miércoles, 25 de septiembre de 2019

El Zenzontle presenta: CAPITAL DEPREDADOR Y REBELIÓN, libro de José Uriel Aréchiga Viramontes

CAPITAL DEPREDADOR Y REBELIÓN
La Jornada de Oriente/Periódico El Zenzontle:
24 de septiembre de 2019.
Presentación:
Capital depredador y rebelión  es la recopilación selecta de los artículos de José Uriel Aréchiga Viramontes (1936-2017), firmados como Pepe, a lo largo de 10 años en una columna editorial mensual del periódico El Zenzontle, periodismo de más de 400 voces.
Artículos escritos por un militante destacado en el conocimiento de la historia y un investigador de la realidad desde un marxismo abierto, quien vivió ocupado en la formación de mujeres y hombres de todas las edades, obreros, estudiantes, maestros, trabajadores de salud, campesinos, comunidades de pueblos originarios, colectivos y grupos culturales. Con el estilo sencillo, pedagógico, de su pensamiento crítico de la economía política, de la ideología dominante y de la ecología ante la depredación de la vida que hacen los sistemas de dominación clasista y autoritaria, particularmente el capitalismo en su afán de acumulación de riquezas y de muertes.
Los textos seleccionados por nuestro colectivo (del cual Pepe era animador y maestro), representan casi la mitad de sus escritos en el periódico y no incluyen las ponencias, los artículos de fondo y otras tesis con los cuales Uriel contribuyó al análisis de nuestra realidad y a la recuperación de la memoria histórica. Ellos fueron escogidos con el criterio de captar las temáticas que Aréchiga consideró prioritarias para la batalla de ideas como pueblo trabajador, como un país en busca de su soberanía ante el imperialismo y como habitantes del planeta:
I.                 LAS FORMAS DEL CAPITAL;
II.             LAS FORMAS DEL ESTADO Y EL CAPITALISMO;
III.         EL CAPITALISMO CATASTRÓFICO;
IV.          EL CAPITALISMO DEPREDADOR;
V.              PRODUCCIÓN DE CONCIENCIA Y TERROR DE ESTADO; y,
VI.          POBRES Y RICOS.
Tales temáticas surgieron de dos grandes fuentes: por un lado de la voluntad personal y colectiva de Uriel por luchar sin descanso contra el capitalismo, el dominio patriarcal, el racismo y la amenaza de colapso de la vida ocasionado por la corrosión de las conciencias; por otro, de su afán por estudiar y divulgar los conocimientos teóricos rigurosos que guíen las acciones desde el pueblo pobre, trabajador, explotado y excluido, pero crecientemente organizado y consciente.
Quienes lean este libro encontrarán en el primer capítulo, LAS FORMAS DEL CAPITAL, un acercamiento a las “caras” diversas del capital, sea industrial, agrario, comercial, bancario, de extracción fiscal o finalmente de su fusión financiera; rostros que a muchos ocultan su unidad como sistema de relaciones de explotación del trabajo vivo en el proceso de producción y de las leyes de su distribución, circulación y consumo basadas en la propiedad de los medios de producción y en la dominación. Uriel Aréchiga sigue sus fuentes preciadas con un conocimiento preciso de las enseñanzas del libro paradigmático de Carlos Marx: El Capital en sus tomos publicados y en sus borradores; asimismo, Pepe da seguimiento al Método de la crítica de la economía política, escrito en la Introducción a la crítica de la economía política de 1857, del mismo Carlos Marx. Al respecto, Uriel pugnó por acudir a las fuentes sin dedicar a las lecturas de los epígonos de diferentes “marxismos” y posmarxistas en debates innecesarios y especulativos. En términos cronológicos, este capítulo primero se corresponde con sus primeras columnas y siguen el hilo del pensamiento expositivo de Uriel.
