sábado, 7 de septiembre de 2019

Ponencia de Edur Velasco al 43 Congreso Nacional del SITUAM (5, 6 y 7 septiembre 2019)

LA DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA FRENTE AL GERENCIALISMO PATRONAL:  
UNA ESTRATEGIA HACIA EL 2020  
Ponencia de Edur Velasco Arregui, 
SITUAM.
 Es necesario que el Sindicato Independiente de la Universidad Autónoma Metropolitana construya una red de resistencia solidaria para enfrentar grandes retos en el corto periodo que nos separa del año 2020. Para ello precisa tener una prospectiva amplia de lo que pueden ser las condiciones para la defensa de los derechos de los trabajadores metropolitanos, administrativos y académicos, en el segundo semestre del año 2019 y a lo largo del próximo año.  
LA UNIVERSIDAD PÚBLICA EN EL ESCENARIO NACIONAL. 
LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA EN EL CONTEXTO DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR (IES)  
La Universidad Pública se encuentra ante grandes tensiones en el escenario creado por la Cuarta Transformación. En primer lugar, la necesidad de acompañar las antiguas y nuevas obligaciones que se desprenden del paradigma educativo establecido en el nuevo artículo 3° Constitucional.  
Artículo 3°: Toda persona tiene derecho a la educación. El Estado -Federación, Estados, Ciudad de México y Municipios- impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior. La educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias, la educación superior lo será en términos de la fracción X del presente artículo. Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por éste, además de obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.  
VII. Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, 4 respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del personal académico como del administrativo, se normarán por el apartado A del artículo 123 de esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las instituciones a que esta fracción se refiere.  
IX. Para contribuir al cumplimiento de los objetivos de este artículo, se crea el Sistema Nacional de Mejora Continua de la Educación, que será coordinado por un organismo público descentralizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria….  
X. La obligatoriedad de la educación superior corresponde al Estado. Las autoridades federales y locales establecerán políticas para fomentar la inclusión, permanencia y continuidad, en términos que la ley señale. Asimismo, proporcionarán medios de acceso a este tipo educativo para las personas que cumplan con los requisitos dispuestos por las instituciones públicas.  
Fracción adicionada DOF 15-05-2019: La Cuarta Transformación implica para las Universidades Públicas, asumir 1) La GRATUIDAD, 2) La UNIVERSALIDAD, entendida como su necesario CARÁCTER INCLUSIVO, 3) Y la CALIDAD INTEGRAL, entendida como un sistema de educación superior con capacidad de brindar un potente acceso a la ciencia y cultura, común y compartido, en todos los puntos de contacto que tenga con la población, esto es, un SISTEMA DE EDUCACIÓN SUPERIOR INTEGRADO. A este nuevo compromiso con la Nación lo condensamos en el concepto de INTEGRALIDAD de la EDUCACIÓN SUPERIOR 
De manera breve podemos decir que este elemento es el que enlaza el Artículo 3° Constitucional con todos los derechos fundamentales definidos en el Artículo 1° Constitucional y el artículo 2° Constitucional.  
Es una profunda transformación del 3° Constitucional, al darle continuidad e integrarlo con el Primero Constitucional. Es el nuevo orden educativo, necesario e ineludible, que surge del nuevo orden constitucional en materia educativa.  
En síntesis, la transformación del artículo 3° Constitucional demanda a la Universidad Pública mexicana: autonomía, universalidad, integralidad, 5 indivisibilidad y progresividad, como a todo espacio público que resguarda un derecho humano fundamental.  
La AUTONOMÍA UNIVERSITARIA, como facultad de autogobierno, otorga a las instituciones universitarias públicas el marco de diversidad necesario para desplegar las distintas dimensiones que la Nación demanda en su estrategia y desempeño.  
LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA EN EL CONTEXTO DEL CICLO 2020-2024  
“No le aunque la tempestad”, como dicen los viejos en nuestros pueblos, un gran número de estudiantes se presentaron al proceso de selección para ingresar a la UAM el pasado mes de junio. Más de 61 mil según la información publicada en la prensa nacional. Esto es, en el primer proceso del año se inscribieron para presentar examen de ingreso a la Metropolitana el doble de estudiantes que lo hicieron en el proceso de primavera del 2018. En realidad, tal pareciera que el haber estado en los medios de comunicación por más de tres meses, hubiera hecho de la UAM una Universidad de relevancia nacional, muy lejos de los conventos de cartujos o los centros de retiro espiritual. No sabemos cuántos se inscribirán en el proceso de selección de otoño, pero para diciembre del 2019, en la UAM habrá 14 mil nuevos estudiantes, incorporados a la misma en un plazo menor de tres meses. 
