miércoles, 3 de julio de 2019

Honduras: levantamiento popular con el que los pueblos del mundo deben solidarizarse

¿Existe o no una insurrección popular en Honduras?
Por Tomás Andino Mencía,
Publicado por Boletín Ciudadano:
El siguiente texto, es una respuesta a una serie de cuestionamientos sobre el movimiento hondureño encabezado por la Plataforma de Defensa de la Salud y la Educación, que se ha extendido a amplios sectores de los explotados en el país centroamericano. Rescatamos las ideas más esenciales expuestas por Tomás Andino, militante trotskista, miembro del Círculo de Estudios Sociales y Políticos de Honduras.
02 de julio de 2019.
Estimados camaradas, soy un socialista hondureño. He conocido algunos cuestionamientos de compañeros que dan opiniones basadas en información incorrecta o falsa, sobre lo que ocurre en mi país. Para las personas poco informadas, esas opiniones minimizarían la gesta heroica que realiza el pueblo hondureño, a tal punto que podrían creer que no vale la pena darle solidaridad, lo cual sería lamentable.
Los movimientos de masas más importantes de los últimos tres años fueron: la crisis universitaria de 2016, la crisis poselectoral de diciembre de 2017 y la actual lucha que inició en abril de 2019. Apartando la lucha universitaria de 2016, que fue focalizada en ese ámbito estudiantil y no tuvo carácter insurreccional, las movilizaciones de 2017 y 2019 entran en la categoría de movimientos insurreccionales, uno más desarrollado que el otro, por lo siguiente:
1) Ambos se plantearon la caída del gobierno usurpador,
2) fueron movimientos masivos, aunque el de diciembre de 2017 superó al del 19 de junio en cantidad de participantes y tiempo de duración, pero no por ello este dejo de tener ese carácter.
Algunos compañeros creen que el movimiento de protesta es obra de unos pocos piquetes aislados de la movilización de masas, obra de “enciende llantas”, pero no más de eso.
Las manifestaciones que ocurren en Honduras no son actos aislados de “enciende llantas” y nada más. Son verdaderos actos insurreccionales de una vanguardia popular que ocurren por oleadas intermitentes desde que estalló la crisis reciente el 26 de abril.  Ha habido en los últimos dos meses tres levantamientos populares, dos de estos dirigidos por la Plataforma de Defensa de la Salud y la Educación y uno espontáneo.
Tomaré como ejemplo este último, ocurrido el 19 de junio. Si hubiera sido un acto aislado ¿cómo se explicaría que 13 de los 18 departamentos del país fueron paralizados por unas 150 tomas o más, a nivel nacional con un promedio de 200 participantes por cada una, sumando un total 30 mil personas, como mínimo, las cuales lograron en cosa de 6 horas paralizar el 80% de las principales vías de acceso a todas las ciudades ¿Eso parecen “piquetes aislados”? Tómese en cuenta la proporción poblacional para un país de 8.9 millones de habitantes. Haciendo las equivalencias, es como si en México, un país de 129 millones de habitantes, con un ejército de unos 300 mil efectivos [1], hubiera salido a levantar barricadas 435,000 activistas dispuestos a enfrentar las balas de una dictadura. No sería poca cosa ¿no?
Por otro lado, ¿Cómo se explicaría la participación de todo el transporte pesado hondureño, que paralizó la circulación de mercancías y combustible, así como la huelga policial, quienes manifestaron estar cansados y molestos de reprimir los piquetes populares porque “también nosotros somos pueblo”? Algo muy grande tuvo que ocurrir para que cosas como estas sucedieran. 
Que no estuvo el 100% de la población en las barricadas, no significa que no sea un levantamiento popular. En ninguna insurrección popular asiste toda la población a las barricadas. Eso es un delirio subjetivista. Solo va la vanguardia, su sector más osado, dispuesto al sacrificio. Esto es así porque la represión en un acto insurreccional es cualitativamente superior, como le expresé líneas atrás. En el último levantamiento, en la capital, Tegucigalpa, hubo 12 heridos de bala (algunas fuentes de derechos humanos hablan de 23) y dos asesinados, uno de estos acuchillado por los militares. En ninguna insurrección donde las masas tienen que enfrentarse desarmadas ante cuerpos asesinos irá toda la población a protestar, precisamente por la brutalidad de la represión que se espera, pero detrás de estas están centenares de miles o millones que se sienten representadas.
