miércoles, 24 de abril de 2019

¿RECUPERAR SALARIO O SEGUIR PRECARIOS? ¿Destino de la huelga en la UAM?

La UAM en huelga; dilema para la 4T
Diego Salgado,
Revista Consideraciones:
24 de abril de 2019.
Los 83 días –hasta hoy- de huelga en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) le plantean un dilema serio al presidente de la 4T: mantiene la precariedad en las universidades públicas o abre la puerta a una recuperación del salario. Los duros del equipo económico van ganando, pero el SITUAM se aferra a poner el dedo en la vieja llaga. Miles de profesores de otras universidades públicas se mantienen expectantes; saben que si el sindicato Independiente de Trabajadores de la UAM (SITUAM) logra romper el tope salarial, el próximo año ellos tendrán derecho a pedir lo propio. El charrismo sindical guarda silencio.
El sexenio comenzó mal para la educación y la cultura.  El tope salarial para académicos y trabajadores se mantiene como en los tiempos del neoliberalismo rampante. Además de enero a marzo muchos trabajadores en Secretaría de Cultura y  el INAH no cobraron, muchos otros perdieron su empleo eventual. Nadie defendió a los eventuales, ninguna organización gremial hizo gestos. La instrucción fue clara: “si consiguen otro trabajo tómenlo, si no, esperen y quizá son recontratados”. Arqueólogos, bibliotecarios, profesores, cada quién enfrentó su situación a solas. Las pocas asambleas que aparecieron se desdibujaron apenas llegaron los primero cheques. En la UAM las cosas fueron distintas, su sindicato decidió no esperar más, una decisión arriesgada pero justificada con cifras.
Las últimas 3 décadas el salario perdió el 70% de poder adquisitivo. Los aumentos de cada año siempre son marginales y por debajo de la inflación. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como máxima casa de estudios es el peor caso de precariedad laboral. La mayor parte de los profesores de la UNAM gana menos de 7 mil pesos. El 75% son interinos por asignatura, es decir, no tienen ninguna estabilidad laboral. El modelo laboral de la UNAM es muy similar al modelo con el que el PRI mantuvo el control del país. El equilibro se mantiene con una abrumadora mayoría de profesores temerosos de perder sus condiciones económicas precarias. Todo administrado por una burocracia universitaria, electa por dedazo, que salvo honrosas excepciones, tienen poca independencia intelectual. El director o coordinador que se mueve no sale en la foto.  Este viejo régimen ya muestra fisuras, hace días profesores de los 5 CCH´s pararon labores exigiendo 50% de aumento salarial; ¿una locura? como ganan 7,000 pesos, piden 3,500 más, casi una beca de “jóvenes construyendo el futuro”. ¿Y ellos no construyen el futuro?
La UAM es un modelo muy particular. Todos sus profesores son profesores-investigadores, no existen profesores contratados por horas. La mayor parte son definitivos y ganan salarios decorosos que les permiten diseñar cursos serios e investigaciones útiles. La UAM es un megacentro de investigación que también es universidad. Quizá por esto la Metropolitana superó a la UNAM y al TEC en una reciente medición de impacto social. En los últimos años este modelo exitoso se está debilitando. Las autoridades de la UAM están contratando cada vez más profesores de medio tiempo y tiempo parcial. El SITUAM mantiene independencia y rasgos democráticos.
Las mesas de negociación en la UAM versan sobre problemáticas compartidas en todas las universidades: burocracias con megasalarios, cada vez más personal eventual, procesos de ingreso opacos, precarización salarial, malas condiciones en instalaciones universitarias, pocas oportunidades para jóvenes académicos. El SITUAM ya planteó una salida negociada por medio de una retabulación. La rectoría muestra disposición para cambiar el tabulador pero no ofrece ninguna garantía, porque: “hay autonomía hasta cierto punto” dicen en la mesa de negociación. Levanten la huelga y luego vemos qué logramos, se lee entre líneas. No hay negociación; no hay nueva política salarial para las universidades, el neoliberalismo sigue. Sin decisiones en el gobierno federal la única salida es que el SITUAM levante la huelga por hambre en sus filas.
La huelga en la UAM tiene un destino incierto. El movimiento es solo un síntoma del malestar y desilusión en el sector educativo y cultural. Es hora de que la 4T decida si mantiene en las universidades el régimen de precariedad laboral y control de burocracias doradas y sindicatos blancos o impulsa una verdadera transformación. Puede ser que los jóvenes estudiantes no comprendan porqué tanta urgencia; habrá que decirles que desde hace décadas ser profesor universitario es un voto de pobreza, una pasión ingrata, pero esto ni sirve, ni es bueno; la precariedad de los profesores y trabajadores universitarios empobrece la educación. La 4T tiene que resolver el dilema o administrarlo como sus antecesores, pero si lo administra no habrá transformación, porque sin educación superior de calidad el cambio es pura retórica.

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