El segundo capítulo LAS FORMAS DEL ESTADO Y EL CAPITALISMO, reúne artículos de diferentes momentos en los que Pepe se introdujo en la crítica a la relación entre Estado y el capital, Estado y empresarios, siempre mirando por la unidad de la acumulación de riqueza económica y de poder que generan la explotación y la dominación. Son 11 artículos donde se muestran fenómenos de apariencia “exclusivamente” económica: la concentración y centralización de capitales, la formación de los monopolios, y cómo se expresan como condiciones de las relaciones de poder político con sus rasgos de hegemonía, formación de bloques dominantes que incluyen un papel del Estado como “estado mayor” de la burguesía, lo mismo para garantizar la reproducción ampliada del capitalismo, interviniendo como participante directo en la economía, la administración, la dominación ideológica y la suma de consensos y represión de quienes se contrapongan o intenten liberarse del sistema. Da especial atención al papel del Estado y sus gobiernos en las crisis cíclicas, estructurales y a la sobrevivencia del capital, incluso bajo las formas parasitarias del capital ficticio propias de la época actual del poder global del capital financiero y de su guerra contra los pueblos. Para estos dos capítulos, es de especial interés leer el prólogo de Huberto Juárez, destacado investigador, amigo y seguidor de cómo aborda estos temas significativos Uriel Aréchiga.
El tercer capítulo EL CAPITALISMO CATASTRÓFICO, nos lleva al Uriel que en sus últimos años de vida se dedicó a estudiar, alertar y a poner en duda las opciones negacionistas y “verdes” del sistema capitalista y sus publicistas, para responder, desde la raíz, al colapso, la catástrofe, que trae la lógica capitalista de lucro, del llamado progreso depredador que ocasiona el “ganar y ganar” a costa de millones de vidas humanas y de la biodiversidad del planeta, sea por las vías del cambio climático, la contaminación, las matanzas por miseria y hambre o por guerras contra los pueblos o el consumismo desaforado y suicida. Uriel responde ante la encrucijada de la humanidad con el estudio de las bases para una revolución ecológica que, combinada con las posiciones comunistas y libertarias, haga eficaz la pelea, encabezada por las mujeres y los jóvenes del nuevo mundo del trabajo, por deshacernos del capitalismo depredador y de los sistemas que alimentan la catástrofe: el patriarcado, la corrosión de las conciencias hacia el consumismo, el racismo y el militarismo. Revolución ecológica por una vida digna en comunidad para todos los seres del mundo, por un bien común en armonía con el metabolismo de la Madre Tierra.
El espíritu libertario de Uriel se vivifica en el capítulo quinto: PRODUCCIÓN DE CONCIENCIA Y TERROR DE ESTADO. Ahí se agrupan algunos de los textos dedicados al combate en el terreno que, a su decir, comprueban que el mayor dominio del sistema está marcado por la depredación de las conciencias, por lo que cuestiona los modos de pensar de falsarios análisis “científicos” y las opiniones de las élites que pretenden contener la lucha contra el sistema con tesis para la reproducción pacificadora del poder, la dominación, la enajenación, la inacción, la pasividad y la obediencia adquirida. Es contra la dominación del terrorismo de los Estados, como un enorme “campo de concentración”, al que Pepe propone una liberación desde abajo, con un pensamiento propio, consciente social y ecológicamente y constructor de alternativas de autonomía, autogestión, democracia directa y defensa legítima de los pueblos trabajadores contra toda violencia.
Finalmente, el capítulo sexto POBRES Y RICOS, es una gozosa y muy directa recuperación de la lucha de clases, con el lenguaje de su también amado y muy estudiado Manifiesto Comunista de C. Marx y F. Engels, y de los momentos claves de revoluciones como las de la Comuna de 1871, la soviética, la china, la vietnamita, la cubana, el movimiento armado popular magonista, zapatista y villista y sus secuelas rebeldes y revolucionarias del siglo XX y las contemporáneas. Es crítica a la sociedad capitalista desde sus clases en lucha, desde el ejemplar afán emancipador de las mujeres, y los retos a jóvenes y mayores. Es una crítica a la desigualdad, pero no es un lamento de víctimas, sino un reconocimiento de cómo se construye la libertad por las mujeres y los hombres libres.
Los textos no están editados necesariamente para leerse con el orden dado, pues seguimos a Uriel quien, como buen amante de la literatura y de artes, proponía una lectura activa, acorde con las necesidades, la curiosidad y las preferencias de quienes acuden al estudio y a la información para pasar a la praxis transformadora de la realidad por un mundo sin explotación, ni opresión o discriminación, ni exclusiones.
