lunes, 5 de agosto de 2019

A MÁS DE 180 DÍAS DEL GOBIERNO DE LA AUTODENOMINADA "4T”

 La 4T: La primera mitad del primer año  
Informe preliminar de la comisión  
#NiChairoNiFifiSoyAnticapitalista  
A más de 180 días del gobierno de la autodenominada #4T. 
Tejiendo Organización Revolucionaria: 
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http://tejiendorevolucion.org/pdf/centinelas/La4Ta6meses_IntroGeneral_TCOA.pdf 
03 de agosto de 2019. 
El pasado según la 4T 
Según los voceros de la 4T ellos representan una gran transformación de la vida pública en este país, sólo comparable con las guerras por la Independencia contra los españoles y su monarquía, la de Reforma contra los conservadores e invasores franceses y la Revolución contra hacendados y porfiristas. Nos dicen que hoy como ayer habría un enfrentamiento entre conservadores y liberales, malos los primeros, buenos los segundos, con intereses de elite o fifís los primeros, del pueblo los segundos. 
Pero, ¿Qué se ha transformado con la 4T? ¿Qué había antes? La respuesta parece obvia, todos vivimos y sobrevivimos lo que había antes, la guerra contra el pueblo, nuestros desaparecidos, la economía que no da para más, los bajos salarios, el desempleo, nuestros hijos como ninis o halconcitos, la desigualdad, la obscena corrupción y los ratas de traje y corbata gobernando; sin embargo, aun cuando parece obvio, siempre es importante “teorizar” al respecto, es decir, hacer un análisis o diagnóstico de los males, de aquello que no queremos para después poder decir cómo lo vamos a transformar.  
La 4T y AMLO tienen un diagnóstico. Según ellos el régimen previo era dominado por una mafia del poder, donde la corrupción reinaba, la tranza era la llave que abría toda puerta, y gracias a esta corrupción nada salía bien, ni la economía podía avanzar, ni la paz y la seguridad alcanzarse, la corrupción era la variable que el neoliberalismo a la mexicana y las recetas extranjeras ocultaban bajo la alfombra, y de la que los poderosos se servían. En este diagnóstico parece haber un enemigo claro: la corrupción; y un enemigo menos claro, posible amigo, según las circunstancias y los acuerdos: la mafia del poder.  
 La 4T según la 4T:  
“Vamos arrancar de raíz con el régimen de corrupción y privilegios” 
Dado este diagnóstico la 4T dibuja una idea sobre sí misma y lo que propone para solucionar los problemas. Por lo pronto asumamos que en efecto la 4T es algo así como una transformación social, incluso una transformación radical como ellos mismos dicen. ¿En qué consiste esta transformación? Hasta ahora y según los dichos del gobierno en turno se pueden esbozar las siguientes líneas generales de acción: 
1.- La lucha contra la corrupción es la principal bandera del gobierno en turno, a esto ha consagrado buena parte de su capital político. La cancelación del Aeropuerto en Texcoco, la llamada austeridad republicana, la reducción de privilegios para los altos mandos del gobierno federal, la reducción de salarios comenzando por el presidente, incluso la persecución al ex director de Pemex y la lucha contra el huachicol, la cancelación o reestructuración de programas sociales de tal forma que el apoyo económico se otorgue de forma directa a los beneficiarios, son todas acciones de la lucha contra la corrupción que ha desplegado el gobierno federal. 2.- El fortalecimiento de Pemex y lograr que la industria petrolera se convierta en el pivote del desarrollo nacional es otra de las principales líneas de acción. El combate al huachicol, la reducción de la carga fiscal a Pemex, la construcción y rehabilitación de refinerías, la inyección de financiamiento vía deuda, son partes fundamentales del buscado rescate de la industria petrolera nacional. La intención es lograr la soberanía energética, no tener que seguir comprando gasolina cara a los EEUU, producir los petroquímicos necesarios para la industria, crecer la exportación de petróleo crudo y con ello acrecentar el ingresos de divisas, son objetivos a mediano plazo que abrirían nuevas vías de desarrollo, ya que ofrecerían no sólo la posibilidad de la autosuficiencia energética sino que al fortalecer la economía nacional se podrían incrementar el gasto social y la inversión productiva estatal. 