sábado, 11 de mayo de 2019

INICIOS DEL SINDICALISMO EN MÉXICO, LAS LUCHAS OBRERAS DEL MAGONISMO.

Inicios del Sindicalismo en México
Las luchas obreras del magonismo
(Segunda Parte):
Para leer el texto completo, consúltalo aquí:
por Frente Oriente
Artículo publicado en
Periódico Consejo Obrero No. 4
enero, 2019, que se puede consultar aquí:
Consulta el primer artículo de esta serie:
Inicios del Sindicalismo en México (Primera Parte),
por Frente Oriente:
enero de 2019.
En albores del siglo XX ante los ojos del mundo México aparecía como un país estable, con un rápido desarrollo económico, industrial, cultural, etcétera. Los principales edificios citadinos pretendían ser una reproducción de la arquitectura europea, la aristocracia imitaba de manera simplona el estilo francés mientras hacían suyo el lema porfirista de “Orden y Progreso”, empero el orden que se imponía mediante la fuerza militar fue demasiado efímero pues no tardaría en que se revelara ante los ojos del mundo la situación social y el costo del “progreso”.
En la Cananea Consolidated Copper Company propiedad del empresario extranjero William C. Greene -la principal mina de cobre del país y cuya producción alcanzaba el doble de la extracción total del resto de las minas del estado de Sonora-, el 1 junio de 1906, motivados por un aumento salarial proporcionado a trabajadores norteamericanos, miles de obreros hicieron un paro en demanda de mejoras efectivas en las condiciones laborales, tales como jornada de ocho horas, cese a las contrataciones con prácticas discriminatorias y en su lugar un sistema de contrataciones vía méritos, entre otras.
Los obreros pararon labores e iniciaron la agitación política con otros trabajadores. En la maderería perteneciente a la mina se intentó de reventar dicho paro, así que los paristas se dirigieron al lugar para impedirlo; una vez ahí, los hermanos Metcalf, quienes eran encargados de este lugar, desde un balcón arrojaron agua con una manguera a manera de provocación, a lo que los manifestantes respondieron con piedras que a su vez fueron contestadas con un ataque a balazos; ante esta situación los obreros prendieron fuego a los almacenes de la maderería resultando los hermanos Metcalf muertos, mientras, por el dado de los trabajadores, el saldo fue de 10 obreros asesinados.
Sin embargo la lucha no se detuvo allí, pues los obreros paristas tomaron montepíos donde lograron apoderarse de armamento; ante esta situación el gobernador de Sonora permitió la introducción de rangers provenientes de los Estados Unidos con el fin sofocar la rebelión. Éstos llegaron el 2 de junio por la mañana e iniciaron una persecución no sólo contra los obreros si no contra la población en general, a la que se le disparaba indiscriminadamente; un día después, arribaron aproximadamente dos mil soldados de la tropas mexicanas, logrando sofocar así la huelga y dejando un saldo de entre 30 a 100 obreros asesinados y la amenaza de que a quienes se opusieran a regresar a las labores, se les aplicaría la leva militar para enviarlos a pelear contra los yaquis rebeldes del sur de Sonora.
Si bien el aumento de salario a los extranjeros fue el detonante de la huelga de Cananea, ésta no fue un expresión espontánea del movimiento obrero, sino un proceso inspirado por el programa del Partido Liberal Mexicano (PLM) de 1906 y preparado por la Unión Liberal Humanidad presidida por Diéguez, abierto simpatizante del PLM. Esteban B. Calderón, uno de los dirigentes de la Unión Liberal, en una carta dirigida a los hermanos Flores Magón hacía referencia a la necesidad de derrocar al régimen de Porfirio Díaz, así como la importancia de organizar la Liga Minera de los Estados Unidos Mexicanos, este proyecto -el de la Liga Minera- no se llevó a cabo, pero se constituyó la Unión de Trabajadores de Cananea la cual sería disuelta junto con la derrota del movimiento.
Las noticias de lo ocurrido en Cananea se esparcieron en los centros industriales de Tlaxcala, Puebla y Veracruz, donde se había impulsado una lucha por acabar con la influencia del mutualismo. En junio de 1906 se crea el Gran Círculo de Obreros Libres en Orizaba, Veracruz, impulsado por José Neira Gómez y Manuel Ávila, quienes ya habían entrado en contacto con el PLM. Rápidamente se construyeron redes en las fábricas de la zona y se impulsó una prensa local llamada Revolución Social cuyo fin era agudizar las contradicciones contra los industriales, debido al incremento en el precio del algodón.
