miércoles, 17 de abril de 2019

LA DIGNIFICACIÓN DEL PUEBLO TRABAJADOR ES LUCHA Y ORGANIZACIÓN

¿Se puede dignificar el trabajo si es explotado?
Dignificar el trabajo es conocer que los explotadores son los enemigos de la clase trabajadora y de la vida de los pueblos y luchar para cambiar de raíz esta situación
Por  Colectivo del Periódico El Zenzontle,
La Jornada de Oriente:
16 de abril de 2019.
Dignificar el trabajo es darle el valor social que se merece, auto valorarlo, saber y defender que la fuerza de trabajo en ciudades y campos es la productora junto con la naturaleza de la riqueza de los pueblos, no sólo la material, sino la que permite el mejor conocimiento del mundo, de la vida, y de lo que lleva de creatividad, experiencia, audacia para resolver problemas, para auto satisfacer a las comunidades con los bienes comunes.
¿Pero se puede dignificar el trabajo si es explotado? Porque cómo revalorarse si el trabajo es asalariado, y  su precio no cubre lo necesario para la reproducción de la vida de una familia con alimento, vestido, habitación, educación, recreación y salud (solo un 10 o 15% recibe más de 5 salarios mínimos en México, los demás buscan ingresos trabajando más miembros de la familia).
Y si se trata de trabajo explotado y despojado, sin salario fijo, sino ingresos irregulares, sin prestaciones, como empleados temporales, aprendices, sirvientes o subcontratados en outsourcing (como le pasa a 6 de cada 10 ocupados en México que se ocupan en la economía informal), la dignificación parece lejana.
No nos limitemos: dignificar el trabajo es exigir que además del salario estén aseguradas buenas condiciones laborales y los derechos sociales para vivir, con lo necesario para reponer el desgaste diario de trabajar y estudiar dentro y fuera de las casas. Dignificar el trabajo es poder capacitarse, aspirar a nuevos conocimientos no sólo tecnológicos, sino generales para la vida, como lo hacen los pueblos originarios: con la sabiduría común transmitida para bien vivir y en armonía con la naturaleza.
Dignificar el trabajo entonces es estar conscientes de que no necesitamos de amos, capataces, ni patrones y líderes que controlen nuestro quehacer para producirles ganancias, utilidades, lucro; es decir para regalarles más valor que el que pagan como salario y el que repone el desgaste del equipo y maquinaria. Dignificar el trabajo es conocer que los explotadores son los enemigos de la clase trabajadora y de la vida de los pueblos y luchar para cambiar de raíz esta situación.
Las luchas actuales de los trabajadores reaniman esa dignificación.
En las maquilas y empresas refresqueras y grandes comercios de Matamoros y la frontera, se ha demostrado cómo se aprende a defender sin miedo la huelga, el salario, el empleo y a organizarse con autonomía de charros, gobierno y patrón.
El movimiento magisterial -con destacada participación de la CNTE- exige la derogación de la reforma educativa y la recuperación y mejora de sus derechos laborales y profesionales. La simulación que reincorpora la línea empresarial y prianista con el pretexto de un consenso en la Cámara de diputados, ha sido denunciada y rechazada. Sin embargo no todo está resuelto si la lucha se mantiene en el campo gremial del magisterio.
Entre los trabajadores universitarios en huelga de la UAM, UACM, Poli, UNAM, Chapingo, INIFAP y Posgraduados aunque desarticulados, se exige además de aumento salarial, pago igual por trabajo igual para los muchos empleados sin base, con salarios raquíticos y sin prestaciones íntegras. Se enfrentan todos a los topes salariales de un gobierno “austero” con el pueblo trabajador, pero pagador de los intereses de la deuda pública (tan solo en el primer bimestre de 2018 pagó 94 mil 600 millones de pesos); también se busca eliminar la burocracia elitista y corrupta tanto en las instituciones de educación superior como en  el Estado.
La lucha en fin, de pensionados y jubilados, de las trabajadoras del hogar, de los despedidos por recortes en el sector gobierno son luchas que dignifican porque van contra la expropiación de derechos y la discriminación capitalista. El gobierno les promete mejoras en ayudas individuales, pero no responde a sus demandas de fondo: empleo seguro a los activos, desaparición de las Afore y vuelta a la seguridad social solidaria, servicios de salud, guarderías, educación y respeto a su organización independiente.
Como pasa con muchos movimientos de trabajadores, esta ola de luchas puede quedar en protestas  aisladas o decaer por el desgaste ante la no solución a los problemas y por la división partidista. Hay activistas y militantes de estas luchas que pueden ser la base que construya una fuerza que pelee contra el sistema que desvaloriza a lxs trabajadorxs, por una sociedad sin explotación, opresión y discriminación. Construyamos comunidades de lucha por la libre determinación del pueblo trabajador.
Lecciones de la sociedad de consumo
Eduardo Galeano.
El suplicio de Tántalo atormenta a los pobres. Condenados a la sed y al hambre, están también condenados a contemplar los manjares que la publicidad ofrece. Cuando acercan la boca o estiran la mano, esas maravillas se alejan. Y si alguna atrapan, lanzándose al asalto, van a parar a la cárcel o al cementerio.
Manjares de plástico, sueños de plástico. Es de plástico el paraíso que la televisión promete a todos y a pocos otorga. A su servicio estamos. En esta civilización, donde las cosas importan cada vez más y las personas cada vez menos, los fines han sido secuestrados por los medios: las cosas te compran, el automóvil te maneja, la computadora te programa, la TV te ve.

No hay comentarios.: