miércoles, 17 de abril de 2019

CONTRA EL MODELO EXTRACTIVO QUE IMPLICA DESPOJO, DESTRUCCIÓN Y MUERTE

La prisa de los megaproyectos…
según CEMDA
Comunicado  de la Red Mexicana de Afectados por la Minería,
16 de abril de 2019.
Hace unos días, en un artículo de La Jornada (*) el director de CEMDA, Gustavo Alanís, hace un llamado para que los megaproyectos no tengan prisa, pues considera que éstos “pueden ser bienvenidos e incluso necesarios, pero es indispensable que no sean elaborados con prisa, porque ello entraña el riesgo de que se viole la ley y haya importantes daños ecológicos”. En REMA nos sorprende que el director de CEMDA, una organización que generalmente acompaña a varios pueblos en la defensa del territorio, haga este tipo de declaraciones en “positivo y sin prisa”, para la implementación de megaproyectos que, en sí mismos, han sido tipificados a nivel mundial como artífices del despojo y del desplazamiento forzado.
¿Qué parte no se entiende? Cuando decimos que no se trata de hacer o tener leyes buenas o justas, o de la correcta incorporación de principios rectores empresariales o el buen uso de estándares internacionales ad oc, si al final ello le dará continuidad a un modelo económico lleno de asimetrías que utiliza tecnología y técnicas devastadoras. ¿De verdad se piensa que sin prisa, haciendo consultas bien hechas, a través de la aplicación correcta de la ley o respetando los derechos, será –como él dice- la llegada de proyectos “bienvenidos y maravillosos”, respetuosos del ambiente y de los derechos de los pueblos?
Nos preguntamos si ahora Gustavo Alanís fue contratado por la empresa minera Leagold para asesorarla durante la renovación del contrato con el del municipio Eduardo Neri, Ejido Carrizalillo en el estado de Guerrero, no se dio cuenta del verdadero significado del despojo. ¿Habrá reflexionado sobre la devastación  ambiental cuando pasó frente al inmenso tajo que él observó desde el vehículo que lo transportaba? ¿Qué deliberaciones habrán pasado por su mente cuando vio actuar al crimen organizado frente de él? ¿Qué sentido tiene la “calma de un megaproyecto” en una comunidad que sufre desplazamiento forzado, desapariciones, extorsiones y asesinatos cotidianos? ¿De verdad cree, sin violar la ley ambiental, las personas que viven cerca de un proyecto minero, como las de Carrizalillo, no sufrirán gravísimas enfermedades?
Nos preguntamos si estos lazos contractuales con la empresa Leagold le implicaron tener la suficiente calma y paciencia para darle la “bienvenida a la necesaria” inversión minera. ¿Será posible que un cheque minero reformó su análisis para, discursivamente atreverse a citar la pertinencia de que es posible un “despojo adecuado”, a partir de preponderar el “buen progreso y desarrollo” del modelo extractivo?
¡TERRITORIOS LIBRES DE MINERÍA!
RED MEXICANA DE AFECTADOS POR LA MINERÍA
NOTA:

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