3.- La redistribución de una parte de la riqueza mediante becas, programas sociales, tandas y microcréditos es la otra línea de acción. Una amplia red de programas sociales como: Jóvenes Construyendo el Futuro, Jóvenes Escribiendo el Futuro, las Becas para el Bienestar Benito Juárez, Sembrando Vida, Tandas para el bienestar, El programa de Universidades Benito Juárez, etc. Son todos mecanismos que atienden a diversos sectores del pueblo, estudiantes y jóvenes desempleados, campesinos o pequeños empresarios, amas de casa y jefes de familia. Se trata de programas que más allá de vincularse con algún sector en especial, la educación, la promoción productiva o el rescate al campo, en el fondo se trata de transferencias de riqueza, dinero en efectivo, que buscan aliviar la situación de pobreza y marginación estructural provocada por décadas de neoliberalismo. 
4.- La revolución de las conciencias o el renacimiento moral es otro de los objetivos estratégicos. Al eliminar la corrupción como mecanismo fundamental de gobierno se busca limpiar las instituciones, volverles su dignidad republicana, legitimar a la política y los políticos, el respeto a la ley. La cartilla moral, el regreso de la materia de civismo a la educación básica e incluso buena parte de los discursos del presidente están en sintonía con este renacimiento moral. El gobierno de los buenos y para los buenos es el elemento central de este eje de acción.  
Estos ejes articulan lo que hasta ahora la 4T anuncia como su gobierno, se trata, según ellos, de las soluciones ante los problemas que trajo el neoliberalismo. El gobierno se anuncia como un régimen postneoliberal, que acaba con el régimen dominado por la corrupción y el pillaje, asimismo plantea ser un gobierno de ricos y pobres, que separa el poder político del poder económico.  
Hasta aquí lo que la 4T dice sobre sí misma. 
 Qué ha hecho realmente la 4T 
Ahora veamos lo que hace. 
En la educación la 4T ha planteado acabar con la exclusión educativa en el bachillerato, fortalecer la educación básica y ampliar la cobertura en la educación superior, para ello los programas de becas y las nuevas universidades que construye, la reforma a la reforma educativa de EPN, entre otras acciones. Sin embargo, lo cierto es que estos proyectos no acaban con los problemas reales, en algunos casos los contienen y detienen, en otros los profundizan. 
Las universidades Benito Juárez no son universidades y parecen más centros de capacitación laboral; las becas y los proyectos de jóvenes construyendo y escribiendo el futuro son una válvula de escape momentánea que aún está por ver si funciona y aleja a los jóvenes del narcotráfico y la violencia; la exclusión educativa se mantiene pues el examen de ingreso al nivel bachillerato continua; la reforma educativa mantiene prácticamente todo de la anterior, aun cuando se ha abierto el dialogo con la CNTE y los profesores democráticos.  
En el terreno laboral y sindical la 4T ha aplicado una política de cooptación, desgaste y ataque al sindicalismo independiente. Así mismo mantiene los topes salariales y la precarización del trabajo como políticas de gobierno, ejemplos de ello son el tratamiento a las huelgas de sindicatos universitarios y trabajadores maquiladores de inicios de año, así como las nuevas leyes en materia laboral aprobadas, las cuales mantienen el outsourcing o subcontratación y atacan al sindicato como figura central en la defensa del trabajador.  
