martes, 5 de marzo de 2019

MASACRE DE SUCUMBÍOS: 11 AÑOS DE IMPUNIDAD, SIN VERDAD NI JUSTICIA

La masacre de Sucumbíos a 11 años y 2 conciertos después
Genoveva Alemán,
Licenciada en Sociología y pasante de la maestría en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, integrante de la Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos.
Creative Commons,
Rebelión:
04 de marzo de 2019.
El 1° de marzo de 2019 se cumplen 11 años de la masacre de Sucumbíos, del ataque que el Estado colombiano apoyado militar y logísticamente por Estados Unidos, realizara al campamento del comandante Raúl Reyes de la entonces guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP).
Al filo de la medianoche ocurrió el primer ataque con bombas de gran magnitud lanzadas desde un avión que partió de la base militar norteamericana ubicada en Manta, Ecuador. Tres horas después sucedió un segundo bombardeo que fue precedido por la incursión aérea y terrestre del Ejército colombiano. En el campamento fue asesinado Reyes junto a 25 personas, entre ellas un civil ecuatoriano de nombre Franklin Aisalla y cuatro jóvenes estudiantes mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que se encontraban también en calidad de civiles; Verónica Velázquez, Juan González, Fernando Franco y Soren Avilés. [1]
CONFLICTO CON LA MIRA EN VENEZUELA
El ataque generó un fuerte conflicto entre Colombia y Ecuador cuando este último denunció la violación a la soberanía de su territorio, mientras Uribe Vélez presidente colombiano en aquella época se jactaba de mentir diciendo que había sido un enfrentamiento desde Colombia y los militares no se percataron cuando cruzaron la frontera. En menos de 24 horas se desmoronó la versión de Uribe y se demostró que fue un ataque planeado tiempo atrás y organizado quirúrgicamente por Colombia y Estados Unidos, es decir, en la total colaboración de Bush y Uribe bajo los lineamientos del Plan Colombia. [2]
El conflicto se agravó aún más cuando se involucró a Venezuela en la ecuación; Uribe y Bush aplaudían la eliminación de Reyes y buscaban que esto generara condiciones de desestabilización en la región para justificar un enfrentamiento con Venezuela, se lanzaron acusaciones de que Hugo Chávez apoyaba, financiaba y protegía a las FARC-EP y, la contundencia de las supuestas pruebas se encontraban en las famosas computadoras de Raúl Reyes, que increíblemente soportaron 11 bombas de gran magnitud y de donde se extrajeron un sinnúmero de comunicados entre la guerrilla y cualquiera que fuera considerado por Uribe o Bush como terrorista o adversario político.
Los días que precedieron al ataque continuaron siendo difíciles y la tensa calma al finalizar la Cumbre de Río se convirtió en la movilización por parte de Venezuela de tropas militares a su frontera con Colombia ante la fuerte amenaza de intervención, las acusaciones cada vez eran más fuertes, se involucraba no sólo a Hugo Chávez y Rafael Correa en el supuesto apoyo y financiamiento a la guerrilla, se implicaba también a personajes como Nicolás Maduro, Piedad Córdoba, Gustavo Larrea, etc.
Si bien el ataque al campamento de Reyes no tenía por objetivo principal atacar a Venezuela, las condiciones fueron propicias para intentar convertirlo en uno de los tantos frentes de batalla de Washington contra el gobierno bolivariano de Chávez, más aún cuando éste tenía un destacado papel de intermediación entre las FARC-EP y el Estado colombiano, como ocurrió con la liberación de rehenes en poder de la guerrilla en enero de 2008, tan sólo unos cuantos días antes del ataque a Raúl Reyes.
ESTRATEGIA CONTRA LAS FARC-EP
La embestida norteamericana y colombiana contra las FARC-EP se fortalecía con el ataque a Sucumbíos, pese a que la operación para eliminar a los principales dirigentes se había iniciado desde el 2007 con el ataque al campamento del “Negro Acacio” líder del Frente 16 y poco tiempo después al campamento de Martín Caballero líder del Frente 37. A partir de ese momento fueron sucediendo uno a uno los bombardeos y ataques cada vez más sofisticados contra miembros del Estado Mayor Central de la guerrilla para generar su desestabilización y quitar por completo la línea dura del mando de las FARC-EP.
LA MÚSICA CONVERTIDA EN MERCENARIA
