jueves, 7 de febrero de 2019

LA INTERVENCIÓN MILITAR EN LA UNAM NO DERROTÓ LA HUELGA 1999-2000

En el acto por los 19 años de la invasión militar de la UNAM: de izquierda a derecha: Argel Pineda de FCPyS, Sandra Romero Flores de FES-Acatlán, Jorge Martínez Valero de FCPyS, Tania de Prepa 6, Juan de Dios Hernández Monge, abogado del CGH, José Enrique González Ruiz, abogado y asesor del CGH.
1999-2000: Lo que la huelga nos enseñó
texto de Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
Las fotos del evento son de Rafa.
06 de febrero de 2019.
6 de febrero: Se cumplieron 19 años desde que la PFP irrumpió en la UNAM para poner fin a la huelga iniciada el 20 de abril de 1999 para impedir que la UNAM se privatizara. El acto tuvo lugar en el Auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía de la UNAM, inició poco después de las 4 de la tarde.
La compañera Tania, entonces estudiante de Prepa 6, fue la moderadora.
Las participaciones fueron de diez minutos, por cada uno de los ponentes, que en algunos casos se extendieron un poco más, no por falta de respeto, sino porque es tanto lo que es necesario reflexionar que no alcanzan 10 minutos. La primera ronda de intervenciones fue en el siguiente orden:
Ángel Pineda Meléndez (delegado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ante el CGH),
José Enrique González Ruiz (asesor del CGH ante el CGH),
Sandra Romero Flores (delegada de la FES-Acatlán),
Juan de Dios Hernández Monge (abogado del CGH)
Jorge Alberto Martínez Valero (delegado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ante el CGH)
         Fueron enfáticos en afirmar que, a pesar de que con la intervención de la Policía Federal Preventiva se rompió la huelga, el movimiento no fue derrotado: la Universidad Nacional  Autónoma de México sigue siendo pública y gratuita, se impidió su privatización. Casi un millar de estudiantes fueron encarcelados entonces pero eso no los doblegó, siguieron luchando y resistiendo en tiempo y espacio. A casi 20 años de distancia, muchos de ellos siguen luchando, aplicando en la propia Universidad o en otros ámbitos las enseñanzas que esa digna y heroica huelga les dejó.
Destacaron que si el Movimiento Popular-Estudiantil de 1968 marcó a toda una generación y su ejemplo ha trascendido ya por más de medio siglo, también la huelga 1999-2000, la huelga del CGH, es emblemática por la defensa persistente que se hizo de uno de los derechos fundamentales del pueblo de México, el derecho a una educación pública y gratuita. Pero también su derecho a disentir, a decir NO, a levantarse con todo en contra en una Universidad “autónoma”, en la que no se practica la autonomía desde abajo, ni el autogobierno, ni la autogestión, sino que se imponen verticalmente las decisiones del poder económico y político.
Si los órganos financieros mundiales ordenaban la privatización de la educación, las autoridades universitarias impondrían ese mandato pasando por encima de todos los que se opusieran.
Una primera medida para avanzar hacia la privatización era la modificación del reglamento de pagos de las cuotas de inscripción. La mediatización y cooptación de “lideres” estudiantiles en años anteriores les hacía pensar que sin mucho problema lo lograrían.
Pero no fue así, la hasta entonces llamada “generación X” sorprendió a todo el mundo. Se levantaron con un rotundo NO, se autoorganizaron, estallaron la huelga, reconocieron como máxima autoridad a sus asambleas generales, articularon un Consejo General de Huelga, nombraron delegados rotativos y revocables y establecieron por primera vez una horizontalidad no vista hasta entonces.
La Policía Federal Preventiva (PFP) fue entonces  una primera intentona de imponer una policía militarizada, como ahora se pretende con la Guardia Nacional: militares vestidos de policías, con formación, disciplina y lógica militar, aunque se diga que sus mandos serían civiles, es el ejército, la marina y seguramente, vía reclutamiento, modo de institucionalizar a paramilitares y sicarios. Una fuerza represiva de élite sin que se tengan que utilizar los uniformes de las fuerzas armadas federales.
Después de diversas intervenciones de los asistentes, activistas universitarios, profesores, trabajadores y padres de familia, entre quienes estuvo presente la compañera Lourdes Mejía,  madre de Carlos Sinhué Cuevas mejía, asesinado en la UNAM, el 26 de octubre de 2011, sin que hasta ahora haya verdad ni justicia. Ella preguntó airada: "¡Qué pasa en la UNAM? Han asesinado ya más de 90 estudiantes sin que las autoridades hagan nada..." 
