lunes, 15 de abril de 2019

PROFESORES E INVESTIGADORES CUESTIONAN A AUTORIDADES DE LA UAM

A más de 70 días de huelga nos preguntamos…
La huelga no interrumpe nuestra capacidad de reflexión
Profesores-Investigadores de la UAM,
14 de abril de 2019.
Somos profesores-investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana y no estamos afiliados a sindicato alguno aunque por motivos que se expondrán a continuación, somos partidarios de un sindicato mixto que agrupe a trabajadores administrativos y profesores.
Firmamos este comunicado en nuestra condición de trabajadores, en la certeza de que la huelga no interrumpe nuestra capacidad de reflexión sino que la motiva y articula orgánicamente. La huelga no es un mal incrustado en un grupo o sector de la Universidad sino un síntoma de problemas estructurales que como intelectuales profesionales nos corresponde interrogar.
Consideramos que es necesaria una redistribución del presupuesto y que se ha de negociar con los trabajadores un aumento salarial. Abordamos las preguntas que esperamos que la autoridad universitaria pueda responder públicamente para comprender por qué declara que no le es posible avanzar en la negociación en este sentido, aun frente a la reciente flexibilización del SITUAM con su oferta de un incremento del 10% en el tabulador a trabajadores administrativos y 3% a trabajadores académicos. 
Desde dónde leemos o haciendo un poco de historia
Nos preocupa hondamente la lectura, impuesta en algunos medios, de una Universidad “de excelencia” (reduciendo el concepto a aquél articulado exclusivamente desde la lógica neoliberal) que estaría siendo amenazada por un sindicato intransigente, corrupto e irresponsable. Los problemas que señala y que evidencia el sindicato son los problemas de la Universidad. La desigualdad, el racismo y el clasismo, así como la corrupción, el nepotismo y el clientelismo son problemas que atraviesan a la sociedad y de los cuales ningún sector estamos exentos, por lo que convocamos a un análisis histórico y sociológico, a un análisis estructural de la manifestación de estos fenómenos en nuestra Universidad, no a valoraciones maniqueas ni discursos moralistas que excluyan la capacidad crítica y autocrítica.
La conformación del SITUAM como sindicato único de trabajadores administrativos y académicos tuvo por objeto la construcción de una organización en la que todos son trabajadores asalariados, y en la que se apostaba por romper en la práctica sindical con el planteamiento taylorista de que de un lado está el trabajo intelectual y del otro lado el manual, como si el uno no presupusiera el otro. El trabajo intelectual necesita de condiciones materiales para poder ser llevado a cabo (como lo evidencian las largas listas de “afectaciones” que se difunden para descalificar la huelga y movilizar en su contra), lo cual hace altamente cuestionable la jerarquía entre las llamadas funciones sustantivas y funciones adjetivas de la Universidad. Sólo desde una posición intransigentemente idealista se podría considerar el trabajo como epifenómeno de la producción intelectual.
La lectura jerárquica entre funciones “sustantivas” y “adjetivas” contribuye a sustentar una visión clasista hacia los trabajadores administrativos que nos avergüenza.
Hacemos un llamado a leer el conflicto actual desde la afectación a las políticas de la educación superior e investigación que bajo el modelo de competencia, producción y acumulación de “puntos” se imponen en el país desde los años 80, favoreciendo la búsqueda de los incentivos individuales en detrimento de los colectivos.
Los sistemas de becas y estímulos académicos provocan que el énfasis del salario ya no esté en la obtención de un salario base digno sino que la compensación salarial se obtenga a partir de becas y estímulos medidos a partir de la producción individual, lo cual parece haber cooptado nuestra función crítica, prácticamente desapareciendo el pensamiento como proceso; un proceso crítico, desinteresado y colectivo.
Participamos en una forma de auto-explotación incesante por sacar la mayor cantidad de “productos” de investigación. Trabajamos para posicionarnos mejor en el mercado de acuerdo a índices de valoración cuantitativos correlativos al valor diferenciado de revistas, de idiomas de publicación y de instituciones a nivel mundial, a su vez correlativos a los órdenes diferenciados de poder económico a nivel internacional. Hoy más que nunca nuestra función intelectual queda supeditada a una lógica mercantil. Somos trabajadores. Y estamos precarizados. Pero nuestra vulnerabilidad –develada por la huelga como síntoma– normalmente está disfrazada por una lógica aspiracionista que nos lleva a negar nuestro lugar estructural, identificándonos con el discurso que viabiliza esta estructura.
