miércoles, 10 de abril de 2019

ABRIL: HONRAR LA MEMORIA DEL GENERAL EMILIANO ZAPATA Y DE NUESTROS CAÍDOS

ABRIL: 100 AÑOS.
Casa de Todas y Todos:
10 de abril de 2019.
En el mes de abril rememoramos siempre la traición al General Emiliano Zapata, líder de los pueblos campesinos cuyo ejemplo fue tomado como guía desde los primeros esfuerzos organizativos que llevaron adelante las Fuerzas de Liberación Nacional. Ya desde el primer comunicado de esta organización, redactado el 6 de agosto de 1969, se decidió que el cuerpo colectivo que habría de iniciar el camino subversivo, que después condujo hacia la construcción de un Ejército del pueblo, llevaría su nombre: Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata, NGEZ.
En este mes, recordamos además a nuestra compañera Soledad, asesinada por el Ejército Federal, en Nepantla, cuando tenía apenas 24 años. Otros dos compañeros, Ricardo y Fidelino, son recordados también en este mes. A raíz de los acontecimientos de Nepantla, estos compañeros, pertenecientes al NGEZ, forman parte de nuestra lista de compañeros desaparecidos. Existen datos claros, documentados, que señalan que Ricardo fue aprehendido, más nunca liberado o procesado. Estos tres compañeros dieron su vida por la liberación de los pueblos que integran nuestro México. Su ejemplo, y el de tantos otros, robusteció la lucha campesina, agraria e indígena que años después habría de hacerse célebre; pero su lucha no apuntaba exclusivamente a lo campesino, o a lo indígena, aunque por supuesto lo incluía: la lucha que Ricardo, Fidelino, Soledad, y tantas y tantos otros, decidieron avanzar con su vida fue una lucha nacional, una lucha amplia que lo apostó todo por poner en los pueblos las herramientas de su propia liberación.
La lucha que Soledad, Fidelino y Ricardo, junto con tantas y tantos otros, llevaron adelante tuvo la complejidad de apostar, desde la más profunda clandestinidad, por la participación de todas y todos; por crear un espacio organizativo, un tejido político, que permitiera la participación de quienes no podían sumarse como militantes profesionales a la organización pero, tal vez si, realizar un sinfín de acciones para apoyar la lucha; de quien no podía vivir en una casa de seguridad pero si podía enseñar a leer y escribir a quienes nunca recibieron educación en sus pueblos; de quienes apoyaron enseñando medicina, electrónica, mecánica, radiocomunicaciones y muchas otras disciplinas que resultan necesarias para dotar a un pueblo de lo necesario para liberarse. La lucha de esos años, que muchas veces es recordada en tonos sombríos, a causa de la persecución política y la brutal represión, tuvo en su apuesta un luminoso acierto: pueblos enteros después llegaron, y como consecuencia necesaria, las complejidades hoy son otras.
Así, para nosotras, nosotros, el mes de abril –más aún en este centenario de su muerte– trae consigo a la figura del General Emiliano Zapata, y el profundo impacto que su ejemplar lucha tuvo en el desarrollo de la lucha nuestra: avanzando, convenciendo, hablando con los pueblos sobre planes y tierras, sumando fuerzas, enfrentando las falsedades de los gobiernos –grandes o pequeños– que insisten en no cumplir su deuda con el pueblo.
Aquí dejamos un fragmento de un artículo editorial aparecido en el año 1984, en el periódico interno de las FLN, llamado NUPI (Nueva Publicación Interna) en la sección titulada Experiencias Revolucionarias.
 “EDITORIAL
(…)
Sin lugar a dudas, el avance más importante es la presencia definitiva en la sierra del grupo guerrillero, logro del que todo militante puede sentirse orgulloso pues constituye un fruto del trabajo colectivo. Tan es así que, como se esperaba, el establecimiento del nuevo núcleo guerrillero Emiliano Zapata ha estimulado a muchos compañeros en el cumplimiento de sus trabajos revolucionarios: aunque sólo los más generosos han aumentado sus aportaciones económicas, también es cierto que la mayoría dedica ahora mucho más tiempo a la lucha, y en esto merece especial reconocimiento los compañeros que, por así convenir a nuestros proyectos prácticamente se han integrado como militantes de tiempo completo, pero que conservan su trabajo civil”

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