También algunos compañeros creen que las luchas de los trabajadores de la salud y la educación, aglutinados en la Plataforma Nacional, no tienen que ver con la exigencia de sacar al gobernante hondureño, convertido en dictador. Primero, porque es erróneo hacer una separación de las masas que, por un lado, apoyan la lucha de la Plataforma de Defensa de la Salud y Educación Pública, de quienes, por otro lado, salen a exigir la dimisión del gobierno. Esa separación no tiene sentido, porque, en términos generales, es el mismo pueblo que esta movilizado en uno y otro movimiento. De hecho, los liderazgos y las estructuras departamentales que convocan y soportaron ambas, son prácticamente las mismas; las plataformas regionales y municipales, por ser las únicas coaliciones de lucha que existen en el interior del país.
Adicional a lo anterior, la base de ambos movimientos quiere tanto una demanda como la otra. Por ejemplo, la aspiración del 90% de la población es echar del poder a JOH. Eso incluye a la inmensa mayoría de los trabajadores de la salud y educación en general que se movilizan con la Plataforma para mejorar los sistemas de salud y educación públicas. ¿Cómo puede ser que estén aisladas unas de otras, si un sector está contenido en el otro? Además, la base no las ve como luchas aisladas, porque la salud y educación en Honduras son un desastre por responsabilidad del gobierno de JOH, razón por la cual la gente, en general, exige que se vaya.
Quienes separan ambas causas, no son las bases sino la dirigencia nacional de la Plataforma, que es reformista, pues para ellos su movimiento no debe “contaminarse” de lo político, llegando al grado de sostener que la lucha por la salud y educación no debe mezclarse con la lucha por sacar al gobierno de JOH.
Circula también la versión de que los que protestan son vándalos, tal como lo dice la prensa burguesa. Pero ¿desde cuándo la prensa burguesa es buen referente sobre si existe una insurrección popular o no? De ellos, lo que cabe esperar es que resten importancia al fenómeno y lo minimicen. De hecho, los actos de vandalismo que ocurrieron en las manifestaciones son obra de infiltrados por el gobierno y no de los manifestantes.
También algunos cuestionan que la huelga policial fue un show para distraer la atención. Eso no es exacto, soy defensor de derechos humanos y pude conocer las interioridades de ese caso. El primer movimiento de huelga policial del 5 de diciembre 2017, fue legítimo en su base para negarse a reprimir; pero ocurrió que el gobierno hábilmente coptó a una parte de sus líderes de mando intermedio, pagándoles sumas millonarias, y por otro lado, reprimió a sus dirigentes de base, dos de los cuales fueron asesinados días después y cuatro guardan prisión. EL siguiente movimiento policial fue también legítimo y no una “treta para embaucar al pueblo”, pues ningún gobierno va a hacer la maniobra de quedarse sin policía en un momento de levantamiento insurreccional.
Mi interpretación es que la fractura policial es un triunfo de la movilización de masas, porque la represión hace mella en las condiciones físicas de los policías regulares (tragan tanto o más gas toxico que nosotros), se privan de ver sus familias por meses y cosas por el estilo, pero sobre todo mellan su moral, porque se sienten mal de defender un gobierno que saben es corrupto y narcotraficante.
Incluso sabemos de descontento por esta última razón entre los militares, dándose movimientos de un golpe de barracas recientemente; razón por la cual el imperialismo ha apostado aquí 300 soldados de elite del ejército norteamericano y 1000 de Israel. Nada de eso es una “treta” sino un producto de la lucha de clases, en la institución más sólida del estado burgués. Eso les da a ustedes la dimensión del grado de maduración que tiene la situación en el país.
Nada de esto estaría ocurriendo si en Honduras hubiera una situación “normal”. Pero ocurre por lo contrario, hay en curso un levantamiento popular, que tiene altos y bajos, con el que los pueblos del mundo deben solidarizarse.
Espero haber aclarado las dudas sobre este tema.
Tegucigalpa, Honduras. Junio de 2019
[1] “Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio 2010: Secretaría de la Defensa Nacional”. México, D.F.: Secretaría de Hacienda y Crédito Público. 1º ene. 2010. Consultado el 29 sep. 2010.

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