martes, 16 de abril de 2019

EL EJEMPLO DE LAS LUCHAS EN DEFENSA DEL AGUA DEBE SERVIR A LOS PUEBLOS

Aguas y movimientos
Raúl Zibechi,
Desinformémonos, Periodismo de abajo:
15 de abril de 2019.
Nadie se sorprenderá si decimos que el agua está siendo utilizada como arma de guerra contra los pueblos. El caso de la Franja de Gaza habla por sí solo. Sin embargo, no tenemos aún idea de la magnitud del fenómeno, ya que acostumbramos a considerar que los casos más conocidos son más bien excepciones. Nada más equivocado.
Millones de personas carecen de agua en las grandes urbes de América Latina, en particular en Sao Paulo y Ciudad de México. No hay cifras claras sobre los problemas de abastecimiento, pero se puede asegurar que cada vez más el agua está contaminada, escasea y, en consecuencia, está siendo militarizada por los estados. El cambio climático y la creciente desigualdad juegan contra los sectores populares que son los más afectados por la crisis en el suministro de agua potable de calidad.
En El Salvador el 90% del agua está contaminada, llena de químicos como el glifosato, como destaca un reciente estudio. En Uruguay, que era un país con buena calidad de agua y de servicios en general, este verano las playas desbordaron de cianobacterias producto de la sobreutilización de glifosato en los cultivos de soja transgénica. El resultado es que las familias de clase media pueden comprar filtros de carbono para purificar el agua (200 a 500 dólares por unidad), mientras los sectores populares la consumen contaminada.
En Brasil la Agencia Nacional de Aguas acaba de publicar que en 15 años habrá 55 millones de habitantes de zonas urbanas con riesgo hídrico, lo que impone la realización de obras millonarias para las que no hay presupuesto. En 2016 había 812 municipios (de los 5.000 que tiene el país) que eran atendidos con camiones cisterna, siempre vigilados por militares ante el riesgo de asaltos. La agencia reconoce que aunque se realizaran todas las obras programadas, igualmente habrá millones de personas sin acceso al agua.
El primer punto a tener en cuenta, es que esta realidad indica que los estados serán incapaces de suministrar agua, un derecho humano básico. Además, los estados están procediendo a privatizar el recurso.
El VII Encuentro Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, realizado el 16, 17 y 18 de noviembre de 2018, denunció: “la transformación de las empresas públicas municipales en empresas privadas y mixtas por acciones, y la persistencia de hacerlo con nuestros acueductos comunitarios; la pérdida de la autonomía municipal y territorial de los gobiernos locales en el manejo de sus recursos para agua y saneamiento y el arrasamiento de las comunidades organizadas como entramados construidos solidariamente por las gentes”.
En Colombia existen 12.000 acueductos comunitarios que abastecen el 40% del agua en zonas rurales y el 20% en las ciudades, pero el gobierno derechista de Iván Duque se propone privatizarlos, en lo que consideran “violencia institucional”
Mientras persista el modelo neoliberal el manejo comunitario del agua está en peligro, tanto por los intentos de privatización como por el ataque frontal del Estado, los grupos paramilitares y el narcotráfico al tejido comunitario que sostiene los acueductos.
La segunda cuestión, es que corresponde a los movimientos antisistémicos garantizar el derecho al agua, ante la colusión entre estados y empresas monopólicas para hacer del agua un gran negocio. La experiencia colombiana es importante pero no es la única. La apuesta a las comunidades no es banal: se trata de redes de organizaciones de base, enraizadas en la vida cotidiana en los territorios de los pueblos originarios, negros, campesinos y periferias urbanas, los que van a hacer realidad el control popular del agua, desde la exploración y el suministro hasta el saneamiento.
Incluso en las ciudades hay experiencias notables, como la de Cochabamba en Bolivia. En Ciudad de México, una de las urbes más afectadas por la escasez del recurso, existe un puñado de movimientos que han sido capaces de resolver con su trabajo militante el acceso al agua. Destaco la Comunidad Habitacional Acapatzingo, en Iztapalapa (una de las zonas más afectadas por la escasez).
La comunidad de 600 familias ha sido capaz, en plena zona urbana, de combinar la recepción del agua entubada, con la recogida y almacenaje del agua de lluvia tratada con filtros, y la construcción de pozos. De ese modo es muy difícil que consigan estrangular al movimiento. Los ejemplos que nos dan algunos movimientos deben ser recogidos y analizados por las organizaciones populares, para intentar resolver un problema grave para la autonomía de los de abajo.
Defender el agua es defender la vida
contra proyectos de muerte
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac,
15 de abril de 2019.
En México la lucha en defensa del agua tiene ejemplos tan importantes como:
·       La resistencia de la Tribu Yaqui contra en despojo del agua de su río para llevársela por medio de un acueducto a la ciudad de Hermosillo, para beneficiar a empresas embotelladoras e inmobiliarias. Los defensores yaquis del agua han sido criminalizados, padeciendo cárcel.
·       La lucha en defensa de los manantiales de San Pedro Tlanixco, en el EdoMex, que les despoja empresa floricultora, se criminalizó a los defensores del agua por un crimen que no cometieron, padeciendo cárcel por 13 años.
·       La lucha de los pueblos, barrios y colonias de los Pedregales de Coyoacán, en Santo Domingo de los Reyes, contra la inmobiliaria  “Quiero casa”, que construye torres multifamiliares sobre el manantial de la comunidad, lo que ocasiona el desperdicio de millones de litros de agua diariamente. Golpes, amenazas y cárcel han sido la respuesta del gobierno.
·       La lucha contra el Plan Integral Morelos, que incluye dos termoeléctricas, un gasoducto (que pasa por zona volcánica del Popocatépetl) y acueducto que despojará el agua del Río Cuautla. Pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala resisten contra este megaproyecto de muerte. Se ha perseguido a los defensores del agua, encarcelándolos, torturándolos, amenazándolos. El 20 de febrero de este año fue asesinado el compañero Samir Flores.
·       La lucha del movimiento Mexicali Resiste en contra de que se le concesione el agua a una empresa cervecera transnacional. Han realizado plantones varias veces reprimidos por la fuerza pública, han sufrido golpes y cárcel.
·       Las luchas de resistencia que se dan en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Puebla, EdoMex, CDMX, Tamaulipas, Chihuahua y otros estados en contra de la minería a cielo abierto, el fracking (extracción de hidrocarburos por fractura hidráulica), las autopistas y aeropuertos que implican la tala de miles de árboles y el desecamiento de lagos, son al mismo tiempo luchas en defensa del agua, pues se oponen a que sea utilizada de manera abusiva e irracional para operar, la contaminan, envenenan mantos acuíferos, la desperdician…    
Hoy la lucha emancipatoria es la lucha por la vida, contra los megaproyectos extractivistas, urbanísticos, gentrificadores que el capitalismo impone en aras del “progreso” y el “desarrollo”, pero que en realidad son proyectos de muerte.

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