miércoles, 3 de julio de 2019

MÉXICO TERMINÓ CONSTRUYENDO EL MURO, PERO EN LA FRONTERA SUR

El muro del sur, en labios de una monja mexicana
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03 de julio de 2019
La hermana Diana Muñoz Alba, además de abogada en derechos humanos y miembro de las Misioneras Franciscanas de María, trabaja en la Casa Betania de Santa Martha, en el poblado de Salto del Agua, en Chiapas, cercano a la frontera de México con Guatemala.
Santa Martha es un refugio temporal al que llegan muchas familias de migrantes, procedentes de América Central, uno de los primeros puntos de acogida en México en el cual trabajan y asisten humanitaria y legalmente cuatro Misioneras Franciscanas de María
Está cerca del tren llamado “La Bestia”, que corre hacia el norte de México. No buscan quedarse -la mayoría- en este país. Van a Estados Unidos o al norte de México, donde hay algunas oportunidades de trabajo. Pero gran cantidad de migrantes no conocen los peligros que entraña cruzar por México. Y es la tarea que cubre la hermana Muñoz.
Un viaje muy peligroso
En un reciente reportaje de David Agren, reproducido por Catholic News Service (CNS), Muñoz dijo que “hace todo lo posible por informar a los migrantes sobre los riesgos y las realidades en el camino”, al tiempo que intenta disuadirlos de cualquier idea errónea, como la existencia de documentos de inmigración para ellos.
“Es difícil, pero creo que es importante ser muy honesta con las personas y decirles lo difícil que puede ser. Hay muchas personas que son muy ingenuas porque vienen aquí por primera vez y creen todo lo que se les dice”, explicó la hermana Muñoz en el refugio.
“Es importante trabajar para hacerlos un poco más conscientes de todos los riesgos que pueden encontrar en el camino. Y normalmente les digo que lo único que es más seguro para ellos, especialmente si son mujeres y mujeres con hijos, son los refugios para migrantes” que ha erigido en todo el recorrido la Iglesia católica en México.
Récord en expulsiones
Los migrantes de América Central y de otros lugares como el Caribe o África han aumentado en número en los últimos meses. Según los registros de la Casa Betania en Santa Martha, la población migrante ha aumentado 40% durante los primeros seis meses de este año.
Con ello, también se ha modificado la política migratoria de México, país que ha aumentado 33% las deportaciones de migrantes desde que selló el pacto con el presidente Donald Trump para impedir que éste impusiera aranceles a los productos mexicanos.
En el mes de junio que acaba de terminar, según cifras oficiales, México expulsó a 21.912 migrantes, la cifra más alta desde 2006, lo cual confirma el cambio en la política migratoria de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, según lo ha dicho el periódico El País en su portal para América Latina.
Piezas de un juego político
Los migrantes que viajan a través de México son a menudo jugadores involuntarios en una gran disputa política, aunque la mayoría piensa poco o nada acerca de la geopolítica”, dijo la religiosa al reportero de CNS.
“Sin embargo, agrega, sí piensan en situaciones infelices en el hogar, lo que les obligó a huir”. Tales factores incluyen la pobreza, el crimen y el cambio climático. También están los factores de atracción de la posible prosperidad que se encuentran en México y los Estados Unidos.
También a que en México todavía hay “visas humanitarias”, cosa que dejó de ser posible desde principios de 2019. “Tal vez nunca se informaron sobre los riesgos de pasar por México y muchos siguen con el sueño americano”, dijo la hermana Muñoz. “No se dan cuenta de que el sueño americano ahora sigue siendo eso: un sueño”.
Finalmente, sí lo pagó México
Otro tema es la militarización de la frontera sur de México que obliga a los migrantes a caminar durante días por terrenos montañosos para evitar los controles de seguridad, dijo la hermana Muñoz.
Esto los expone a más riesgos de bandidos y funcionarios corruptos. Muchos de los migrantes que llegan a Salto de Agua continúan hacia el norte tomando viajes riesgosos.
Con claridad la hermana Muñoz dijo que muchos migrantes no llegarían a la frontera de los Estados Unidos pues México se ha convertido inadvertidamente en el muro fronterizo de Estados Unidos.
“(Donald Trump) dijo que México pagaría por el muro, y el gobierno mexicano dijo: ‘De ninguna manera'”, sentenció la misionera. “Pero lo está pagando con toda esta militarización”.

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