Dadas las circunstancias, habrá la mayor población estudiantil entre nuevas inscripciones y reinscripciones en la historia de la UAM. También, muy probablemente, el mayor número de rechazados en toda la historia de la Metropolitana, que de nuevo se contarán por decenas de miles. La UAM, en las actuales condiciones, con una tasa de inclusión de los aspirantes que llega a ser inferior al 10% en algunas de sus unidades, mantiene reducida la incorporación de quienes la consideran como una alternativa de acceso a su derecho a la educación.  
Más aún cuando los propios estudiantes inscritos son repelidos, sin terminar sus carreras, por prácticas académicas no inclusivas.  
Las autoridades de la UAM no tienen una ruta para cumplir a los estudiantes que han optado por la Metropolitana, con una propuesta académica en los términos establecidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para La Educación Superior Pública, tal y como se indica en el 3° Constitucional. 
 Esta discordancia entre el artículo 3° Constitucional y las formas anquilosadas de organización de la institución, heredadas de una burocracia anacrónica, constituyen el principal rasgo de la coyuntura que vivirá la UAM en los próximos trimestres.  
Por ello la principal contradicción en los próximos meses no será un conflicto intergremial, como quiere inducir la burocracia que hoy controla la Rectoría General. La contradicción fundamental es entre el mandato constitucional a una autonomía incluyente e integrada, esto es, la necesidad de cumplir las obligaciones constitucionales de la UAM con la Nación, y una burocracia empecinada en sus 6 privilegios, que quieren hacer de la UAM un bunker del viejo régimen que feneció en julio del 2018.  
La UAM tiene que transformarse. No puede seguir siendo una Universidad con una matrícula muy reducida en muchas de sus carreras, lo que se traduce en un muy bajo número de egresados de licenciatura por profesor de tiempo completo en algunas de sus unidades.  
Tiene que abrirse a la Nación. Asumir, con Autonomía, la universalidad, su integralidad, la indivisibilidad de su propuesta y la progresividad de la misma. Tiene que ser una Universidad de derechos y no una estructura estamental dominada por una burocracia que pretende gestionarla gerencialmente desde Tepepan.  
–Sí- a los académicos comprometidos con los estudiantes y la investigación.  
–No- al gerencialismo empresarial de la burocracia universitaria.  
Defendamos la Universidad Pública frente a sus pretendidos “nuevos propietarios”, que anidan en los intersticios de la estructura burocrática de la administración universitaria.  
LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA EN EL TIEMPO DEL MUNDO.  
LOS MILLENIALS FRENTE AL OBSCURANTISMO FASCISTA 
¡Injértese el mundo en nuestras Repúblicas! exhortaba José Martí a Nuestra América. La resistencia en la UAM al oscurantismo de sus autoridades y sus afanes inquisitoriales, forma parte de la resistencia de los Millennials, en todo el mundo, a la privatización de la Universidad Pública. Esta resistencia va desde Sao Paulo a Nueva York, pasando por México, como lo ilustran múltiples imágenes y documentos. En el encontronazo entre los Millennials y el obscurantismo fascista de los Trump, y adláteres regionales que lo acompañan, será decisivo lo que ocurra en los Estados Unidos de América en el 2020.  
La dimensión internacional de la batalla del 2020  
La contrarreforma laboral en México avanzó sin enfrentar una resistencia en la escala que hubiera sido requerida para evitar sus nefastas consecuencias. El movimiento obrero mexicano se encuentra disperso y pasmado, después de años de violencia y reestructuración industrial. 
Pero la réplica a su condición actual ahora asciende en un territorio insospechado. La insurgencia laboral en los Estados Unidos de América. En un texto precedente hemos mostrado como el descontento se reconfigura en Canadá, convergiendo con los otros dos países de América del Norte (Roman y Velasco, 2016).  
Muchos de los análisis sobre el creciente malestar de la población estadounidense en su condición de ciudadanos en la República más antigua del mundo moderno, han puesto énfasis en la gran concentración de la riqueza en el curso de las últimas décadas como factor determinante en su gestación. En efecto, hay una gran fractura en la sociedad norteamericana.  
El tema ha sido abordado por una extensa literatura. Por su impacto y rigor, el libro de Noam Chomsky, Requiem for the American Dream: The 10 Principles of 7 Concentration of Wealth & Power, es una magnifica síntesis de lo acontecido en esta nueva era de opulencia de unos pocos miles de familias.  
