domingo, 10 de febrero de 2019

NEOLIBERALISMO DE 4a T: CAFICULTORES, CNTE Mich., MAQUILA, AUTOMATIZACIÓN

Notas laborales: caficultores, CNTE, automatización, maquilas
J.G.F. Héctor,
Praxis en América Latina, N° 24
(febrero-marzo de 2019)
Caficultores VS nueva planta de Nestlé
Con el beneplácito del presidente López Obrador, la empresa Nestlé anunció en diciembre pasado que abrirá una nueva planta en Veracruz, la cual se convertirá “en su centro más importante en el mundo en cuanto a producción cafetalera”. Como parte de su visión desarrollista, el gobierno ayudará a Nestlé fomentando el cultivo a bajo costo del café robusta (materia prima utilizada por la empresa), al tiempo que ha reducido en 60% el presupuesto destinado al fomento de la producción cafetalera nacional, de por sí en crisis desde hace varias décadas. Las protestas no se han hecho esperar. Caficultores de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz, agrupados en el Frente Nacional en Defensa de la Caficultura, se han manifestado ante las oficinas del gobierno del estado de Veracruz y han obligado a diversos funcionarios a reunirse con ellos para exigirles apoyo económico para el sector. ¿Puede ser este movimiento de los caficultores el inicio no sólo de una vuelta al subsidio estatal de la producción cafetalera, sino sobre todo a una nueva manera de concebir el trabajo agrícola más allá de sus estrechos límites mercantiles?
Maestros de Michoacán exigen pago de adeudos
El 14 de enero, maestros pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) iniciaron una jornada de protesta en el estado de Michoacán para exigirle al gobierno estatal el pago de bonos, prestaciones y reintegros atrasados desde hace más de diez años que sumarían alrededor de 7 mil millones de pesos . Las acciones incluyeron un paro laboral indefinido, la toma de varias oficinas administrativas en diversos municipios de Michoacán, la ocupación de la plaza central de la capital del estado y el cierre de las vías del tren que conducen al puerto de Lázaro Cárdenas. Gracias a un préstamo de la administración federal, el gobierno de Michoacán ha comenzado a liquidar sus deudas con los docentes; no obstante, aún queda por aclarar cuál fue el destino de esos 7 mil millones de pesos no entregados.
El 31 de enero, los maestros aceptaron liberar las vías del tren y participar en las mesas de negociación ofrecidas por el gobierno; no obstante, aún continúan el paro laboral y la toma de espacios públicos en Michoacán. Y es que los adeudos económicos son sólo uno de los problemas que enfrentan los docentes en su relación con el Estado. En el fondo, aún está pendiente la cuestión de la transformación de la educación. Si bien la “reforma educativa” parece haber sido suspendida por la administración de López Obrador, esto no puede reemplazar la lucha desde abajo de estudiantes, maestros y padres de familia por concebir y poner en práctica una nueva forma de educación y de relación entre ésta y la sociedad. Los maestros de la CNTE han venido trabajando sobre esto durante décadas. ¿Cómo seguir avanzando en este sentido?
La automatización es real
De acuerdo con el Reporte sobre economías regionales de julio a septiembre de 2018, “dos terceras partes de personas que trabajan en el país (37 millones 9 mil 177) están en actividades con alta probabilidad de que sus puestos sean automatizados”. Las labores con mayor probabilidad de automatización (entre 90 y 97%) son las agropecuarias y los servicios de alojamiento y preparación de alimentos, mientras que las manufactureras se ubican en 85.1% y las burocráticas en apenas poco más de 50%. Además, de acuerdo con el reporte, la posibilidad de automatización es mayor (80.3%) entre personas que cuentan sólo con educación media superior (hasta bachillerato), quienes generalmente realizan labores manuales “simples”, mientras que quienes tienen estudios universitarios tienen un riesgo menor de que sus puestos sean automatizados (66.6%), ya que realizan trabajos predominantemente intelectuales no tan fácilmente sustituibles por máquinas.
Ésta no es una situación exclusiva de México, sino que es la tendencia mundial o “ley general absoluta” (Marx) de la producción capitalista. El desarrollo tecnológico moderno no es sólo la fabricación de artículos de consumo cada vez más sofisticados. Ésta es sólo su apariencia. En el fondo, el desarrollo tecnológico capitalista consiste en el diseño y construcción de máquinas y robots que puedan producir más en menos tiempo y sustituyan así a miles de trabajadores. Pero sólo los trabajadores vivos pueden generar ganancias para los capitalistas. He allí la contradicción más profunda del capitalismo y el punto hacia el que la lucha de clases irremediablemente se dirige.