En el campo y en su relación con los pueblos indios y campesinos la 4T ha desarrollado una política de cooptación y represión selectiva. La cooptación y la represión se despliegan de forma indigenista que actualiza la vieja política priísta hacia los pueblos, tratándolos como menores de edad o como enemigos según sea el caso, nunca como sujetos de derecho, con la capacidad para decidir sobre su propia vida. Las consultas para definir proyectos como el Proyecto Integral Morelos o el Corredor Transístmico han mostrado no sólo ser ilegales, por contravenir los preceptos constitucionales y el derecho internacional, sino también ilegitimas al ejecutarse sin el consentimiento de los pueblos y comunidades afectadas, y por sustentarse en la represión selectiva que ha cobrado la vida de varios defensores del territorio, comunicadores indígenas y defensores de derechos humanos.  
Según la visión de desarrollo que levanta el régimen de la 4T el campo debe industrializarse, los agronegocios y la exportación de materias primas son fundamentales, sean minerales o maderas la producción en el campo debe orientarse a la exportación al mercado mundial, esta visión plantea también la necesidad de conseguir la soberanía alimentaria, sin embargo, poco se ha hecho en esa vía que no sea la repartición de becas y créditos que poco afectan a la estructura productiva en las regiones donde más se necesita. 
Los megaproyectos como el Proyecto Integral Morelos, el Tren Maya, las Zonas Económicas Especiales, el Corredor Transístmico, entre otros, buscan promover el desarrollo con la inversión nacional y extranjera, sin embargo, en este desarrollo los pueblos indios y campesinos sufren la peor parte, pierden sus tierras, su modo de vida es trasformado, los asesinan y reprimen y en el mejor de los casos obtienen empleos precarios, es por ello que para estos pueblos los megaproyectos son proyectos de muerte ya que les impiden seguir siendo lo que son: pueblos y comunidades.  
En la ciudad la 4T ha mostrado una cara igualmente contradictoria. La llegada al gobierno de un partido que se reivindica de izquierda ha supuesto la aplicación de medidas que no sólo buscan mediatizar los problemas y administrarlos sin solucionarlos, también que atacan a las organizaciones populares que durante décadas han servido a la sociedad para resolver poco a poco sus necesidades, así como para avanzar en la participación política democrática. Los señalamientos de corrupción hacia toda organización de la llamada sociedad civil olvidan que las hay no sólo de derecha, neoliberales y corruptas al más puro estilo priísta o perredista, sino también de izquierda, con raigambre popular y de base.  
En general en estos meses de inicio de la 4T se ha vivido un reacomodo del poder, destitución de jefes policiacos, persecución a ciertas inmobiliarias y ataque a organizaciones independientes, abren paso a la cooptación de personalidades o grupos de izquierda, la renovación de alianzas por arriba con sectores empresariales y políticos le han permitido a la 4T capitalina reestructurar el poder político para mantener el control sin que ello implique la participación democrática del pueblo.  
Por último, algo que ha hecho, y bien, la 4T es desplegar una estrategia de comunicación social centrada en las mañaneras, que le ha permitido no sólo concentrar y definir la agenda política en medios, sino también afianzar su dirección político-ideológica sobre amplias capas populares. Hoy día parece importar más lo que se dice y no lo que se hace. 
  Hacia una definición de la 4T. 
Por último, cabe pensar la 4T más allá de sus términos, es decir, hacer una reflexión que nos permita no sólo captar lo que dice y hace, sino lo que realmente es a poco más de medio año de su inicio.  
Lo primero que habría que afirmar es que el triunfo electoral de MORENA nació del descontento popular, con el apoyo de amplias capas del pueblo, fruto del hartazgo con la llamada clase política, hartazgo de la corrupción, de la desigualdad y del enriquecimiento de unos cuantos, a costa de las mayorías, el hartazgo con la violencia cotidiana, el terror de Estado y la impunidad. Este hartazgo y la esperanza de algo mejor llevó a millones de personas a votar por AMLO, esto no podemos olvidarlo.  