Habría que remitirnos al clásico Basil A. Bouroff, The Impending Crisis: Conditions Resulting from the Concentration of Wealth in the United States, publicado hace más de un siglo, en 1900, para describir las implicaciones políticas que la polarización social y cultural generó en el pasado. The Washington Center for Equitable Growth, muestra como en los últimos treinta años la participación en la riqueza nacional del uno por ciento más poderoso de la sociedad pasó del 30 a cerca del 40%, para apoderarse de dos quintas partes de los acervos materiales del país, mientras el 90% de la población era despojada de buena parte de su hacienda, para descender su participación en la riqueza nacional del 33 al 23% de los bienes patrimoniales, inmobiliarios o financieros. 
Detrás de esta historia hay cientos de millones de despidos, bancarrotas, desalojos bancarios, empleos precarios, estudios inconclusos, y muchas, muchas deudas, en una sociedad dominada por el crédito. Esclavizada por el crédito. Un caso de particular interés es el de los llamados Millennials, según el Oxford Living Dictionaries, aquellos que alcanzaron la mayoría de edad alrededor del año 2010, unos años más o unos años menos, que, en su conjunto llevan sobre sus hombros una pesada deuda de 1.6 billones de dólares, el equivalente al 6% del Producto Interno Bruto de los Estados Unidos. Como lo señalan diversos análisis, los Millennials, 44 millones de jóvenes adultos, son la generación de estudiantes más endeudada de la historia americana, dado que sus deudas se han incrementado en un 150% desde el año 2006. Comparados con la generación anterior, los jóvenes adultos de la sociedad norteamericana se enfrentan a una educación superior privatizada, con colegiaturas exorbitantes, que coinciden con la mayor participación de jóvenes en la vida universitaria en la historia de los Estados Unidos, en un esfuerzo heroico para ser contemporáneos a su época. Solicitan créditos para poder estudiar ante la carencia de apoyo financiero de sus depauperadas familias a raíz de la crisis económica de 2008. Por su parte, los padres contemplan, perplejos, la fragilidad de toda una generación para comenzar su vida independiente. Y los reciben de regreso en casa una vez que concluyen sus estudios superiores. Pero aún aquellos que inician su vida independiente, lo hacen sin poder asirse al viejo sueño americano. La mayor parte de ellos tendrán que enfrentarse a un mercado inmobiliario voraz, que hace imposible cualquier posibilidad de echarse encima, ahora, un crédito hipotecario que se sumaría a su deuda escolar precedente. 
Asumen que tendrán que rentar casa por el resto de sus vidas. La variable clave, en una sociedad de asalariados, es esa: los salarios. Padres e hijos no solo comparten de nuevo el techo sino un mercado laboral precarizado, con salarios que permanecen estancados desde hace cuatro décadas. En estudios recientes de las organizaciones sindicales de los Estados Unidos se muestra como los salarios promedio a la semana del 2018, 900 dólares, tienen el mismo poder adquisitivo que los 232 dólares semanales de 1979. Desde una perspectiva mexicana, los salarios de Estados Unidos parecen extraordinarios. Pero cuando se tiene que enfrentar un mercado de bienes y servicios sin subsidios ni políticas sociales, dichos salarios tampoco alcanzan, como aquí, para llegar a fin de mes. En el estancamiento salarial, la ausencia de Leyes Obreras, como las que se alcanzaron en México a raíz de la Revolución, es una carencia, un faltante, que, como cien años atrás, empieza a penetrar en el alma de las familias, en el terreno más importante de reflexión: las reuniones familiares alrededor de la mesa de la cocina. Y en los nuevos y viejos espacios de reflexión colectiva, llega, con una fuerza vibrante, una generación formidable. Si bien la pauperización de las pretéritas clases medias es un nuevo elemento estructural, en el análisis de la nueva trama, y drama, en la sociedad norteamericana se deja de lado, con demasiada frecuencia, las grandes batallas culturales que se están desplegando, con intensidad sin precedentes, en todos los espacios públicos, siguiendo los pasos descritos por E.P. Thompson, para el caso inglés del siglo XIX.  
Los Millennials están dispuestos a llevar este debate hasta sus últimas consecuencias, y lo hacen desde una ilustración ganada con mucho sudor y sacrificio. El laicismo es el nuevo espíritu de una generación que quiere derribar todos los prejuicios y tabús, de una hegemonía burguesa construida alrededor del oscurantismo bíblico del establishment. Como bien nos lo recuerda Mike Davis en su libro Prisioners of the American Dream, esta era una batalla pendiente en Estados Unidos desde su fundación. 
Dada la estructura de pequeños productores, los granjeros norteamericanos no tuvieron que derribar la gran propiedad de la tierra, combatiendo el pensamiento religioso que amparaba los privilegios feudales. A diferencia de Europa, llegaron a la República sin pasar por la Ilustración.  