El SITUAM, sindicato mixto y titular del contrato colectivo de trabajo, vio mermada a consecuencia de estas políticas la participación de los académicos que lo abandonamos a su suerte y nos centramos, siguiendo los lineamientos impuestos por las políticas educativas, en una carrera individual a partir de la obtención de becas y estímulos que constituirían el grueso del salario. Nuestros órganos colegiados son representativos sobre todo nominalmente puesto que una vida colegiada genuina requiere de las condiciones que la favorezcan y una parte altamente significativa del personal académico está más preocupada por cumplir las condiciones para alcanzar las becas y estímulos que en participar en el conjunto de tareas que reclama la Universidad. La política de detrimento al salario base que ha sido compensada con premios y estímulos provoca una dinámica de trabajo atomizada, en la medida en que obliga a los profesores a priorizar la acumulación de los puntos que permitirán engrosar el ingreso personal. Hay que señalar que estas becas y estímulos NO cuentan como salario y que las prestaciones salariales se siguen calculando a partir del salario base. Intereses legítimos e ilegítimos atraviesan a la Universidad –como a cualquier institución compleja– en todas sus instancias, sindicales o no y los académicos formamos parte de esas instancias. Todos somos corresponsables en el estado de cosas en que se encuentra la UAM.
En busca de la redistribución presupuestal.
Preguntas y exigencias
Reconocemos que las demandas que plantea el SITUAM en su pliego petitorio son justas y que están dirigidas a aliviar la difícil situación salarial por la que atraviesan, sobre todo, los trabajadores administrativos y los académicos de medio tiempo y tiempo parcial. Reconocemos también que la brecha en la remuneración entre administrativos y académicos es abismal y que no responde a una distribución suficientemente equitativa de los ingresos en nuestra casa de estudios. Y reconocemos su defensa de los derechos colectivos frente a un modelo que impulsa exclusivamente la lucha por los derechos individuales dejando indefensa y vulnerable a la trabajadora y que fomenta tanto la precariedad como la inestabilidad laboral. La lucha por el salario base nos parece fundamental porque no sólo implica subir los sueldos, implica replantear y transformar un sistema de pago basado en estímulos y compensaciones extra y apostar a un salario base más elevado, a partir de la cual se cotice la jubilación y otras prestaciones.
Interpelamos a las autoridades de la Universidad para que comiencen a negociar. Desde que inició el conflicto la representación de la Universidad no ha presentado una propuesta en la que se aprecie una interlocución real con la representación del sindicato a pesar de haber recibido sugerencias y propuestas respecto a posibilidades de aumento salarial por parte de algunos colegas académicos de las distintas unidades. Toda negociación exige una muestra de que efectivamente se quiere negociar para ser tal. Las autoridades de la Universidad no han mostrado ni la sensibilidad ni la voluntad política para atender demandas que son justas.
La Universidad hizo una propuesta al SITUAM (que es la misma que hizo la Secretaría de Hacienda) del 3.35% de aumento salarial; 3% retabulación para puestos administrativos y profesores de tiempo parcial y medio tiempo. Rectoría junta estas cifras dando por sentado que está ofreciendo un porcentaje mayor al 4.83 de la inflación en México para 2018. ¿Por qué se manejan esas cifras separadas de facto pero sumadas en el discurso? ¿Por qué no se da la suma total directamente mediante alza salarial? ¿El trato diferenciado entre trabajadores administrativos y académicos responde a la diferencia de ingresos? o ¿a la falta de reconocimiento del SITUAM como sindicato mixto? La retabulación de los académicos incluye a 169 profesores de medio tiempo y a 149 de tiempo parcial. 318 profesores. Es una propuesta que considera a los ingresos más precarios de la Universidad pero que no se compromete con una verdadera apreciación de los salarios más bajos. Rectoría no se ha movido de ahí.
