martes, 2 de abril de 2019

DEMOCRACIA Y LIBRE MERCADO SON TÉRMINOS ANTAGÓNICOS

La simulación y la prudencia
Óscar Ochoa,
Por  Colectivo del Periódico El Zenzontle.
La Jornada de Oriente:
01 de abril de 2019.
Estamos en época de guerra integral y las fuerzas requieren de los artificios más sofisticados para engañar al enemigo. Para algunos la simulación es un simulacro conveniente ante posibles batallas mayores. En el mundo se pasa por una crisis de ganancias del capitalismo en general por la vía productiva y las empresas monopólicas lo que no ganan lo arrebatan. Sobreviven quienes luchan, resisten, se rebelan y desconfían de los que mal gobiernan.
Por eso aparecen en el espacio político los que ofrecen sacar del shock de la miseria a los pobres, o pelear “de su lado” contra otros pobres. En México la mayoría de la población dejó de fiarse de los partidos y los funcionarios del falso progreso, los corruptos, animadores y cómplices del crimen. Tendrían que sobresalir aquellos políticos que predicaran honradez, prometieran justicia y pusieran ante reflectores la palabra “bienestar” contra la palabra “corrupción”, no sólo para beneficiar “primero los pobres”, sino para “todos”, para militantes e intelectuales de otros partidos, pero también para los potentes empresarios y  trasnacionales causantes de ese descontento social. Tanta promesa se haría realidad en paz y con la fe en que poco a poco llegará la transformación del gobierno y hasta del régimen, de la ley y hasta de la “Moral”, de la macro- economía  y hasta de la  modesta economía de las familias.
El gobierno de López Obrador, en rituales, en conferencias de prensa y mítines presenta cómo cumplirá lo prometido. Sus seguidores y voceros del partido Morena, dan como pruebas de ese cambio:
1. El supuesto cierre de las obras del Nuevo Aeropuerto para trasladarlo a reforzar los existentes y ampliar el de Santa Lucia haciendo de su entorno una zona militarizada y con estrés hídrico (mientras siguen las obras, se pagan contratos onerosos a las empresas del NAIM, y se afecta a los habitantes de la rivera del Lago de Texcoco).
2. Se presenta como un logro los programas de bienestar para jóvenes y adultos mayores, aunque se haya detenido el censo de bienestar, se tenga que pagar a los patrones que aprovecharan gratuitamente el trabajo de los jóvenes aprendices becados por el gobierno, y para los mayores y las mujeres con niños en edad de guardería se les promete la entrega individualizada de tarjetas de pago, pero no se mejoran ni se crean guarderías, centros de salud, farmacias. Se les mira como clientes que dependen del dinero repartido, desprestigiando a la base popular organizada, comunitaria o sindical legítima de los desempleados y excluidos
3. El “bienestar” también es proclamado por el aumento al salario mínimo general y duplicado en la frontera norte para un sector de trabajadorxs. Solo que el salario mínimo en México es el más bajo de toda la región mesoamericana, los topes salariales siguen para los contratos colectivos, se apoya a las empresas con reducción de impuestos y siguen los controles corporativos o gubernamentales con despidos, persecución de luchadoras sociales, cooptación de dirigentes y recortes de personal en el sector gobierno, a excepción de los militares.
4. La creación de una Guardia Nacional “civil” según la ley, pero cuidadosamente militarizada en los hechos y con una ampliación de recursos y control por las fuerzas armadas de más espacios (aeropuerto, instalaciones, infraestructura, fábricas, zonas fronterizas y “cortinas” para migrantes).
5. No han iniciado los megaproyectos Tren Maya y Transístmico, pero ya los promueven con consultas regionales a modo, como la que se hizo para imponer el PIM y su termoeléctrica en Huexca, Morelos, simulando apoyo para negar las resistencias de pueblos originarios y organizaciones sociales como pasa en el Istmo.
6. Son cambios visibles las labores del ejército, marina y policía federal contra huachicoleros y en la tradicional quema de sembradíos de amapola y mariguana, principalmente, pero la adaptación de los grupos del narco y el cierre de algunos de sus negocios no los lleva a la prisión, ni mucho menos de los políticos que mantienen esas redes. Por el contrario crece su acción paramilitar contra los pueblos, con máscara de grupos delincuenciales, pero que atacan a opositores de los megaproyectos y a promotores de autogobiernos y defensa popular, sindical, de mujeres y de periodistas.
7. La abrogación de la reforma educativa peñista parecía ser un primer strike en la cuenta del pitcher presidencial, pero el pacto con los partidos “de oposición” deja claro que todo puede quedar en la misma reforma peñista revolcada. La vía es resistir en cada escuela con apoyo comunitario y de organizaciones sociales.