Frente el asalto a la razón del supremacismo blanco conservador, convocados por la ira de Dios, y su vicario, el Presidente Donald Trump, los avispados jóvenes estadounidenses afilan la razón para desbrozar el terreno cultural de cualquier tipo de credo sin fundamento racional.  
El debate se extiende sobre toda la línea de batalla: la gran cuestión ambiental y las nuevas fuentes de energía, los derechos de las minorías, el repudio al paramilitarismo civil de los supremacistas blancos, los inalienables derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su vida, y la necesidad de una nueva política fiscal para pasar, del mercado y los intereses bancarios, a los derechos sociales.  
Todo ello a partir de la organización horizontal de la población, en una nueva comunidad. La agenda es todavía más extensa. Y dentro de ella, la necesidad de justicia laboral no es un tema menor. Es un tema central. Estados Unidos vivió en 2018 el mayor número de huelgas en las últimas tres décadas.  
Los trabajadores se lanzaron a la lucha a pesar de que la Suprema Corte ha tratado de frenar, con verdadero ahínco, la creciente militancia sindical con resoluciones cada vez más hostiles a los derechos de asociación y de huelga. La Suprema Corte de los Estados Unidos lo hace pertrechándose en el manido “principio” de la libertad de los trabajadores de tener obligaciones, o no, con los sindicatos que los representan a pesar de existir todos los protocolos democráticos en su vida interna, para garantizar su legitimidad y representatividad.  
Es la “libertad sindical” pregonada por los patrones de todo el mundo, que no existe ni en la más elemental asociación de vecinos, según el derecho civil, en donde, quien tiene derechos y prestaciones, tiene también obligaciones. Es por ello que los Millennials, con su espíritu iconoclasta e ilustrado, desafiante, se preparan para las estratégicas elecciones nacionales del año 2020, abrazando un nuevo programa para el pueblo de los Estados Unidos.  
Y lo dicen en alto. Y lo dicen a voz en cuello, como quien quiebra un maleficio. Ha llegado la hora para construir una alternativa socialista para los graves problemas sociales que agobian al pueblo de los Estados Unidos. Las Leyes Obreras de la Revolución Mexicana, su artículo 123 original, así como la insurgencia obrera que contribuyó a su nacimiento, forman parte de los antiguos acervos, genuinos mimbres que permanecen en la memoria colectiva, con los que piensan construir su sueño. 
La propiedad privada sobre las grandes fuerzas productivas de la primera economía del mundo tendrá que asumir macizas y sólidas obligaciones con los trabajadores, con la sociedad y con la naturaleza. O desvanecerse en el fuego de los acontecimientos que empezarán a correr ante nuestros ojos a partir del 2020. 
2019: TIEMPO PARA SEMBRAR.  
2020: TIEMPO PARA COSECHAR  
Es en este contexto de rebelión social en Canadá y Estados Unidos donde el SITUAM realizará su Revisión Contractual del año 2020. Y lo hará defendiendo la Educación Pública Superior Gratuita, Integral, Incluyente y Autónoma.  
En la Huelga de 2019, el SITUAM recibió una amplia solidaridad internacional como lo muestran diversas iniciativas desarrolladas por la Nueva Central de Trabajadores, organizaciones internacionales como Industrial Workers of the World (IWW), INDUSTRIALL y CLC. También medios como La Izquierda Diario. Menos conocidas son las demostraciones de solidaridad recibidas del mundo anglosajón y francófono de la América del Norte, mismas que permitieron que, por primera vez, se difundiera en inglés una Huelga del SITUAM, SITUAM STRIKE, así como en francés, SITUAM GRÈVE, es decir la posibilidad de traducir, no sólo de manera formal, sino en términos de la agenda de los sindicatos y universitarios de otras partes del mundo, el contenido de nuestra huelga del año 2019.  
Es por ello que nuestra huelga del 2019 fue el tiempo para sembrar. La cosecha vendrá ahora en el 2020. En Brasil, en el marco del III Encontro Nacional de Educaçao, el 14 de abril, en la Ciudad de Brasilia, con la asistencia de 1,200 delegados, se aprobó una moción que señaló: Moções aprovadas no III ENE. El III Encontro Nacional de Educação por um Projecto Classista e Democratico, realizado en la ciudad de Brasilia, Brasil, se solidariza con la huelga del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, que cumplieron 74 días en huelga, en demanda de aumento salarial de 20% y el respeto a su contrato colectivo. Exigimos a la Rectoría de la UAM deje su intransigencia y para no dañar más las actividades de docencia e investigación de la Universidad, resuelva favorablemente las demandas de los trabajadores. ¡Estaremos atentos a los llamados de acción del SITUAM! Todo ello en el contexto de movilizaciones masivas en contra del recorte al presupuesto de las Universidades por el gobierno fascista de Jair Bolsonaro. 

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