Trabajadores de la maquila en Matamoros
¿Nuevo momento de resistencia laboral?
J.G.F. Héctor,
Praxis en América Latina, N° 24
(febrero-marzo de 2019)
El 10 de enero, cientos de trabajadores pertenecientes a siete empresas maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas, iniciaron un paro laboral exigiendo que les fuera entregado el bono que reciben anualmente.
Hace 15 años, las empresas y el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (SJOIIM), afiliado a la corporativista Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM), llegaron a un acuerdo mediante el cual, en lugar de aumentar el salario de los trabajadores de acuerdo con el incremento oficial del salario mínimo, éstos recibirían un único bono anual equivalente a dicho aumento. 
Sin embargo, este año, ante el decreto del presidente López Obrador de aumentar al doble el  salario mínimo en las ciudades de la frontera norte del país (de 88.16 a 176.72 pesos diarios), las empresas y el SJOIIM decidieron unilateralmente anular dicho acuerdo y no pagarles el bono a los trabajadores.
Para el 12 de enero, la protesta ya se había extendido a 45 de las 110 maquiladoras de Matamoros, con la participación de más de 30 mil trabajadores. Su demanda inicial se fue reconfigurando paulatinamente. Para el 21 de enero, la exigencia masiva consistía ahora en el pago de un bono anual de 32 mil pesos (equivalente al aumento de 88.16 al salario mínimo, multiplicado por 365, de acuerdo con el contrato colectivo de trabajo) y un aumento salarial de 20%. A la vez, los trabajadores manifestaron inconformidad con su líder sindical por no estar representando sus intereses.
Si bien las empresas inicialmente pusieron el grito en el cielo afirmando que era “imposible pagar estos costos” y amenazaron con irse de la ciudad, poco a poco han tenido que aceptar la exigencia de los trabajadores. Esto no se debe a la “buena voluntad” de los patrones o a la intervención del Estado, sino a la lucha de los trabajadores en conjunto con los factores económicos en juego. En efecto, desde mediados de los años 60, empresas maquiladoras nacionales y luego internacionales se han ido asentando en la frontera norte de México para fabricar productos de exportación a un costo mucho más económico que el del mercado internacional debido al bajo salario que les pagan a los trabajadores. Aun cuando se hayan visto ahora obligadas a aumentar los sueldos, su margen de ganancia seguirá siendo sumamente lucrativo. Al corte de esta edición, seis de las 45 maquiladoras seguían sin aceptar las demandas obreras, pero nuevas huelgas han estallado en ocho maquiladoras más, a pesar de no contar con el apoyo de su sindicato. Asimismo, la exigencia de hacer efectiva la duplicación del salario no se limita a los trabajadores de las maquilas de Matamoros, sino que se ha extendido a otras empresas de ésta y otras ciudades fronterizas, así como a los trabajadores agrícolas de Baja California.
Sin duda, el decreto del presidente López Obrador puede aliviar un tanto las condiciones de extrema explotación que viven los trabajadores en la frontera norte del país. Sin embargo, ésta es sólo una solución parcial.
A más de que algunas empresas ya han tomado represalias despidiendo a los trabajadores que participaron en la huelga, históricamente, en su búsqueda de ganancia y más ganancia, las empresas necesitan responder a los aumentos salariales incrementando la productividad y la intensidad de la jornada laboral, lo que desemboca, por un lado, en el despido de miles de trabajadores y, por otro, en una mayor explotación que ayuda a reajustar el “desequilibrio” causado por sueldos más altos. “A medida que se acumula el capital, tiene que empeorar la situación del obrero, sea cual fuere -alta o baja- su remuneración”, explica Marx (véase: “Carta a Marcuse sobre la automatización” en esta misma página: https://www.xn--lavozdelanhuac-sextaxlalibre-xkc.gratis/2019/02/carta-de-raya-dunayevskaya-herbert.html).
Por ahora, las protestas de los trabajadores en Matamoros se han centrado en los aumentos salariales; no obstante, este foco de resistencia puede ser el germen de un autodesarrollo que lleve a los trabajadores, más allá de las trabas impuestas por las estructuras sindicales, a ir cuestionando y transformando las causas profundas de la explotación laboral. Durante los próximos meses, hay que tener los sentidos muy abiertos a lo que estos trabajadores sigan haciendo y pensando.

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