También se contó con la presencia de compañeros de la Preparatoria Popular Tacuba y de la Secundaria Popular Tacuba, que pese a haberles despojado el gobierno, mediante la fuerza pública, de su plantel en 1984, continuaron luchando en defensa de la educación popular en la UNAM y ahora desde otras trincheras.
Luego otra ronda de participaciones de 5 minutos por parte de cada uno de los ponentes y algunas intervenciones más de los asistentes.
Al término del evento se anunció que comienzan los eventos conmemorativos por los 20 años de la huelga 1999-2000, que se cumplirán el 20 de abril próximo.
Se les entregaron reconocimientos a José Enrique González Ruiz y a Juan de Dios Hernández Monge, por parte del CGH, en agradecimiento a su solidaridad con el movimiento.
Sonia Rivera de la Secundaria Popular de Tacuba
Mario Caballero de Secundaria Popular de Tacuba
Presente en este acto, estuvo quien esto escribe, escuchando atentamente para luego publicar aquí un poco de información.
Pero no resistí incluir un poco de lo que me habría gustado compartir ahí. Lo hago ahora desde este espacio:
Un poco en 68 se intentó la horizontalidad que luego ensayó el CGH: los delegados al  CNH debían haber sido electos por sus asambleas y se les podía revocar, pero no hubo casi rotatividad.
Aunque, al menos entre agosto y octubre sí se logró impedir que los partidos y organizaciones intervinieran, garantizando así, al menos en esa etapa la independencia del movimiento. Si algún militante de algún partido u organización era nombrado delegado al CNH no podía, no debía ir a defender posturas o propuestas de su organización, sino apegarse a los acuerdos de su asamblea general, si no lo hacía así, los otros delegados de su escuela informaban a su asamblea y se le exigía rectificar o se le destituía.
Así como con la huelga de la UNAM se afirma que el movimiento acabó con la entrada de la PFP, la historia oficial también pone punto final al 68 con la masacre del 2 de octubre. Tampoco es cierto: la huelga se levantó hasta diciembre y en algunos casos hasta enero de 1969. Y la lucha siguió.
 Los dirigentes del CNH encarcelados pretendieron seguir dirigiendo desde la cárcel. Pero ahora su prioridad era salir libres, por lo que reiteradamente caían en los chantajes del poder. En algunas partes, el IPN entre ellas, se reorganizaron las bases, siguieron el movimiento sin esperar a que los presos les dijeran qué hacer. El despotismo de entonces hizo ver que no se resolverían las demandas,  que el único camino posible era ir a la revolución. Unos optaron por las armas, otros por la integración al pueblo.
Hubo más caminos: el de los que siguieron en la academia, el de los que se abocaron a las artes, o se sumaron a movimientos feministas, ambientalistas, de defensa de los derechos humanos, entre otros.
La huelga de 1999-2000 generó luchadores sociales que irían a otras batallas anticapitalistas, antisistémicas. Al tiempo que acá se libraba la huelga, en el mundo se desató la globalifobia, Seattle fue en ese tiempo. Pero desde 1994 se habían alzado en Chiapas los zapatistas, convirtiéndose en un nuevo referente de rebeldía, de resistencia al capitalismo  de construcción de un mundo muy otro, el de la autonomía. En el 2000 se levantó Atenco defendiendo tierra y territorio contra el megaproyecto aeroportuario. En 2006 tras la represión al magisterio, se levanta la APPO. En estas y otras batallas ha estado siempre la presencia de los activistas que se formaron en la huelga del CGH.
De manera individual o colectiva deberían escribirse los testimonios de los movimientos, de las luchas, las rebeldías, las resistencias. O compartirse en foros, conferencias, simposios, conversatorios, ágoras, charlas,  talleres, círculos de estudio y grabarse en audio o video para compartir con otros compañeros de otras luchas e intercambiar experiencias, aprendiendo unos de otros. Y también para que todas estas experiencias sean conocidas por nuevas generaciones dispuestas a luchar, a no dejarse, a no permitir más despojo, más atropello, más injusticia, para comenzar a construir ese otro mundo que necesitamos, que queremos, que merecemos. 

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