viernes, 5 de julio de 2019

LÓPEZ OBRADOR: ¡SI NO ESCUCHAS AL PUEBLO, ESCUCHA EL RUGIR DE LA TIERRA!

El capitalismo, sistema de esclavitud asalariada, explotación, despojo, represión y desprecio
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
05 de julio de 2019.
La corrupción (la mentira como parte de ella) es una tara del capitalismo, como antes lo fue del feudalismo. El robo también es corrupción.
         La acumulación del capital sobre la base de la explotación de la fuerza de trabajo de los obreros y la apropiación de la plusvalía (ganancia para el capitalista producto del trabajo no pagado al obrero), es el origen de las fortunas que amasan los empresarios. Y, claro, la corrupción es un elemento que permite a los capitalistas acrecentar sus fortunas, pero no es la fuente principal, es complementaria.
Las reformas laborales son otro elemento, pues son instrumentos “legales” para despojar a los trabajadores de sus derechos sociales, los reducen a la indefensión, precarizan el trabajo. Son cada vez más ricos los empresarios, mientras que los trabajadores son cada vez más pobres.
El poder económico, las cúpulas empresariales, los grandes capitales son quienes deciden quién puede o no gobernar un país. Si un aspirante a gobernar se compromete a no afectar sus intereses, sino a favorecerlos, a poner por encima de todo proyectos de desarrollo que hagan del país un “paraíso de las inversiones”, tiene el aval del poder económico.
El gran capital financiero, industria, comercial demonizó a López Obrador en sus campañas de 2006 y 2012. Para 2018, la hasta entonces llamada “mafia del poder” (PRI-PAN, a la que el PRD se sumó abiertamente en 2012 con el “Pacto por México”) acumuló tal hartazgo en la población que o se aceptaba un cambio de discurso o se correría un serio riesgo de gobernabilidad.
Alfonso Romo, empresario regiomontano que antes asesoró a Salinas de Gortari, a Ernesto Zedillo y a Vicente Fox, acompañó a López Obrador, lo asesoró, le abrió puertas con diversos grupos empresariales, banqueros, cúpulas de los partidos gobernantes, con la “mafia del poder”, y eso ayudó a ir venciendo resistencias de quienes hasta entonces habían acusado a López Obrador de ser “un peligro para México”
Esto y el hartazgo acumulado fueron los factores que permitieron el apabullante triunfo electoral de Morena el 1 de julio de 2018, calificada como un hecho histórico. Por primera vez en la historia llegaba un personaje de la clase política con tan alto nivel de popularidad, con algo más de 30 millones de votos.
Otro factor fueron las promesas de campaña. Cumplidas a medias algunas de ellas por medio de artificios y de plano traicionadas otras.
Por ejemplo: el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que costó vidas, cárcel, torturas, persecución a los pueblos de Atenco, Nexquipayac, Acuexcomac, Tocuila y otros de la ribera del Lago de Texcoco. Para aparentar que cumplía con el compromiso de cancelar ese proyecto, aún antes de tomar posesión del cargo como presidente, orquestó una “consulta” no para cancelarlo, sino para trasladarlo a Santa Lucía. Un vil engaño, pues Santa Lucía está a pocos kilómetros de Texcoco y ahí también hay un lago: el de Zumpango. Y ahí también los pueblos afectados están protestando, han interpuesto amparos, no con la fuerza que alcanzó la lucha de Atenco, pero está en Zumpango, en Tecámac y otros municipios, pues el aeropuerto no deja de ser un proyecto ecocida de despojo, destrucción y muerte.
Dice AMLO que los que se oponen al aeropuerto en Santa Lucía son los accionistas no favorecidos con la obra. Mentira, han prosperado algunos amparos porque los pueblos han demostrado que no cumple con las normas de impacto ambiental. Por otra parte, las obras en Texcoco nunca se han parado, continúan, pese a la “consulta”. Le recodamos a López Obrador: mentir es engañar y eso es un acto de corrupción también.
