jueves, 14 de febrero de 2019

PRONUNCIAMIENTO DE PROFESORES TEMPORALES, FORO ACADÉMICO, SITUAM

Pronunciamiento de profesores temporales presentado en el Foro Académico.
Profesores Temporales de la UAM.
Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana. (SITUAM)
Ciudad de México, 11 de febrero de 2019. 
A la comunidad universitaria:
El pasado 2 de febrero el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) inició una huelga porque no se logró acordar soluciones frente a los dos emplazamientos que la motivaron: un aumento salarial satisfactorio y, compromisos específicos respecto a las sistemáticas violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo. Ambas demandas son legítimas y existen condiciones para satisfacerlas. Estas representan cabalmente el deterioro y precarización de las condiciones de trabajo.
Respecto a la demanda salarial existe una vasta documentación que confirma la pérdida constante del poder adquisitivo de los salarios de los trabajadores de este país. La información pública generada en torno al reciente aumento al salario mínimo es muestra contundente de ello. Los trabajadores de nuestra universidad no han estado exentos de esta tendencia. A pasar de los logros obtenidos en las últimas huelgas, sus salarios y prestaciones reales se han diezmado sistemáticamente en, por lo menos, las últimas tres décadas. El deterioro salarial de los trabajadores de la UAM reproduce las tendencias del país: menguas más agravadas para los trabajadores con menores ingresos, una reducción de trabajadores con ingresos medios y un conjunto de trabajadores con ingresos privilegiados. La pérdida del poder adquisitivo alarma pero, el aumento de la brecha entre los altos salarios de la burocracia y los más bajos indigna.
Cabe señalar que la actual propuesta salarial de las autoridades contempla además, de un aumento directo general del 3.35% sobre el salario, un aumento diferenciado del 3% en el tabulador. Pero, se excluye de este último aumento a los académicos de tiempo completo. El argumento de esta propuesta es que cuentan con altos ingresos, sin embargo, como es sabido, buena parte de los ingresos totales de los académicos con esta categoría no provienen de su salario, sino del conjunto de sus becas. De tal modo que el incremento propuesto para estos académicos reduce en términos reales sus ingresos. Más allá de este hecho, esta propuesta divide a los sectores del sindicato y de facto genera tensiones en la organización sindical mixta que le ha dado fuerza e identidad al SITUAM.
El segundo conjunto de demandas, referentes a las múltiples violaciones del Contrato Colectivo de Trabajo, representan en buena medida la otra cara de la precarización del empleo. Esto es, la precarización no sólo hace referencia a la reducción del salario real, sino además, a las condiciones laborales que exigen cada vez más esfuerzo por parte de los trabajadores.
La contratación unilateral del personal de confianza no sólo se ha dirigido a las áreas de control y administración de las actividades laborales de la universidad, sino que también ha incidido sobre las actividades operativas desplazando gradualmente a los trabajadores de la universidad por trabajadores con menores prestaciones, derechos y en altas condiciones de vulnerabilidad. Esto contrasta con la contratación de trabajadores de confianza que devengan salarios relativamente altos y de los cuales no se transparenta la justificación de su empleo.
El retraso en las convocatorias para ocupar plazas ya presupuestadas; el letargo en los ajustes de los perfiles de trabajo que ya no son requeridos para las actividades de la universidad; las contrataciones sin la participación y aval de las respectivas comisiones mixtas; la demora en la apertura de nuevas plazas requeridas por el crecimiento de nuestra universidad; son entre otras, violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo que generan condiciones para esta contratación irregular.
Estas anormalidades y dilaciones parecieran ser causadas no por un problema de desajustes administrativos propios de la evolución de cualquier organización, sino por el contrario, una estrategia construida durante muchos años para operar con “trabajadores más baratos” aunque ello signifique un deterioro en su calidad de vida y en sus derechos laborales.
Contrario a lo que se piensa en general, estas condiciones de precariedad también afectan al sector académico, en particular a los profesores contratados por evaluación curricular o típicamente conocidos como temporales. De acuerdo con nuestra legislación, estos profesores somos contratados para cubrir la ausencia de los profesores por tiempo indeterminado o conocidos como definitivos, que por distintos motivos no pueden atender sus responsabilidades académicas, en particular la docencia: enfermedades, sabáticos, licencias, renuncias, etc. 
