sábado, 22 de junio de 2019

TELMEX: ¿FALLAS TÉCNICAS O PARTE DE UNA ESTRATEGIA ANTIOBRERA?

Treta de Ifetel y Slim para "justificar la separación funcional"
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
22 de junio de 2019.
Tres días tardó Telmex  (del 19 al 22 de junio) en "reparar" la interrupción del servicio de líneas telefónicas e internet.
Los usuarios afectados llaman al 050 (quejas) y luego de teclear desde un celular su número, una grabación contesta: “No es necesario reportar su número, existen intermitencias en su zona, nuestros técnicos ya las están atendiendo…”
¿Es eso el "macronet" que publicita? Para nosotros la conexión es importante porque es un medio que utilizamos para ayudar a difundir información de las luchas, resistencias y rebeldías que abajo son. Para otros es su medio de trabajo cotidiano y de él depende su sustento. Y claro, para otros más es el medio con el que hacen sus negocios.
Si alguien se tarda un día en pagar el servicio, de inmediato la empresa procede al corte, pero puede dejar días enteros sin servicio a los usuarios y no pasa nada.
¿De qué se trata? ¿Es una treta más de Slim e Ifetel para "justificar la separación funcional" como paso previo para desmantelar el Contrato Colectivo de los telefonistas...?
Desde que se abrió la competencia en telefonía, los competidores, empresas extranjeras principalmente, acusaron a Telmex de “prácticas monopólicas”. Entonces el gobierno le impuso restricciones a Telmex, para que no llevara ventaja sobre la competencia. Le negó la posibilidad de ofrecer el “triple play”, es decir que con la misma conexión se dieran los servicios de teléfono, Internet y TV. Después exentó a la competencia a pagar la interconexión.
Lo cierto es que las empresas competidoras no invirtieron absolutamente nada en construcción de red, sólo se colgaron de la ya existente. Invirtieron sí, en publicidad para ganar clientela.
Antes de privatizarse, Teléfonos de México era la única empresa telefónica. Su trabajo fue crecer construyendo red. Antes de la privatización el servicio telefónico era considerado estratégico para la “seguridad nacional”, privatizada la empresa la telefonía pasó a ser una mercancía más.
Antes de la privatización, al acercarse la revisión de contrato colectivo o de salarios, intervenía Telecomunicaciones con policía federal los centros de trabajo para impedir que se suspendiera el servicio. Esto hizo que el sindicato, aunque emplazara a huelga, nunca más la estallara desde 1982. Inventó otras “armas de lucha”: la “huelga de derecho”, el “trabajo de calidad”, vestirse de verde, portar gafetes con leyendas alusivas a nuestras demandas y otras por el estilo. Aún sin estallar la huelga, la empresa era requisada y a consecuencia se contaban por cientos los despedidos.
El terremoto de 1985 evidenció la necesidad de modernizar el equipo, sustituir todo el equipo analógico por digital. Por eso se privatizó la empresa: dijo el gobierno no tener los recursos necesarios para digitalizar el sistema operativo de la telefonía.
Se modernizó todo el equipo. Y vino luego la apertura a la competencia. Hábilmente, el nuevo dueño logró desvincular la telefonía celular (Telcel) de Telmex. De igual manera el servicio de Infinitum, aunque tiene su soporte en Telmex, se maneja aparte, con otro personal, como otra razón social. Estaba clara la tendencia del crecimiento de la telefonía celular y del internet. Y ante las restricciones impuestas a Telmex, Slim le apostó más a invertir en telefonía en el extranjero: Estados Unidos, Centro y Sudamérica, incluso Europa. Creó el consorcio “América Móvil” del que Telmex es la parte menos importante.
Por otra parte, como él mismo dice: “ya no es el pez más grande el que se come al chico, ahora el más rápido es el que gana”. Y ahí anda por el mundo invirtiendo en el petróleo, en la minería, en el fracking, en el aeropuerto (bueno, ahí cínicamente declaró que lo que invirtió ahí es dinero de las Afore, si pierde, somos los trabajadores quienes perdemos), como capitalista que es, va donde haya negocio.
Y como todavía el gobierno busca darle ventaja a los capitales extranjeros, desde el sexenio anterior, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) decidió que para que Telmex deje de ser “preponderante” en la telefonía, se le impone lo que ha dado en llamar “separación funcional”, que consiste en concesionar lo que se denomina Planta Exterior y dejarle sólo la Planta Interior (las centrales), el área comercial y tráfico. Hay que señalar que en Planta exterior opera el mayor número de trabajadores.
El actual gobierno no ha mostrado ningún interés por revertir tal “separación funcional”. ¿Qué pasará entonces? Que toda la Planta exterior quedaría bajo la administración de otra empresa y ésta, por supuesto no estará dispuesta a cargar con el costo del contrato colectivo, ni con la “carga” que le representaríamos los jubilados.
Todo indica que estos son los verdaderos objetivos del Estado-capital: acabar con los contratos colectivos, con los “privilegios” de los trabajadores que defendieron y conservaron durante décadas el derecho a dignificar el  trabajo, profundizar el despojo de derechos a los trabajadores, para que como declararon al iniciarse este gobierno de la 4T: “México sea un paraíso de las inversiones”.
Las “fallas en el servicio” parecen ser un buen pretexto para que se impongan medidas, como la llamada “separación funcional”, y se avance en el desmantelamiento de los contratos colectivos.

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