La estrategia de Washington y Bogotá se perfiló no sólo como un instrumento contra la guerrilla, las acciones militares e impacto de ellas les permitieron articular con fuerza un discurso de confrontación a los gobiernos de línea progresista de aquella época, a la cabeza de la lista se ubicaba Venezuela. Múltiples fueron las estrategias de E.U.A y Colombia para orquestar los ataques y acusaciones contra Venezuela incluido el Concierto por la Paz sin Fronteras que se realizó el 16 de marzo de 2008, de forma muy similar al recién ocurrido “Live Aid Venezuela”.
En ambos conciertos Colombia pretendió mostrar una cara pacifista que nadie puede creerle, la campaña mediática para atacar a Venezuela continuaba, tal y como ocurre ahora en 2019, donde el gobierno de Iván Duque descaradamente se muestra en total articulación con E.U.A y el conservadurismo venezolano para articular las agresiones contra el pueblo bolivariano.
LA PAZ Y LA JUSTICIA SIGUEN PENDIENTES
La máscara de los acuerdos de paz poco a poco se cae de la cara del Estado colombiano, la violencia sistemática contra los luchadores sociales alcanza altos índices, los desplazamientos forzados no se han detenido, las persecuciones y amenazas continúan en aumento y se configura una política de mayor violencia dentro de Colombia, pero también, de cómo este país reproduce la política imperialista de agresiones e intervenciones en la región en su papel del “Israel” de América Latina.
A 11 años del ataque a Sucumbíos el escenario colombiano se ha modificado fuertemente, aunque ello no signifique que hayan mejorado las condiciones de vida y paz para el pueblo. Colombia se ha fortalecido en su posición de negarse a la paz atacando las causas que le dieron origen al largo conflicto, le apuesta a profundizar la política contra Venezuela y los más recientes sucesos lo demuestran, como el pasado 23 de febrero, con el intento de ingreso del supuesto “apoyo humanitario” por la región de Cúcuta y que terminó con los camiones incendiados y evidenciando que se pretendía ingresar a Venezuela algo más que ayuda humanitaria enviada por E.U.A vía USAID, tal y como ocurría en los tiempos de las dictaduras militares y el combate a las luchas populares en América Latina.
Colombia es el alfil que utiliza el imperio contra Venezuela y su gobierno; Iván Duque es un alfil de la derecha latinoamericana con Uribe Vélez al frente y soportado por gobiernos ultraconservadores como el de Bolsonaro en Brasil que también juega sus cartas al ser país fronterizo con Venezuela.
Once años después la masacre de Sucumbíos continúa en la total impunidad, las víctimas no han logrado la justicia que merecen, las sobrevivientes continúan bajo acoso y persecución de artilugios legales sin fundamento alguno, como es el caso de la joven mexicana Lucía Morett que a 11 años de Sucumbíos, se encuentra alejada de una vida en paz que le permita reponer las heridas físicas y emocionales.
Las familias de los jóvenes mexicanos asesinados en Sucumbíos continúan en su camino por la justicia, desde marzo de 2014 se presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la petición de admisión del caso buscando juzgar a tres Estados, Colombia, Ecuador y México, cada uno de ellos realizaron acciones que no han garantizado a las familias y víctimas un real acceso a la justicia.
El mundo vuelve sus ojos una vez más a Latinoamérica, la disputa política mundial nuevamente se desarrolla en la región como elemento fundamental de la política mundial, la joya que se ambiciona es Venezuela es sus reservas probadas de petróleo y metales raros que son de alto valor para la producción tecnológica actual.
La justicia en el caso de la masacre de Sucumbíos sin duda alguna contribuirá, en su justa dimensión, en apoyar a Venezuela contra los ataques intervencionistas, el respeto a su soberanía, a que el pueblo venezolano sea quien decida su propio rumbo e historia, la justicia ha esperado por 11 años, es momento de que llegue para evitar más agresiones intervencionistas en la región, para evitar más violencia a los pueblos latinoamericanos.
NOTAS:
[1] Informe Invasión Colombiana en Territorio Ecuatoriano y Violación del derecho Internacional Humanitario, ALDHU, Quito, 2008.
[2] Ver investigación de The Washington Post “Covert action in Colombia” https://www.washingtonpost.com/sf/investigative/2013/12/21/covert-action-in-colombia/?utm_term=.cb14b74a7d18

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