domingo, 14 de abril de 2019

TRABAJADORES DE LA UAM LIBERAN LA CASETA MÉXICO-CUERNAVACA

Trabajadores de la UAM liberan caseta. Encapuchados los desplazan y cobran el paso
Proceso:
14 de abril de 2019.
Ciudad de México (proceso.com.mx).- Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) tomaron por un tiempo la caseta México-Cuernavaca en protesta para exigir un aumento salarial del 20%.
Los empleados de la casa de estudios levantaron las plumas del cruce por alrededor de 30 minutos donde dejaban cruzar a los automovilistas a cambio de una cooperación voluntaria.
Sin embargo, alrededor de las 10:00 horas, sujetos encapuchados arribaron al lugar, desplazaron a los trabajadores de la UAM y comenzaron a cobrar entre 20 y 50 pesos a los usuarios para poder cruzar la caseta.
De acuerdo con diversos reportes, los encapuchados estarían demandando al congreso de la Ciudad de México no intervenir en los derechos de los motociclistas.
En otra nota, publicada por Debate, esta información se difundió así:
CDMX.- Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y encapuchados se diputaron la toma de la caseta México-Cuernavaca donde se levantaron las plumas.
Desde antes de las 9:30 horas arribaron al sitio integrantes del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM), quienes pedían cooperación voluntaria a los automovilistas para dejarlos cruzar.
Pero alrededor de las 10:00 horas, los cerca de 30 empleados fueron desplazados por personas con el rostro cubierto que al momento cobran de 20 a 50 pesos a los conductores.
Mientras los sindicalizados demandan incremento salarial del 20%, los embozados piden que el Congreso de la Ciudad de México no intervenga con derechos de motociclistas.
Por su lado, Jorge Dorantes, secretario general del SITUAM, comentó que el sindicato se desmarca de las acciones en dicha caseta, pues, dijo, el Comité de Huelga determinó ayer que se suspendería la toma de casetas prevista para este sábado.
Por otra parte llegó a nuestro buzón el poema en prosa que a continuación reproducimos:
LECCIONES DE VIDA: lección política y ética de los trabajadores
Poema en prosa para la base trabajadora situamera y situamita
Profesor Enrique Gallegos,
14 de abril de 2019.
En UAM tengo colegas que estudian a Marx, pero no se inmutan cuando los trabajadores de base de su centro de trabajo son explotados mediante salarios miserables.
En UAM tengo colegas politólogos que analizan las relaciones políticas, pero pasan por altos las lesivas relaciones asimétricas de poder entre trabajadores y funcionarios.
En UAM tengo colegas que estudian los fenómenos del trabajo, pero son incapaces de observar las formas de precarización laboral que existen en la universidad.
En UAM tengo colegas historiadores de los movimientos sociales, pero les importa poco comprender las causas legítimas del movimiento de huelga.
En UAM tengo colegas que estudian el feminismo y proponen reglamentos de protección a la mujer, pero olvidan los maltratos que sufren los trabajadores de base.
En UAM tengo colegas que se preocupan por los inmigrantes y oprimidos en Centroamérica y África, pero callan ante el maltrato a los trabajadores administrativos.
En UAM tengo colegas sociólogos del trabajo que son ciegos ante la dependencia del trabajo académico del trabajo de base.
En UAM tengo colegas que estudian fenómenos de reconocimiento, ética, justicia, construcción de sentido y deontología, pero ignoran los fenómenos de desprecio y clasismo instalados en la universidad.
En UAM tengo colegas que estudian la biopolítica y necropolítica, pero no les importa que los trabajadores de base sean subalimentados porque los sueldos miserables apenas les alcanzan para sobrevivir.
En UAM conozco profesores que promueven prácticas artísticas para rescatar la memoria y recuerdo de los miles de desaparecidos, pero olvidan a los trabajadores de base que son igualmente desaparecidos al ser invisibilizados.
Pero en la UAM he conocido a muchas trabajadoras y trabajadores de base comprometidos con sus compañeros de trabajo, que saben la importancia de la solidaridad, que luchan por una mejor universidad, que se preocupan porque este mundo sea mejor para sus hijos y que han sacrificado cientos de horas para obtener un mejor salario.
Es María, la que limpia los baños.
Es Pedro que cuida de los jardines.
Es Antonio que ayuda en el mantenimiento.
Es Miguel que limpia los salones.
Es el electricista Moisés.
Es la secretaria Luisa.
Es Antonia, y Filomena, y Rosita, y Miguel Ángel, y Raúl, Julio, y Pamela... Son cientos de trabajadores de base invisibilizados que hacen que la universidad funcione.
Trabajadores de base que hacen que el trabajo del profesor sea posible. Me han dado una lección política y ética.
Y claro, un puñado de profesores con los que he coincidido en las reuniones sindicales, en el foro académico, durante los jueves en Cuajimalpa y otros frentes. Profesores que han sabido distinguir entre los privilegios, los pretextos para proteger esos privilegios y la defensa irrestricta de los derechos sociales de los trabajadores. Y también el puñado de estudiantes que ha apoyado la lucha de las y los trabajadores. Estudiantes que saben que la lucha de los trabajadores es también la lucha de ellos como futuros trabajadores.

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