Pero, ¿En qué medida son un quiebre, una ruptura con el pasado? ¿Es en verdad una transformación equiparable a la Independencia, la Reforma y la Revolución? ¿Con qué ha roto y con qué no el gobierno de la 4T, se trata de un nuevo régimen o no, en qué medida? ¿En qué consiste ese pasado que debe ser transformado para beneficio de las mayorías trabajadoras del pueblo? ¿Quiénes han hecho este cambio, quienes lo dirigen? ¿Cuál es la composición de clase de la dirección de la 4T? ¿Cuál es el proyecto político económico de este régimen?  
Las respuestas a estas preguntas tendremos que obtenerlas a lo largo de los años, tras el análisis de las políticas impulsadas, de los logros obtenidos encontrar los por qué y los cómo, los quiénes y para quién. Por ahora valgan algunas hipótesis, posibles respuestas que nos permitan ir definiendo el nuevo escenario social, político y económico de este nuestro México. 
 Hipótesis 1.-  
El gobierno de la llamada 4T mantiene intocado el régimen capitalista de acumulación.  
A contracorriente del decreto anunciado el 17 de marzo por el presidente el neoliberalismo no ha acabado en México. No se puede decir eso sin ruborizarse cuando las principales líneas de acción del proyecto neoliberal se mantienen. El proyecto económico para nuestro país sigue centrado en su articulación al mercado global capitalista y a los EEUU en particular, aportando fundamentalmente: fuerza de trabajo barata y precarizada, y recursos naturales estratégicos.  
Nada indica que sea un régimen postneoliberal, mucho menos anticapitalista. Si lo fuera la explotación de la fuerza de trabajo y el despojo de recursos y bienes públicos y comunitarios tendrían que detenerse, dejar de ser los dos ejes de extracción de valor y obtención de ganancias para los grandes empresarios y poderosos. ¿La mafia del poder continuará con sus negocios y seguirá enriqueciéndose?, hasta ahora algunos incluso se han sentado al lado del presidente ¿lo seguirán haciendo?; hay algunos otros que parece no entienden los nuevos tiempos, intentan ser oposición, con una mano organizan marchas fifís y con la otra siguen explotando y despojando, ¿AMLO los parará?  
 Hipótesis 2.-  
El régimen de representación política se ha transformado al permitir el acceso al gobierno a representantes de sectores de la burguesía que antes debían observar a la distancia, sin embargo, estos nuevos representantes, ni son tantos, ni ocupan puestos claves, ni mantienen el poder del Estado, ejercen el gobierno con una legitimidad inusitada.  
Hay un recambio en los cuadros políticos que administran el sistema capitalista neoliberal, si bien algunos de ellos vienen de la izquierda electoral, otros más provienen de los partidos y grupos tradicionales de poder, salinistas, zedillistas, panistas, perredistas y demás fauna política han logrado reciclarse en el nuevo gobierno. Por otro lado, intelectuales y académicos progresistas participan del gobierno en sectores medios, coordinando la aplicación de políticas públicas y sociales que buscan darle un matiz social y popular al nuevo régimen.  
La reestructuración de la representación política de la burguesía se hace evidente a través de los conflictos, pugnas y desacuerdos que se expresan al valorar positiva o negativamente esta o aquella política, esta o aquella decisión, dicho de otro modo, sectores de la burguesía se han enfrentado entre sí, sin que ello suponga un rompimiento o un quiebre definitivo dentro de sus filas, incluso esto último está fuera del escenario inmediato dados los antecedentes históricos y las últimas tensiones alrededor de la elección presidencial del año pasado cuando lograron superar sus diferencias y respaldar en su conjunto al nuevo gobierno, recordemos las prontas declaraciones del Consejo Coordinador Empresarial o la Coparmex.  
