jueves, 17 de enero de 2019

JORGE ZABALZA: MEMORIA INSURGENTE DE UN TUPAMARO QUE NO SE ABLANDA.


Zabalza, un nuevo libro, entre apostasías y malinches, la memoria insurgente de un tupamaro que no se ablanda
Entrevistan: Eduardo Aparicio y Garabed Arakelian
Fuente, Periódico Claridad:
diciembre de 2018.
Este lunes de diciembre, el verano que se avecina mostró sus garras y el sol picó fuerte, sobre todo al medio día y en las primeras horas de la tarde. En ese rato, la gente del barrio Santa Catalina busca refugio en la sombra y las calles, callecitas y pasajes, serpenteantes en su descenso hacia el río, están casi desiertas. En la mirada del forastero, los colores, el clima y el telón de fondo del “río grande como mar”, recrean una postal caribeña.
Para quien va por vez primera no es fácil llegar y menos moverse en el entramado de vías que se fueron abriendo para responder más a las necesidades inmediatas que a las de un plan urbanístico. En circunstancias como ésta el GPS no colabora en nada y agotadas las indicaciones previas destinadas a tomar “el camino correcto”, la manera más segura y efectiva es preguntar, no por la calle tal o cual sino por el personaje que todo el mundo conoce:
- Buen día doña, ¿para dónde queda lo de Zabalza?
Se advierte que la consulta es frecuente pues no hay sorpresa ni duda para responder
Siga por esta para abajo y agarre, la primera no, la segunda a mano derecha, y siga hasta el final. Y ahí llega”.
Y se llega sin dudas, pues “el final”aparece claro: es una zanja profunda al frente, que aconseja prudencia y marca el límite hacia adelante. Estacionado sobre el costado izquierdo de la estrecha calle por la que se llega, en el borde mismo, entre cañas y ramas con las que se confunde, está un “fusca”, que se adivina es locatario. Mirando el horizonte, por encima de él, el espejo del río, que es una inmensidad, se extiende hasta tocarse con la línea del cielo. Por delante de la“trompa”del vehículo se ve una hilada de peldaños, “tallados”en la arena, que permiten salvar, con un descenso azaroso, los veinte metros de altura hasta pisar la playa. Y queda un costado, el derecho, con una entrada “como para camiones”. Un perro grande, que miraba con actitud indolente, asume porte de vigilante, da dos ladridos de alerta y por el fondo aparece, con andar cansino, “el Tambero”.
Sencillo, no posa de personaje, ni demuestra veleidades mediáticas, aunque no escatima las respuestas, es evidente que no está desesperado por hablar. Fue uno de los rehenes de la dictadura cívico-militar: “nos pasearon por todo el país, en tres ternas. En el primer tiempo, el más extenso y duro, conviví con Sendic y Marenales”explica, mientras invita a tomar asiento.
El ambiente es claro, espacioso, sencillo, ordenado y pulcro. Se nota la existencia de un ámbito que lo contiene: ”la familia está presente siempre y de manera permanente, recordándome los medicamentos y esas cosas; y también los compañeros. Algunos son de la barra de antes pero muchos son de ahora. Los vecinos vienen siempre, me arriman diarios, revistas y me piden opinión sobre distintos temas. Incluso botijas jóvenes que no tienen idea de lo que pasó y del porqué de las cosas, me saludan por la calle con un respeto que no se el por qué, alguno de ellos se anima y viene con otros y nos sentamos a charlar”.
No es por casualidad que se le reconoce y respeta. Lo conocieron cuando además de dirigir “Mate Amargo”“Tupamaros”-semanarios ambos de dicha organización- el barrio tenía el beneficio de que los distribuía y armaba mesas de intercambio pidiendo opinión a los vecinos.
- ¿Se desquitó así de los años de silencio en las cárceles?
Digamos que ese no era el peor de los castigos. Sabíamos cómo eludir el silencio y lo hacíamos, porque estábamos siempre comunicándonos.
- ¿Cómo pasaban el día, los meses, los años….?
- Bueno, nuestra terna elaboró al poco tiempo de estar ahí un plan de fuga y lo primero que hicimos fue aflojar, sin que se notara que estaban flojos, los bulones de las puertas que eran de madera dura. Con esa expectativa y el esfuerzo físico manteníamos la esperanza. Además, cada tanto nos interrogaban. Eran sesiones largas. Era para ver nuestro estado de ánimo. Encerrados ¿qué podíamos saber nosotros?
- ¿Por qué les interesaba saber el estado de ánimo de ustedes?
- La intención era doblegarnos. Ver si había alguno que confesara, que aceptara responsabilidades que venía negando, que acusara a algún otro, que se mostrara dispuesto a colaborar con ellos… Nos pedían reconocimiento de personas y que escribiéramos el perfil de ellas. A mi me mostraron una foto y dije que no sabía de quién se trataba y Cordero que era uno de los que actuaba se enojó:
-¿Cómo que no lo conocés si es tu cuñado?, -me dijo..
