sábado, 8 de junio de 2019

POSICIONAMIENTO DE NUESTRO COMPAÑERO PRESO POLÍTICO MIGUEL PERALTA

Llamamos a la solidaridad para seguir actuando juntxs en la lucha anticarcelaria
Nada nos detendrá hasta arrebatarles nuestra libertad
Miguel Peralta Betanzos,
Desde la cárcel de Cuicatlán, Oaxaca, México..
Estamos a tres meses de haber sido sentenciado a 50 años de prisión por el nefasto Juez Juan León Montiel, del Juzgado Mixto de Primera Instancia de Huautla de Jiménez. La semana pasada nos enteramos de que ya contamos con la toca penal 08/2019 radicada en la Tercera Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Oaxaca, pero la sala no ha acordado la fecha para la celebración de la audiencia, referida a la presentación de los alegatos de la apelación, porque el expediente penal 02/2015 fue enviado incompleto al Tribunal, ya que "hizo falta" que el Juez Juan León, le notificara la sentencia a Elisa Zepeda y a su padre Manuel Zepeda, personajes que están moviendo los hilos del sistema jurídico como una vil marioneta para mantener nuestro encierro.
Estoy plenamente consciente de que la prisión y el aislamiento que vivimos son parte de las acciones, omisiones y artilugios jurídicos y políticos que intencionalmente han ejecutado los representantes de "justicia", a través de las marionetas que laboran en el Tribunal Superior y Juzgado Mixto, al ser la consigna y el capricho de la Encargada de la Comisión de Justicia del Congreso Local de Oaxaca de mantenernos alejados de nuestra comunidad, es decir de la diputada local por Morena, Elisa Zepeda Lagunas, quien no deja de mentir ante los medios de comunicación comprando notas en periódicos como El Imparcial de Oaxaca, Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, El Universal, Milenio, y otros tantos que con palabras amarillistas y sin una investigación periodística y de fondo, se prestan a seguir cobijando esta mentira y sostener una farsa de una supuesta defensora de los derechos humanos que no ha hecho más que enriquecerse y tomar poder. De pronto se piensa que la clase política sólo se constituye en espacios sociales ampliados como son las urbes o las ciudades, donde fácilmente pueden escabullirse, pero no es así, en los pueblos pequeños también se reproducen con la misma finalidad, apoderarse de los territorios, imponiendo sus gobiernos y en contra siempre de la autodeterminación.
Y también es cierto que estas tácticas de manipulación y farsas no sólo se dan a nivel municipal y estatal sino que abarca cualquier institución que está hecha fuera de la representatividad comunitaria. A través de sus actos simbólicos, la recreación del pasado, la exageración demagógica y el montaje virtual, el gobierno entrante pretende dar una buena imagen desde su escenario, sin embargo, por otro lado, cimientan la militarización en el país, manteniendo al ejército en las calles para que realicen supuestas tareas de "seguridad".
Los megaproyectos ya están aprobados a pesar de los estudios de impacto ambiental y el rechazo de las comunidades, aunque teatralicen consultas que no tienen otro fin más que legitimar dichos proyectos; es por ello que el histórico saqueo de los recursos naturales seguirá, así como la apropiación intelectual de los conocimientos ancestrales, de igual manera la producción de desechos tóxicos que ponen en riesgo la vida de los pueblos, provocando el desplazamiento de los mismos.
Los tratados y recomendaciones internacionales se los pasan por el arco del triunfo, lo que importa es que el sector empresarial esté a gusto. La defensa por la vida, el territorio, el agua, y nuestras formas de organización son y seguirán siendo criminalizadas desde cualquier tipo de gobierno que impone sus estructuras con la violencia y el uso del poder judicial para intentar callarnos.