Las autoridades universitarias señalan que el principal obstáculo para la redistribución del presupuesto radica en que se violentarían los lineamientos de la legislación universitaria. Ahora bien: ¿dónde se indican cuáles son las normas que impiden transferencias? ¿No el artículo 15 del Reglamento del Presupuesto concede al Rector General y Rectores de Unidad la facultad de hacer transferencias? ¿No ocurren éstas constantemente y hasta existe el concepto de ahorros no deseados?
Otro argumento de las autoridades es el cambio a la ley de administración de recursos de 2014. Se señala que la actual ley general imposibilita cambiar el presupuesto etiquetado en Hacienda como compensaciones a otro rubro, pero que, además, si se acordara disminuir las compensaciones a los funcionarios [como propuso SITUAM al inicio, mostrando con números que el 20% de aumento era posible mediante este mecanismo redistributivo], ese dinero se tendría que devolver a Hacienda y esto sería un mal antecedente para la asignación de presupuesto a nuestra Universidad en los años siguientes. ¿Por qué ofrecer sólo 50% de los salarios caídos no implica este mismo problema? ¿Se devolverá a Hacienda el otro 50%, ya que está etiquetado, en lugar de ofrecerse el 100%? Solicitamos en este punto que las autoridades den respuesta clara y concreta, que justifiquen a profundidad y consciencia los argumentos señalados. ¿Qué sucedería si se devuelve a Hacienda el dinero y se solicita una reubicación de rubros? ¿Por qué no se podría? ¿No podría hacerse tan siquiera la solicitud en aras de una muestra de voluntad política? ¿Qué tipo de autonomía cuenta con cero poder de negociación sobre sus propios recursos?
¿Por qué el aumento de unos cuantos puntos porcentuales desequilibrarían las finanzas y la institución se pondría en riesgo? ¿No podrían reducirse parte de los montos de ciertos estímulos como el de Mandos Medios y Superiores o el Estímulo a la Trayectoria Sobresaliente para aumentar la proporción de ingreso estable? ¿Por qué no opera la autonomía para un incremento aunque fuese simbólico de los salarios más bajos en la Universidad mediante la redistribución de los recursos existentes?
Otro de los argumentos para negarse a discutir la redistribución del presupuesto es que la instancia encargada de llevarlo a cabo sería el Colegio Académico y que la huelga ha de levantarse para que pueda sesionar. Ahora bien, la Ley Federal del Trabajo (artículos 440 y 443) aclara que lo que la huelga suspende son exclusivamente las relaciones de trabajo, más no la reunión de los órganos colegiados, y/o de autoridades universitarias (además se cuenta con el antecedente de la reunión del Colegio Académico –cosa que hoy también las autoridades declaran legalmente imposible– durante la huelga de la UAM de 2008). Asimismo, se han argumentado los candados que los lineamientos del Patronato imponen, sin que se digan cuáles son estos lineamientos. Dado lo anterior ¿Por qué no convocar a la reunión del Colegio Académico? ¿Por qué no amparan tal decisión los artículos y antecedentes citados?
¿Específicamente qué reglamentaciones se están considerando, bajo qué interpretación, y por qué no hacerlas de conocimiento detallado, razonado y público?
Por todo lo anterior apelamos a la sensibilidad de las autoridades Universitarias para destrabar de manera urgente el conflicto mediante un comienzo de auténtica negociación con el SITUAM sobre el alza salarial.
Consideramos que una propuesta de negociación tras el fin de la huelga es insuficiente dado el incumplimiento de las autoridades de anteriores promesas en este sentido en la huelga de 2008 (donde se condicionó el levantamiento de la huelga a conseguir dinero externo en un plazo determinado, cosa que nunca sucedió) y en el acuerdo no cumplido de 2014. De no ser el caso, solicitamos de manera urgente una explicación clara, precisa, concreta y a profundidad de las preguntas aquí planteadas puesto que de manera pública y manifiesta no hemos encontrado ninguna respuesta.
Akuavi Adonon,
Alejandro Araujo,
Paulina Aroch,
Zenia Yébenes.
Ciudad de México, a 14 de abril de 2019.

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