Con esa foto, ni la madre lo reconoce, -le respondí. En verdad las fotos eran malas, pero además no le dábamos ningún aporte.
-Pero ellos tuvieron éxito, ¿no?
Con la terna que yo integraba no se puede decir que tuvieron éxito.
Pero las ternas se recomponían y le tocó celda con otros ¿no es verdad?
Sí, años después, en el 84, cuando nos llevaron a Punta Carretas, estuve con el Ñato Fernández Huidobro y le conté de esos interrogatorios pero él no me confió que a él le hubieran pedido que escribiera perfiles de otros compañeros tupamaros. Nunca me lo mencionó. Tiempo después tuve la oportunidad de leer el perfil de un compañero, conocido como el “loco Iglesias”, un gran tipo, y lo había proporcionado el Ñato y decía del “Loco” que era muy peligroso que andaba siempre armado y cosas así.
-¿Algo parecido a lo que hizo Amodio?
No, para mí no lo es. Amodio es un traidor y lo del Ñato yo lo veo como resultado de la tortura.
Y lo del Batallón Florida, ¿lo encuadra en ese marco?
Si, aunque es difícil entenderlo… y también explicarlo, pero todo es resultado del cambio de mentalidad; la debilidad no es solo física, también la hay ideológica, espiritual…, en fin yo he hablado y escrito acerca de la degradación ética y moral de Mujica y Huidobro. Ellos abandonaron sus convicciones, las que sustentaban cuando el Movimiento Tupamaro además de realizar acciones, elaboraba ideas y hacía propuestas políticas y ahora es lo que se ve y se aprecia. No voy a hablar del Ñato, que no puede responder, pero queda el Pepe haciendo solo lo que antes hacían juntos.
En su libro La experiencia tupamara usted cierra la obra hablando de apostasía y refiriéndose a ellos dos.
Hay compañeros que me dicen que la lista es más grande. Y es cierto, pero ellos son lo más visibles. El exponente claro de eso que yo llamo la “apostasía” y que es la deriva ideológica que los lleva a estar ahora del otro lado del mostrador.
Zabalza evoca los años en los que estuvieron confinados en Punta Carretas, la preparación de la fuga masiva, que después llamaron “el abuso”, cómo se discutió el “apoyo crítico”al Frente Amplio, los documentos y el “pacto del batallón Florida”, que para él son, algunos de ellos, avances importantes en la concepción de la lucha hacia el socialismo y contra el capitalismo y otros “fundamentos doctrinarios de la traición Malinche”.
Pese a esos factores negativos y para luchar contra ellos, al retorno de la democracia se incorporó con entusiasmo a la actividad institucional y fue electo edil del MPP y llegó a ocupar la presidencia de la Junta Departamental de Montevideo. Como anécdota de ese pasaje recuerda la visita del presidente de Francia a quien le tuvo que entregar las llaves de la ciudad en acto público y con discurso mediante.
Lo saludé como corresponde pero no me guardé de decirle algunas verdades sobre Francia en su condición de país colonialista. Las caras de enojo eran más visibles entre los uruguayos que entre los de la comitiva francesa, pero bueno, había que decirlo y se dijo, remata.
Rescata además aspectos políticos importantes de la gestión posible y la real desarrollados en la Junta Departamental. “Me tocó, por suerte, todo el tema de la descentralización, que era muy importante. Trabajé mucho con el edil Tognola del Partido Socialista, teníamos una concepción coincidente respecto a la descentralización, la veíamos incluyente, ampliamente participativa, profundamente democrática y eficaz además. Pero bueno, de todo eso se logró algo solamente, yo diría que el resto se desvirtuó por que entraron a pesar otros criterios y se fue cambiando la intención”.
¿Y ahora qué hace, vive de los recuerdos, y mascando bronca?
No, para nada. Vivo y lucho. Lucho para vivir y frenar el avance mi enfermedad, para poder vivir y dedicarme a mis ideales, y eso es también lucha. Lucho para vivir y mantener la memoria, para vencer al olvido. Las traiciones me entristecen pero no son mi preocupación mayor..
-Y en que anda ahora, ¿qué está haciendo?
Terminé un libro. Le doy esa primicia a Claridad, supongo que aparecerá a principios de marzo de 2019 y el título es: La Leyenda Insurgente 1810-1820.