Capital depredador y rebelión, es un libro publicado con el amor de sus compañeras y compañeros, familiares, colegas, amistades, estudiantes y de quienes se solidarizaron para recuperar uno de los destellos de la vida de nuestro Pepe, nuestro querido tío, nuestro maestro, un rebelde ejemplar.
Colectivo del periódico El Zenzontle,
Periodismo de más de 400 voces.
Agosto de 2019.
Libro homenaje en el año 83 del nacimiento de José Uriel y a 15 años de la primera edición de El Zenzontle, periodismo de más de 400 voces.
De cómo un boletín obrero derrota la sobreexplotación patronal y el control del charrísimo sindical
La siguiente reseña nos muestra que aunque hay derechos que fueron conquistados hace más de un siglo, mientras la clase obrera carezca de una organización propia y una conciencia de lucha, esos derechos serán desconocidos y pisoteados por la clase capitalista con ayuda por supuesto de sus líderes charros.
Era el año 2008, quien esto escribe había pasado por una lucha sindical en la CD de México, (Industrial Vallejo para ser más exactos), y buscando otro empleo donde no hubiera mucha investigación para evitar las listas negras que tienen los patrones, llegué a Ecatepec, Estado de México.
Era una fábrica de muebles cerámicos y de inmediato noté el contraste con las fábricas en las que había trabajado anteriormente. Condiciones insalubres, maquinaria muy antigua, instalaciones poco seguras. La mayor parte del trabajo era manual y físico y muchos trabajadores estaban contratados por outsourcing.
La mayor parte de los derechos laborales eran pisoteados, incluso aquellos que por sentido común -como es la jornada de 8 horas- también eran pisoteados. En vez de las 8 horas tenían tarifas de producción que deberían cubrir y no terminaba la jornada hasta que cubrieran esa producción.
Estas condiciones nos parecían de verdadera esclavitud.
¿Sindicato? Claro, un sindicato más que charro, totalmente patronal o blanco, que sirve a las mil maravillas para mantener esta situación.
En esas condiciones ocurrió un suceso que cimbró a toda la fábrica. ¡Un trabajador muere electrocutado en una línea de producción húmeda! La gota que derramó el vaso acabó de caer. Gran indignación, tristeza, coraje corre por la fábrica.
Los pocos trabajadores que habíamos discutido la necesidad y posibilidad de organizarnos entendimos que no podíamos permanecer callados.
Fue así que iniciamos la publicación de un boletín que pareció ser un manifiesto con el grito de: ¡Ya basta!
La exigencia central:
¡Jornada de ocho horas ya!
¡Desaparición del outsourcing!
Verdaderas condiciones de seguridad laboral en toda fábrica.
Este boletín tuvo el mérito de unificar la protesta. En cada departamento se leía y lo veíamos pegado en uno u otro lado de la fábrica. Los trabajadores exigían a los delegados las demandas que ahí se expresaban y otras más.
Capitalistas y su sindicato patronal entendieron que estaban a punto de ser rebasados, e iniciaron reuniones con todos los delegados.
Resultado: se acuerda que ningún trabajador podrá ser obligado a trabajar más de 8 horas.
Desaparece la contratación por outsourcing o por medio de contratistas. Y serán revisadas todas condiciones de seguridad en cada departamento.
Hubo satisfacción en la base, y aquel grupo que habíamos iniciado la protesta con la publicación del boletín, nos apuntamos un primer golpe a la sobreexplotación patronal.
Esta y muchas otras experiencias nos muestran que no es suficiente con que las conquistas obreras estén en el papel y con sellos oficiales. Siempre faltará la fuerza que da organización y la lucha para hacer no solo que se cumplan realmente, sino para transformar toda la realidad que vivimos como clase obrera.
● Círculo Revuelta Obrera. 
“La lucha de Clases: una guerra que hay que dar desde la conciencia”*
Si todas las puertas se cierran, la única salida… es la lucha: los jóvenes construirán con su imaginación y sus brazos la esperanza.
Se hace necesario recomponer las fuerzas y forjar nuevas armas para recuperar la iniciativa con una estrategia nueva y con las tácticas consecuentes para avanzar en nuestra guerra de liberación: liberación de la esclavitud que significa el consumo exacerbado vinculado tanto a la destrucción del hábitat como la explotación de los seres humanos.
José Uriel Aréchiga Viramontes, del libro “CAPITAL DEPREDADOR Y REBELIÓN”

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