miércoles, 17 de julio de 2019

Los gobiernos sólo han llegado a tierras zapatistas con dádivas, promesas o balas

 El presidente en la comunidad zapatista de Guadalupe Tepeyac 
Gloria Muñoz Ramírez, 
Los de abajo, 
La Jornada: 
13 de julio de 2019. 
 En 1993 la comunidad de Guadalupe Tepeyac, en la selva Lacandona, recibió la visita del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien tenía información de que una guerrilla germinaba en esas tierras y mandó construir un hospital para restarle base social al movimiento. Era la primera vez que un presidente visitaba estos pueblos y el acontecimiento no fue motivado por una genuina preocupación acerca de la salud de los tojolabales, sino por la posibilidad de que le estropearan la obra cumbre de su sexenio: el Tratado de Libre Comercio. 
Nada le salió bien al ex presidente. Derramó dinero que los indígenas recibieron con una gran sonrisa, pues después lo invertirían en el levantamiento para el que trabajaban desde 10 años antes. El 30 de diciembre de 1993 empezaron a bajar a los pueblos los y las insurgentes. Un punto de encuentro fue justo Guadalupe Tepeyac, y directo al hospital se trasladó el subcomandante Pedro para pegar en los cristales la Primera Declaración de la Selva Lacandona, proclama de 10 puntos con la que se dio a conocer el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. 
Seis presidentes de la República han pasado desde entonces… Y el sexto, el actual, se apersona sin diálogo de por medio para hacer presencia en el hospital creado por Salinas, con un discurso reconciliador apartado de la realidad de esas comunidades a las que los gobiernos sólo han llegado con despensas, láminas, granjas de pollos y fertilizantes. También con dinero en efectivo, promesas y balas. 

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