Los militares
“…La visión de los militares en Fernández Huidobro fue un problema político e ideológico que empezó por la admiración a Velazco Alvarado y a Torres, y con la identificación de fenómenos reales que existía. Es cierto que Velazco hizo cosas positivas: devolución de la propiedad de las tierras a las comunidades, soberanía del mar, persecución de la corrupción, denuncia de los acuerdos petroleros de Belaunde, pero él pasó de esa admiración a interpretar que ese era un fenómeno general y que en el Uruguay existía la posibilidad de que hubieran militares nacionalistas capaces de impulsar un desarrollo económico independiente, eso lo escribió en un documento -el ‘documento 5’, del que se apropió la policía- en el que sostiene que el ejército uruguayo puede ser la fuerza vertebral del desarrollo del país. Cuando eso, nosotros estábamos en la preparación de la fuga (abuso), en ese momento yo estaba en la celda con él. Pero la verdad es que en ese momento nadie discutió ese tema. Éramos más 60 compañeros trabajando en el agujero, teníamos la cabeza en eso, y no le dimos bola al documento, pero como este cayó en manos de la policía yo puedo deducir que Trabal lo tenía. Desde esa afirmación se podía inferir que dentro del MLN había quienes pensaban y apostaban al peruanismo militar, de eso caí en la cuenta mucho después… a veces uno fue un poco tonto”.
En ese momento el Ñato deja ver esa punta, que después retoma plenamente en las conversaciones del Batallón Florida, conversaciones que inicia Wassen, que hace traer al Tango, que a su vez le da un vuelo que termina planteando la rendición incondicional. Yo me negué a ese juego, en Paysandú vinieron hacerme la misma oferta, tal vez porque Amodio les dio la información de que yo era ‘el fantasma’ de Raúl, el suplente, lo que me hacia poseer mucha información. En esas circunstancias es que se concreta lo que el Ñato denomina ‘tregua armada’, que no es más que una entrega”.
El militarismo
“Nosotros en el marco de la desviación militarista nos concebíamos como guerreros (combatientes) y la generación de ideas (usinas) la delegábamos en ‘otros’. Raúl delegaba, el Ñato era el hombre de las ideas, de la elaboración de las ideas. Eso no quiere decir que no consultara, en la cárcel, en Punta Carretas, había un organismo que se llama el ‘troncal’, con ese nombre se identifican a todos los troncos, pero en general nosotros pensábamos en términos operativos”.
¿Qué pesaba más, el centralismo democrático o la verticalidad?
“Sin duda que el verticalismo. En la cárcel se discutió mucho el apoyo crítico al Frente Amplio; eso lo discutimos casi 200 compañeros en tres asamblea, cada una de tres horas, que era la duración del recreo. Punta Carretas no era una cárcel, era un parque de vacaciones, estudiábamos”. 
La deriva parlamentarista
– El MLN, desde su comienzo, rechazó la actividad parlamentaria, para terminar, puede decirse que en deriva, de una de las peores versiones del parlamentarismo. ¿Puede decirse que es así?
“Así es: en el peor de los parlamentarismos, con una entrega total de los principios, y no solo con el tema de la impunidad. Como ir a hablar con Soros y Rockefeller. La primera discusión que tuvimos con el Pepe fue una vez que, cuando estaba planteado un conflicto de los trabajadores de la naranja en Salto-yo dirigía Mate Amargo-, habíamos sacado una serie de artículos en apoyo a los trabajadores que eran fumigados y él va a Salto y se queda en lo de Caputto en vez de ir a la casa de los compañeros, y mira que te estoy hablando de 1992.
Nosotros nacimos del rechazo a la democracia representativa, y a todos los vicios electorales que aparecían en los partidos tradicionales, pero también en la izquierda, precisamente ese fue uno de los motivos de la ruptura de Raúl Sendic con el PS, y de ese rechazo pasamos a ser operadores de la democracia representativa. Pasamos a ser parlamentarios que defendemos la separación de poderes y la representación parlamentaria, surgidas en la Revolución Francesa para impedir la expresión directa del pueblo. Nos comemos su origen, por eso yo hablo de apostasía porque es como el antiguo testamento de la revolución, el rechazo de los mecanismos democrático burgués -formales- y la ignorancia de otras formas de democracia que son posibles; hoy en día tenemos la montonera de los chalecos amarillos, como la montonera artiguista. no hay ninguna cabeza y nadie representa a nadie, ahí están todos juntos y resolverán en conjunto sus pasos. O la reacción de los jóvenes en Nicaragua que, según te dice la gente del MLN y del MPP, ahora te dicen que están orquestadas por la CIA. La defensa de la Nicaragua orteguista y de Venezuela de Maduro, me hace acordar a la defensa de Stalin”.
El nacionalismo a ultranza
“Fernández Huidobro era el ideólogo de la visión nacionalista mientras que Mujica, Huidobro y Melian estuvieron como tres años juntos en la celda, en Punta Carretas, ahí era la usina del peronismo en el MLN, admiradores de Perón y del viejo Herrera, justo a mi me venían a hablar bien de Herrera que yo me había peleado con mi padre justamente por eso, no podía creerlo”.

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