En los marcos de esta nueva administración política del régimen de acumulación capitalista neoliberal una variable nueva y fundamental es el grado de hegemonía alcanzado por el gobierno, en particular por el presidente. Éste ha logrado convertirse en dirigente de amplias capas populares y en dominante de aquellos que se le oponen. Su proyecto ha recibido el beneficio de la duda por parte de la burguesía en su conjunto, incluso de aquellos sectores que se la han opuesto y lo seguirán haciendo mientras se benefician del consenso social que tiene su política económica. Sus dichos adquieren carácter de sentido común, sus políticas tienen el beneficio de la fe popular, sus propuestas parecen ser las únicas opciones para salir del terror del neoliberalismo. 
El régimen de la 4T buscará liberar las ataduras que han impedido un desarrollo mayor del capitalismo en México, esto es, acabar con los problemas que afectan, claro está: los bolsillos de los trabajadores y el pueblo, pero sobre todo las ganancias de los grandes burgueses.  
El objetivo fundamental del recambio gubernamental, en los planes de los diversos sectores de la burguesía, es asegurar un cambio en algunos elementos no esenciales del régimen, para con ello permitir el libre desenvolvimiento de la acumulación capitalista, cambiar para que nada cambie. Lo que en términos clásicos sería desatar las fuerzas productivas para asegurar el incremento de la riqueza y el consecuente crecimiento de las ganancias para los mismos burgueses millonarios de siempre. Los proyectos de desarrollo en infraestructura de telecomunicaciones y transporte de mercancías y personas, las modificaciones legales para facilitar la explotación y el ingreso de millones de personas a los mercados de trabajo y al consumo, la aceleración del despojo de recursos naturales y territorios basados en la hegemonía lograda por el gobierno, incluso la austeridad que permite la reorientación de recursos hacia estos proyectos, etc., son elementos centrales de esta política de desarrollo capitalista.  
Para concluir este breve informe debemos dejar sobre la mesa los problemas que parece se mantendrán, las contradicciones que más allá de toda comunicación social, de la fe y la confianza de amplios sectores del pueblo, todo indica se agudizarán.  
A escasos 6 meses (y un poco más) de la 4T, la represión, con asesinatos selectivos, con grupos estatales y paraestatales actuando contra las organizaciones que mantienen su independencia política; el desprecio del “ni los veo ni los oigo” contra quienes desde la izquierda levantan las banderas del anticapitalismo o contra quienes simplemente deciden luchar por sus derechos; el despojo que arrebata territorios y recursos a los pueblos indios de este país sin tomarlos en cuenta; la explotación que nos mata a diario a millones de trabajadoras y trabajadores, todo esto parece se mantendrá. En buen español digámoslo claro: el capitalismo neoliberal bajo la 4T quiere seguir jodiendo.  
La política de redistribución de la riqueza, mediante becas, tandas y créditos tiene serios límites para, no digamos ya, impulsar el desarrollo, sino tan sólo para paliar la pobreza y la desigualdad. La situación económica del capitalismo global, así como las constantes pugnas dentro del sistema imperialista ponen sobre la mesa un escenario de conflictividad económica y social global del que México no puede sustraerse, al menos no mientras se sigan los preceptos del capitalismo neoliberal, no sin la organización popular desde abajo y para abajo.  
La política económica hasta ahora aplicada por la 4T parece no logrará su objetivo de beneficiar a ricos y pobres; a los primeros, los someterá al poder político centralizado, pero a cambio les permitirá seguir lucrando con el trabajo ajeno; a los segundos, les dará lo necesario para sobrevivir, pero no más. El gobierno de ricos y pobres parece todavía una entelequia que la historia no ha demostrado. 
La participación política, la movilización social y la izquierda enfrentan el reto de mantener la independencia política, de superar los esquemas estatales de participación, las consultas amañadas y a modo, el clientelismo político renovado. Si los problemas, todo indica seguirán, les corresponde a las organizaciones de izquierda levantar las banderas adecuadas, entablar y fortalecer el diálogo constante con la gente, profundizar el trabajo de base, la educación y la formación política.   
Continuara…   
Comisión #NiChairoNiFifiSoyAnticapitalista 
a mediados del año 2019. 

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