Los profesores temporales, a pesar de contar con las credenciales necesarias para cubrir a nuestros colegas por tiempo indeterminado, padecemos de condiciones laborales cada vez más precarias. Citaremos algunos ejemplos para dimensionar esto:
1. Nuestra contratación es trimestral y puede extenderse bajo la misma causal a lo más por un año. Esto genera una angustiosa incertidumbre laboral y nos coloca en una situación de vulnerabilidad ante la perenne amenaza de una eventual cancelación de nuestras extensiones o recontratación.
2. Nuestras contrataciones suelen no estar emparejadas con los trimestres de tal modo que se recorta el tiempo para estar frente a grupo y es común que apliquemos exámenes de recuperación o apoyemos en diversas actividades administrativas sin estar contratados.
3. Vinculado a esto, aunque seamos recontratados, los periodos que transitan entre una contratación y otra recortan nuestra estancia en la universidad que repercute en términos de antigüedad, vacaciones o aguinaldo.
4. Nuestras evaluaciones contemplan tres componentes fundamentales: experiencia docente, grado académico e investigación. Sin embargo, nuestra carga docente suele ser pesada, por lo menos del doble que de la de nuestros compañeros contratados definitivamente, lo cual demerita en nuestro tiempo para la investigación y preparación académica que se exige en nuestras evaluaciones.
5. Nuestra incertidumbre laboral nos impide participar en proyectos de investigación que requieren de madurez, es irresponsable por ejemplo, aceptar la dirección de una tesis de posgrado sin tener la mínima seguridad que podremos darle la continuidad necesaria.
6. No existen las oportunidades suficientes para integrar definitivamente a colegas que durante muchos años han sido sistemáticamente recontratados y que han probado de sobra su capacidad académica y compromiso con la universidad.
7. Nuestros ingresos han sido cada vez más afectados, por ejemplo, el acuerdo del Rector 11/2018 limita para que algunas causales como los periodos sabáticos se contraten tiempos completos, de modo tal que sí antes cubríamos cuatro UEA ́s con un tiempo completo, hoy cubrimos tres, pero con la mitad del salario y
8. Desde luego, como es bien sabido, nosotros no somos sujetos para acceder a las becas que forman parte de la carrera académica de nuestra universidad.
Similar a lo que pasa con las plazas nuestros compañeros trabajadores administrativos, en el caso de los académicos, no se abren nuevas plazas aunque nuestras propias contrataciones muestran que son necesarias y las que existen son convocadas a concurso de oposición con una dilación excesiva, con retrasos que duran años.
Para los ojos de los funcionarios, somos una fuente significativa para “economizar” los recursos de la Universidad: brindamos docencia a nuestros estudiantes, publicaciones a nuestros departamentos y actividades de difusión cultural por una fracción de lo que se vale el trabajo académico. Encarnamos la flexibilización laboral académica.
Nuestra condición es resultado de otro deterioro laboral más remoto: una jubilación poco atractiva para los académicos. El éxito en la convocatoria del reciente “programa temporal para la renovación de la planta académica” da cuenta de ello. Fueron cientos los profesores que solicitaron incorporarse a este programa. Los desajustes generacionales en nuestra academia son graves y mientras no se encuentre un balance adecuado la precariedad laboral en nuestra casa seguirá creciendo en forma de agotamiento e incertidumbre.
Pugnamos por el respecto a las actividades de todos los trabajadores, incluyendo a los académicos temporales que brindan un esfuerzo sustancial a nuestra Universidad. Se requiere una agenda que atienda las causas profundas y resuelva la precariedad contante a la que cada vez más nos enfrentamos. Reivindicamos las demandas que generaron esta huelga y propugnamos por una pronta solución.
Convocamos a todos los académicos temporales de nuestra Universidad e interesados a seguir discutiendo este tema el próximo 13 de febrero a las 16:00 horas en el local del Situam.
Por la redistribución justa del presupuesto universitario.
Profesores participantes del Foro Académico:
Adriana Gutiérrez Benítez, Juan Zúñiga Ramírez, Sandy Anay Guzmán Lázaro, Verónica Valdéz Pérez, Mayra Irasema Terrones Medina, Ricardo Artemio Chávez Meza, Sonia Morett Álvarez, Silvia Sánchez González, Francisco Sánchez Sánchez, David Castillo Núñez, José de Jesús Yáñez, Rodrigo Guzmán Preciado, Cruz Velázquez Galindo, Luis Bueno Rodríguez, José Luis Estrella Cienfuegos, María Griselda Gunther, Eduardo Marrufo Heredia, Pedro Corona, José María Martinelli.

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