miércoles, 24 de abril de 2019

EL DERECHO DE HUELGA ES INCOMPATIBLE CON LA MEZQUINDAD INDIVIDUALISTA

¿Estudiantes y académicos como esquiroles?
¿Solución o esquirolaje de la Huelga en la UAM?
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
24 de abril de 2019.
¿Mi derecho a "estudiar" por encima del derecho a huelga?

A los estudiantes y académicos de la UAM:
Como parte de una comunidad que participó en un proyecto de educación crítica, científica y popular que nació en 1968 y que resistió la política represiva del Estado, la Preparatoria Popular, me sumé a una iniciativa que impulsan más integrantes de esta comunidad: hacer acopio de alimentos para que la solidaridad con la Huelga de la UAM no sea sólo de palabra, no sólo moral, sino concreta, que ayude a la resistencia ante la cerrazón de las autoridades de la UAM, la sordera y desprecio del actual gobierno y las presiones que ejerce la parte de estudiantes y profesores que ahora se preocupan por el alargamiento de la huelga, que lloriquean porque podría perderse el semestre y que pretenden poner su derecho a estudiar por encima del derecho de los trabajadores a recurrir a la huelga para que sus demandas salariales y contractuales sean resueltas.
          Es indignante ver a estudiantes y académicos en el triste papel de esquiroles. Individualismo, mezquindad, ignorancia de la historia de la lucha del pueblo trabajador, apatía, despolitización, ausencia de conciencia social  es lo que da por resultado esa indigna actitud. Antes estaban felices de la vida, era como un período vacacional extra. Pero cuando ya pasaron más de 80 días y no se ve la posibilidad de que ya termine la huelga, se asesoran con los profesores que tampoco se involucraron en esta lucha y le reclaman a los huelguistas que pongan ya fin a su movimiento porque les afecta, no les permite concluir su carrera o están en riesgo de perder el semestre.
¿Sólo mezquindad e individualismo queda en su mente?
         No les interesa que el nivel salarial de los trabajadores administrativos y de los académicos de medio tiempo y temporales se haya deteriorado en gran medida al paso de décadas de neoliberalismo. Tampoco les interesa que la huelga fue el último recurso, que antes de ella se dialogó y se buscó una solución, que la cerrazón de la burocracia universitaria fue los que los obligó a estallar la huelga y que en el transcurso de ésta han seguido en pláticas con las autoridades para que se llegue a acuerdos que permitan la solución.
Acusan de intransigente al sindicato, pero este ha flexibilizado su pretensión salarial: ha bajado del 20 al 10% su demanda. Pero las autoridades no han modificado un ápice su “ofrecimiento”: 3.35%.
Pero no se trata sólo del salario. La huelga estalló por dos emplazamientos. Uno por el salario, por violaciones al Contrato Colectivo el otro.
Las violaciones al Contrato Colectivo tienen mucho que ver con la injusta distribución del presupuesto. Las autoridades, la burocracia “dorada”, los empleados de confianza y los académicos de “excelencia” disponen de buena parte de los recursos de la universidad para sus bonos, becas, compensaciones, viáticos y otros privilegios, castigando los ingresos de de los trabajadores y profesores precarizados.
¿Cómo pueden parte de los estudiantes y académicos descalificar una huelga, ampararse contra ella y convocar a marchas antihuelga, ante estas condiciones de injusticia y abuso?
La huelga fue el último recurso. La misma cerrazón de las autoridades desde antes de estallar la huelga hasta ahora, pero no sólo no se solidarizan, reclaman que "no se les afecte"... 

Se los pregunta alguien que también fue estudiante, que en 1968 era alumno del IPN. Sí, de esa institución educativa creada durante el gobierno de Lázaro Cárdenas para que los hijos de obreros y campesinos pudiéramos estudiar. Y en ese año, 1968, junto con nuestros  compañeros de la UNAM, de Chapingo, de las Normales, de universidades de las estados e incluso de algunas universidades privadas sostuvimos una huelga durante poco más de 4 meses (del 29 de julio al 4 de diciembre). No pedíamos nada para nosotros, como estudiantes, sino para todo el pueblo de México: libertades democráticas. Entre nuestras exigencias estaba la libertad de los presos políticos, entre los que destacaban Demetrio Vallejo y Valentín Campa, presos por la huelga ferrocarrilera de 1958-59 y los médicos presos por los paros en el sector salud.
Nos golpearon, nos encarcelaron, nos torturaron, a muchos compañeros los desaparecieron, el ejército tomó nuestras escuelas, pero resistimos, nos masacraron el 2 de octubre en Tlatelolco y ni así pudieron detener el movimiento. No nos rendimos, no nos vendimos, no claudicamos, no traicionamos
¡RESISTIR LA INDOLENCIA, LA CERRAZÓN, EL DESPRECIO Y AHORA TEMBIÉN EL ESQUIROLAJE!
¿Cómo es posible que ahora una parte de los estudiantes y académicos de la UAM estén dispuestos a jugar el triste e indigno papel de esquiroles, de rompehuelgas? ¿Han perdido toda calidad humana? ¿No existen en su mentalidad conceptos como dignidad, solidaridad, bien común? ¿Tanto se ha podrido su conciencia? ¿Queda en ustedes ya sólo el individualismo, la mezquindad, la ausencia de conciencia social, la apatía…?
Hace 50 años el Movimiento de 1968 por las libertades democráticas de todo pueblo trabajador. Hace 20 años la Huelga plebeya de la UNAM, la que defendió el derecho a la educación pública y gratuita para todos. Hoy: estudiantes y académicos de la UAM como esquiroles rompehuelgas
¡NO NOS RENDIMOS, NO NOS VENDEMOS, NO CLAUDICAMOS, 
NO TRAICIONAMOS!

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