miércoles, 25 de septiembre de 2019

MISERIA, HAMBRE Y EXCLUSIÓN NO SE SOLUCIONAN CON LOS DISCURSOS NI CON LAS SIMULACIONES

Niños alistan un número musical en avenida Madero, en el centro de la Ciudad de México, en junio de 2018. Foto Cristina Rodríguez.
México: Viven en pobreza más de 50% de los menores de cinco años de edad
Por Ángeles Cruz Martínez,
La Jornada:
04 de septiembre de 2019.
La Jornada, Ciudad de México, 4 de septiembre de 2019.- Más de la mitad de los niños de menos de cinco años de edad viven en pobreza; 12.4% tiene desnutrición crónica y, en general, se encuentra en situación de vulnerabilidad y desventaja para lograr un pleno desarrollo. Ese es el escenario en que se encuentra la primera infancia en México, reconocieron funcionarios federales.
En la inauguración del foro sobre el tema, a partir del cual se construirá la política nacional que buscará colocar en el centro de la atención a los niños hasta de cinco años de edad…
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, resaltó que para esta administración es imperativo mejorar las condiciones de vida de ese sector de la población.
En el proyecto de nación que se está impulsando "debemos asumir una nueva conciencia colectiva sobre los derechos de los niños", a los que no se les debe ver más como sujetos a los que se debe proteger, sino como sujetos con plenos derechos.
El subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas, abundó en los datos. Expuso que en promedio, la mitad de los niños vive en condiciones de pobreza, pero 11 % está en pobreza extrema.
En las zonas indígenas y marginadas, el indicador se eleva a ocho de cada 10 que carecen de lo esencial para vivir y, de hecho, son víctimas de una exclusión social profunda.
En México "ser niño representa un riesgo" y es responsabilidad ineludible del Estado atender esta problemática. "No podemos hablar de democracia" si persisten las desapariciones, el abandono, si no hay bienestar y se mantiene la violencia en las familias y en las calles.
Antes, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, recordó que en la reforma al artículo 3° de la Constitución se incluyó a la primera infancia. Se reconoce, agregó, que éste es un periodo crucial para que los individuos alcancen un nivel de desarrollo cerebral y de nutrición adecuados.
De ahí la importancia de revertir las condiciones de vida que tienen más de la mitad de los niños. Planteó la importancia del "matrimonio" que debe existir entre las secretarías de Educación Pública y de Salud. Esta es la única manera de incidir en la infancia, advirtió.
En su turno, Sánchez Cordero precisó que como la Secretaría de Gobernación ya no cabe en ese "matrimonio", le tocará ser la jueza del Registro Civil.
Luego de subrayar que en los primeros años de vida de las personas se forjan las oportunidades para su futuro, exhortó a "superar el modelo que nos llevó al estancamiento y la pobreza". Ahora hay la obligación de ver a los niños de otra manera, indicó.
En el foro también participó Cristian Morales, representante de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS/OMS), quien reiteró en los datos y explicó que los problemas sociales del país tienen sus raíces en la infancia.
La inversión que se realice en beneficio de la salud y educación de los menores de edad "tiene una alta tasa de retorno".
Christian Skoog, representante del Unicef en México, señaló que "para transformar al mundo hay que empezar temprano. Cualquier país que invierta en sus niños logra el mejor desarrollo de su capital humano. México tiene la oportunidad de hacerlo ahora y lo debe aprovechar".
Trabajo esclavo de los niños de familias jornaleras
¿Discursos y “buenas intenciones” resuelven algo?
Doroteo Arango,
Comentario de La Voz del Anáhuac.
25 de septiembre de 2019.
“De bunas intenciones está empedrado el camino al infierno”, sostienen sabiamente nuestros abuelos.
         Los problemas sociales todos, los de los niños, de las mujeres, de los sin empleo, de los sin casa y sin tierra, de los trabajadores del campo y la ciudad, de los pueblos originarios, de la población toda, no se van a resolver con discursos, ni con limosnas.
         Tampoco con decretos, como el que verbalmente ha expresado el presidente, del “fin del neoliberalismo”, ni con la supuesta “cuarta transformación”.
         No. Es necesario un cambio de sistema económico, político, social y cultual. Ni el cambio de gobierno ni de régimen alcanzan para resolver esos problemas: la miseria, el hambre, la exclusión, la discriminación, la explotación, la muerte por falta de atención médica…
         La llamada “cuarta transformación” es sólo un cambio de discurso. Nada se transformó en esencia: los explotadores siguen explotando y enriqueciéndose con el trabajo agrícola, industrial y de servicios. Los ricos siguen siendo ricos y los pobres lo son cada vez más.
         Nos dicen que se acabó el neoliberalismo, pero el extractivismo sigue saqueando las riquezas de la nación. La megaminería a cielo abierto, principalmente por parte de capitales extranjeros, sigue despojando territorios indígenas y campesinos y destruyendo el medio ambiente, sólo se les ha pedido tímidamente que  traten bien a los trabajadores y que procuren no contaminar. Pero ninguna concesión minera se cancela. El fracking sigue operando, aunque se haya dicho que ya no se permitiría.
Los megaproyectos capitalistas de despojo, destrucción y muerte no se detienen: El Proyecto Integral Morelos, el Corredor Transístmico, el mal llamado Tren Maya, el nuevo aeropuerto, la carretera privada Toluca-Naucalpan y otros, los mismos que, con otros nombres, impulsaron los gobiernos neoliberales, ahora son abrazados por el actual gobierno y los nombra “prioritarios”, tan prioritarios que no importa la sangre y las burlas que puedan costar. En menos de un año del actual gobierno, decenas de defensores del territorio, del medio ambiente, de la vida, han sido asesinados. Igual suerte han corrido decenas de periodistas honestos.
El mandón gringo sigue imponiendo sus políticas de odio contra la migración que en busca del “sueño americano”, huye de la miseria y la violencia de sus respectivos países. El gobierno mexicano obedece al mandón porque quiere ser siendo su amigo. ¿A quién puede importarle que, para ello, la Guardia Nacional, Migración y policías de todo tipo y nivel repliquen aquí las mismas prácticas xenófobas, racistas y de brutalidad inhumana que aplica la policía fronteriza del vecino del norte?
En el trabajo, hace ya algunos años, cuando se trataba de definir de qué lado estabas, si de parte del patrón o de los trabajadores, escuché decir a alguno: “Pues mira, yo estando bien con dios, que chinguen a su madre los angelitos”, según su lógica, “dios” era la empresa, “los angelitos”, nosotros, los trabajadores. Es la misma nefasta lógica del gobierno, por eso se somete y nos humilla, no va a repelarle nada al que cree ser el gran mandón del mundo.
Una política pragmática, desarrollista, de esencia neoliberal, transformadora sólo del discurso y las poses, es lo que nos han enjaretado como “cuarta transformación”.
Por eso, el asistencialismo, las limosnas, son para este gobierno las herramientas para hacer creer a los millones de mexicanos que votaron por él que “¡ganamos!”, que todo cambió, aunque todo siga igual, aunque con otro barniz. Gatopardismo le llama a esto el camarada de tantos años de lucha: que parezca que todo cambió, aunque todo siga igual, pues como decía mi abuelita “de noche todos los gatos son pardos”, sobre todo, si está usted dispuesto a “comulgar con ruedas de molino”.

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