En campaña se anunció el regreso de los militares a sus cuarteles.  Ese es un compromiso traicionado. Cambió de nombre: ejército y marina forman parte de la Guardia nacional, junto con la policía federal y los miles de nuevos reclutas. Después de fingir que se escuchaba a la sociedad en foros públicos en la cámara de senadores, se dijo que tendría mando civil, sí, pero nombra a un militar “próximo al retiro”. Una de las primeras tareas que le asigna el gobierno a la Guardia Nacional es la de controlar el flujo migratorio que necesita transitar por México para llegar a Estados Unidos: hondureños, salvadoreños y guatemaltecos,  principalmente, que huyen de la violencia y del hambre, en busca de una vida mejor que creen poder encontrar en el llamado “sueño americano”.
Saben que allá hasta en el trabajo más humilde podrían obtener salarios mucho mejores que los que se les pagan en sus lugares de origen. Pero se les ha criminalizado, Trump ha declarado que son “una amenaza para la seguridad nacional”. Y como la mayor parte de los migrantes llega a Estados Unidos transitando por México, obliga al gobierno mexicano a hacerle el trabajo sucio: servir como muro para contener las oleadas migrantes.
Bastó con amenazar con imponer aranceles del 5% a los productos mexicanos para que inmediatamente se ordenara desplegar contingentes de la Guardia Nacional: 2,500 efectivos a los puntos conflictivos en la frontera con Estados Unidos (Tijuana, Ciudad Juárez, Matamoros) y 6,000 a la frontera con Guatemala.
Más de 80 mil migrantes han sido deportados por México, con engaños y tratos degradantes e inhumanos. La Guardia Nacional asume así entre sus funciones la de policía migratoria (“Border Patroll”).
Y ya alista AMLO contingentes para asegurarse de que nada detendrá sus “megaproyectos prioritarios”: el mal llamado Tren Maya, el Corredor Transístmico, las Zonas Económicas Especiales (ahora llamadas Proyectos Integrales de Desarrollo), el Proyecto Integral Morelos, que en suma reviven el Plan Puebla-Panamá, proyectado desde tiempos de Salinas y Zedillo, intentado por Fox sin éxito, para ahora sí, cumplirle al gran capital su promesa estrella: hacer de México un “paraíso de inversiones”.
López Obrador cambió el “ni los veo ni los oigo” salinista, por el “son minorías”, son “ultraizquierdistas radicales, que para mí, no son más que conservadores”.  
Niega que haya aumentado la vigilancia militar en territorio zapatista, aunque se haya documentado el hostigamiento de la incursión de patrullas militares y sobrevuelos rasantes de helicópteros del ejército, por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas y las Brigadas Civiles de Observación. Aunque una investigación realizada por la revista Contralínea revele que los mayores contingentes de la Guardia Nacional se concentrarán en zonas circundantes a los Caracoles Zapatistas y al Istmo de Tehuantepec.
Tanto el Tren Maya como el Corredor Transístmico serán parte del muro de Trump, pues para los migrantes que logren legalizar su estancia en México como solicitantes de asilo, ahí se les ofrecerán empleo y seguridad social, para que no avancen hacia el norte.
El Corredor Transístmico no será sólo el “tren bala”, serán también oleoductos, el llamado “canal seco”, supercarreteras y una franja de maquiladoras, como la de la frontera norte, ya declarada “zona franca”, con reducción de IVA, reducción de tarifas en servicios a empresas... y mejores salarios.
Por lo menos 17 defensores del territorio han sido asesinados en lo que va de este sexenio, principalmente integrantes del Congreso Nacional Indígena.
En Mayo cuatro integrantes del Consejo Indígena Popular de Guerrero-Emiliano Zapata fueron asesinados por narcoparamilitares en la Montaña Baja. Se ha documentado que ahí se encuentra una de las mayores vetas de oro y plata del país.
El 20 de febrero es asesinado en Amilcingo Samir Flores, opositor al Proyecto Integral Morelos, (que no es sólo “la termoeléctrica de Huexca”, son dos termoeléctricas, un acueducto que llevará el agua del Río Cuautla -despojando a los pueblos agricultores- y un gasoducto que desde Tlaxcala, pasando por Puebla, hasta Morelos llevará gas natural; en esa ruta está Don Goyo, el Volcán Popocatépetl, siempre activo y que recientemente ha tenido gran actividad (no sería extraño que López Obrador decretara el cambio de nombre al volcán Popocatépetl por el de “Fificatépetl”.
López Obrador: ¡Si no escuchas al pueblo, escucha el rugir de la Tierra!

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