Es así que en el nuevo gobierno tampoco vemos la claridad, mucho menos la voluntad para liberar a las y los compañeros que están encarcelados por defender todo ello, como el caso de los y la compañera de Tlanixco, quienes ya llevan más de diez años en cárceles estatales, y a quienes nuevamente les repusieron su proceso, dilatando así su salida, o el caso de otro compañero, Luis Fernando Sotelo, a quién también le negaron recientemente su libertad. ¿Cómo pretenden que no dudemos del gobierno y de sus palabras, si sus acciones nos demuestran que continuarán pisoteando a los pueblos, colectividades y personas que resisten?
No me parece justo que se utilice nuestro nombre y le sirva sólo como botín político, porque nuestro encierro es por defender nuestros territorios, la organización comunitaria y la autodeterminación. Compartimos entre nosotros y nosotras como presos, la fabricación de delitos que en su mayoría están estructurados de la misma manera ya que fueron inventados por el Estado, por individuos poderosos o empresas transnacionales.
Recientemente, los del gobierno hicieron referencia a una posible libertad a través de una ley de amnistía o algo parecido, cosa que no han ni legislado ni mucho menos aprobado, mientras que nosotras y nosotros, seguimos enfrentando las deficiencias y negligencia del sistema jurídico, cada día estamos librando batallas contra el sistema penitenciario que trata de deshumanizarnos, reinventamos y reconstruir nuestra identidad porque no existe un libre desarrollo de nuestra personalidad.
Nos vemos obligados a consumir los "alimentos" que nos imponen, nos obligan a comprar uniformes que aborrecemos, luchamos contra la esclavización del trabajo, y así, existen un sin fin de consecuencias a causa del aislamiento, la limitación a todo lo que nos agrada. Buscar un pedazo de piña de contrabando se vuelve un delito por el sólo hecho de que fermenta, el carcelazo nos agota, pero a pesar de todo esto, respiramos, imaginamos y seguimos de pie.
Aunque el color de la cárcel nos deprima, nos apacigüe, seguimos resistiendo la limitante de compartir y estar con la familia, lxs amigxs, y la pareja. Los conflictos que nos genera la cárcel, las indiferencias y la falta de comunicación para la toma de acuerdos en las decisiones de nuestro encierro, al Estado ni le va ni le viene, tratan de hacernos creer que ellos resolverán nuestros asuntos, que no es necesaria la crítica y mucho menos la movilización, entre más aislados y menos movilizados estemos es más conveniente para ellos; la mejor manera de dividirnos y reducirnos.
Pero jamás nos callaremos, con nuestras palabras y acciones seguiremos intentando hasta derrumbar los muros. Pensamos que la pasividad del pueblo no nos llevará por un buen camino y que la resistencia será la propuesta.
Finalmente ningún individuo ni ningún pueblo pueden ser privados de sus medios de resistencia, cultural, social, económica y política. La lucha de los pueblos no es respetada, sigue habiendo una criminalización contra quienes luchamos, lo que resalta que la voluntad de la cuarta transformación tan mencionada no existe, porque el poder sólo cambió de mando, de color, de personajes, pero no de formas, no de fondo.
Aunque tenemos frente a nosotros un grupo de enemigos poderosos, por el puesto político y empresarial que ostentan, respaldado por las instituciones estatales, la solidaridad y las batallas que daremos serán aún más fuertes, llevadas en las calles, no serán negociadas ni jamás mendigaremos nuestra libertad, porque tenemos la fortaleza de luchar por ella en cada acto del día y a cada instante de nuestra vida y porque estamos conscientes de que los delitos que nos mantienen encerrados fueron fabricados.
¡Seguiremos exigiendo y luchando para que el proceso jurídico no se demore más, seguiremos denunciando las irregularidades y trabas que ponen en cada paso que damos, llamamos a la solidaridad para seguir actuando juntxs en la lucha anticarcelaria, nada nos detendrá hasta arrebatarles nuestra libertad!
#LaLibertadNoSeMendiga
Miguel Peralta.


Desde la cárcel de Cuicatlán.

Enero 2019.

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