8. Finalmente se elogia la “prudencia” y autodeterminación en política exterior como en Venezuela, mientras que se cumple en silencio el papel que Trump y su gabinete de seguridad han impuesto para que México contenga la migración de centroamericanos. La no intervención en Venezuela es un gesto necesario, pero puede usarse en una política del que esconde la cabeza y calla ante las agresiones del imperio.
La prudencia de López Obrador ante el jerarca gringo y su diario ultimátum, contrasta con el enojo porque el pueblo organizado se resista a los proyectos destructivos.
El neoliberalismo simula que ha muerto en México, quizás porque lo declaró el presidente.
En defensa de una democracia radical
En tiempos en que el Neoliberalismo parece haber decretado su propia fecha de defunción, según palabras del actual presidente mexicano, preguntarnos por la pertinencia de un proyecto distinto al capitalismo en su fase actual, resulta de gran importancia.
Frente a la andanada de discursos oficialistas que recomiendan mesura y el uso de las vías institucionales para resolver conflictos, las violaciones a los derechos humanos y otras problemáticas, los pueblos y colectivos que sufren este tipo de violaciones, no sólo están recurriendo al derecho y las vías oficiales para defenderse de una violencia institucional que los despoja de todo, hasta de sus vidas. Las otras vías van desde el ejercicio de la denuncia hasta la autodefensa, llegando en algunos casos a generar proyectos integrales que articulan autonomía, autogestión y autodefensa para sobrevivir.
Las grandes corporaciones trasnacionales y locales (mineras, cerveceras, refresqueras, madereras, inmobiliarias, etc.) en complicidad con todos los niveles de gobierno utilizan grupos paramilitares, corporaciones policíacas y militares para intimidar, despojar, desaparecer o asesinar a los opositores de tales proyectos.
Esta democracia es mortal pues legitima las mismas élites al tiempo que desmoviliza a los sectores en descontento. Esta democracia mexicana no rebasa, ni en el delirio más extremo, los intereses económicos de las empresas que sacan grandes tajadas de la riqueza nacional; cuando en un sentido social debiera operar al revés, generándose la riqueza suficiente para todos los habitantes, cubriendo sus necesidades y sentando las condiciones para una vida digna.
El asesinato sistemático de defensores del territorio y de derechos humanos como Samir Flores, la continuación discreta de mega proyectos nocivos como el Nuevo Aeropuerto en Texcoco, y ahora el de Santa Lucía, además de los trenes Transístmico  y Maya, el ataque a sindicalistas que ejercen su legítimo derecho a la huelga y que resisten contra viento y marea como los trabajadores de Coca-Cola en Matamoros, y otras situaciones igualmente gravísimas nos hablan de la continuidad del modelo neoliberal, demostrando que los dichos del actual presidente no son más que burdas estrategias discursivas para calmar los ánimos y como muchos dicen: para simular.
Democracia y libre mercado son términos antagónicos desde sus propósitos fundamentales. La democracia implicaría en el fondo que la riqueza nacional tuviera una distribución equitativa, desapareciendo las grandes brechas entre trabajadores y patrones e impartiendo justicia ante los agravios; a su vez el libre mercado necesita de la desaparición de beneficios sociales y prestaciones laborales para obtener el máximo de ganancias por su inversión; toda empresa capitalista se basa en la concentración del ganancia y toda democracia en la distribución de esta, pero nos han vendido el cuento de que sólo se realiza en las boletas electorales.
Recordemos que el capitalismo como formación económica y social está sujeto a las leyes del cambio histórico, y por lo mismo a su desaparición. Resulta necesario que pensemos desde ahora qué tipo de sociedad queremos, y tal vez sea posible desde el ejercicio de una democracia radical, una sociedad que elimine de raíz las injusticias, atacando la distribución inequitativa de la riqueza, la explotación y sus expresiones de dominación socio-culturales. 
El Pueblo y el Mal Gobierno
 Guillermo Velázquez
(Decimas finales y remate de la topada del mismo título)
 (…)
Gobierno
Mi corazón vive abierto
si es que quieres dialogar.
No me vengas a asustar
con el petate del muerto.
Lo quieras o no, es muy cierto,
creo que lo olvidas a veces
pregúntaselo a los jueces
que me toman juramento:
Yo gobierno represento
al pueblo y sus intereses.

Pueblo
Un mal gobierno no es m’ijo,
y ¿a dónde iras que más valgas?
Representarás tus nalgas
porque yo ni te cobijo.
Sueno con el regocijo
de mirarte derrumbado.
Pueblo en lucha organizado
levantaré mi bandera,
y sobre tu calavera
bailaré un son zapateado.

Pueblo
¡En nuestra Patria en lo actual!
¡En nuestra Patria en lo actual!
Somos cada vez más grito.
¡México no es el indito
sentado bajo el nopal!

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