La nula atención a las demandas de los trabajadores llevó al cierre de las fábricas textiles por parte de los industriales en Tlaxcala y Puebla el 22 de diciembre expulsando a los obreros; a este paro patronal los trabajadores respondieron con la huelga, recurriendo a la intermediación de presidente Díaz; en solidaridad con los huelguistas poblanos y tlaxcaltecas, los obreros de Orizaba y otras poblaciones estallan en huelga abarcando así 80 fábricas y cerca de veinticinco mil obreros. La respuesta del Estado para el caso de Orizaba fue generar medias que pretendían acabar con la organización obrera; una de estas medidas fue la prohibición de visitas en las casas de los trabajadores para evitar así que se hicieran reuniones.
El 5 de enero los delegados obreros que se encontraban en la capital fueron obligados mediante amenazas a enviar cartas a sus compañeros, en éstas se expresaba que el fallo había resultado a favor de los trabajadores, por lo que tendrían que regresar a sus labores. Como resultado de la mediación, el gobierno se comprometía a hacer reformas a los reglamentos de trabajo una vez que los obreros regresaran a sus labores, esto a cambio de que prometieran no tomar parte en huelgas futuras así como la supervisión de su prensa por parte de agentes de gobierno antes de ser emitido, es decir, perder su autonomía e independencia.
Después de esto, muchos obreros volvieron a sus labores, sin embargo, en la zona de Orizaba los obreros no aceptaron las condiciones y en su lugar, para lograr mantener la huelga, se dirigieron a la fábrica para para disuadir a otros obreros que regresaban a laborar; tras un percance en la tienda de raya de la empresa, en el que resultó muerto un trabajador debido a un disparo, los trabajadores huelguistas arremetieron contra el local prendiéndole fuego, situación que sería replicada en otras fábricas como las de Santa Rosa, Nogales, Cocoloapan y el Yute de Orizaba. La rebelión fue violentamente reprimida y tanto hombres como mujeres y niños fueron masacrados, siendo perseguidos por los montes; a los obreros que se encontraban dispersos se les asesinaba. Hacia el día 9 de junio varios obreros fueron fusilados sobre las cenizas de la tienda de raya a manera de escarmiento para el resto de los trabajadores, entre los asesinados se encontraban Manuel Juárez y Rafael Moreno, Secretario y Presidente respectivamente del Gran Circulo de Obreros Libres, más de 200 detenidos fueron enviados a Quintana Roo a trabajos forzados; en Nogales, Celerino Navarro, integrante del Gran Círculo de Obreros Libres, también sería fusilado junto a más de cien de trabajadores.
Dentro de los sectores obreros que dieron inicio histórico al proceso de organización obrera en el país se encuentran los ferrocarrileros, quienes desde finales del siglo XIX comenzarían a organizarse; inicialmente a partir de mutualista a nivel local y por gremio que poco a poco se fueron extendiendo en el país como la Unión de Mecánicos Mexicanos del ferrocarril Inter Oceánico, ubicada inicialmente en Puebla pero que se extendió a los talleres de todo el país.
En 1903 se funda la Unión de Calderos en la Ciudad de México; en 1906 en Coahuila, se funda la Unión de Forjadores; en Chihuahua la Sociedad de Obreros y ya para 1907 se constituye la Gran Liga de Empleados de Ferrocarril, que unificó a 15,000 trabajadores y de influencia magonista, dos años más tarde, en 1909, se fundaría la Unión de Conductores, Maquinistas, Garroteros y Fogoneros -la Gran Liga sería disuelta tras la derrota de la huelga de 1908-.
La Gran Liga fue una organización cuyos trabajadores divulgaban el socialismo y el sindicalismo, estaba compuesta únicamente por trabajadores mexicanos, pues uno de sus objetivos era la “mexicanización” de la industria ferrocarrilera, entendida esta como que fuesen sólo trabajadores mexicanos quienes laboraran en esta industria.
A pesar de la profunda represión que se infligió contra los obreros y las rebeliones derrotadas, la lucha y la organización se mantenían. En 1908 una huelga sacudió a la red de ferrocarriles, principalmente en San Luis Potosí y el norte del país, si bien existieron huelgas previas en esta industria como las de 1903 y 1906, será en el 1908 cuando la magnitud de la huelga se torne preocupante para el régimen, pues ésta llevó a la paralización del tráfico de mercancías durante seis días, obstruyendo el recorrido de la vía que iba de México a Ladero Texas -propiedad de Ferrocarril Nacional Mexicano-.
