantamiento armado no es nuevo; reafirma el rechazo y la voluntad de lucha y resistencia que los rebeldes han sostenido históricamente contra esos proyectos de despojo y opresión. El grupo de proyectos que actualmente impulsa el gobierno encabezado por el presidente López Obrador no es otra cosa que la continuidad de ese antiguo PPP; entonces los zapatistas no han hecho otra cosa que mantenerse congruentes a sus posiciones ante estos proyectos.
Ciertamente es la construcción de esta propuesta organizativa autónoma y su firme oposición a los proyectos de opresión y despojo lo que ha hecho que el movimiento mayense-zapatista sea sistemáticamente hostigado política y militarmente durante sus dos décadas y media de existencia. 
La actual oposición zapatista a los proyectos económicos impulsados por el régimen obradorista sin duda traerá los mismos resultados que en el pasado: la abierta contradicción entre los rebeldes chiapanecos y la oligarquía interesada en invertir en la región, fielmente representada por el Estado mexicano que los buscará imponer mediante los medios coercitivos que tenga a su alcance.
Al convertirse en tarea fundamental terminar con una oposición de tal trascendencia como le impulsada por el EZLN, el Estado buscará arremeter contra esta organización justo como lo hemos comenzado a observar ahora en el nivel de declaraciones políticas e injuriosos ataques mediáticos con una estrategia claramente definida: calumniar al movimiento mayense-zapatista presentándolo ridículamente como creación de la otrora “mafia del poder”y reduciendo grotescamente su larga trayectoria de lucha a las actitudes de una sola persona: la del Subcomandante Galeano previa campaña de linchamiento. Reducir el enorme proceso organizativo impulsado por el EZLN a la figura de Galeano no es otra cosa que continuar presentando ataques de corte racista que califican a los pueblos indígenas como “menores de edad”, como “sujetos incapaces de tomar decisiones propias”y servilmente manipulados por un sujeto o una figura externa y perversa que los utiliza para sus propios fines mezquinos y miserables sin que ellos protesten.
Estas acciones son propias de la doctrina contrainsurgente de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) de que el zapatismo conoce bien pues la ha vivido cotidianamente desde su aparición pública y aún antes, desde la conformación de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). 
En este sentido, el EZLN ha evidenciado que los proyectos impulsados por el nuevo gobierno no son otra cosa que las políticas contrainsurgentes de retirar a los soldados de sus cuarteles para insertarlos en el pueblo con la finalidad de ganar simpatía popular ante la militarización mediante su proyecto de Guardia Nacional; de implementar programas sociales clientelares y de establecer los megaproyectos de opresión, despojo y muerte bajo la fachada de “progreso”“modernidad”que en realidad buscan impulsar los planes geoestratégicos del imperialismo estadounidense. 
Y ante esta firme denuncia el Estado ha reaccionado lanzando una nueva embestida contra la organización zapatista impulsando un discurso tan simplista y estúpido como perverso, mismo que, finalmente, ha evidenciado a una parte de la sociedad como profundamente individualista, clasista y racista, haciendo gala de una nefasta actitud pro-fascista.
Este discurso de calumnias que ha inundado redes sociales y medios de comunicación no podría haber sido lanzado desde otro lado que no fuese el Estado mismo a partir de sus aparatos de propaganda que logran conectar con una parte de la sociedad que se muestra enajenada y profundamente ignorante. 
Masas, estas sí, altamente manipulables que, además, pretenden no serlo pero repiten sin reflexionar un discurso elaborado y masificado por agencias de contrainsurgencia que operan en México desde hace mucho tiempo; las mismas que han otorgado su asesoría y capacitación al hoy santificado Ejército Mexicano para intentar derrotar a la insurgencia armada zapatista en 1994, sin éxito. 
Estas agencias son también las mismas que planearon y ejecutaron, de la mano de grupos paramilitares, masacres como la de Acteal o El Bosque y aún ahora mantienen en la zozobra a las comunidades indígenas zapatistas buscando todo el tiempo despojarlas de sus territorios mediante la violencia. Éstas, son las agencias a las que hoy se les hace eco para golpear a una organización que ha resistido durante más de 25 años los más férreos embates gubernamentales.
Con todo lo anterior se pretende que el movimiento zapatista se encuentre aislado, solo y linchado y, de esta manera, poder ejercer la represión más brutal en su contra para convertirlo en el elemento ejemplificante para todo aquel que se oponga a los proyectos de expansión imperialista puntualmente ejecutados por el Estado. 
Así pues, concluimos que el linchamiento del que es objeto hoy el EZLN se debe a la necesidad imperialista de seguir saqueando los enormes recursos naturales y estratégicos de nuestro país y que necesitan invariablemente terminar con las resistencias que se les oponen.
Es por ello que quienes deseamos y luchamos por una transformación real y profunda de nuestra sociedad no podemos hacerle el juego a las políticas de represión del Estado, pues si bien se pueden tener y expresar diferencias políticas, estratégicas, ideológicas o programáticas con el movimiento mayense-zapatista, no podemos consecuentar el linchamiento a una organización de lucha popular. 
Es momento de cerrar filas en contra de expresiones cercanas a las perspectivas nacionalistas y protofascistas y en contra de políticas represivas que el Estado desate para la imposición de los proyectos imperialistas. 
Permitir con nuestra aquiescencia -o, peor aún, con nuestra complicidad- el aniquilamiento de una organización histórica, es permitir el retroceso de la lucha de clases en favor de la burguesía y eso no sólo es poco solidario, sino abiertamente reaccionario y vil.
¡DEFENDER A LAS ORGANIZACIONES HISTÓRICAS DE NUESTRO PUEBLO!
¡ALTO AL LINCHAMIENTO CONTRA EL EZLN!
¡ALTO A LAS MEDIDAS CONTRAINSURGENTES DE CONTROL SOCIAL!
¡DESTRUIR LAS CADENAS DE LA OPRESIÓN BURGUESA!
¡POR LA LIBERACIÓN DE LA CLASE PROLETARIA!
FRENTE ORIENTE
¡Proletario y Combatiente!

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