lunes, 19 de agosto de 2019

AGOSTO DE 1968: LA REBELIÓN ESTUDIANTIL SACUDE CONCIENCIAS CONTRA EL PODER DESPÓTICO

Movimiento estudiantil de 1968: 
Manifestación del 13 de agosto
Foto de portada: Museo Archivo de la Fotografía,
Doroteo Arango,
La Voz del Anáhuac.
20 de agosto de 2019.
"¡Ante la agresión de la reacción, la resistencia popular!", "¡No más bayonetas!", "¡Los verdaderos agitadores son: el hambre, la ignorancia y la injusticia!", "Pueblo y estudiantes, unidos ¡Venceremos!" fueron algunas de las frases que se leían en las mantas y carteles que los estudiantes portaban en la manifestación del 13 de agosto de 1968, la cual inició en el Casco de Santo Tomás y, caminando por Carpio, Av. Instituto Técnico, Melchor Ocampo, Parque Vía, Sullivan y Villalongín, toma el Paseo de la Reforma para llegar al Zócalo por las calles de Madero y 5 de Mayo.
      Se calcula que a esta manifestación asistieron más de 150 mil personas, mayoritariamente estudiantes, aunque ya se notaba una creciente solidaridad popular, principalmente de trabajadores que una década antes también fueron fuertemente reprimidos (ferrocarrileros, electricistas, petroleros, maestros y contingentes de algunos sindicatos independientes, como el de la Euskadi y el de El Ánfora).
       Era la primera vez que el Zócalo de la ciudad de México era colmado por una multitud no acarreada, sino protestando por la represión policíaco-militar con que el gobierno respondía a las demandas de libertad y justicia levantadas por el movimiento.
      El 26 de julio, cuando el movimiento comenzaba, también se intentó protestar en el Zócalo, pero esto fue impedido por el cuerpo de granaderos de una manera brutal.
      El Zócalo estaba reservado sólo para actos oficiales: la protesta a la bandera, cada 5 de febrero, por parte de los conscriptos del Servicio Militar, cada 1° de mayo con el vergonzante desfile de los sindicatos charros, el 15 de septiembre cuando el presidente en turno ondea la bandera nacional desde el balcón de palacio y grita vivas a los héroes que nos dieron patria y el 20 de noviembre, el desfile militar, para conmemorar el aniversario de la revolución de principios del siglo XX, de la cual ya no quedaba sino un remoto recuerdo.  
      Por todo esto, cuando se inicia la marcha acordada para llegar al Zócalo, entre los manifestantes se notaba una mezcla de sentimientos: nerviosismo ante la posibilidad de una represión nada remota, entusiasmo por la osadía de atreverse a demostrar que el Zócalo no es espacio exclusivo del poder y alegría porque en la calle se palpa la solidaridad de la gente del pueblo que les ofrece naranjas y otras frutas para mitigar la sed, que echa monedas solidarias en los botes-alcancía a los brigadistas que volantean al paso de la manifestación.
      Sin problemas los contingentes llegan a la Plaza de a Constitución, la ocupan en espera de que todos los contingentes lleguen. Destaca la entrada de un contingente que carga féretros mortuorios con leyendas: “Gobierno asesino”, “Vacío, el gobierno incinera los cadáveres”, “La constitución ha muerto”. Un grupo del Politécnico llega cargando una gran botarga con forma de gorila, identificada como “Cueto”, el jefe de la policía capitalina, pasean la botarga por el Zócalo entre la rechifla y, le prenden fuego, como a los “Judas” en Semana Santa.
      En el mitin final toman la palabra Eduardo Valle, de la UNAM, Félix Lucio Hernández Gamundi, del IPN y Ariel Contreras de la Escuela Nacional de Maestros, además de un profesor integrante de la Coalición de Maestros de la Enseñanza Media y Superior, que se ha integrado para acompañar el Movimiento Estudiantil y Popular. Que hace 51 años sacudió conciencias, evidenció el carácter despótico del Estado mexicano y supo ganar el apoyo popular.
Agosto de 1968 fue un mes de ascenso del movimiento. 
La huelga abarcó primero a todo el IPN. Se extendió a la UNAM sobre todo a consecuencia de bazucaso a la puerta de la Prepa 3 en la madrugada del 30 de julio. Ese mismo día, el rector de la UNAM izó a media asta la bandera en la explanada de rectoría y el 1 de agosto encabezó una marcha en las inmediaciones de CU. El 5 de agosto fue la marcha politécnica, de Zacatenco al Casco de Santo Tomás. 
      El 13 de agosto la aquí descrita marcha del Casco de Santo Tomás al Zócalo.
      Se sumaron a la huelga Chapingo, las Normales, escuelas de Bellas Artes y, poco a poco, universidades y tecnológicos de los estados. También algunas instituciones privadas: Colegio de México, Universidad Iberoamericana, la del Valle de México y la de periodismo Carlos Septién.
      Este ciclo de ascenso del movimiento llega a su momento cumbre con la manifestación del 27 de agosto, que relataremos en la siguiente entrega.

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