jueves, 12 de septiembre de 2019

JOSÉ REVUELTAS: EL REBELDE QUE NO CLAUDICÓ A PESAR DE TENER TODO EN CONTRA

José Revueltas, un rebelde melancólico
Arturo Anguiano,
12 de septiembre de 2019.
Lo que más llamó la atención y suscitó preguntas y observaciones en los debates que tuve en 2017 y 2018 sobre mi libro José Revueltas, un rebelde melancólico, fue precisamente la caracterización del autor de Los errores como un rebelde melancólico. En realidad no pensé demasiado en el título.
Leyendo la interpretación de Adolfo Sánchez Vázquez de Revueltas como un marxista trágico, me pareció de inmediato que más bien se trataba de un personaje melancólico, al menos desde cierta perspectiva que es la que me formó entre la izquierda francesa.
Lo trágico estaría, por ejemplo, en quienes se identifican con la Revolución rusa de 1917 y luego se topan con su desfiguración stalinista que anuló el sentido emancipador y convirtió al régimen soviético que se quería alternativo a la dictadura capitalista, en un atroz totalitarismo. Lo trágico atrapó a quienes entregaron su vida a preparar las condiciones del socialismo, bregando por cambios de fondo, lucharon por la emancipación de los oprimidos (del proletariado, se decía entonces) y no dejaron de sufrir el fracaso de casi todos los proyectos y la conversión de muchos de ellos de críticos y revolucionarios en nuevos adalides del capital y del orden opresivo existente.
La melancolía, en cambio, desde una visión de izquierda, tal vez se encuentra no en el camino a la depresión y la decepción, como algunos consideran, en el abandono por la tragedia, sino en la nostalgia por un futuro no hecho, un futuro por escribir, pensar, vivir. Tragedia y melancolía se combinan e imponen en la lucha por la emancipación y por un nuevo mundo igualitario, sin que siquiera se tenga idea del desenlace posible. No deja de haber una solución de continuidad. Luchar, resistir, no claudicar a pesar de derrotas recurrentes, persistir en la lucha y la crítica del orden capitalista devastador e inhumano en condiciones del todo adversas y en perspectivas por completo inciertas.
Es aquí donde pienso a José Revueltas. Por ello, un tanto intuitivamente, lo definí como un rebelde melancólico. La melancolía remite a la derrota, sí, que caracteriza la vida política de Revueltas (y no sólo), a la soledad y el aislamiento que no le faltaron, pero igualmente a la búsqueda por revertirlas, de resistir y luchar en aras del proyecto emancipador, por cambiar la vida, incluso en las condiciones más adversas e inciertas. Es «la memoria por hacerse, el presente desgarrado», como escribe Revueltas, la nostalgia por el futuro no hecho. En cambio la visión trágica del mundo deriva de un sentimiento de desesperación, de depresión y decepción, en el abandono, de parálisis.

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