La respuesta a la huelga del gobernador de San Luis Potosí fue la abierta amenaza hacia los obreros de ser encarcelados y procesados por conspirar contra el gobierno, mientras que, por parte del gobierno federal, la postura era que regresaran a las labores si no querían que se repitiera lo sucedido en Río Blanco; esta postura fue dada a conocer mediante un telegrama emitido por el mismo Porfirio Díaz, por lo que Félix C. Vera, quien en ese momento era presidente de la Gran Liga, conferenció a la Junta Ejecutiva, órgano decisivo del proceso huelguístico, donde se decidió reanudar las labores.
Una vez terminada la huelga, los obreros que participaron en ésta fueron despedidos y Vera fue encarcelado en 1909; en ese mismo año los empleados del Ferrocarril Norteamericano iniciaron una huelga para protestar contra el ascenso de los obreros mexicanos con base en méritos y el fallo de dicha huelga fue a favor de los norteamericanos.
Las tres luchas aquí expuestas tiene una liga particular, la influencia del Partido Liberal Mexicano, que antes de emitir el su Programa en 1906, buscó el apoyo de la clase trabajadora, misma que logró apropiárselo ubicando en él un proyecto que no sólo representaba sus intereses, sino que les hacía justicia frente a las degradantes condiciones de vida en las que se encontraban.
Las huelgas organizadas por los magonistas fueron derrotadas pero su trascendencia es fundamental, pues fueron el preludio del movimiento revolucionario, sentaron las bases para legislación entre el trabajo y el capital y contribuyeron de manera definitiva a la organización de la clase trabajadora a través del sindicato.
El programa del partido liberar fue el principal sustento de la Constitución de 1917 en lo correspondiente al artículo 123, que legisla en materia de la relación trabajo-capital, la jornada de ocho horas, el descanso dominical, el derecho a organizarse en sindicatos así como la legalización de la huelga; todos ellos son planteamientos que los magonistas hicieron en 1906 como parte de su Programa, situación que llevó a una mejora en las condiciones de trabajo, pero al mismo tiempo limitó la lucha de los trabajadores al llevarla únicamente al terreno de la lucha económica y estableciendo así sus límites legales.
Los grupos anarquistas organizados en el PLM tuvieron un papel relevante durante el periodo revolucionario desarrollando la organización y lucha de obreros, su larga experiencia en la lucha permitió que al inicio de la revolución estuvieran preparados, a diferencia de los maderistas quienes carecían de experiencia en el combate; gran parte de las batallas y escaramuzas contra el ejército porfirista fueron desarrolladas por los magonistas.
Aun cuando su ideología era anarquista, su programa obrero era de corte economicista, por lo que para el proceso de la revolución democrática burguesa desarrollada en México entre 1910 y 1917, no fue obstáculo alguno asimilarlo.
La institucionalización de la luchas obreras y su limitación no es algo que estuviera planteado en los objetivos del magonismo, éstos se planteaban una transformación radical de la realidad; en varias ocasiones se les ofreció formar parte del gobierno situación que rechazaron de manera tajante, por lo que los postulados del PLM serán más bien arrebatados por parte de los constitucionalistas para generar el consenso entre las fuerzas revolucionarias, y que además, les permitiera mantener el control de la clase trabajadora.
Para los magonistas el trabajo en el seno de la clase obrera no era una cuestión meramente de justicia social y mejoría en sus condiciones de vida, sino que lograron entender el poder que ésta posee, comprendiendo claramente que la lucha por la tierra y contra el capital los ejes fundamentales para una verdadera transformación en la sociedad, lo que significaba que era necesario ir con las clases capaces tanto de obtener la tierra, como de confrontarse con los capitalistas es decir el campesinado y el proletariado, de allí se entiendo el amplio trabajo que desarrollaron en el seno de estas dos clases a partir de los círculos liberales del PLM.
Es por esta razón que tanto el gobierno mexicano como el norteamericano emprendieron una persecución sistemática contra ellos; el gobierno estadounidense en varias ocasiones envió tropas para terminar con las escaramuzas y rebeliones; el aislamiento en las cárceles insalubres en ambos países que buscaban menguar su voluntad de lucha también sería una constante para los magonistas. Si bien es cierto que algunos miembros PLM que no estaban de acuerdo con Ricardo Flores Magón terminaron en las filas del maderismo y el carrancismo la parte más consecuente se mantuvo firme en su proyecto.
Recordar y honrar su legado es una necesidad de la clase obrera y de las organizaciones que se planteen verdaderamente revolucionarias de este país.
¡DESTRUIR LAS CADENAS DE LA OPRESIÓN BURGUESA!
¡POR LA LIBERACIÓN DE LA CLASE PROLETARIA!
Frente Oriente
Proletario y combatiente

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